Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

jueves, 20 de julio de 2017

La grande bellezza

A menudo hablamos de fantasías y deseos por tener ciertas experiencias con otras personas. Él me cuenta las que ha vivido acompañado de mujeres muy distintas entre sí, pero con un denominador común. Sus frases a veces acaban con un: "a lo mejor te parece raro que me gustase una persona así, quizá te parezco muy raro...". Soy la única persona a la que le cuenta ciertas cosas, y sus motivos tendrá por supuesto. Pero me siento muy honrada y orgullosa por la parte que me toca. Soy suya y puede contarme o decirme lo que quiera, pero no quiere decir por ello que no valore lo que decide compartir conmigo. Y es que desde que lo conocí nunca lo he juzgado. Ni a Él ni a nadie. Y sospecho que Él tampoco lo ha hecho. De ahí que compartamos este gusto por lo que yo llamo belleza.
Cuando te atrae una persona, y te atrae de verdad, hay un porcentaje más alto de que te sientas atraído por su belleza interior. Me explicaré. A mí las personas me suelen gustar por como son, como hablan, como se expresan, como sienten y como me tratan. El Amo y yo tenemos unas características muy parecidos. No somos ni super guapos ni feos. Somos del montón, que es lo mejor como diría mi abuela. Pero nuestros mundos interiores coinciden. Él tiene de lo que yo carezco, tiene lo que necesito y me complementa, y viceversa. Vemos a las personas por lo que nos pueden aportar, por la afinidad que podemos llegar a tener con ellas. El envoltorio está bien, pero cuando lo quitas solo disfrutas el caramelo. Lógicamente apreciamos un buen cuerpo, un físico bonito. Pero eso no te da muchos alicientes a la larga. Los dos lo sabemos. Sin embargo estar con una persona que lo vive como tú te hace disfrutar cada detalle. Te provoca de manera natural querer contarle tus necesidades, deseos y fantasías. Te hace no tener miedo de parecer un bicho raro. Te hace habla con naturalidad. Y por eso supongo que estamos donde estamos.
Que el Amo me pregunte si está guapo, o si le sienta bien la ropa, el pelo o lo que sea, me hace sonreír como una tonta. Claro que sí, sí y sí. Para mí está estupendo con lo que se ponga. No le voy a mentir cuando sea de otro modo, porque me considero muy crítica, pero no ha sido el caso en casi el cien por cien de las veces. Me vuelve loca su espalda con sus imperfecciones, sus pelitos hacia donde termina y su piel tan suave. Acariciarlo es ponerme cachonda, y lo digo muy seriamente. Tocar su pelo me relaja y mirar sus ojos hacen que no haga falta decir palabra para entenderlo. Lo que tiene por dentro, todo ese caracter, ese humor y esa manera de ser tan honesta hace que lo vea como el hombre más guapo. Y sé que los hay guapísimos, pero no son como Él por dentro. Sabe leer mi cuerpo como nadie. Es más bueno conmigo de lo que merezco de vez en cuando.
Gracias por estar ahí Amo, por ser la belleza que yo necesito. Supiste ver la mía cuando yo ni sabía de lo que era capaz. Te adoro por dejarme estar contigo, por enseñarme y no rendirte. Eres la fuerza cuando la mía flaquea. En mí tienes toda la ternura y el cobijo que necesites cuando sientas que te falta.
Adoro que uses todos mis agujeros y no tengas miedo, ni lo tengas nunca, de ser tú mismo conmigo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

lunes, 10 de julio de 2017

Gratitud

Creo que el ser agradecidos es algo que nos cuesta en general. No digo que no lo sintamos o no seamos conscientes de lo mucho que nos alegran, nos aconsejas o nos acompañan algunas personas. Simplemente que a veces nos faltan las acciones y las palabras para hacérselo saber al otro.
Yo creo que Él sabe de sobra lo mucho que lo adoro. Lo valoro muchísimo, y no solo por su papel en mi vida, que también. Aprecio sus valores y sus actitudes, su manera de llevar problemas, su carácter y fuerza. Me gusta escucharlo más de lo que cree. Yo me apoyo mucho en Él, le cuento prácticamente todo lo que ocurre en mi vida. Él, por su carácter, es más fuerte. A pesar de eso, me gusta que sepa que estoy aquí para ser su apoyo. Y sé que es así. Parecerá una tontería, pero ese cómputo de cosas que forman su persona, a mí me sirven de modelo. Es una especie de guía silenciosa cuando siento dudas o no sé actuar en alguna situación nueva para mí. 
El sexo es tema a parte... Cada vez que me folla me siento suya. Mi cuerpo agradece el contacto con el suyo. Me calma y me centran en Él, en algo placentero que me hace olvidar todo lo demás. Disfruto del presente y no me angustia nada. Es una conexión muy grande para poder lograr todo eso. Desde el minuto uno me hizo sentir cómoda y ver el sexo como algo natural. Me hizo ser consciente de mi cuerpo y apreciarlo. No le daba reparo absolutamente ningún comportamiento o pensamiento mío. De igual manera, a mí me ocurría lo mismo: Él tenía mucha experiencia y caminos recorridos, sin embargo nunca nada de lo que me contó cambio la estima que sentía por Él. Supongo que hay cosas que no se planean, tan solo ocurren. Y nosotros nos encontramos en medio de mucha gente. Al cabo de dos semanas, sentía que lo conocí de más tiempo. 
Por etas fechas, hace tres años ya, empezamos a plantear la posibilidad de conocernos. Ninguno sabía que terminaríamos tan unidos. Pero teníamos claro que queríamos conocernos, que si eso no ocurría ambos nos quedaríamos bastante chafados. Por suerte tuvimos esa primera oportunidad, a la que siguieron muchas más. Y a día de hoy aún lo recuerdo con cariño y gratitud. Gracias Amo por cruzarte en mi camino cuando no eramos nada. Gracias por hacerme libre y a la vez tuya. Gracias por sodomizarme como lo haces. Gracias por sentir esa ternura por mí y demostrarla con besos o reposando tu cabeza sobre mi culito. Gracias por jugar conmigo y lanzarme golosinas y me encularme en el baño de tantas formas. Gracias por sorprenderme y consentirme cuando lo merezco. Por ponerme los puntos sobre las ies cuando actuaba por egoísmo. Gracias por enseñarme cosas y tus consejos. Gracias por querer conocerme y no rendirte nunca conmigo. Bien sé la paciencia que has debido de tener. Me alegra que sigas a mi lado, que cada año me hagas el mejor de los regalos de cumpleaños y que sigas disfrutando de mí. Porque cada vez que abres mi culo o cada vez que me lefas la cara, me reconoces como soy. Sabes lo que necesito y nunca me has dejado sin ello cuando lo merecía. Gracias por educarme en el esfuerzo y la perseverancia. Y gracias por hacerme más humilde y bajarme los humos. Gracias por darme la oportunidad de seguir creciendo bajo tu mirada.
Tu cerda que te adora. 

viernes, 16 de junio de 2017

Cerebro emocional

Hace mucho tiempo que quería desarrollar el por qué de mi comportamiento hacia Él, el por qué solo tengo ciertas actitudes con Él y no con nadie más. No lo quería reducir todo a "porque Él es mi Amo". Es un factor decisorio por supuesto, y seguramente sea la explicación más lógica. Pero quería encontrar el origen de ello. 
El verano pasado estudié los tipos de cerebros que hay, o las fases por las que ha pasado la evolución de nuestra especie hasta llegar al nivel de desarrollo con el que contamos actualemente. Incluso entre los distintos tipos de especie animal hay diferencias. Así por ejemplo, el cerebro más básico es el Reptiliano o la mente instintiva. A continuación estaría la formación del cerebro emocional, que es el que surge por el desarrollo del sitema límbico. Y así iríamos pasando por varias fases del desarrollo hasta llegar a la mente planificadora o metacognitiva que es la propia del ser humano. Os estaréis preguntando por qué hablo de todas estas cosas y qué tienen que ver conmigo como sumisa. Para responder me tengo que centrar en el cerebro emocional. Además de ser propio de los mamiferos primitivos, es también el primero con el que nacen los bebés y el que rige sus actos y sus sentimientos hasta bien entrada la infancia. Como su nombre indica, las emociones lo gobiernan prácticamente todo. Un niño está feliz cuando come, se pone triste si le regañas o sonríe cuando juegas con él. Prácticamente podemos transladar todo ello a un perro: responde ante su amo, lo espera paciente en casa cuando no está, le late fuerte el corazón cuando oye un ruido pensando que vuelve a buscarlo y salta de alegría cuando puede lamerle la cara agradecido de estar a su lado. Para que un niño y un perro sientan esas cosas es importante que se cree en vínculo, una relación de apego. Estas relaciones se basan sobre todo en la confianza, en la protección y en el cuidado. Cubren sobre necesidades básicas, pero también afectivas. Un perro no se pondrá triste si yo me voy, por la sencilla razón de que no soy su dueña. Pues un bebé lo mismo. Cuando somos adultos también tenemos nuestro cerebro emocional, lo que pasa que ocupa quizá una parte menor en el control y en el razonamiento de nuestras acciones. 
Sin embargo, qué ocurre en las relaciones D/s... Tu sumisa, tu perra, tu puta, es tu protegida. Cuidas de ella en los aspectos que acordáis y que se acogen a vuestro tipo de relación. La premias y la castigas cuando toca, pero también la enseñas y te decepcionas si no lo hace bien. Un Amo está ahí del mismo modo. Lo echas de menos cuando no está, tu cuerpo está más sensible, notas que te hace falta ese toque de atención y de mano dura muchas veces. Quieres límites. A lo mejor me llamáis insensata o simplista, pero creo que la parte sumisa al estar con su Amo se vuelve un animal emocional. Por supuesto no eres así con los demás, sabes pensar y razonar, tienes capacidad de autocrítica y razonas, valoras los factores antes de tomar decisiones, planificas y controlas tus instintos más básicos. Y ahora me permitiréis que hable en primera persona. Yo cuando estoy con Él me olvido de pensar más allá de nosotros. Como un perro con su amo, para el que en el momento de estar juntos solo le interesa su compañía y que jueguen con él, para mí ocurre algo parecido. Mi mente es muy simple en esos momentos. Me costaba entender por qué con Él me muestro a su servicio y con otros he sido altiva y soberbia. El Amo y yo hemos tomado unas posiciones en las que no me he visto con nadie. No puedo ser igual con el resto porque los demás nunca me han tratado como Él. Para que eso ocurriera se tendría que establecer una relación similiar en la que me gustara servir a otros, en confianza y en admiración. Por eso cuando al Amo también le costaba entender esto, olvidábamos de cierta manera nuestras posiciones. 
Cuando Él se para a razonar conmigo lo tiene que hacer sin que perdamos nuestros sitios. Cuando me da una respuesta breve o brusca y  yo no entiendo a qué viene, me pongo tonta. Si fuera un amigo cualquiera diría, hablando con él fuera de mi cerebro emocinal de perra, diría: para que me responda así, no le hablo en todo el día. Sería un orgullo lógico y normal. Pero con Él no es así, y ahora puedo entender un poco más el motivo. Al vernos me pongo muy contenta, no paro de sonreír, me gusta mirarlo e ir detrás del Amo a gatas y esperarlo fuera del baño si va a hacer pis. Me gusta que juegue conmigo y me tire una gominola. O que me dé permiso para subir a la cama. Es una relación muy básica pero muy compleja si no se mira desde esta perspectiva. Es por ello por lo que a veces un amo se enfada si somos pesadas con ellos, si montamos berrinches igual que un perro muerde calcetines... Ellos parten de un razonamiento diferente. Por suerte todos aprendemos, y poco a poco también se dan cuenta que la parte sumisa solo quiere aprender y que estén contentos con el resultado. Porque se pasa regulín cuando no puedes ver a tu Amo o cuando lo decepcionas. 
No sé, quizá solo he soltado un rollo de teoría. Pero a mí me sirve para comprenderme mejor y comprender también este tipo de relaciones.

martes, 13 de junio de 2017

Lo que a mí me hace feliz

Hace unas semanas surgió en twitter una idea muy graciosa sobre lo que somos las sumisas, o lo que deberíamos ser. Me da bastante rabia que a las sumisas se nos ponga a todas en el mismo saco. Para empezar porque a pesar de ser sumisas, cada una lleva su "vocación" como más le satisface: solo para sesionar, solo con tu Amo delante, solo en el sexo... No hay ninguna manera mejor que otra, solo la que a ti te hace más feliz. Y lo mismo ocurre con los Amos. Pero ninguno por ello debe sentirse superior a nadie.
Ante una discusión, muchas personas piensan que si tu Amo no te entiende, si no se pone en tu lugar, etc, es que no está haciendo bien su trabajo. Y estoy HARTA de ese discurso. Para empezar porque considero a mi Amo un hombre bastante paciente, y para continuar porque me educa lo mejor que sabe, dado que Él parte de la misma base que yo. Si a pesar de su trabajo y su esfuerzo me rebelo y actúo malamente, la que tendrá que ponerse las pilas sería yo. A mí me cuesta pillar ciertas cosas. Mi mente sabe lo que debe acatar, pero si tengo el día tonto o pienso que tengo la misma voz que Él para decidir, la cago, hablando claramente. Y claro que me sienta mal, claro que sé que he metido la pata. Pero en ningún caso quiero desestimar su autoridad. Es difícil a veces disociar tu parte de mujer fuerte e independiente, con esa otra parte sumisa. Porque en cuanto se descompensa ese equilibrio, te crees con el derecho de exigir. En estos casos lo que he aprendio es a asumir mi parte de responsabilidad, dejar el victimismo a un lado y ser crítica.
En ese divagar piensas miles de cosas, y pongo ese ejemplo para que entendáis cómo puede ser visto desde fuera. Estás envuelta en una sociedad que por desgracia nunca se va a poner en tu situación. Las veces que eso ocurre te respetan (con suerte), pero no te comprenden. Y aunque me rodee un pensamiento opuesto al mío, yo no me dejo llevar. Porque sencillamente su manera de ver la vida no es la que a mí me hace feliz. En un momento de bajón, si no tienes claro lo que eres y lo que te gusta, puedes ser fácilemente influenciable. Y hablo por mí, pero también por quienes compartimos este sentimiento de sumisión, porque no soy el objetivo de defensa de nadie. Me considero igual que cualquier otra persona, igual de fuerte e igual de imparcial para tomar mis decisiones. No necesito que ningún grupo me defienda. Si necesito consejo lo pediré a quien yo crea, pero no es necesario que personas ajenas usen mi situación para darse lecciones a sí mismas. Yo haré lo que quiera con mi Amo, ni soy tonta por dejarme ni me obliga a nada. Me sienta muy mal que las personas juzguen este tipo de relaciones partiendo de la base de que me tienen que defender por ser la parte "débil". Como si Él fuera malo o que sé yo. Parece que de cara a la galeria tienes que estar siempre con una sonrisa, porque si no eres vulnerable a recibir comentarios compasivos. Pasa con las relaciones D/s pero también con relaciones normales. La diferencia es que en estas últimas nunca te harán sentir mal por estar sometida a una persona. Por suerte aprendes. Te pones un impermeable para que todos los comentarios de desconocidos y personas que solo van a criticar por morbo, te resbalen. 
Sí que es cierto que dentro del BDSM hay hombres que se aprovechan de la condición sumisa de las mujeres para hacer con ellas lo que quieran. Se las follan como a ellas les gusta sí, pero no tienen en cuenta nada más allá, ni las educan ni las enseñan. Esos hombres no se merecen una entrega como la nuestra. Pero basta de criticar a todos por una situación particular, y de la que tampoco tienes conocimiento para opinar. Ni yo siendo sumisa me atrevería a dar consejo a una persona que no conozco. Ni todas las sumisas somos tontas por obedecer, ni todos los Amos son malos por ser hombres con un estatus de poder en una relación desigual que hemos elegido ambos, que he elegido YO. Quitaos la venda de las reglas de la sociedad tradicional, porque si queréis entender algo aquí no os va servir. Puedo hablar por mí situación, y os diré que gracias a Él soy mucho mas cabal, controlo cada cosa que hago y no actúo por impulsos, como era lo habitual. Quitadme todo eso si pensáis que vivir con la guía de una persona es malo y veréis que no es lo que me hace feliz, que no me ayudáis. Adoro cada cosa que hace por mí, sea para reprender un comportamiento o para premiarme. Y si estoy con Él es para ambas cosas, porque así lo dicta la relación que hemos elegido en consenso. Cuando me alecciona me da mucho valor y se lo agradezco porque me siento genial, siento que mis actos cuentan para Él. Y cuando me da un regalo reconoce mi esfuerzo y me motiva a querer ser aun mejor.
Creo que si todos hiciéramos por comprender a los demás en lugar de tan solo ayudarlos imponiendo nuestro punto de vista, haríamos un bien mayor. Hasta que eso ocurra lo mejor es que tengamos claro quienes somos, les guste a los demás o no. Porque quien tiene que estar a gusto eres tú.

viernes, 26 de mayo de 2017

Risas, chocolate y el azul del cielo.

Hoy toca breve relato de lo que más nos gusta ser...
Me quito la ropa delante de Él porque esta vez lo esperaba vestida, sabiendo que cada vez que estreno algo el Amo debe evaluarlo. Lo ayudo a Él a quitarse los zapatos y los calcetines, y sigo con su pantalón. Olvido decirle que las braguitas que llevo son las que llevaba cuando lo conocí y me folló por primera vez. Me pregunta si llevo braguitas de repuesto. Ante mi afrimación se sonríe, recordándome lo puta que soy. Lógicamente de mi mente desaparecen todos los recuerdos y las palabras. Ya estoy con Él y solo deseo que me dé lo que merezco.
Y esta vez no serán cositas bonitas de primeras... No me dará gusto como últimamente hacía nada más verme. Ya venía advertida, muy consciente de que no soy siempre princesa. Me encanta sentir esas expectativas y esa incertidumbre en mis muslos. Noto como las braguitas se mojan al pensar en Él de esa manera tan animal y lasciva. Cuando por fin lo tengo delante, podría desacerme en su mano al primer contacto. Me pongo en posición: hoy me pide que sea a cuatro patas. Mete su polla por mi pequeño agujerito y mi culo se abre fácil a Él. No lo entendemos. No sabemos cómo es posible que abriéndose tan fácilemente siga estando apretado. Ni tampoco entenemos que lo disfrute sin padecer. No es una entrada preparada de forma natural para recibir polla, y sin embargo en mí sí. Me embiste cuando ya ha entrado del todo, me coge del pelo y lo oigo gemir y regodearse de gusto. Me pide que me acueste del todo sin sacarme la polla del culo. Me gusta esta posición... Notar su peso y su boca en mi cara y cuello. Me hace sentir vulnerable y deseada... Sale de mí y me estiro como un gato al que acaban de despertar. Me arrastra de los tobillos hasta el borde de la cama. Él, en el suelo, comienza a bombear en mi culito. Se agarra de mis hombros para darse impulso y toca la cara como para que me quede quieta. Al salir por segunda vez de mí me relajo pensando en que ya se ha acabado, en que mi parte trasera ha cumplido por ahora. Pero soy tan ilusa... Si lo pienso ahora me mojo al recordar lo listo que es. Me folla el coño estando Él encima de mí, me mira, me escucha gemir, siento su respiración en el hueco de mi hombro. Me pone la mordaza y me dice lo bonita que estoy así. Me la vuelve a quitar para que le diga lo mucho que me gusta que me abra el coñito. Cuando me corro me aferro a su cuerpo como si me fuera a caer si lo suelto. Se separa un poco de mí, me mira con una sonrisa dulce, me besa y yo le doy lametones de cariño y satisfacción. Mi coño palpita y Él lo nota. Se queda quieto mirándome, como esperando a que me relaje. Cuando comienzo a moverme debajo de sus caderas para rozarme se separa más de mí, y sale. Alzo los brazos como una niña que quiere que su papá la coja. Pero no... El Amo me abre las piernas y me la mete por el culo. Estando boca a arriba la noto muy profunda en mi estómago, pero no es eso por lo que me revuelvo rabiosa. Estaba muy a gusto con su polla en mi coño, me daba mucho placer rozarme contra Él, y el golpe con el que entra en mi culo borra todo eso de golpe. Me pone la mordaza y gruño bajito. Sé que le da mucho placer verme así y no poder rechistar por ser Él quien tome las riendas. Y a mí me encanta... Se me olvida la sensación de placer en el coño y otra invade todo mi cuerpo. No hay luchas internas ni conflictos, tan solo el abrazo más intenso de mi esencia. De lo que soy. De lo que me hace vivir esto tan plenamente y sin clichés ni tabúes. 
Estoy muy satisfecha porque me preparé muy bien para ver al Amo, y dio sus frutos. Cuando fuimos a bañarnos juntos me sentía muy bien. Le di masajes pequeñitos por las piernas y en la cabeza. Fue muy gracioso porque me dijo que le apretase más, y yo le respondí que me daba miedo apretar mucho por la cabeza. Me dijo que no me preocupase, que tenía la cabeza muy dura. Yo me sonreí y contuve la risita, aunque el Amo estaba con los ojos cerrados y no podía ver la expresión de pilla en mi cara. Saqué valor y se lo solté: "ya, si no hace falta que me digas que tienes la cabeza dura. La tienes muy muy dura...". Me reí para que entendiera mi pique, y como es muy listo pensó que efectivamente le estaba llamando cabezota. Abrió los ojos a pesar de que yo no cesé en mi masaje y me miró con una de esas expresiones que cortan la risa. Sin embargo por dentro seguía igual de risueña. Me gusta que podamos bromear y reírnos, sabiendo por supuesto que luego mi culito puede permanecer abierto más tiempo de la cuenta... 
Al salir del baño vimos una serie los dos tirados en la cama, le pedí permiso para subir a la cama porque al entrar en la bañera lo olvidé y tuvo que recordármelo. Le llevé gominolas y chocolate para picar. Aunque en mitad de la serie picó de otras cosas también... Está claro que no podemos estar juntos mucho rato sin recurrir al contacto. Me complació dándome por el coño otro ratito, me corrí tan plena que cuando volvió a sodomizarme lo disfruté infinitamente a pesar de lo que llevaba ya mi cuerpo. Se corrió en mi cara y me mandó al baño a que me limpiase. Terminamos de ver la serie entre risas y bromas. Me sentía tan bien al salir a la calle. No sé cómo explicarlo pero era una sensación de paz conmigo misma. No era el latir nervioso de no saber lo que pasaría mañana o el mes que viene. No me sentía princesa en ese momento, tan solo su pequeña putilla. Sonreí contenta y me fijé en lo azulque estaba el cielo.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Dame calor


Estamos acostados en la cama, está inquieto y me atrae hacia Él: "ven, dame calor". Quiere aprovechar mi cuerpo para arroparse, ser yo quien espante sus pensamientos y lo calme. Así tumbados, con sus brazos rodeándome, no me importa nada más en el mundo. Alargo mi brazo hacia atrás y le acaricio la cabeza. Me dice que le gusta, que siga. Me encanta hacer algo de manera espontánea y acertar con lo que necesita en el momento. No hay nada mejor para una persona que adora complacer a otro.
Si me dieran a elegir un regalo que Él pudiera hacerme, elegiría sus palabras. Me ha educado con ellas, me ha enseñado, me han dado alegría, ganas de follar y a veces también llanto. Y las elegiría porque para mí no hay nada más bonito que el sentir. Cuando una persona te resulta indiferente, nada de lo que diga te cala demasiado. En estos momentos, para mí es imposible no pensar en el futuro. No sé lo que va a ocurrir. Ese siempre ha sido un miedo grande para mí, yo que planifico hasta el último detalle para que todo esté a su gusto y no haya imprevistos. Si falla algo que no puedo controlar me pienso responsable. Y no es mi tarea la de culparme más allá de lo que Él pueda regañarme, pero a veces lo hago. Por eso ahora más que nunca pienso en lo que podría haber hecho mejor en el pasado. 
Nunca creí que pasaría, que tendría que llegar el día. Yo quiero vivir acompañada siempre de sus palabras, ofrecerle las mías y estar ahí siempre el uno para el otro en la medida de nuestras posibilidades. Las posibilidades que han sido siempre, jugando a las cartas que la vida nos ha dado. Aceptando las particularidades del otro y no exigiendo nada. Hace mucho tiempo que abandoné ciertos pensamientos. Puede que nunca los tuviera o que siempre se hayan manifestado a modo de fantasía. No quiero recordar las palabras malintencionadas de personas ajenas que fueran el prólogo del presente.
Quiero recordar todo lo bonito que hemos vivido, esperando que algún día pueda recuperar un pedazo pequeño cuando llegue el momento de obedecer y apartarme. Quiero recordar siempre su sonrisa de cabrón cuando me rompe el culo sin avisar. Quiero recordar sus ojos cuando están a menos de un palmo de los míos. Quiero recordar esa otra sonrisa que se le dibuja cuando me ve con la mordaza, esa sonrisa que es la más pura y tierna. Quiero recordar el tacto de sus manos en mi coño, buscando mis ganas y notando esa humedad que siempre va conmigo. Quiero recordar esa otra sonrisa espontánea y sonora que surge al escuchar alguna ocurrencia ridícula mía. Quiero recordar su cuerpo entero al tacto de mis manos, no olvidarme jamás de él. Quiero recordar su olor, por favor que nunca se me olvide eso. Y quiero recordar su polla, porque para mí es tan bonita como cualquier otra parte de su cuerpo. 
Los cambios me asustan, no saber cómo nos veremos el uno al otro después, no saber si Él seguirá deseándome. Así que quiero dejar de pensar. Ser solo su perra y darle calor, aprovechar cada segundo que tenga a su lado. No me preguntéis cómo puedo saberlo, ni me digáis que no puedo estar tan segura, pero lo sé. Sé que siempre estaré ahí para el Amo mientras que Él me busque y lo desee. Solo si Él me aleja dejaré de buscarlo con acciones, dejaré que el tiempo borre la rutina de esperar o las ganas de escribirle. Sin embargo en mi interior seguirá estando Él, el instinto es imposible perderlo. Al final no sé quien ha dado más calor al otro. Mi complemento y mi mitad para muchas cosas. Tantas que se han borrado los límites de nuestro ser. 

domingo, 30 de abril de 2017

Mis normas

Estoy muy contenta de mis pequeños cambios. Poco a poco voy estabilizando mi parte sumisa con mi vida cotidiana. Me he creado para mí misma una serie de normas o de pasos que me ayudan en situaciones en las que antes le escribiría decenas de mensajes. 
Cuando surge un conflicto en mi interior trato de analizarlo una vez pasado el enfado, dejo que pase ese momento crítico y reflexiono. Lo primero para mí es identificar si es algo que Él puede solucionar y en lo que está involucrado, o si es solo una rabieta mía. Esto es importante porque si se trata de lo primero no lo puedo gestionar yo sola, puesto que al Amo también le afecta por ser mi dueño. Sin embargo, si se trata de celos infundados o de inseguridades mías, debo tratarlo yo sola. Por mucha rabia que me dé o por la razón que crea tener. Esa razón que pienso que tengo es la que me hace hablar con Él de manera exigente y reclamante. 
Os voy a enumerar de manera sencilla mis normas a lo largo del proceso que he explicado, desde que surge un problema hasta que lo soluciono. 

1. Identificar la causa de mi rabia y ser sincera con ello, si no no podré solucionarlo. 

2. Si le incumbe a Él debo explicárselo sin ser exigente, siendo lo más educada posible y sabiendo donde está mi sitio.

3. Aceptar su respuesta, sea la que sea. Esta es una parte que cuesta, pero si aceptas que lo que cuenta es su visión del problema, no te torturas culpándote a ti misma ni dándole vueltas a una situación que está zanjada para el Amo. 

4. Si no le incumbe a Él debo tratarlo yo sola. Escribo, me pongo a trabajar o hago lo que sea para no pensar. Durante unas horas el problema seguirá en mi cabeza, pero sin interferir con el Amo ni con mi vida. Al menos trataré de no exteriorizarlo. 

5. NO escribir en twitter si estoy ofuscada todavía. Puedo hacer una pequeña reflexión, pero no quejarme porque eso es exteriorizarlo aunque no me dirija a nadie en concreto. 

6. Lo que me ocurra con Él nos atañe solo a los dos, no debo involucrar a terceras personas estando triste por una situación particular. 

7. Tratar de no darle importancia, porque si lo hago al final estaré triste de verdad y todo por un drama que he montado yo sola. Y eso es lo que de verdad le molestará al Amo. 

8. Si a pesar de ello me porto mal, insisto, le escribo y hago oídos sordos a sus palabras, tendré que aceptar las consecuencias de mis actos. 

9. Valorar si vale la pena ponerse así por algo que quizá sea mejor hablar en otra ocasión, o estando juntos por ejemplo. 

10. Respetarlo. Si es mi Amo, lo es para todo. Por poner el ejemplo más recurrente, si yo quiero hablar y Él quiere que me calle, pues tendré que hacerlo y esperar a que Él me dé permiso. 

Estas normas me sirven a mí porque están sujetas digamos al carácter de ambos. Pero sí que algunas quizá se puedan generalizar a todo tipo de relaciones. 
Yo no las tengo todas dominadas, pero la rutina y la fuerza de voluntad por querer ser buena es una motivación muy grande. Lo bueno de todo esto es que haya una repercusión, y por suerte el Amo me explica las cosas para no volver a hacer mal y me premia cuando lo merezco. Y lo mejor: me explica como se siente Él. Cuando ves que tus acciones afectan a los demás, os aseguro que pensáis las cosas de otra manera. 
Aceptar tus fallos y desear cambiar es el paso más importante de todos. Por ti lo primero. Y si tienes a una persona al lado que lo valora, como es Él, pues ya es todo perfecto. Gracias Amo por enseñarme despacio.