Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

jueves, 31 de diciembre de 2015

Una puta en fin de año

En el suelo un plato con doce uvas y encima de la mesa el mismo plato con las mismas uvas. Junto al primero estoy yo, desnuda, con mi collar de perrita sumi y las manos atadas a la espalda. A la mesa, sentado en una silla y vestido está mi Amo, reposando una de Sus manos en mi cabeza. Celebramos así el fin de año por primera vez. Las campanadas van a comenzar y me inclino sobre el plato para coger la primera uva con la boca. 
Quizá nunca suceda. Muchas de las cosas que imaginamos y con las que fantaseamos juntos puede que tampoco ocurran, otras que sí. Las circunstancias de cada uno, da igual quien tenga más o menos a sus espaldas, al final son ataduras, la sociedad también lo es. En fin, miles y miles de cosas que podría enumerar como obstáculos. Sin embargo, ¿que coño importan? A pesar de muchas de ellas estamos juntos, tengo un Amo, Él tiene a una perrita para hacer lo que quiera, hemos ganado experiencias maravillosas, hemos madurado... Y lo que nos queda. A todos en este mundo nos gustaría tener más, somos seres humanos y soñamos con un ideal. Hay veces que me da rabia no haberlo conocido antes, sin embargo luego pienso en la suerte que tengo por haberlo conocido y ser tan importante para Él. Es un hombre increíble, de verdad que sí, no lo digo por cumplir o porque sea mi Amo. Tiene sus defectos como todo el mundo pero es una persona buena, con mucha paciencia conmigo, con unos valores que me transmite y de una responsabilidad enorme. Veo el esfuerzo que hace por educarme. Por educarme en algo que yo quería y que se suponía que debía tener racionalizado para no darle los quebraderos de cabeza que le doy a veces. Me enseña cada vez que me pone una nueva norma, o que me explica por qué hacemos las cosas así o tal ritmo, compruebo que no me equivoqué con Él. Para mí es un alivio porque cuando le pedí ser mi Amo a veces pensaba que lo estaba obligando. Me alegro ver con mis propios ojos que las normas y las rutinas a las que me somete nacen de Él. 
Es muy difícil alcanzar lo que tenemos, por eso estoy muy orgullosa de ambos. Como propósitos para año nuevo me quiero esforzar más por ser buena esclava para el Amo, controlar los ataquitos que me dan y obedecer cuando dice que me calle. Aunque me cueste un mundo esto último, pero qué queréis, soy capricornio y algo cabezota. Y como deseo... Eso mejor no os lo digo que me gustaría que se cumpliera. 
En algún sitio, en otra vida tal vez,  estoy en el suelo, comiendo las uvas a Sus pies. Pero quizá en otra estoy viviendo una existencia que no me corresponde en la que mi sumisión, sentirme puta y Él ni siquiera tienen cabida, Por eso doy las gracias cada día que lo siento a mi lado. Estoy contigo Amo y nunca quiero separarme de ti. 

martes, 29 de diciembre de 2015

Cita en los lavabos

Acaba de comenzar el recreo y sale corriendo al baño como si solo quedasen cinco minutos. De nuevo están todos esos chicos en la puerta de los lavabos de las chicas, como si cada vez que una de ellas entrase tuviera que ser sometida a un control rutinario. 
Ella entra y va directa al fondo, no sin pasar por alto sus miradas atrevidas y ese roce que casi se cuela por debajo de su falda. En el mismo momento en el que entra cierra la puerta y se baja las braguitas. Otra vez las lleva manchadas con flujo abundante. No lo comprende, da igual el momento del mes o cuanto tiempo haya pasado desde su última regla. Solo sabe que huele muy fuerte, huele a puta. Pasa sus dedos por la zona de la doble tela que recoge todo lo que sale de ella y se lleva el dedo a la nariz para después pasarlo por sus labios. En ese momento la puerta se abre de golpe y uno de los chicos que custodiaba el paso en la entrada pasa al interior del cubículo. Cierra la puerta. Ella no se asusta. Tan solo sabe que es el chico que va a uno de los cursos más altos. A diferencia de los demás parece formar parte del grupo simplemente por cumplir. Es alto, otros quizá sean más guapos que él, pero desprende ese aire de madurez que desde el principio la atrajo, también de chico misterioso. Ella muchas veces también es la que es por rutina.
Él se acerca y la pone contra la pared con su boca muy cerca de la suya. Sin mirarla a los ojos:
   - Quitate las bragas y dámelas.
Ella obedece sin decir nada. Pero agacha la mirada porque va a descubrir lo cerda que está. Ni siquiera se sorprende de la orden, de que la pueda tocar o de si alguien más entra. No. Ella se preocupa de su olor y de disgustarlo. Mientras las apretuja en sus manos, inspira pegando la nariz todo lo que puede. La mira y repite la acción, esta vez pasando toda la prenda por su cara. 
   - Te voy a dar tu merienda 
La coge por el pelo de manera suave pero con firmeza y la pone de rodillas. Se desabrocha el pantalón
   - No quiero ver mi polla, te la metes en la boca entera y empiezas a chupar desde ahí. Luego ya te la puedes sacar para respirar tranquila. 
Comienza a mamársela y a tocarse. Su lengua se mueve dentro de su boca, y nota que eso a su compañero le gusta así que lo hace de nuevo. Se la saca despacio y se roza contra ella por toda su cara. La recibe en sus manos y la lleva de nuevo dentro. Acompaña con la mano el movimiento de entrada y salida, alternando de vez en cuando con alguna parada para mirar el placer en los ojos de él. Se va a correr porque cada vez mueve más las caderas con intención de continuar el movimiento e incrustársela hasta los cojones. Que gusto. Se corre mientras ella no aparta la mirada de su cara contorsionada de satisfacción. Se traga todo y lame la polla. Después lo vuelve a vestir y se levanta ella.
   - Tus braguitas me las quedo de recuerdo. Que sepas que no soy tonto. Me he dado cuenta de como colocabas las manos por encima de la falda para que no te tocaran. Si quieren meter la mano más veces pues los dejas. ¿Acaso no confías en mí? Estoy delante y no voy a dejar que pasen ciertos límites. Mañana te veo aquí como siempre. 
El resto del recreo lo pasa leyendo con el culo en contacto con las baldosas del suelo y una sonrisa en los labios. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

24/1. Un día con Él

Ha sido el periodo de tiempo más largo que hemos permanecido juntos y lo he disfrutado como una niña. Un día con Él. Si me vierais la sonrisa... Ha sido el mejor regalo de todos. Tenía faltas por las que responder pero primero subí Su bolsa a la habitación, feliz de cumplir esos pequeños encargos para Él. Llevaba mi maleta y su bolsa encima para que el peso fuera más ligero. La gente me miraba queriendo llevarse algo de mí. Y yo me sentía más cerca de Él que nunca.
Le abrí la puerta de rodillas y me alzó para comprobar cómo venía de húmeda, Su media sonrisa lo dijo todo. Le leí las faltas después de haberlo desnudado, dejándole únicamente los calzoncillos. Él sentado al borde de la cama y yo en el suelo me acercó a sus rodillas para cumplir el castigo, intercalando de vez en cuando alguna frase, "te das cuenta lo tontita que eres a veces, ¿no? No debes sentir celos de nadie porque eres mi puta". Eso me crea una satisfacción enorme. Por un lado me siento segura conmigo misma porque veo que no debo temer nada y por otra parte, me devuelve a mi sitio con cada palabra de superioridad y cada gesto que tiene. Me dejó elegir la primera manera de correrme por haberme portado bien. Me quedé con su boca porque venía muy cerda y sabía que le gustaría disfrutarme así. 
Nos bañamos, se corrió en mi cara y me ordenó bajar en busca de un abridor de botellas, sin ducharme. Me limpié solo con papel los restos de lefa más evidentes. Tenía la boca colorada y los labios gorditos de chupársela, con todo el pelo revuelto. Joder, que guapa me hace sentir. Subí y le ofrecí de rodillas las copas que también conseguí, contándole mis suposiciones sobre el camarero del bar. Brindamos, "por nosotros", yo bajé la mirada emocionada. A veces me preguntó que hice para merecer a un hombre como Él. "Cuando se brinda hay que mirar a los ojos", me dijo. Perdón Amo. Me ruboricé. Bebí. Lo sorprendí mirándome. Que ojos más bonitos son los que me devuelven mi imagen. 
Comimos y nos acurrucamos para echar una pequeña siesta hasta que empezará el partido que mi Amo quería que viéramos juntos. Pero dormimos unos 10 minutos, el resto fueron lametones, mimos y sentirme pequeña y protegida en sus brazos. De vez en cuando me agarraba las tetas, el coño o simplemente me amordazaba mientras me acunaba como si tuviera algo que compensarme por ello. Cosas así son las que me hacen quererlo y confiar en Él, todo lo que hace es por pura dominación, Su interés no roza jamás dañarme o hacerme sentir mal.
Mientras veíamos el partido me hacía responder mis mensajes en el móvil, me ataba, se ponía sobre mí o me llevaba a Su polla. Me sodomizó como a una yegua, me montó mientras no perdía puntada del partido. Eso es humillarme. Cuando marcó Su equipo me penetró más fuerte alzándome la mirada para que yo tampoco me perdiera el partido. Me dejó descansar pero me mandó a comprarle uvas. Imaginadme con el alma más plena, el coño más repleto de flujos por correrme y el culo más abierto de entre todos lo de las chicas de esa tarde. Para mí eso es ser Su perra fiel. Y me hace feliz. Sí. Soy feliz así. Me alegra haber sido valiente y no haberme asustado por prejuicios y tópicos, no quiero vergüenza ni cabezas gachas en mi vida. 
Comimos uvas, nos bañamos, seguimos comiendo y viendo películas con el agua calentita a nuestro alrededor. De vuelta a la cama me picaba para que le contara el final de la película. Que si acaba bien, que si vaya mierda si no, que por qué era eso así... Y yo riéndome por dentro por Su impaciencia. En seguida sabe leerme la mente, me ve mirándolo como bobalicona, así que me agarra y me amordaza: "si te dejo ver la película es porque yo quiero". Me deja reposando en la cama, me besa y me acaricia y pasado un minuto me suelta. 
Salgo por cuarta vez de la habitación a por la cena. Cada una de las veces he ido sin braguitas, y esta no iba a ser una excepción. Voy a por kebabs y me siento puta. Si esos hombres con la frente grasa supieran lo que soy y lo que me gusta que me hagan... Echo cuentas rápido y les pago para volver dando saltitos con mi Amo. Le llevo la comida, me arrodillo al abrirme la puerta y le devuelvo el cambio: "vaya, eres como las niñas buenas que devuelven el cambio cuando hacen los recados". Claro Amo. Comemos y nos quedamos viendo la segunda película del día, El Francotirador. Yo me río de las bromas guarras que sueltan los actores y Él se ríe de mí. Se pone delante de mí para que lo acaricie. Su mano subiendo y bajando por su espalda, su cabeza y su culo producen un efecto tranquilizador en mí. Cierro los ojos y dejo de comentar cosas de la película. Se vuelve y me ve dormida, trató de disimular y abrir los ojos rápido: "sabía que te estabas quedando dormida. Venga que ya termina y nos acostamos". Amo yo aguanto le digo, como esas niñas que quieren parecer mayores aguantando despiertas hasta que los mayores se vayan a la cama. 
Nos dormimos, me atrae hacía sí en medio de algún sueño. Gimoteo angustiada por alguna pesadilla que no pude recordar, "¿Qué te pasa? ¿Estás bien?" Le digo que sí entre dientes y me seco los ojos mientras el pasa Su brazo protector cruzando por encima de mi pecho. Dormimos del tirón porque a la mañana siguiente toca despertarse y corrernos, recibir por el culo y bajar a comer y beber de Él. 

martes, 15 de diciembre de 2015

Tonta, pero Suya al fin y al cabo

Ni Su pareja ni Su amante, soy Su puta. Esa es la conclusión a la que llego cada vez que hablo sobre el tema con mi amiga. La aceptación de pocas cosas me han hecho tan felices. Siempre he hablado de lo bien que debemos sentirnos y respetarnos a nosotras mismas para estar orgullosas de ser putas, lo cual no nos exime de momentos de dudas, inseguridades, rabietas o caprichos de niña pequeña y de cualquier otro ataquito que nos dé. Todo eso forma parte del proceso continuo en el que nos vamos formando y en el que nos educan. Sin embargo jamás nos replanteamos lo que somos, no en mi caso al menos. Sé que vivir con lo que soy me dará más alegrías que rechazarlo.
Puede que mi Amo en el tiempo que esté conmigo, que espero que sea para toda la vida, trate de manera diferente a otras mujeres. Hubo momentos en los que no lo entendía y vi ese comportamiento como algo que yo no merecía. Ahora comprendo que ese no era Él, no era el cabrón que le gusta ser conmigo. Si con otras tuvo más delicadeza que conmigo fue porque ellas no lo dejaron comportarse como es realmente. Si lo pienso ahora me siento una tonta por sentir celos de tales atenciones. En este momento sé que si alguna vez quiero que sea suave o más cariñoso se lo podría proponer. Su opción como mi Amo es aceptarlo o no. El caso es que creo que he descubierto esto un poco tarde porque ahora no me imagino con Él de una manera dulce mientras me folla. En el momento después si que me gustan mucho Sus mimos y Sus atenciones. Me gusta porque lo considero como un premio, una manera de protegerme y de cuidarme por haberme partido el culo en dos. Fijaos lo tonta que soy que con un poquito de sus mimos me tendría otra vez ofrecida a cuatro patas. Me dan igual los convencionalismos, yo me entrego feliz porque soy así y verlo disfrutar me hace la persona más afortunada. Dar placer y disfrutar con ello, eso es ser puta de verdad.
La única vez que hemos tenido a una tercera persona para jugar no tenía estas cosas tan claras. Tampoco pude ser yo misma en su presencia porque entre el Amo y yo pensamos que sería un poco fuerte para ella. Renuncié a Sus ordenes estando los tres, renuncié a toques de atención, a algún azote espontaneo, a humillaciones que me hacen ser Suya... Ella nunca se atrevió a darme todo lo que yo le daba y eso hacía que los momentos entre los tres juntos se redujesen bastante. Jamás le pedimos nada, y entendimos que no le salieran ciertas cosas, pero esperábamos que se fuera soltando con el tiempo, ya que nuestra proposición era para un trío. Pero nunca pasó. Mi relación con mi Amo se vio colgando de un hilo, y nunca la juzgué ni la culpé de nada, bien lo sé y muy tranquila tengo mi conciencia. Aunque a veces toca ponerse un poco orgullosa, o simplemente valorarse a una misma. Yo hice un esfuerzo por aceptarla en nuestra relación, jamás estuve con una mujer e hice cosas con ella que, aunque no me devolviera, no me desagradaron porque estaba haciendo feliz a mi Amo. Esto se lo conté a mi amiga y su respuesta fue muy clara: me dijo que no entendió nuestra manera de proceder con ella. Desde el principio ella debió ser una tercera persona para jugar juntos. Eso implicaba aceptar cada parte como era. Mi Amo nunca me apartó pero hubo momentos en los que me sentí tonta por ceder y darles tanto margen. Si ahora esta situación volviera a darse con otra persona sé que mi reacción no sería la misma porque en este momento tengo muy claro lo que soy y lo que tengo derecho a pedir. Aceptaré lo que me pida, con vivirlo a Su lado aunque sea atada a la pata de la cama me basta y me sobra. Por otro lado seguiría los consejos de mi amiga de distanciarme emocionalmente de esa tercera persona. Es un trío y es para jugar, y si los tres no estamos al mismo nivel al menos él o ella deberá aceptar el trato que mi Amo me da. Yo follaré desde la entrega a mi Amo y siendo obediente a Sus ordenes, es una de las cualidades que mejor me representa con Él, y que espero ir puliendo. Reducirlo a sexo con los demás es lo que me hará disfrutar de los encuentros que podamos tener con otras personas. Nosotros no queríamos meter a una tercera persona en la relación como dice mi amiga. Desde el principio fue mi idea, pero cedí ante cosas para que ella estuviera más cómoda y al final fue un error. Tanto mi Amo como yo queremos afrontarlo juntos. Ahora ya han pasado más cosas y creo que todo sería violento y nunca como antes.
Lo que he aprendido de todo esto es que una vez claras las posturas Suya y mía, debo estar a la altura. Pienso en nuestros últimos encuentros y me recreo pensando en lo lejos que hemos llegado. Esto, el ahora, es lo que quiero conservar siempre. Porque es lo que me hace feliz y me llena. Quiero mucho a mi Amo por lo que me da, por como es y por entenderme. Puede que ni parejas convencionales lleguen a experimentar estos sentimientos. Nunca pude darle menos porque no me sale. Lo bueno es que he aprendido a no exigirle lo mismo. Esto me ha costado mucho entenderlo, pero tanto con Él como con otras amistades. Siento que me he quitado un peso enorme de encima gracias a esto. Si algo entre los dos se estropeara será por un trato que reciba de Él que no me guste, pero nunca por palabras o acciones que no llegaron a compensar las mías. Y lo mismo de mi parte hacia la Suya.
Yo más que Él podré meter la pata por celos o simples inseguridades que me hacen plantearme lo que soy a Su lado, pero nunca arrepentirme, eso debe quedar claro. Es difícil a veces ser puta y aceptar que no pinto nada en las decisiones que toma, que follarse a otra lo tendría que hacer callada y sonriendo. Eso es ser puta y esclava: callarte tus opiniones y alegrarte de tener a alguien a quien valoras tanto y puedes complacer. Todo con el Amo es bonito porque es lo que yo elegí. No sé cómo explicarlo pero es una parte de mí, me hace estar más cerca de mí misma. Y soy tonta cuando fallo y no sé ser obediente. Pero también soy tonta cuando me humilla y minutos después camino con el culo abierto. ¿Y sabéis una cosa? No me arrepiento y me gusta.

martes, 8 de diciembre de 2015

Otras maneras de hacerme Suya

Esta entrada corresponde a otro encuentro que tuvimos la semana pasada también. La entrega que voy experimentando a Su lado cada vez es mayor y más placentera para mí, antes siempre existía una parte que buscaba ponerse a Su nivel.
Esta vez me pidió que lo esperase con la mordaza, en mi posición y con la televisión puesta. Cuando pide eso último es porque pretende encularme... Y fue el único detalle que olvidé al abrirle la puerta. Me cogió del pelo y me llevó hacia dentro. Su mano me aprieta la cara para que lo mire y con la otra me da en la mejilla. "Te has olvidado de encender la tele... Para dos cosas que tienes que hacer y te olvidas de la mitad. No aprendes joder. Quítame los zapatos anda, esto es algo que ya no te tengo que recordar. Y ve poniendo la tele".  
"Tienes que tener las cosas listas porque luego la tele no va bien, no sabes como arreglarla y perdemos tiempo. Ayy... Que tontita eres". La ternura con la que me dice esas cosas me desarma, sin poder negarme a nada de lo que me pida. Cuando ya está todo preparado me lleva a la cama y me tumba sin proponérselo. Yo ya estoy temblando de las ganas. Justo antes de vernos me entró un pequeño ataquito de celos por una chica con la que suele hablar. No quería estropear nuestro encuentro y me callé lo que pensaba. Pero el Amo es muy listo y antes de que nos viéramos me preguntó que qué pasaba. Se lo comenté un poco y me explicó la situación. Eso sí que fue humillante, todo por ser una mal pensada. "Como te pongas celosa te abofeteo eh". Pensé que me castigaría más por dudar de Él. En lugar de eso se puso sobre mí en la cama: "reconoce que te has puesto celosa. No quiero que vuelvas a pensar una cosa así, la que me importas eres tú". Después bajó a comerme el coño. Me descolocó Su actitud. Creo entendió mis sentimientos como nunca. Sobre todo porque después, cuando me sodomizaba me dijo una de las cosas más bonitas y que nunca voy a olvidar. "Me gustas (y aquí dijo mi nombre, cosa que pocas veces hace), que no se te olvide lo que eres. No he conocido a ninguna mujer que sea más puta que tú, debes sentirte orgullosa. Si alguna vez hacemos algo con otra lo haré contigo, lo haremos juntos". Me emocioné mucho, pero me contuve para no arruinar el momento. Ahora que no me está follando lo puedo revivir y sentir la misma seguridad que cuando lo escuché. Creo que lo que somos el uno para el otro pocas personas lo entenderían. Es decir, podrían entendernos como amantes. En cambio el sentimiento tan profundo de admiración que le tengo y Su sentido de protección es algo más complejo de percibir. 
Fue esta vez cuando revisamos uno de los deberes que me puso. Me dio la vuelta después de haberme corrido con su boca y me puso la polla sin gel en la entrada de mi culo. Comenzó a preguntarme los nombres de los jugadores de su equipo favorito. A medida que le respondía me acariciaba como premio. Yo respondía bajito y muy pegada a su boca. No fallé ningún nombre, así que me dejó ponerme gel para encularme, ese fue el premio y los besos suaves que me dio en la mejilla por sabérmelo todo tan bien. 
Mientras me sodomizaba me ordenó ponerme a cuatro patas y me folló el culo así, babeando sobre mí como un animal. Me encanta esa postura y lo cerdo que se pone. Mi cuerpo fue cayendo hasta que prácticamente me quedé sentada. Adoro sentir esa fuerza con la que me hace caer y ser Suya. Él aprovechó y me dejó entada de rodilla, sobre mis talones, me metió la polla por el culo y me dijo que me moviera yo. Me sentí la mujer más puta y más sucia. Que un hombre te sodomice así es quedar más puta que una ramera de la calle. Si además me pide que le haga una paja con mi culo... Es más humillante que ofrecerle mi culo en bandeja. Me sentí lo mejor, me tocaba el coñito por delante muerta del gusto, me movía para darle gusto y de vez en cuando me giraba para que me viera la cara con la mordaza puesta. Sí Amo, te doy mi culo, es Tuyo, quiero apretarte con mi corrida. Mira la puta que tienes delante, la mujer que te da el mayor placer, a la que le sacas una sonrisa cuando la usas y la haces sentir como es realmente. Me corro Amo... Dejo descansar mi cuerpo sobre mi pecho en la cama y sales de mí. Al instante me pide que le prepare el baño y salgo de la cama casi a gatas. 
Cuando estamos en la bañera cojo la tableta de chocolate que traje. No puedo abrirla con una mano porque tengo el móvil en la otra, de modo que lo apoyo en la cabeza. El Amo ve lo que pretendo: "¿pero qué haces loca? Ves como eres tontita, tienes unas ideas...". Me hace reír avergonzada. Le acaricio el culo, los cojones y la polla hasta que se relaja con el roce y la música. Al salir yo primero tira de la cadena y se queda un rato dentro. Íbamos a hacer una cosa que al final no salió, quizá cuando lo hagamos lo escriba aquí. Solamente quiero decir que tuvo una paciencia y una consideración conmigo enormes. Nunca me voy a olvidar de Su cara, de Sus ojos mirándome comprensivos y amables. Me acariciaba las tetas y tiraba de mis pezones dándome mucho gusto. Me llamó cabezota por empeñarme en intentarlo. Lo vi como el hombre más bueno del mundo. Él sabe administrar muy bien lo que hace y mi opinión la escucha pero no tiene peso para tomar la Suya. A veces le da rabia que le diga que es bueno o adorable. Pero es que pocos hombres existen que traten a una mujer como Él lo hace conmigo. Es el hombre al que adoro por enternecerse cada vez que va con la intención más animal de dejarme el culo hecho una mierda. No necesito que me pegue si a Él no le gusta. Yo lo adoro por lo que es conmigo, lo adoro por las mil cosas que sí me ofrece. Jamás va a haber otro como Él. Mi entrega es para someterme en todo, tanto en lo que me hace como en lo que no. Una de las mejores cosas es dejarme ir con el sabor de Su corrida. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Nuevas maneras de hacerme Suya

Llego a la habitación, suelto todas las cosas que llevo encima y comienzo a desnudarme desesperada. No va a tardar mucho en subir, debo dejar todo lo mejor que pueda. Cuando recibo el mensaje en el que me dice que está subiendo acelero el ritmo. No me he puesto la mordaza porque no me daba tiempo, a lo único que alcanzo es a abrir la puerta y colocarme a cuatro patas de espaldas a la puerta como me ha ordenado. Aún llevo el sujetador y las medias sin nada debajo, una idea perversa que una amiga me dio. Lo oigo llamar a la puerta, al no abrirle como es habitual lo oigo murmurar: “ah, ya estás preparada, así me gusta”. Entra, cierra la puerta y una de sus manos va directa a mi culo. “Eres una puta muy tardona”, me dice mientras me roza con un par de azotes y me baja a continuación las medias. Me coge del pelo para llevarme a que lo ayude a desnudarse. Yo me lanzo a por sus zapatos, ya me tiembla todo el cuerpo y mi coño da pequeñas sacudidas. Cuando se quita los calzoncillos me empuja la cabeza para meterme toda la polla en la boca: “quédate así mientras miro los mensajes en el móvil. Y que sea la última vez que me esperas sin la mordaza puesta”. Al liberarme la boca me deja sacar la mordaza y el resto de las cosas necesarias, que dejo diligente en la mesilla. Me tuba en la cama y me quita el sujetador y las medias boca arriba. “Como huele la habitación a coño, ¿no lo notas cerda?” Lo cierto es que al quitarme las medias sí que noto un poco de mi olor pero es que creo que Él lo percibe doblemente.
Se acomoda tranquilo y me empieza a comer el coño. Al principio me dejo hacer colocando una pierna sobre Su espalda, pero después Sus lametones me incitan a moverme. Le cojo la cabeza y lo empujo contra mi coño mientras me froto en círculos, hacia arriba y hacia abajo. Me corro apretándome fuerte con su boca y me muevo de nuevo en su cara: “me dejas siempre empapado puta”. Al limpiarse con el dorso de la mano me pide que me dé la vuelta. En la entrada me ha lamido el culo y esta vez ni me ha dejado ponerme gel. Cuando se pone el condón después de habérsela chupado, se tumba sobre mí. Me preparo con la mordaza y me ordena que lo mire mientras me abre el culo. Me entra tan fácil sin dejar de apretarlo que se muere del gusto. Me deja tocarme mientras y justo antes de mi corrida: “joder como me aprietas el culo”.
Me deja descansar un poco el culo y me manda a preparar el baño, aprovechando para darme algún azote cariñoso mientras voy hacia allá. Cuando ya se ha metido en la bañera le pido permiso para ir a por mi móvil. Al regresar ve que de mi coño chorrean jugos: “eres una cerda, tu cuerpo no lo puede disimular. No lo puedes evitar. Me encanta que tu cuerpo exprese lo mismo que tu mente. Mira lo puta que eres, ¿no te da vergüenza ir así?” Yo entro en el agua con la mirada gacha y colorada. Con que poco logra inculcarme lo cerda que soy. A veces a mí se me olvida o no me considero para tanto. Pero Él me educa, me pone la realidad delante de lo furcia que soy. Y lo mismo ocurre con los momentos de descanso y relajación, cada vez los disfruto más. Al principio sentía la necesidad de estar muy pegada a Él, reclamando. Mi Amo siempre estará por encima de mí y eso implica cosas diferentes en momentos como los que pasamos en la bañera. Él se relaja y yo lo acaricio, le pongo la canción que me pide o simplemente espero sin molestarlo cuando quiere silencio. No tiene por qué estar pendiente de mí, es justo la aceptación de lo contrario: yo soy quien debe servirle.
Esta vez aprovecho para ver un vídeo guarro que me mandó y me encanta… La chica es igual de poca cosa que yo y con ella cuatro hombres de color que le meten sus pollas como si fueran nada. El Amo me interrumpe: “vamos sal del agua y sécame que ahora te voy a follar el coño. Sabes que siempre lo hago si te portas bien”. Conoce demasiado bien mis gustos y que disfruto mucho con la penetración. Me corrí encima de Él, apremiándome para que lo hiciera rápido: “es increíble lo puta que eres que cuesta más por el coño que por el culo”. Probamos una nueva manera para que me follase, me quedé quieta encima de Él con Su polla dentro del coño y el Amo me folló subiendo y bajando Su pelvis. Me hizo ilusión probar algo nuevo, aunque fuera cosa de medio minuto.
Me vuelve a follar el culo: boca abajo, al borde de la cama, de pie en la ventana y con las piernas en lo alto al borde la cama. Hay algo reseñable en medio de este cambio de postura, y es que mientras estaba al borde de la cama con Su polla por el culo le dije que era adorable. Se paró en seco, soltó una risotada y me dijo que me atreviera a repetirlo. Se lo repetí y se puso a taladrarme como si no hubiera mañana. Paró de nuevo y me preguntó si seguía pensando que era adorable. Era mi cabrón.
Cuando me deja, se va al baño y vuelve con la mano en la polla. Me agarra del pelo y me acerca al borde de la cama para que chupe. Lo hago y me sabe a pis nada más tenerla un segundo, pero no me aparto. Mi cara fue de sorpresa y cuando me la sacó paladeé un poco para apreciar el sabor. Puse un gesto extraño y me vio: “¿no te habrá dado asco o habrás puesto mala cara? Ven aquí puta”. Y volvió a repetir la operación. Se acostó satisfecho conmigo y me acercó a su pecho para dormir una siesta. Me gusta notar Su polla en el culo. Me aprieta contra Él, me agarra las tetas fuerte y el coño de vez en cuando. Me pide que le abra las piernas para tocarme cuando Él quiera. Nos tapamos con el edredón, nos decimos confidencias y me giro para que me oiga. Me habla de un plug que quiere comprarme para acudir preparada. Nos besamos de vez en cuando y para no perder su esencia me vuelve a agarrar el coño y las tetas muy fuerte. Lo llamo bestia. “¿Cómo que bestia puta?” y me tapa la boca y me hunde la cabeza en la cama, me pone la mordaza: “eso por tonta”. Pero es tan bonito mi Amo que me la quita al minuto y me da mordiscos en la nuca y en la espalda. Luego me da lametones dulces donde puso su boca. Al final hacemos de todo menos la siesta.
Le hago la mejor mamada posible, siempre me esfuerzo al máximo. Me arrodillo a Su lado en la cama, tapó los dientes con los labios y chupo sin parar. Solo me detengo cuando me alza la cabeza para besarme, me aparta el pelo, me acaricia y me dice algo así como si no me canso de chupar. Yo pongo una sonrisita y me vuelve a bajar a Su polla. Controla mi ritmo para que respire porque es cierto que a veces me embalo y me olvido de respirar a ritmo normal. Todo eso hasta el momento en el que me ordena que ya no pare y que siga rápido. Alza la cadera y me hunde su polla mientras me llena de Él. Me encanta en la cara pero reconozco que en la boca tiene sus beneficios también: luego lo puedo limpiar y a veces me deja reposar un ratito a Sus pies antes de ir a lavarme. ¿Por qué me gustará tanto complacerlo y estar ahí para Él? Será que soy como una animalillo que solo busca su premio y ser castigada cuando lo decepciono. Será que lo adoro. 

martes, 1 de diciembre de 2015

El futuro, mi pareja y el Amo

Creo esta entrada puede aclarar muchas cosas para la gente que me lee desde el principio o para quienes simplemente os ponéis ahora a hacerlo. 
En varias ocasiones mencioné que mi Amo no era mi pareja. A muchos quizá os resulte raro, para otros que vivís relaciones como la mía quizá sea como el pan de cada día. El caso es que una amiga que conoce toda mi historia con Él, cuando aún no eramos tan íntimas, me preguntó que por qué no podíamos ser pareja. La relación con ella fue creciendo y terminé contándole todo. Lo único que puedo contaros a vosotros es que aunque nos une un lazo muy fuerte no podemos estar juntos en una relación al uso, por llamarlo de alguna forma. Lo que pase en el futuro nadie lo puede saber pero yo hace tiempo me hice a la idea de que lo nuestro se quedaría en lo que tenemos. Curiosamente ese razonamiento lo hice mucho antes de que llegara a ser mi Amo. Ahora lo sigo manteniendo: no ilusionarnos es lo mejor para ambos.
Sin embargo lo que sí tengo claro, y puede que esto valga más que cualquiera de las relaciones que mantenemos con una pareja normal, es que quiero que Él sea mi Amo siempre. Y esto implica ser Su puta. Es decir, aunque hubiese opción remota de ser pareja, yo no sería su novia, sería Su puta. Lo cual implicaría entrega a otras personas, aceptar sus relaciones por mi parte y aguantar que me cediera a otros. Él muchas veces me lo ha dicho: "creo que tú y yo estaremos toda la vida juntos, tendremos nuestros periodos separados o en los que no nos veamos con tanta asiduidad, pero estaremos juntos". Hace meses cuando me lo decía sonreía como una niña y me entraban ganas de abrazarme a Él. Ahora vivo las cosas de manera más racional. Para mí escuchar eso era el final feliz de los cuentos. En cambio en el momento presente sé que es una realidad que podemos conseguir con nuestro esfuerzo y nuestra forma de afrontar lo que vivimos juntos. Ya no es una ilusión en el aire que si se esfuma me enrabietaría como una niña pequeña. Ahora entiendo que las cosas suceden si se trabajan. Las promesas son muy bonitas. Sin embargo no es así la vida, los planes se pueden estropear, las personas cambiar y las relaciones perderse. Por eso yo sé que lo que tenemos de verdad es el presente y la certeza de que si luchamos por lo que queremos podemos tener ese futuro juntos. 
Para llegar a ese punto es necesario que yo consiga una estabilidad ligada a un hombre que sea mi pareja, tener algo más “normal” que me aporte otras cosas. Entre ambos lo hemos hablado muchas veces y estamos de acuerdo en que lo mejor para mí es que consiga una relación vainilla. Yo no necesito un Amo que sea mi pareja, es más: es que no lo quiero. Eso chocaría con Él y lo que ya tengo. En un principio pensar en tener una pareja vainilla y continuar con mi Amo era un poco fantasía. Pero sé de chicas que son capaces, e incluso no se lo ocultan a su pareja. No aspiro a tanto ahora. Lo que más deseo es llegar a tener un hombre a mi lado que me quiera por lo que soy y por lo que le ofrezco. No digo que mi Amo no lo haga, de hecho sé que me tiene un cariño muy especial. Él me completa y me complementa de muchas formas a las que no quiero renunciar nunca. Pero hay otras cosas que mi pareja me dará.
No sé si al leer todo esto os surge la pregunta del millón, la que a mí también se me ha pasado por la cabeza: ¿y si mi pareja vainilla llegara a ser mi amo? ¿Tendría entonces dos Amos? No, no podría con ello por muchos motivos. Con mi Amo llegamos a lo que tenemos hoy porque desde el principio Él tenía muchos rasgos de dominio hacia mí. Y yo aunque no les pusiera nombre, respondía de manera sumisa y complaciente. Fue un comienzo natural, no forzamos nada para llegar a esto. Para que eso se volviera a repetir necesitaría la misma naturalidad, y sé con seguridad que eso no va a pasar porque yo ya estoy entregada de ese modo. Además yo estoy feliz así con Él. Conservar esto entre ambos y combinarlo con una vida al lado de un hombre convencional es lo que quiero. Nadie me va a hacer cambiar esta idea. Y sé que con mi Amo lo puedo conseguir porque tenemos una mentalidad abierta y muy parecida. Quiero a mi Amo, lo adoro. A veces cuando me folla solo quiero abrazarlo y que se hunda para siempre dentro de mí. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

Tengo que aprender a tener la boquita cerrada

Necesito disciplina. No puedo seguir creyéndome la reina del mundo, al menos no de mi mundo con Él. Cada vez que sigo hablando cuando mi Amo me advierte de que lo estoy agobiando y haciéndolo peor, acabo arrepentida. Ojalá en esos momentos estuviera a mi lado y me pudiera callar la boca de un guantazo, como cuando le das un cachete a un niño. 
Hoy le confesé a una amiga mi sumisión, mi sumisión por llamarlo de alguna manera. Únicamente le hablé de que tengo un Amo y de parte de lo que eso conlleva. Cuando decido dar el paso y compartir una parte de mi vida procuro que esa persona tenga cierta predisposición a entenderme para no confundir conceptos. Básicamente porque no me siento bien cuando juzgan algo solo por desconocimiento. Estaba en un momento delicado y mi amiga notaba que me pasaba algo. Me atreví a dar el paso y comprendió lo que le explicaba, puede que no todo, pero entendía que era algo que a mí me hacía feliz. Tan solo me dio la mano y me dejó soltar lo que yo quise compartir. No trató de abrirme los ojos o apartarme de Él. Ella misma se da cuenta del bien que me hace. Tenerlo a Él no me hace relajarme, si no todo lo contrario, me hace vaguear menos.
Hace un par de días discutí con mi Amo. En realidad más bien se hartó de mí y me echó la bronca. Hubo cosas muy duras que tuve que leer, pero necesarias. Llevábamos casi dos meses sin un problemilla. Y cada vez que hay alguno más gordo de la cuenta lo paso fatal, y se lo haga pasar mal con mi comportamiento. No sé cómo explicaros la sensación. A mí me invade todo, me siento fallar, decepcionarlo. Verlo triste o amargado por mi culpa es lo peor de todo. Si Él no está bien yo tampoco puedo. Sentirme la causante de todo es aún peor. Me arrepiento cuando ya no puedo hacer nada más. No soy capaz de callarme cuando me lo advierte y luego las consecuencias de los días siguientes son peores porque se aleja de mí y con razón. 
Ante un mismo hecho reaccioné de dos maneras totalmente opuestas. Por una parte acepté de buenas una cosa que iba a hacer, cedí fácilmente y me sentí orgullosa de mí. Pero por otra parte, horas después, me rebelé y le exigí, como si tuviera algún derecho sobre lo que hace. Puede que en ciertas cosas tuviera derecho a reclamar. Sin embargo no era la manera de hacerlo. El tono de subidilla me lo guardo para los demás pero no con Él. Estamos de acuerdo en que no es sencillo ceder completamente. Pero es que Él no me lo pidió, fui yo la que acepté. Pero surge la chica orgullosa que quiere luchar por su hueco y echa por tierra el trabajo de esos casi dos meses. Supone una decepción para mí y una sensación de fracaso ante Él enorme. Supone empezar casi de cero. Supone esperar y ser paciente a que mi Amo decida cuando me puede perdonar.
Cuando suceden estas cosas desearía un castigo duro de verdad. Decirle: Amo, puedo obedecer Sus ordenes pero cuando me pongo tan rebelde necesito que se coloque delante de mí para recibir mi merecido. El castigo físico es algo muy duro para los dos, no olvidéis que para la parte Dominante también conlleva luchas internas como para nosotras ser putas. Él nunca ha utilizado el castigo físico conmigo porque no le gusta hacerme daño o ver que sufro. La gran verdad es que yo soy de Su propiedad y como tal debe verme, como si desea follarme y dejarme sin nada. Yo confío en su juicio y no lo presionaré para que dé pasos con los que no se sienta seguro. Mientras tanto mi entrega también la constituye aguantarme con las cosas que no me quiere hacer. Esto lo aprendí de una amiga a la que acabo de conocer hace poco, a la que quiero ya como si fuera mi amiga desde hace diez años. 
Del mismo que en el sexo hemos dado un paso más allá, la manera de resolver los problemas que nos vengan también tienen que cambiar. Hablo sobre todo desde la parte que me compete a mí y de dejar de creerme una princesita, montando un circo por chorradas auténticas. Soy puta y punto. Si he estado dos meses siendo buena, puedo ir más allá y que el año próximo pueda decir que no hemos vuelto a pelear. Es cierto que es difícil asumir la sumisión en todos los aspectos. Pero es como yo soy feliz. Si es algo que yo he aceptado tengo que ser consecuente y comportarme. No es fácil para ninguna cerrar la boca y responder con una sonrisa cuando algo nos molesta. Hace falta un autocontrol enorme, y diferenciar una humillación con el Amo a una humillación con el resto del mundo. Él está a la altura en todo momento y yo, a pesar de ser quien le pedió mantener nuestra relación en estos términos, soy la que falla. Un tema son los rocecillos y descuidos míos del día a día, y otra llegar a puntos en los que por mi estupidez ponga en peligro lo que tenemos. Por eso debo aprender a callarme y bajar la cabeza cuando haga algo malo. Ni justificarme ni tratar de explicarle lo que quiero, me callo y no hay más. Lo mismo se aplica para las ordenes que me mande. Si tengo que ir sin bragas como una furcia cualquiera pues me las quito y las guardo hasta nuevo aviso. 
No puedo volver a sentir el dolor de defraudarlo y hacerle daño. Porque el arrepentimiento sirve sí, pero si cometemos los mismos fallos muchas veces las personas se cansan de perdonar. Y yo no quiero eso, me da mucho miedo perderlo y perderme yo si me suelta. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

No es BDSM, soy Su esclava.

Hago esta entrada como continuación de la anterior. Aunque el orden en el que las leáis no importa. 
Pocas veces me veréis nombrar este termino, simplemente porque no considero que lo conozca lo suficiente para hablar de él. Puede que en muchos aspectos la relación que mantenemos el Amo y yo esté dentro de algunos de esos parámetros. Sin embargo nunca me he sentido parte de ningún grupo. Quizá no estoy cómoda "acatando" ciertas normas. Y el problema para mí no surge cuando no las cumples y te ves criticada por los demás, aparece cuando tú misma sientes que no lo estás haciendo bien por no cumplir esos estándares, y que no eres igual por comportarte de tal modo o mantener cierta relación con tu amo. Ni mi Amo ni yo nos consideramos dentro de este mundo. Lo que pasa que soy muy curiosa. leí experiencias y sesiones que mantenían otras sumisas, y me hice daño a mí misma por compararme.
Puede que en cierta manera eso provocara muchas de mis inseguridades con Él. Le exigía sin saber o sin poner nombre a lo que quería realmente. Al final las discusiones acababan conmigo arrepentida y llorando, sintiéndome una gilipollas por haber provocado todo de la nada. Al cabo de las horas o al día siguiente Él me perdonaba y me ponía un castigo. Yo me sentía aliviada pero cuando terminaba la semana encontraba otro motivo por el que discutir. Escribo todo esto ahora y no me reconozco, no quiero ser esa persona nunca más. Fue un Santo conmigo, tuvo paciencia, pasamos por periodos en los que dejamos la relación D/s a un lado, pero Él nunca se rindió. Y creedme que hubo momentos muy malos en los que creía que perdía la poca paciencia que le quedaba conmigo, abandonándome sin poder recriminarle haberlo intentado mil veces. Al reflexionar sobre todo esto pienso que quise sin ser consciente, llegar a un punto con mi Amo que ni siquiera deseaba. Quería que se comportara como un Amo que no era. Llegó a un día en el que lo saturé tanto que prefería no ser mi Amo y evitarse estos rollos a tener una satisfacción de vez en cuando. Cuando me di cuenta y comprendí que no lo decía de broma me culpé muchísimo. Estaba frustrada conmigo misma. Le hacía daño a Él, me esquivaba e iba con pies de plomo con cada cosa que me proponía. Tendría que aprender a asumir mi error y a cambiar mi manera de ser. Mi Amo me ayudó poco a poco. No lo hizo dándome consejos o arrullándome como a una niña pequeña hasta que se me pasara la pena. Sus métodos son muy firmes cuando me pongo caprichosa y rebelde. Se distanció hasta que por mí misma comprendí lo que hacía. Él creyó que ser mi Amo me perjudicaba. En aquel entonces con la escena en caliente yo me arrastraba haciéndole comprender que ese no era el problema, que volviera a ser como antes conmigo. Yo tampoco alcanzaba a comprender el verdadero origen de mis fallos. Es cierto que el tiempo pone las cosas en perspectiva y te hace madurar, por eso hoy puedo llamar a las cosas por su nombre. La separación de mi Amo en verano me afectó sí, sin embargo lo que me hizo daño fue no sentirme buena para Él. Esa personita criticona que todos tenemos fue creciendo en mí y minó mi confiana.
No juzgo a las personas que viven el BDSM. Solamente que esa no era mi camino. Lo que yo debía ser con mi Amo para sentirme segura con Él, era Su esclava. No entendí que aunque estuviera con otras yo no dejaba de pertenecerle, o que nuestra relación dejaba de ser la que era. Estoy para servirlo, no para cuestionar sus intenciones conmigo. Eso era lo que hacía mal. Era como una especie de espiral porque al ponerme a Su nivel y recriminarle que fuera mi Amo de tal o cual manera, lo que provocaba era alejarme de la puta sumisa que deseaba ser con Él.
Tampoco culpo al BDSM. Simplemente me puse metas delante para las que no estaba preparada y que quise asumir por cabezonería con mi Amo: me anteponía todo lo que no tenía y todos los "fallos" que cometía como sumisa. Nuestra relación era perfecta sin ponerle etiquetas ni nombres. Eramos solo Amo y sumisa. Punto y final. Pero quise dar un paso más que no era para nosotros. Tampoco sé a donde llevaba ese paso ni en qué consistía pero era el motivo de cada discusión. Hizo falta romper nuestra relación D/s para llegar a lo que tenemos hoy. Por eso me gustaría que sirviera para el resto de sumisas y de Amos. Que cojan lo que quieran del BDSM pero que no se angustien por no cumplir todos los cánones. 
Yo ahora mismo no me cuestiono nada. Lo único que tengo claro es que soy Su esclava. He sido Su puta, funcionó y dimos un paso más. He sido Su sumisa, funcionó durante un tiempo pero no había entrega total por mi parte. Me comparaba con las demás sumisas y me sentía defectuosa a pesar de que mi Amo estuviera encantado conmigo. Ahora sé lo que soy, soy Su esclava. Ya no importan las comparaciones, las demás sumisas, las demás putas, las demás mujeres, el BDSM o el resto de parejas. Soy Suya, y si a Él le gusto no necesito plantearme ninguna otra cosa, ni sentir miedo o inseguridad. Me gusta haber madurado y entender cuales eran mis dificultades. Me siento grande y orgullosa por haber llegado a donde estoy con Él. Pero sobre todo me siento feliz porque ahora también sé que tengo fuerza dentro de mí para seguir aprendiendo y afrontar lo que soy, sola si fuera necesario. Ojalá nunca ocurra, porque yo quiero servir a mi Amo sin rechistar. Y lo haré como Su esclava. Sintiéndome más libre que nunca. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Evolución. Él dice que soy Su esclava

En estos últimos días en los que he quedado con el Amo me he dado cuenta de varias cosas. Lo primero es que nos noto más relajados a los dos en el sentido de que parece que hemos dejado de tener unas expectativas muy marcadas, que quizá hacían que yo al menos me perdiera en ellas y no viviera el momento. Soy una persona que se ilusiona enseguida con el cómo será y el recuerdo de después. Son características que suelen ir unidas a la planificación de cada detalle para que esa ilusión salga como la veo en mi mente. Pero hay muchos otros factores que no controlas. Por eso he aprendido a dejar de pensar tanto en planes tan meticulosos. Es una parte de mí y no la puedo suprimir pero he aprendido a apaciguar las reacciones que antes tenía. Creo que de alguna manera, Él también ha sabido entender esto y no me promete planes que son muy difíciles de alcanzar. En cambio, sabe ilusionarme con ideas sencillas que despiertan el mismo deseo en mí. Sin explicarse, mi Amo parece ir siempre un paso por delante. Él es así, no habla en vano y deja los hechos por el camino. No. Me demuestra con hechos lo que es ser maduro.
Después de más de un año juntos ya sabemos mucho del otro. Y eso se traduce en una confianza y en una conexión muy especial. Recuerdo las primeras veces: mis nervios, Sus ganas de quedar bien, mi inexperiencia, Sus fantasías que aún eran solo Suyas, mis ganas de complacerlo, Sus ganas de enseñarme… Algunas de estas cosas nos siguen acompañando hoy cada vez que quedamos. Me doy cuenta de que nos han hecho más. Han ido sumando en un saquito y ahora somos piezas que encajan solas. Es el sexo ideal que buscábamos. El cambio que hemos hecho es muy grande. Yo sigo siendo la misma que disfrutaba cuando la follaba y la usaba. Lo que pasa que ahora soy consciente y estoy orgullosa de ello. Lo placentera que es la sensación de entregarte a una persona que disfruta igual o más que tú de ese dominio que le permites... Ay. Por otra parte, a Él lo noto tranquilo y relajado con ello, es muy consciente de que yo ni pincho ni corto. Sé el placer le provoca y se traduce en arrastrarme del pelo mientras voy detrás a gatas, en meterme los dedos sin miramientos para comprobar si voy preparada, en darme un azote para apremiarme, en penetrarme por donde le plazca… Y todo lo hace sin preocuparse de mí. Entendedme, por supuesto que se preocupa por mí pero sabe que lo que me hace no me daña. Lo hace pensando en su placer, no tiene que pedir permiso. Son pequeñas reglas que hemos ido forjando y no hace falta reformularlas cada poco.
Sin embargo para mí lo que ha hecho ponernos a cada uno en nuestro lugar fue la charla que mantuvimos aquel día (fue en este post donde ocurrió, Empezamos hablando y terminamos follando como animales). Tendré días en los que me moleste más o menos que vea a otra, pero se acabó montar numeritos por ello. Él no es mío, ha quedado claro que yo soy Suya, su perrita y de Su propiedad. Antes era Su sumisa pero no había una entrega total por mi parte. Había aspectos en los que aún me atrevía a opinar y en los que lo que tenía que decir era parte del consenso entre ambos. Ahora soy Su perra, Su objeto, no decido ni pinto nada. Esta es la clave de todo. Mi naturaleza es la de complacer, no hay manera mejor de demostrárselo. Por eso cuando me rebelo su respuesta es clara ahora: “Tú te jodes. Lo que te apetezca a ti dado cómo ha evolucionado nuestra relación no me importa”. Zanja la cuestión ordenándome que apunte la falta en mi libreta y diciendo que no le replique más. Muchas humillaciones de las que planea ahora conmigo, las hace pensando en que no me puedo revolucionar porque soy yo misma la que ha aceptado voluntariamente entregarse. Saberse en esa situación y verlo poderoso es increíble. Me lo recuerda a la cara, me llama tonta cuando me folla el culo y recién acabo de correrme, me agarra de la cabeza para sodomizarme más fuerte y se ríe en mi cara cuando se abre paso por mi culo. Yo le follo la cara con venganza cuando me deja, mancho hasta su frente con mis jugos y después los lamo hasta dejarlo limpio pero aún oliendo a mí. Lo monto sentado en una silla, dejándome caer sobre Él para notar toda su polla dentro y abofetearle la cara cuando me lo pide. Luego lo beso en las mejillas, en la frente y en los labios porque soy Suya y estoy a Su lado para mimarlo, para que siempre se quede con la sensación más dulce y el cuerpo más sucio por haberme follado. Nadie se aprovecha de nadie porque los dos somos unos cabrones.
Eso somos. Quien no conozca nuestra situación podrá ver una esclavitud sumisa en el más puro sentido de la palabra, un abuso de poder. Pero quien sepa de lo que hablo, o haya entendido mis palabras en esta entrada, sabrá que nos debemos el uno al otro, que soy Su esclava porque yo me entregué a Él voluntariamente. Él es mi apoyo y la expresión de mis deseos.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El día que di verdadero sentido a "Estar orgullosa de ser puta"

No sé si voy a ser capaz de escribir esta entrada sin comerme palabras de lo contenta que estoy. Hoy he estado con el Amo. Y estoy feliz, me lo he pasado muy bien, he comido con Él, hemos jugado al ajedrez y me ha hecho sentir y comprender lo que es ser puta. Hace unos días hablábamos de ello, y cada vez que me ve dudosa o cree que me planteo mi condición me lo dice: "eres puta y lo sabes. Pero te cruzo la cara de si en algún momento tienes rabia o te jode serlo. Quiero que lo lleves con orgullo y lo asumas. Eres una puta de la hostia, una pedazo furcia". El otro día me folló con la mordaza puesta. Me la ponía y me la quitaba a su gusto, yo no hacía ni decía nada. Después me contó que hacía años que deseaba follarse y humillar a una mujer con una mordaza puesta. A través de mí pudo hacerlo. Es un auténtico placer dárselo y que sienta agradecido por tenerme. 
Os pongo en antecedentes porque a pesar del cariz tan fuerte de las cosas que me dice o que me hace, me faltaba ese último pasito para terminar de creerme puta. Y hoy ha pasado. Vernos hoy tenía un significado diferente para los dos. Él trabaja mucho, es muy responsable con Sus asuntos y sé el esfuerzo que le acarrea vernos. Lo adoro por muchas cosas como veis. Yo me esfuerzo también para que el ratito juntos sea intenso pero sin prisas, haciendo que disfrute y se relaje. Cuando me follaba hoy contándome una historia de las Suyas me pedía que no me corriera y estuviera atenta para imaginarla... Yo lo tocaba desesperada, quería llenarlo de besos y lamerlo entero. Él me dijo que lo agarrase del culo. Lo hice, pasaba las manos por ambas nalgas en una caricia suave para luego empujarlo contra mi coño. Notaba que él también se ponía más cerdo. Me dejó correrme, me gusta que sea Él quien me dé esa consigna. Mis orgasmos le pertenecen. Después me dio por el culo: "eres tonta, te follo y te corres y te dejas petar el culo de esta manera". Me metió la polla sin gel. Me quejé y apreté las sábanas fuerte mientras el me llamaba puta y se reía por haberme borrado la sonrisa que tenía. "Hay que ser muy puta para ello y que no te duela el culo al día siguiente a pesar de las burradas que te hago". Más pasitos para creerme una puta.
Después nos fuimos a bañar, me agarra del pelo para que se la mame y de paso restregarme hasta los cojones por el pelo. Le encanta hacerlo cuando me ver tan arregladita y mona. Le pedí permiso para ir a por mi móvil y poder ponerle música. Recordé una canción que me comentó que le gustaba y le di al play. Me gusta verlo cantar y reírme con Él. De vez en cuando levanta una pierna y la carga en mi hombro, o me pasa el pie por el pelo para simplemente mojarme y joderme un poquito. Otras veces no hacemos nada, simplemente revisa sus cosas en el móvil y yo le acaricio las piernas y le doy masajitos. Al principio necesitaba mucho contacto y pensaba que hacía algo mal cuando no me lo pedía. Hoy en día me sigue gustando estar cerca de Él y sentirlo, pero ya no es una necesidad que me haga pensar que estoy fallando cuando no lo consigo. Y hoy algo empezó a cambiar: no necesitaba hablar, rozarme contra Él, que me tocara o que me prestara atención. Simplemente me sentía Suya ahí a Su lado, con las piernas flexionadas en el pecho y sentada en la bañera entre sus piernas. Tocaba Sus piernas, Su culo, Sus cojones y Su polla para relajarlo. Hubo un momento en el que me emocioné demasiado y tuvo que frenarme para no correrse. Por todo eso me sentí puta. Quería estar tranquilo sin hablar y y procuré hacerlo sentir cómodo. Eso es ser puta y sumisa: servir a mi macho. Y hoy lo he conseguido. Antepuse Su necesidad a la mía. A eso creo que también lo llaman madurar. 
También lo sirvo cuando dispongo la comida. Hoy lo que llevaba para picar no le gustó tanto como la otra vez y muy gracioso me dijo: "me lo has cambiado por una marca blanca". Yo me reí como una niña a la que le cuentan un chiste. Es muy lindo y el más adorable. Para mí es el mejor. Cuando ve que no coloco bien la bebida o que se va a derramar en la cama me recuerda lo desastre que soy. Yo le pongo una cara graciosa y se ríe de mí. Son pequeños lazos que vamos construyendo y que nos hacen vivir alegres lo que tenemos juntos. Nada en la vida es perfecto, siempre hay algo que queremos, pero mientras llega yo no me quiero perder ni un segundo de Él. 
Mientras comíamos me preguntó si yo sabía que era tan puta antes de follar. Y yo le dije que no. Es decir, yo sabía que era una perra, que me gustaba correrme. Pero para mí ser puta, además de todo ello, tiene un componente de sumisión y de entrega muy fuerte. Y hoy he llegado a eso por fin. Para mí es hacerlo sentir superior, arrodillarme para secarlo después del baño o dejarme arrastrar por los tobillos. Hoy me petaba el culo a cuatro patas, en cambio en lugar de apoyar las manos me hizo apoyar la cabeza. Y con cada embestida notaba el roce del suelo en mi mejilla. ¿Tengo derecho a quejarme? No. ¿Puedo levantarme y estropearle un momento en el que está disfrutando Él? No. Si me jode me aguanto y lo disfruto más aún por puta. Cuando me porto bien me compensa: se sentó en el suelo, apoyado contra la pared, me dejó montarlo. Yo me la metía y me la sacaba, votaba encima de Él y lo besaba a lametones como si me fuera la vida en ello. Me corrí feliz. Los dos en un rincón de la habitación, en el suelo y desnudos como animales. Tampoco me olvido de la reacción de mi coñito cada vez que me llama "niñita" cuando le chupo la polla.
Cuando ya habíamos comido, estábamos limpios y volvíamos a ser civilizados, me puso dos billetes en la boca para que los dejara en la mesa. "La próxima vez te follo con ellos".
No hay nada mejor en el mundo que dar rienda suelta a lo que te gusta. Él y yo hemos tenido la suerte de encontrarnos. Pocas personas tienen suerte de explorar y desarrollar su parte verdadera. Y eso es lo que los dos hacemos juntos. Me gustaría hacer miles de cosas con el Amo, pero no poder llevar a cabo algunas no me hace infeliz. Simplemente me hace quererlo más por darme lo que puede. Hoy me he sentido puta de verdad, y eso me lo ha dado Él. Me he sentido sumisa. Sin exigirle. Tan solo procurando que disfrute. Y esa soy yo. Es mi parte más verdadera. Pero hay más de mí y debo luchar por ese equilibrio. No sé donde o con quien voy a estar en diez años, lo que sí sé es que, en la medida que podamos, quiero a mi Amo como compañero. Me siento orgullosa de ser puta. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Tabla rasa

Mil veces hemos hablado mi Amo y yo de lo que somos el uno para el otro, pero siempre nos gusta recordar como empezamos. Más de un año hace ya desde que intercambiamos la primera frase y aunque nuestra relación ha cambiado, ahora aprecio cosas que en su día no teníamos y me siento feliz por lo que conseguimos. Es un trabajo aunque parezca que no. Sin embargo da unos frutos maravillosos. Y es de lo que debo acordarme cuando me ponga rebelde. Lo siento si lo repito mucho, pero cuando estamos bien, relajados a pesar de no hablar a cada rato, estoy a gusto, me siento cercana a Él. 
Desde el principio el supo que tenía a una chica muy inocente a Su lado. Pero no era tonta... Llevaba a una puta dentro incluso antes de perder la virginidad, lo que ocurría es que nadie potenció esa parte mía. Y Él vio a una chica dulce que respondía a todas sus provocaciones. Fueron muchas conversaciones y horas de conocernos el uno al otro para saber que podíamos ser nosotros mismos. Ojalá viváis esa sensación de poder decir la burrada más grande, y que tú pareja en lugar de asustarse te diga: "eres un sueño, que una chica te diga o te mande un vídeo así de guarro es muy fuerte. Eres una puta". Pues eso es lo que tengo yo con mi Amo. Tengo la posibilidad de ser quien soy, en parte porque Él también me hizo a su gusto. Si funcionamos tan bien juntos es porque yo me dejé enseñar y Él supo ver lo que me gustaba. Recuerdo en algún mail que intercambiábamos que me decía: "estoy como un cerdo salido todos los días, yo antes no era tan así". ¿Se puede ser más adorable? 
Entre los dos imaginamos toda clase de situaciones morbosas en las que me entrega a varios hombres para que me follen y se corran encima. Es cierto que la creatividad para estas historias es Suya, pero yo soy Su puta y las haría realidad sin dudarlo si Él me lo pidiera. Las veces que me dice que si pasaramos una noche juntos dejaría que un desconocido me sobara y me manoseara... Es para mí una fantasía que aunque no llegue a suceder sé que lo haría obediente con mi Amo a mi lado. Y estoy segura de que buscaría a un hombre desagradable, que no fuera atractivo y en definitiva el que menos me gustara para demostrar su dominio sobre mí. Cuanto más me jode con esas cosas más cabrón lo siento, y yo más disfruto ofreciéndome así. Sentir la adrenalina de hacer algo que me jode hacer y que no haría jamás de no ser por Él me pone muchísimo. A lo mejor os parece raro que alguien se pueda poner cachonda con una situación en la que un extraño, al que no tocaría ni con un palo, te babosea, o al que le tendría que hacer una mamada. Pues a mí me moja las bragas de sentir al Amo ordenándome una cosa así. Yo no haría esas cosas sola porque a mí directamente no me proporcionan placer. Pero sentir que lo excito a Él, que me someto y que obedezco es lo que me gusta. Por eso la sumisión a veces es tan compleja desde el punto en el que no la puedes vivir sola. 
Por otra parte, mi Amo no tiene cosas que reserva solo para Él, pero en términos generales me ofrecería como si fuera un objeto a seis tíos. Si un amigo Suyo estuviera necesitado me cedería para que me follara. Soy de su propiedad y no se siente amenazado por los demás porque confía en lo que soy para Él. Nunca me dice que no vaya a tal sitio o que no salga con tal persona. Y no es tonto por ello, al revés, a mí me hace valorarlo aun más. Del mismo modo que Él puede tener sexo con otras, yo sé que eso no lo une de la misma manera a ellas que yo. Son lecciones que voy aprendiendo. A veces todo es muy complejo porque sexo es lo que tenemos los dos básicamente. Pero es más: hay un punto que solo yo he alcanzado con Él y Él conmigo, a pesar de todas las mujeres con las que estuvo. 
Lo que me gusta de mí al compartir todo esto con Él es que soy algo que no puedo ser en mi vida. Haría cosas que sola no podría. Cada vez que me cuenta una historia o algo morboso me dice que soy una puta y que no mienta diciendo que me dejaría follar por cumplir con Él, porque nota como me pongo de cerda. Y sí, tiene razón pero no en la manera que cree. El fin de una fantasía así es sentir esa sumisión, por eso me excito cuando me lo cuenta, por tenerlo conmigo y sentirme insignificante y pequeña acatando sus ordenes.
Todo lo que cuento son cosas que se consiguen poco a poco, no lo hago para regodearme en lo que soy para Él, si no para afianzar conceptos. Es una complicidad y un conocimiento de la otra persona inmenso el que hace falta. Una de las cosas que me enseñó desde el principio fue a complacer y no ser egoísta, y es algo que se aplica a sí mismo. Si estás con una persona, dentro de tu comodidad y tus limites, debes darle placer y ceder en algunas cosas. Yo era una tabla rasa para mi Amo, pero jamás de los jamases hubiéramos llegado a esto si no fuéramos tan similares en gustos. No puedo cambiar a un hombre y hacer que me domine si a él no le sale. De la misma manera mi Amo no puede educar a una mujer para hacerla Su puta.
Venga lo que venga y lo que la vida nos quiera traer, los años que pasen, yo estaré a Sus pies. Si conservamos la esencia de lo que somos ahora, yo seré Su pequeña puta toda la vida.

jueves, 29 de octubre de 2015

Empezamos hablando y terminamos follando como animales

Por fin había llegado el momento de hablar y aclarar las cosas. De ese día saldríamos fortalecidos o separados para lo que yo creí siempre. Llevaba mis notas, papel en blanco, un bolígrafo y mi libretita. Y como no: siempre que lo veo a Él necesito meter condones y gel anal. Además de mi collar de perrita sumisa.
Estaba muy nerviosa. Mucho. No sabía si sería capaz de decirle todo sin ponerme a tartamudear. Y es lo que me pasa con el Amo: llego al lugar y a veces solo su presencia me cohíbe para hablar. Pero poco a poco me he ido relajando. Cuando hay que ser seria y hablar como adultos no valen niñerías. 
Le abrí la puerta de pie y totalmente vestida, zapatos inclusive. No sabía lo que pasaría así que mejor recibirlo así. Se sentó en el sillón que había y yo en la cama delante de Él. Me dijo que empezase a hablar y a mí me temblaba el cuerpo entero: era una mezcla de excitación y nervios. Aclaramos todo, me dijo que seguiría siendo mi Amo pero que había cosas que tenía que cambiar con respecto a Él. No podía tenerlo como centro de mi vida y debía darle cierta libertad con respecto a otras relaciones. Todo esto va en ambos sentidos, no son normas unilaterales en este caso. Una de las cosas que más me costó encajar fue que me dijera que a partir de ahora seríamos tres, contando a la chica con la que hicimos un trío. Me cuesta porque a mis ojos parece que lo que he sido con Él desaparece por ser tres, y porque con ella yo estoy a gusto pero no soy yo. Me quitan poder ser puta y servirlo en todo. Pero ser tres no implica dejar de ser quien soy. Lo seguiré siendo con el Amo pero no con ella. Es raro. Hay una cosa que no me gusta de ella, y es que se me tache de ser sumisa en ámbitos que no tienen que ver con el sexo o con otros aspectos donde sí desarrollo mi sumisión. Y siento que hablar de ello con personas que no me entienden dan una idea errónea de lo que es ser sumisa. Mejor dicho, dan una idea errónea de lo que soy yo como sumisa. De modo que con ella seré solo la chica normal que soy con los demás. 
Básicamente fue eso. También me dijo que no podía exigirle tantas atenciones porque Él tiene mucho trabajo y muchas cosas que hacer y no podía dedicarme el tiempo de antes. Ahora además somos tres y por fuerza las cosas las reparte entre ambas. Tan solo me gustaría que me contara parte de lo que le pasa, así yo no insistiría tanto por hablar y sería consciente del agobio. 
Cuando acabamos la charla me hizo apuntar lo básico en un papel para contárselo a ella y escribirle un mail a Él con lo importante. Entonces me pidió que me arrodillara en el suelo, me acerqué a Él y le pregunté si me iba a follar. "Claro que sí", me dijo. Me dejó que me desnudara, me puse mi collar y me llevó a la cama a rastras. "Primero te voy a petar el culito, te tiene que quedar claro quién manda aquí. Has estado mucho tiempo sin obedecer ni recibir órdenes". Me puso boca abajo y me abrió en dos. Me folla como a un objeto, no me pide nada, coge mi boquita y la lleva donde Él quiere. No me dejó ponerme en pie ni un momento, a todos lados iba a gatas o conducida por Él con una de sus manos en mi pelo. Cuando sacaba la comida me dio un cachete en el culo. Soy siempre la más lenta comiendo y enseguida me apremia: "date prisa que te quiero volver a follar". Yo doy los últimos bocados al sándwich y un trago a la bebida que aún estaba fría. Me puso de rodillas y me dijo: "bebe bonita, bebe". Cuando dejé la botella me llevó la boca a su polla y me dijo lo fresquita que estaba, Su polla se puso más dura. Me folló a cuatro patas, es una postura que no solemos hacer. A mí me gusta probar y practicar hasta que salga bien, por lo menos sentir que puse todo de mí. Antes de eso me lamió el coñito y el culo a cuatro patas. Es sin duda de mis cosas favoritas, me encanta.
Hicimos de todo, me volvió a encular y se corrió en mi cara. Me dejó en la cama tirada y sucia mientras Él se limpiaba. Al volver pude ir a limpiarme yo y llenar la bañera. Lo acaricié por las piernas tal y como le gusta. Admito que me gusta que me lo pida, adoro sentir ese contacto y que sea Él quien me lo pida. Cuando salimos lo sequé como ya es costumbre, cada vez lo debo de hacer mejor porque ya no me corrige tanto. Salió Él primero del baño, entonces oí que me llamaba, "ven cari...". Yo acudí como una niña detrás de un caramelo, me cogió de una muñeca, se sentó en el sillón y me llevó la boca a su polla. Se la mamé con gusto y con ganas. "Qué tonta eres Dios... Mira como te tengo y no te quejas, sigues chupando como una tonta y encima lo haces con más ganas". Le encantan esos jueguecitos, ponerme a prueba y humillarme cuando ya me tiene peor que a una esclava. Lo adoro joder, es mi Amo y lo adoro. De vez en cuando me para y me dice que coja bien aire. Se va a correr en mi boca y me advierte de que como caiga algo fuera se enfadará conmigo. Yo asiento buenecita y continúo hasta recibirlo en mi boca. Una lefada de las suyas. Le lamo toda la polla y lo limpio como le gusta. 
Momentos después recibo sus halagos: "cuando estás abierta te entra más fácil que por el coño, así de cerda eres". Quedamos para hablar y me fui con mucho más. Estoy contenta. Me doy cuenta que a veces me comporto como una niña tonta y rebelde. Pero por fin está todo claro y los dos sabemos cuál es nuestro sitio. Me humilló sodomizándome como nunca y me bajó de la burra como merecía. El Amo es el que manda, yo no debo de preocuparme por nada... Él me devuelve a mi lugar. Ahora me duele el culo pero vuelvo a ser yo. Tengo que estar agradecida por tenerlo. Empezamos hablando y terminamos follando como animales. Pero yo siempre a Tus pies Amo. 

miércoles, 21 de octubre de 2015

Mi parte más sincera, lo que soy.

Me levanté temprano, e hice un poco la remolona en la cama antes de ducharme. Al salir un mensaje Suyo que respondía a algún comentario que había hecho sobre mi coñito. Pasan unos minutos y me pregunta si puedo estar lista en una hora. Hace mucho que quiero hablar con Él de cosas importantes pero la idea de verlo ahora es a cuatro patas. Me siento una puta. Ni siquiera mi cuerpo es capaz de negarlo: voy al baño antes de irme y en mis braguitas ya se ha empezado a formar un pequeño charco. Aunque estemos en jornada de reflexión y no lo sea, quiero sentirme Su puta.
Llego puntual pero solo me da tiempo a abrir la cama, quitarme los zapatos y dejar los condones y el gel anal sobre la mesilla. Tampoco sabía cómo debía recibirlo. De modo que abrí la puerta vestida y de pie. Dejé que pasara dentro mientras su boca me sonreía amable. Cuando cerró la puerta su gesto fue el de mi cabrón de siempre, el de mi Amo. No sabía ni siquiera si llamarlo Amo. Sin embargo verlo morderse la boca con esa rabia que me dice que lo he desobedecido, me despeja la mente. Me coge del pelo que llevaba suelto y me pone de rodillas. Le desabrocho el pantalón y obedezco cuando me pide que me la meta entera. Me separa de su polla y me obliga a alzar la barbilla para mirarlo: "¿Crees que no eres mi puta? ¿Crees que te voy a dejar de tratarte como me gusta?" Yo niego con la cabeza chorreando por dentro. Tira de mi pelo y me lleva a la cama. Me coloca boca arriba y lleva Su boca a mi coño. Dejo que una de mis piernas descanse sobre Su espalda para tenerlo más pegado a mí. Gimoteo y muevo las caderas, y un "Amo" muy bajito se escapa de mis labios. Continúa un rato más y me pide un condón. Obediente se lo alcanzo y a la vez que lo abre le chupo la polla. Podría dormirme con ella en mi boca. Dejo que se lo ponga y reposo mi cabeza en Sus muslos. Está listo y yo también. Me tumba y me tira de los tobillos para colocarme donde Él quiere. Se acerca a mí y lleva Su polla hacia mí. Yo simplemente alzo un poco las caderas, me abro de piernas y lo dejo hacer. Me entra perfecta, se tumba sobre mí y rodeo con las piernas Su cuerpo. Al recibir sus primeras embestidas llevo las manos a Su culo y lo agarro fuerte. Lo abrazo con más ansia, quiero sentir Su peso y que me proteja. Mis brazos se mueven por toda su espalda, hundo mi cara en la curva de su cuello, quiero hundirme en Él, ser Suya para siempre, quedarme así a Su lado... Lo miro por un momento y me gira la cara, pone una mano en mis ojos para que no lo mire. "Córrete para Mí, puta". Me suelta y me vuelvo a aferrar a Él, ya me viene, le aviso de ello como el primer día. Me contraigo bajo su cuerpo y lo agarro como si temiera perderlo o perderme a mí misma. De nuevo susurro "Amo" muy bajito. Mis corridas te pertenecen porque no puedo dejar de ser Tuya.
Lo mantengo sobre mí todo lo que puedo pero se levanta y se tumba boca arriba: "móntame anda, aprovéchate". Me pongo sobre Él y comienzo a moverme. Al principio es suave, pero en seguida me agarra del pelo y me mira como enfurecido. Yo le agarro la cara fuerte y me pide que le pegue. Lo hago con prudencia y me ordena que siga más fuerte. Me gusta sacudirlo con violencia, moverlo y que sienta que lo estoy follando como una puta. Lanzo un gemido muy alto y me paro porque me noto a punto de nuevo. Me doy un segundo y vuelvo a frotarme contra Él. Ya voy Amo, me corro... Me venzo sobre Él y busco un beso que me da con una ternura que jamás olvidaré. Esos besos me los da cuando me he corrido. Esos son suaves, para calmarme. Aun jadeando me pide que me ponga gel en el culito. Me tumba en el centro de la cama, se coloca y antes noto que me mira, acaricia mi culo. Sodomízame Amo, no me voy feliz y completa si no lo haces. Ya no me sorprendo al ver la facilidad con la que me entra. Disfruto ese primer momento en el que las paredes de mi culito lo aprietan y le dificultan la entrada. Pero es un instante. He aprendido a relajarme, a disfrutar cada sensación y creo que por eso el sexo anal es tan placentero para mí. Se queda un momento quieto dentro de mí y después comienza a petarme el culito. Es como el coño joder... Me lo perfora como si no fuera nada, yo tiro de las sábanas y me pone la almohada al lado para que la muerda. Estoy como fuera de mí. "Tócate", me ordena. No sé como explicarlo pero me siento tan puta, tan jodidamente Suya, tan entregada, que no concibo ver al Amo y que no me trate como merezco. "Hay que ser muy puta para poder correrse con una polla metida por el culo". En un momento dado, me puso en el suelo y alternó embestidas fuertes y secas con lametones y besos suaves en mi cara. Sí Amo, sí, sí, SÍ. Soy una puta, lo que soy creció contigo, yo crecí contigo.
Cuando ya ha dejado mi culo abierto me pide que le prepare un baño. Voy a gatas y al volver saco del bolso mi libretita de sumisa. Se la ofrezco pero me dice que la lleve al baño, mientras nos relajamos dentro la leerá. Así que me la pongo en la boca y vuelvo a cuatro patas como Su perra. La dejo en su lado de la bañera y me limpio de los pelos que se me han caído de la coleta. No sabía que había entrado y su voz me sorprende: "¿Todos esos pelos te he arrancado?" Me lo dice sorprendido con cara de bueno. Yo asiento con la cabeza y le digo que no pasa nada, que tengo mucho pelo. "Yo no he dicho que me importe, eres mi puta y si quiero seguir haciéndolo te aguantas". El Amo de siempre. Da igual las putas etiquetas o como quiera que lo llame. En lo más puro de nuestra relación. Somos lo que somos. Esa chica que hablaba con todos y era lista y educada y ese hombre que compartió conmigo fantasías y sueños que pocas veces salían de su cabeza. Los volcó en mí. Lo comprendí. Somos lo que somos. Es mi Amo y mi maestro y yo Su puta y Su esclava.
Cuando lee la libreta se ríe a veces, me pregunta cuando fue eso o que sentí con aquello. Salimos del agua tibia. "Sal tú primero para luego secarme a mí". Me gusta este tipo de sumisión, no necesito miles de instrumentos. Para mí un "cállate que me estoy enfadando. Eres mi puta, pórtate bien", tiene el mismo efecto que un látigo para otros.
Estando en el agua, le pedí que después me lamiera el culito y el coño a cuatro patas y que me follara así. Lo que disfruté su lengua en mi culo fue un precio más que justo para lo que venía. Me alzó las piernas. Normalmente las deja reposar una en cada hombro y me sujeta por las rodillas para que no me canse. Pero esta vez me abrió más de piernas, las dejé rectas y me agarró por los pies para impulsarse. Lo vi sobre mí en esa postura, sintiendo su polla profunda en mi vientre, mi culo abierto y ofrecido a Él, follándome como le gusta. Sacó la polla y la volvió a meter como si nada, mi culo ya tenía su forma y su tamaño. El sexo anal tumbada, a cuatro patas o de pie, como también me daba minutos antes, me hace sentir pequeña pero tan protegida. En medio de esos pensamientos me tapa la boca como si realmente hubiera dicho todo eso en alto. Luego se tumba y le hago la mejor mamada de la que soy capaz. Quiero llenarme de Él. Me pide que no me la trague y que la guarde en mi boca. Obedezco y después me da permiso para tragarla. Entonces le dejé la polla limpia a lametones como hacen las buenas perritas y me dejó ir al baño a asearme. Volví a gatas y palmeó el lado de la cama vacío para indicarme que fuera a su lado. Subí a la cama y me acurruqué con la cabeza en su pecho. En su lado izquierdo, para notar los latidos que poco a poco se iban espaciando. 
Esto es lo que soy, es lo que somos. Es simple y sencillo. Mi parte más sincera

domingo, 11 de octubre de 2015

Recordatorios II

Esta entrada surge de improviso, de recuerdos que parecen que me quieren ayudar un poquito. Tengo momentos en los que algunas personas ajenas a la situación me animan. Pero las risas son cosa del momento. Puede que en estas próximas semanas decidamos nuestro futuro, cómo seguir y si merece la pena hacerlo. Lo quiero mucho, es mi amigo antes de que fuera mi Amo y no lo deseo perder. Al margen de lo que decidamos juntos, una parte muy grande de mí seguirá siendo Suya. 
Pensaréis que no dejo de fastidiarla porque hace solo dos entradas que estaba todo bien. Pues no, son momentos de inestabilidad en los que entran en juego muchos otros factores personales y ajenos. Por momentos me siento la peor persona, una ingrata hacia Él, porque constantemente me pregunto si soy importante para Él o si alguna vez fui algo más que sexo. Y al pensar en esto me hubiera azotado yo misma por no darme cuenta. Todo esto son faltas muy graves que pagaré si vuelvo a ser Su sumisa. Ahora no quiero pensar en nada, solamente recordar cosas preciosas que viví con Él y que me ayudan a sentirme cerca de Él y a luchar por cambiar. 
La noche en la que dormimos juntos estábamos tumbados en la cama viendo mi película favorita, yo me acurrucaba a su lado encogida y Él pasaba su brazo por mi espalda. De vez en cuando me apretaba más fuerte o me tiraba del pelo para que levantara la cabeza y lo besara. Me hizo chuparle la polla durante la película. Pero no es tanto lo que me hizo a mí, si no el gesto que tuvo de pasar conmigo la noche y todo lo que hicimos. Él ya me tenía ganada, no necesitaba dedicarme esas atenciones para que me arrodillase al recibirlo o para ofrecerle mi culo cada vez que nos viéramos. Disfruté como una niña teniéndolo a mi lado durante esos minutos, abrazada a Él, siendo simplemente Suya, Su compañía para las horas de la noche y me regaló su tiempo y su espacio. Gestos que no aprecié en su día y que veo hoy cargados de importancia. Mientras fui buena jamás me alejó de Él. Me da mucha rabia ser como soy y no agradecerle con mi comportamiento lo que hizo por mí. Quiero cambiar eso de mí, no quiero que sea un lastre en mi vida, ni con Él ni con nadie. 
El otro recuerdo que me vino es más perverso. Tanto para Él como para mí es difícil sacar lo que somos con los demás. No por vergüenza si no por sentirte juzgado o que te hagan sentir mal por gustarte algo así. Una de las veces que quedamos me dijo que me iba a hacer llamar a mi madre mientras me follaba. Marqué su número salida como una perra y le pregunté por el día y que tal estaba, una conversación de lo más normal si no fuera porque lo tenía a Él encima metiendo Su polla por mi coñito. Intenté controlarme pero a veces se me iba un poco la voz y me excusaba diciendo que iba caminando. Cuando colgué el Amo me folló fuerte y me dijo lo puta que había sido. Yo me abracé a Él, le agarré Su culo y lo animé para que me diera más profundo. Estas cosas las reserva para mí porque sabe que no lo juzgo, es mi reflejo en ese aspecto. Somos nosotros mismos. Es algo que desde el primer día me ofreció y yo fui su confidente para escuchar sus fantasías. Con muy poca gente o con ninguna puedes sacar las ideas de tu cabeza tan fácil.
Y el último viene de hace poco y en realidad es muy simple. Hay veces, cuando me deja montarlo, en las que me paro y aún con su polla dentro respiro y descanso unos segundos. Lo siento dentro de mí y me gusta mucho. Entonces Él me mira y lo único que me dice es "bésame". Habrá besado a muchas mujeres, pero ninguna se ha sentido como yo me siento cada vez que me lo ha dicho. Cuando me lo pide lo beso con ternura, con cariño. No es comerle la boca siendo una salvaje, es demostrarle que igual que me folla puedo ser la más dulce cuando me lo pide. Cuando entro en la habitación en mi cabeza solo hay una cosa: complacerlo. Me enfado conmigo misma al no conseguirlo y no poder servirle como se merece.
Ha demostrado conmigo una paciencia que muchas mujeres no creerían. Ahora por mi actitud puedo perderlo, dejar atrás una parte de mí, me doy cuenta del tiempo desperdiciado siendo peor que una niña y menospreciándolo. Sé que no me quedan muchas oportunidades, de modo que voy a darlo todo. Te quiero a mi lado Amo.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Mi Amo

En algunos blogs que sigo siempre surge la necesidad de hacer una entrada como esta. Principalmente para que las personas entiendan algo más de este mundo y no juzguen con tal ligereza. El hombre o la mujer dominante no es un maltratador. Si consideramos la figura del maltratador eso implica la existencia de una víctima. Y yo JAMÁS me he visto como tal. ¿Acaso lo soy por pedirle que me folle fuerte? ¿Por ofrecerle mi culo? Yo no me voy feliz si no me lo abre. Si es lo que a mí me causa placer y yo se lo pido, ¿quién es nadie para juzgarlo a Él o juzgar mi decisión?  Yo no tampoco soy machista por ello, porque no es una conducta que generalice. Simplemente soy servil con Él.
Mi Amo fue el hombre que se fijó en mí, quizá os parezca una estupidez y que es algo normal para llegar a tener cualquier relación, pero no. Que una persona se fije en ti es algo que automáticamente te sube la autoestima. Sé que es algo muy simple y que muchos no le daréis el mismo valor. Lo valoro por su delicadeza y su preocupación por mí desde el principio. Por saber adaptarse a mí y enseñarme todo lo que he aprendido. No solo en el sexo si no de la vida. Lecciones que llevaré siempre conmigo. 
Es mi amigo. Nunca he tenido un amigo que fuera chico para poder contarle lo que comparto con él. A Él le puedo pedir consejo de chicos, de trabajo, de decisiones importantes, de sexo por supuesto. Siempre me da su opinión más sincera. 
Esa sinceridad la extrapola a todos los aspectos de nuestra relación. Al margen de lo que me pueda doler lo que me diga, me cuenta la verdad, lo que me puede ayudar a mejorar. No son consejos vacíos y que se den por cumplir o quedar bien. No hay dobleces ni intenciones ocultas. 
Me ha regalado experiencias que siempre guardaré con cariño. Me ha hecho valorar y disfrutar el sexo de manera abierta y divertida. Fue algo así como mi maestro. Tuvo paciencia conmigo, me ayudó, me respondió mis preguntas y fue más allá de mi curiosidad para mostrarme lo que le gustaba. Nunca me sorprendí de sus fantasías y Él no juzgó las mías.
Ya he mencionado Su paciencia. Cuando estoy triste o veo todo negro me hace ver el lado bueno de las cosas. Me hace razonar y ver las circunstancias con los ojos de una adulta. Crezco como persona a su lado.
El Amo me abrió al mundo, me hizo una persona más extrovertida, dispuesta a conocer gente y no encerrarme en mí misma. Conservo lo bueno de lo que fui y cambie, o al menos intento mejorar, lo que me frenaba a desarrollarme. 
Me ayuda a descubrir una parte de mí que probablemente estaría oculta de no ser por Él. Ser Su puta y ser sumisa es parte de mí. Es lo que soy, no es algo que active o desactive a placer. No lo sacaré con todo el mundo, pero Él me permite hacerlo. Lo agradezco siempre porque es parte de mi sexualidad. 
Mi Amo es la persona que completa esa parte de mí. No dejaré de ser así si no lo tengo a mi lado, únicamente no mostraré a la puta que soy con Él. Por eso gracias Amo porque tú haces más real quien soy. No me planteó encontrar un Amo, eso es algo que llega si tiene que pasar. 
La seguridad en mí, saberme deseada por otros es gracias a la barrera que rompió Él. No me sentí del todo cómoda con los hombres hasta que no me mostró la naturalidad con la que debía relacionarme. Me hizo verme hasta más guapa.
Mi Amo me ha frenado cuando pude cometer errores bastante grandes con los hombres. Me enseña a darme a respetar, a ir paso a paso. No puedo comenzar la casa por el tejado. Esa es una lección que aprendí hace mucho, de las que no se borran. Él me quiere porque soy una puta, pero me valora infinitamente por ser una mujer que se respeta, por ser inteligente e independiente.
Ojalá más hombres fueran como Él y respetasen a las mujeres de la manera en que Él lo hace. No hay día que me arrepienta de tenerlo a mi lado. Estoy orgullosa de ti y de tener a una persona tan valiosa como Tú de compañero en la vida.

sábado, 26 de septiembre de 2015

21

Hoy estoy escribiendo con Birdy de fondo, Light Me Up en concreto.
El pasado día 21 fue un día especial para mí. Hacía un año que lo vi por primera vez, hacía un año que me hizo Suya sin que ninguno de los supiera a donde nos conducía esto. ¿Sabéis esas cosas que tienen los niños de "eres una de mis personas favoritas"? Pues Él lo es. Es una de mis personas favoritas. No sé qué me depara la vida pero sé que siempre lo voy a llevar conmigo. Me hace fuerte.
Demasiada paciencia tiene a veces conmigo cuando me pongo rebelde y lo trato como un igual. Durante semanas me respondió como mi Amo y no supe valorar lo que me daba. Era momento de zanjarlo. Quedamos en el lugar donde todo empezó. El Amo me adelantó la cita y llegué tarde, otra falta para acumular a la lista que tenía que pagar. Me desnudé todo lo rápido que pude y me puse un tampón porque estaba con la regla. 

Sus intrucciones eran estas:
"Quiero que me esperes en bragas, con el collar de sumi y correa, por supuesto de rodillas. No quiero que camines de pie en ningún momento, eres mi perra. Irás a gatas a menos que te lo diga. 
Tendrás que traer comida, darme de beber y servirme. 
En el baño me prepararás el agua y luego me secarás, ahí si podrás estar de pie. Cuando me hayas secado quiero que me comas las polla y me la dejes ensalivada. También quiero que me lamas los cojones. Cuando llegue ya tendrás el spray del culo puesto. Quiero que te lo pongas, que hace mucho que no te lo abro. 
Yo te tumbaré en la cama y te moveré como me plazca. Pero si tú estás fuera quiero que me pidas antes de ponerte a mi lado"

Recibir órdenes es una muestra de afecto como puede ser una caricia o un abrazo para mí. Cuando me arrodillé para abrirle la puerta ya estaba mojada. Mi coño se contraía. Me agarró de la coleta y me tiró hacía atrás para que lo mirara, tiró del pañuelo que hacía las veces de correa y me llevó a los pies de la cama. Desde el suelo le quité los zapatos y esperé de rodillas a que terminara de desnudarse. Estaba temblando. Me dijo que me pusiera en Sus rodillas para recibir el castigo bien merecido. Obedecí y me doblé sobre Él. Al final me agarró las nalgas y en una de ellas me pellizcó con dulzura y rabia. "Ya tienes el culito rojo". Sonreí tímida. Me puse de rodillas de nuevo y Él me tumbó en el suelo, lo sentí poderoso sobre mí. Gracias Amo, gracias infinitas por ponerme en mi lugar. Cuando terminó y tenía la cara aún contra el suelo me levantó un poco la barbilla y se puso sobre mí. No me olvidaré de lo que me dijo: "Sabes que tengo que castigarte, ¿verdad? Lo siento, pero es que no aprendes si no es con esto". Lo sé Amo. Sé que para Él es también es un proceso difícil, no por ser la parte dominante es sencillo. Cualquier hombre no es capaz de hacer algo así. Tiene un carácter dominante innato unido a una preocupación y un cariño que lo hace único.
Me levanté para irme a poner el gel para el culo. Y sí, tuve el descuido de ponerme de pie. "Qué haces... te castigo y se te olvida rápido todo". Me cogió por la mandíbula y la boca y me puso de rodillas. Cuando estuve lista me volvió a tumbar en el suelo. Abriría mi culito ahí. El Amo sabe que así me entra muy profunda, y lo haría después de meses de descanso. En principio no me iba dejar correrme como parte del castigo. Pero le gusta que me toque y me corra con su polla dentro. Hizo un poco de sitio, temblé un segundo y su voz me reconfortó al instante. Cuando ya lo tenía dentro me apartó unos mechones de la cara y me acarició para que dejara de temblar y me relajase. Empezó a penetrarme fuerte, en poco rato me corrí. Me incorporó y me puso al borde de los pies de la cama. Metió la polla y dio fuerte. Encima de la cama me puso a cuatro patas y mi culo recibió lo que merecía. De nuevo boca abajo enculándome muy bestia. Dejó mi culito descansar, me quité el tampón y me folló el coño primero estando yo tumbada boca arriba. Me quejé más que por el culo, quizá por la regla, y al día siguiente me dijo: "Fíjate lo puta que eres que casi te duele más el coño que el culo". Debo ser una puta, me reí. En un principio me preguntó si quería que fuera despacio. Le contesté que sí, puso cara de cabrón e hizo lo que le dio la gana, "despacio mis cojones". Pero cuando metió y vio que me quejaba no tardó un segundo en adaptarse. Cuida de mí… Me gusta esa postura para agarrarle el culo. Después me dejó montarlo. Me metí la polla despacio y comencé a moverme. El me agarró de la cintura y me bajó fuerte para incrustármela hasta los cojones. Me hizo decir que era una puta ninfómana y que me gustaba la polla de El Amo. Mi segundo orgasmo me llegó así. Ordenó que me tocara y lo empecé a hacer con Su polla dentro. No me olvidaré nunca de su cara en el momento en el que me vino la sacudida de la corrida. Tenía las mejillas sonrosadas, me miraba como si fuera la chica más adorable y más perra sobre la tierra. Al menos así me sentía yo, única. 
Le gusta mi culo y terminar con él así que me coloqué boca abajo. Levanté el culito como una niña obediente ante una orden Suya. Me dio fuertecito, me giró y me puso boca arriba. Os parecerá raro pero para mí esa postura es la cosa más guarra que hay cuando se trata de encularme porque ya estoy agotada para ponerme a cuatro patas, me siento un objeto. Simplemente me alza las piernas, me las agarra y me perfora el culo. Siento su polla en el vientre y me encanta. Ya está a punto y para. No se quiere correr todavía. Se quita el condón y se la chupo bajando hasta los cojones apoyando la frente contra su cuerpo. Lo hago rápido al final y aprovecha para soltarme la coleta. Me quiere llenar todo el pelo. Esos detalles me vuelven loca, cuanto más hijo de puta es más me gusta. Se puso sobre mí y me aprisionó con las rodillas. "Amo córrete, córrete en mi cara, léfame entera por favor". Y así recibí el primer chorro, tenía ya el pelo con su corrida y siguió por mi cara. Estaba calentita como siempre, igual de abundante que siempre, perfecta siempre. Mi premio. Me dejó tirada en la cama mientras Él se duchaba, volvió y me encontró tal y como me dejó. "Estás perfecta así". Dio su permiso para que me fuera a lavar y después preparé el baño para los dos. 
Las risas, las bromas entre los dos, Puccini de fondo, secarlo al salir del agua, besarle la polla, lamerla y chuparla fueron unos cuantos de los muchos detalles que compartimos después. Me llevé una sonrisa para toda la semana, el castigo que merecía y la sensación más maravillosa en el cuerpo por haber sido follada. Me iluminas Amo. 
Al día siguiente cuando me preguntó por mi culo y le dije que estaba bien, sin secuelas, se rió conmigo. Fue una de las veces que más fuerte me dio, sumado al hecho del parón que habíamos hecho, y allí estaba yo casi intacta. "Si no eres una puta que baje Dios y lo vea" me dijo. No son palabras vacías, eres el más valiente de todos Amo.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Inhibición o sumisión

Hoy traigo una entrada más técnica por así decirlo. En realidad la sumisión es un tema sobre el que me gusta mucho reflexionar. Es un campo enorme y no tienes que acogerte a unos parámetros para decir que eres sumisa o no lo eres.
El tema es la inhibición, con el que me siento un poco identificada. La inhibición implica, entre otras muchas cosas, la necesidad de complacer por temor a perder el amor o el reconocimiento del otro. No es algo que se haga por placer propio, si no más bien todo lo contrario, se trata de reprimir tu placer por el de la persona a la que premias con el comportamiento que desea recibir. Es cierto que la sumisión va unida a un sentimiento por complacer al otro. Sin embargo no lo haces por miedo a perderlo, lo haces porque te produce una satisfacción enorme. Para mí sentir que el Amo, u otra persona por orden de Él, está disfrutando gracias a mi entrega es suficiente motivo para disfrutar. Por eso no me gusta que se malinterprete sumisión con miedo. No digo que en algunos momentos yo misma no haya llorado por miedo a perder al Amo, creo que a todas nos ha ocurrido. Pero yo no soy sumisa por replegarme y obedecer siempre. Esa es la segunda parte de la gratificación: obedecer porque Él me lo ordena. Sentir que es superior a mí, que yo solo estoy ahí para cumplir sus ordenes es lo que me hace correrme.
Otras personas pensarán que somos sumisas porque somos tontas y nos dejamos usar solo porque él nos gusta. Y no es así. De esto ya hablé en una de mis entradas y es algo que no me gusta escuchar de los que no sienten ni saben lo que es ser sumisa. Yo no soy tonta por obedecer. No es algo fácil, y hace falta tener las ideas muy claras para verte a ti misma como una mujer independiente y fuerte aunque con tu amo seas la puta más entregada. 
A raíz de conocer al Amo, fue cuando comencé a identificar muchos comportamientos en mí. Que me folle otro hombre entregada por el Amo aún es algo que no hemos hecho. Nuestras circunstancias son muy complejas pero estoy segura que si tenemos la oportunidad lo haremos. Pues bien, si el Amo me entregase a otro hombre yo me tendría que aguantar. No os hacéis una idea de lo que me pone y de cómo reacciona mi coño cuando me dice que me buscaría al más baboso y desagradable para que me follase. Y cuando me pongo así lo primero que me pregunto es qué tendré de malo por gustarme eso. Fijaos a veces lo difícil que es considerarte puta. Por suerte, Él sabe calmarme: "eres puta y no hay nada de malo". Es necesario una honestidad contigo misma, una sinceridad y una confianza con Él enormes para decirle que te mojas las braguitas oyéndole que quiere ver mi cara de asco cuando un tío, al que ni siquiera miraría, me está follando como a un animal. Espero ser capaz de hacerlo llegado el caso. 
La entrega que nos compete solo a nosotros es el sexo anal. Algo que ya forma parte de mi sumisión. Es algo que tampoco pensé en disfrutar como lo hago. Puede que algún día os cuente las cosas que me decía antes de conocernos. Lo que sí puedo decir es que las ganas que tiene por petarme el culo llegan al extremo de disfrutar con mi cara de sufrimiento. De llegar a decirme que como me queje o llore se enfadará. ¿Y qué hago yo? Pues le llamo cabrón como mi forma de halago preferida y acto seguido me muevo en la silla para rozarme con la costura del pantalón.
A donde quiero llegar con esto es que es muy fácil decir que eres sumisa de boquilla. Pero ponte a cumplir deseos. Debes tener claro tu disfrute y tu entrega. Si no te gusta que te folle el hombre que tu amo te ordena al menos te debe de poner como una perra el hecho de que estés dando algo por la simple entrega y verlo feliz. Y os pongo un ejemplo que me encanta. Si el Amo me diera libertad para follar con los hombre que quisiera no lo haría simplemente por tener su permiso. Pero sí que lo haría si Él me lo pidiera. En ese caso a mí no me debe importar si son guapos o feos, yo actúo porque su placer es entregarme y verme sometida. 
Mi idea de sumisión no tiene por qué ser la vuestra, cada cual lo vive de una manera.