Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

miércoles, 26 de agosto de 2015

Mi camino y mi vida, pero sin dejar de ser sumisa

Esto va a ser raro, pero divertido. Os escribo rodeada de gente, suerte que hablan otro idioma y no saben en lo que ando. Estoy de vacaciones y un poquito más morena. Escribir es para mí una manera de desconectar también y conocerme mejor a mí misma, de modo que es algo que seguiré haciendo siempre, pase lo que pase en mi vida.
Esta entrada viene a que el otro día mi mejor amiga me hizo una pregunta muy clara y directa. Solo podía contestar con un sí o no, aunque todo tenga matices. "¿Tú podrías vivir siendo la sumisa de un hombre a todos los efectos?" Mi respuesta fue que sí. Tengo que explicar primero que mi amiga no entiende la sumisión como la entiendo yo, para ella es un sometimiento en el que el hombre es superior y la mujer únicamente cede doblegada. Ella lo ve como una limitación de libertad. Para mí en cambio es libertad y una opción voluntaria. Quien me conoce ve a una chica normal, algo introvertida, ni visto de manera provocativa ni voy con un collar al cuello. No tienes que disfrazarte para ser quien eres. 
Mi amiga me preguntó si podría soportar los azotes. Me preguntó si soportaría estar atada a unas normas. No todas las relaciones D/s son iguales, y mi Amo en ningún momento me coartó mi poder de decisión, pero sí que me pedía que cumpliera deberes, castigos y se preocupaba por mi bienestar. Siempre le estaré agradecida por eso, en muchas ocasiones me mostró la manera madura y adulta de actuar, cuando yo me hubiera dejado llevar por impulsos y deseos. 
Las relaciones no son las mismas, ni siquiera las relaciones vainilla. Mi SÍ como respuesta a su pregunta para ella significaba vivir sometida, aceptando comportamientos cercanos al machismo. No me gusta tener que justificarme. Sé que ella no me juzga, pero no deja de verlo como algo extraño, de ahí que no conozca detalles de mí como sumisa. No voy a imponer lo que soy a personas que se puedan sentir incómodas. A mí nunca me van a cambiar mi modo de ver las cosas, puedo razonar pero no cambiar mis ideas. Puede que quizá no pueda someterme a todas las normas ni a todas los deseos de un amo, pero eso no me hace cambiar mi respuesta. Simplemente tendría que buscar un amo con el que estuviera a gusto y él conmigo. Me encantaría tener mi cuento de hadas, pero es muy difícil. No puedes ir preguntado a los hombres: quieres una sumisa. Esa no es la manera de hacer las cosas, todo se malinterpretaría y pasarías a conocer a esa persona en el ámbito sexual más que en el personal. Al menos es lo que creo a rasgos generales. 
Mi Amo me conoce y sabe lo que necesito como persona y como Su sumisa. Eso es suficiente y estoy a gusto con lo que tengo. Mi comportamiento con Él nunca se limitó a ser sumisa en la habitación, del mismo modo que Él no es solo mi Amo cuando me folla. Hemos ido construyendo muchos hábitos y maneras de materializar lo que somos. Incluso estando separados me hace muchas putaditas que disfruto, me encanta la mente tan viva que tiene. Cuando se trata de dejarme como una puta no escatima esfuerzos. Y yo adoro cumplir cada cosa que me pide. Me hace conectar conmigo misma. "No puedes disimular lo puta que eres", me dice cuando me pongo como una cerda por cosas así. 
Tengo mis inseguridades y miedos como todas. Y a veces me siento mal porque es como si por culpa de ellos pusiera en duda lo que Él me da. Aunque pueda llegar el día en el que no sea la única en darle esta entrega y la disfrute de otra sé que seguiré siendo la misma. Cuando no sea así aceptaré su decisión, ante todo es mi Amo. No por ello perderé a la persona que soy. Al margen de Él yo tengo un deseo y unas ganas de complacer enormes. Me gustaría que Él fuera mi Amo para disfrutarlas juntos. Las ganas de ofrecerme, de someterme no las puedo mostrar con todos. Eso sería lo mismo que comentaba de ponerme un cartelito en la frente de sumisa y buscar un Amo, y para mí no es la manera. 
Él sigue siendo el mismo conmigo jamás me ha dado motivos para dudarlo. Yo sé las necesidades que tiene y comprendo que haya cosas en las que no pueda satisfacerlo. Pero no por ello dejo de tener el valor que tengo. Esta es una lección que me cuesta mucho aprender pero que poco a poco voy captando. Da igual el tiempo que me pueda dedicar, sigue siendo el mismo hombre que conocí. Y yo quiero seguir siendo la misma para Él. Nada de lo que hemos vivido lo olvido. Y siempre que lo recuerde seguirá perteneciéndome. No lo rememoro con añoranza por ser pasado, lo rememoro feliz por haberlo conocido. Siempre siempre siempre, no hay día en el que me arrepienta de haberlo dejado entrar en mi vida. 
Estos meses he aprendido a valerme por mí misma afectivamente. Me esfuerzo en seguir mi camino. Tengo que poner en práctica lo que ya sé y me va saliendo de vez en cuando: no tener necesidad de Él ni de que me hablé. Lo que menos quiero es ser una carga o la pesada que lo agobia. Se acabó ser esa niña asustada. Ser buena sumisa no es ir llorándole a tu amo cada vez que tengas miedo, es dejarle el espacio que necesita. En realidad es lo que se debería hacer en cualquier relación, al final todos somos parecidos. Y sé que porque pueda haber otras en su vida yo no dejo de importarle. Si eso lo hace feliz para mí es bastante. Es la esencia de la persona que soy a Su lado, de la que quiero ser. En mí está valorar lo que me quiera ofrecer y actuar por mis deseos, nunca esperando nada a cambio. A la vez sigo siendo la misma que estaba a Su lado, pero más fuerte e independiente. Ser sumisa no me aleja de mis metas, no anula mi capacidad de nada. En cualquier caso me hace más fuerte. Pocas personas me entenderán al decir eso. 
Espero que vuestras vacaciones hayan sido bonitas. Nunca penséis en lo que no tenéis, sentíos afortunados por lo que tenéis y por la oportunidad que tenéis cada día de encontrar lo que os falta. Sobre todo no dejéis de sonreir, una chica que ya considero muy especial me dijo que si lo haces mandas al cerebro una señal positiva. Os mando a todos muchas señales positivas.

domingo, 23 de agosto de 2015

Baldosas del camino

Durante toda mi vida me he sentido un poco sola, al menos algo alejada de los demás. De pequeña no me gustaba salir como lo hacía el resto, tenía un grupo pequeño de dos o tres amigas. En mi último año de instituto y con la entrada a la universidad me di cuenta de que quería tener una pandilla, ser parte de algo donde me aceptaran y yo me sintiera cómoda. Pero salir resultaba agotador para mí, suponía adaptarme a su manera de divertirse. Yo quería ser un poquito más normal, quería que me gustaran las mismas cosas que a ellos. Por suerte en la universidad conocí a la que es hoy mi mejor amiga. Gracias a ella me di cuenta de que podía sentirme integrada. No hacía falta que nos gustaran las mismas cosas que a los demás para estar a gusto siendo nosotras mismas, ni tampoco necesitábamos más gente a nuestro alrededor. 
Cuando años después conocí a mi Amo sentí destacar del resto. Y eso que en el momento en el que lo conocí jamás pensamos que llegaríamos a esto. Por primera vez en mi vida tenía algo que era solo mío, solo yo sabía de Él y a nadie le hablaba de las conversaciones que manteníamos ni de Su relación conmigo. Los primeros meses... Cómo decirlo, fueron la felicidad suprema. Tenía a una persona que se levantaba pensando en mí y yo en Él. Me escribía cada día al correo y me despertaba con sus buenos días y Él con los míos. Me hacía sentir deseada y única para, cada palabra Suya me provocaba un hormigueo que recorría todo mi cuerpo y se instalaba en mi coñito. Durante ese tiempo iba con esa sensación todos los días. Uno de los momentos más duros para mí fue el de decidir vernos a solas en una habitación. No porque no quisiera. Si no porque también por primera vez en mi vida tenía que decidir yo sola, sin contar con nadie y sin pedir opiniones ni consejos. Como veis, en lo que respecta a mi Amo todos está rodeado de primeras veces. Llegó un punto en el que creía que la cabeza me iba a estallar y paré de pensar. Me pregunté a mi misma: al margen de las normas y teniendo presente que no vas a hacer nada malo ni que te perjudique, ¿qué es lo que quieres hacer? ¿Qué te pide el cuerpo? Verlo, yo quiero verlo. Fue una liberación. Después de decidir eso, por circunstancias, tardamos un par de meses en encontrarnos. 
Ayer además fue un día raro con mi padre. No en el mal sentido si no todo lo contrario. Se acercó a mi habitación para decirme que decidiese lo que decidiese en mi vida fuera algo que me hiciera feliz, y que estuviera con la persona que yo quisiera pero que me valorase todo lo que me merezco. Que ellos iban a aceptarlo y a quererlo por estar con su hija. Y que ojalá encontrase mi camino. Después me dio un abrazo y me sentí pequeña de nuevo. Como cuando estaba triste y no quería hablar, lloraba y mi madre trataba de consolarme pero no podía. Me quedaba sola en mi cuarto, escondida detrás del armario llorando y cuando se me pasaba salía. Y buscaba a mi padre. No me decía nada, solo me abrazaba y ya está. Ayer sentí que quería ayudarme. Pero hay cosas que son solo mías como adulta, ya no soy una niña. Pero ese abrazo tan fuerte que me dio me recordó a Él. Me recordó a cuando se ponía sobre mí. Me encantaba esa sensación, sentirme indefensa pero tan protegida bajo su dominio.
Una de las cosas que también quería decir es que me alegro mucho de no haber compartido con nadie momentos muy destacados de mi relación con mi Amo. Cuando Él comenzó a hablarme de sexo anal lo hizo de una forma muy hábil. Fue poco a poco, metiéndome las ganas y la curiosidad. Yo lo empecé a ver como un acto de entrega y de sumisión increíble. Me sentía además muy cerda por querer probar eso. No me imagino la perspectiva desde la que miraría el sexo anal si hubiera compartido mis inquietudes con mis amigas. Lo típico hubiera sido meterme miedo o que tuviera cuidado por si me dolía. De todo en esta vida se saca algo bueno, y puede que yo no lo compartiera con nadie pero al menos he creado recuerdos y sensaciones que no han sido condicionados por nadie. 
Esta entrada ha sido un poco mezcla de muchas cosas, pero así es como ha salido hoy. 

sábado, 22 de agosto de 2015

Y calla ya

Tenía dos post pendientes para hacer, pero son más atemporales. Este es más difícil porque se trata de pensamientos y sensaciones juntas, así que espero poder organizar bien mi cabeza para que lo leáis de la manera más clara posible.
Ayer salí con mi amiga y un grupo de amigos que ella ha encontrado. Desde el primer momento me sentí integrada y muy a gusto, la verdad. Por primera vez además había chicos en las salidas que hago y, aunque uno de ellos tenga novia, siempre dan un toque más distendido y de despreocupación a estas quedadas. Me fui a la cama bastante contenta por tener eso, quizá os parezca una tontería como una casa pero para mí significa mucho. Lo que pasa es que al día siguiente me levanté un poco... Triste no es la palabra. Estaba como decaída, vacía por dentro. El verano se pasa y no he conseguido algunos objetivos que me marqué. Mi Amo me dijo hace ya algunos meses: "tú este verano vas a follar". Obviamente sé que Él me puede ayudar, pero nada más. Ya véis que soberana tontería preocuparse por eso. No va a buscarme candidatos, yo soy la que tiene que echarse hacia delante y encontrarlos. Pero pensé que no me costaría tanto. Y quiero aclarar una cosa: mi Amo y yo queremos que tenga una relación normal, con un chico que pueda ser mi novio y me ofrezca su compañía y su cariño, con el que yo quiera estar y esté cómoda. No busco follar por follar, no quiero eso. Sé que esto no se consigue fácil y menos en un verano. Lo que pasa que yo soy muy tonta y enseguida me ilusiono. 
Traté de meter todas esas ideas debajo de la alfombra para olvidarlas y le comenté una cosa a mi Amo. Estaba de muy buen humor y tenía un poco de tiempo para hablar conmigo así que me animé. Hablamos de cuando yo tuviera pareja y de cómo sería él, si me petaría el culo como mi Amo hace. El tema surgió por un comentario que yo hice. Sumado al hecho de cómo me sentía ya por la mañana y a que me había bajado la regla me puse mal. Cuando estoy en esos días soy mi peor enemiga, recuerdo todo lo que no he hecho en mi vida, las cosas que no he conseguido y todo de lo que carezco. Mi Amo trata de distraerme, trata de hablarme de cómo me enculaba: "suena duro, pero naciste para ser sodomizada". Lo recibo con un poco de "pena", pena porque es un talento que tiene que guardarse en privado. No es algo que puedas compartir con muchas personas. Y por otra parte lo recibo con orgullo. Él ha descubierto ese talento en mí, nadie más lo vio o supo sacarlo. Sin embargo Él supo aprovecharlo cuando se dio cuenta de lo que era, me domó y me adiestró a su gusto y yo disfruté con ello como una perra. Me mojé las braguitas infinidad de veces cuando notaba sus ganas en palabras que decían que venía a usarme y a romperme el culo como si hubiera pagado por ello. Lo que me gusta eso... Nadie puede atreverse a juzgarlo porque no saben lo que es vivirlo como lo hacía y lo hago yo. Es el hombre más íntegro y respetuoso que existe. Pocos que hagan lo que hace Él pueden llamarse hombres de verdad. Sin querer darme lecciones siempre encuentra la manera de enseñarme. Yo estaba quejándome por tonterías y Él lo ha tenido mucho más difícil en la vida. Ha sabido salir adelante, nadie le ha regalado nada. Es un luchador y siempre será un ejemplo para mí. No he podido a nadie que inspirase tanto como Él. 
Pensar en todo aquello y recordar la relación tan especial que hemos ido creando a lo largo de meses me conmovió. Y es que siempre se lo digo y Él no me hace caso: ningún hombre me va a dar lo que Él me ha dado. Cuando se lo digo no es para dar pena o para que sienta una responsabilidad o un deber para conmigo. Del mismo modo que Él es consciente de que yo soy única pero no imprescindible en su vida, yo quiero que sepa que Él es único para mí. Puede que haya otros cabrones que me follen como Él lo hizo. Pero jamás nunca serán Él. Para mí una persona que entra en mi vida no me hace olvidarme de otra, y menos de alguien que me ha hecho crecer como persona, ser adulta, enseñarme más de lo que podía pedir sobre sexo, que me ha dado cariño y se ha preocupado por mí cuando no me debía nada. Si me olvidase de todo eso no sería una mujer que no reconocería al mirarme en el espejo. Y tengo ganas de demostrárselo, de tener pareja, quererlo mucho y llamar a mi Amo: ves Amo, te dije que nunca ibas a perder Tu sitio. 
De no haber conocido a mi Amo, hoy sería una persona muy diferente a la que soy. No me esforzaría por buscar y estar abierta a encontrar amistades. No tendría seguridad en mi misma, no buscaría mi independencia. Es capaz de apoyarme en cada momento y de decirme las verdades a la cara, si sufro pues me aguanto, tengo que crecer y hacerme más fuerte. Creo que hemos llegado a un punto en el que nos entendemos de verdad. A veces resulta difícil por la distancia y al hablar puede haber roces o malentendidos. Pero me conoce tan bien... Sabe como animarme y hacerme sentir Su putita. Tengo que aprender a dejarme llevar, si es mi Amo debo confiar en Él a ciegas y olvidarme de mis miedos. Y si me dice que soy tal o cual para Él y que todo irá bien debo hacerle caso y no pensar en nada más, tan solo en conseguir mis objetivos. 
Él me llama tonta por no darme cuenta de que en el futuro si cumplo mis metas ya no le dedicaré mi espacio y mi tiempo, porque tendré un amor al que darle todo eso. Cuando dice esas cosas me dan ganas de avisarle y decirle que voy a donde sea, esperarlo a cuatro patas desnuda y que me folle como le dé la gana. Cada vez que me dice que el talento que tiene es poner en celo a las mujeres yo me río. Porque si ese es su talento el mío es abrirme de piernas y ofrecerme como Suya, que me folle por el agujero que más le guste porque soy Su juguete y me encanta sentirme así. Y sí, Él se aprovechó de mí... ¿Pero realmente no lo provoqué yo? Lo adoro por atreverse a darme algo que mi cuerpo pedía y que yo no sabía decir con palabras. Ponía un pie en la habitación y gemía como Su perrita mientras se la chupaba, juntaba las piernas de rodillas para sentir cualquier roce en mi clítoris. Con la puta que tenía delante, cómo desaprovecharla... 

martes, 18 de agosto de 2015

Siendo sodomizada

Esta es una entrada que me pidió mi Amo. Mi sumisión y el deseo de complacer es innato en mí, pero no podría hacerlo con cualquiera. Siempre lo he dicho: Él se ha ganado lo que obtiene de mí, por todo lo que me ha dado y me complace, Él también se merece esto.
Como imaginaréis por el título ya sabréis de lo que voy a escribir. Mi objetivo con esto no es más que ofrecerle el placer que quiere y cumplir la petición de mi Amo. Sé que estará deseando leerlo. Pero además me gustaría aprovechar para explicar en detalle las sensaciones. 
Bien, lo primero que debéis tener es la predisposición y las ganas por hacerlo, tanto el hombre como la mujer, pero sobre todo vosotras. El sexo anal no es placentero porque no vais a sentir nada. Pero para mí resulta de una entrega y una unión enorme. Nosotras vamos a ser las que suframos un poquito al día siguiente, pero nada doloroso. Si vais mentalizadas y tranquilas, pensando en hacer disfrutar a vuestro compañero nada va a ir mal. Por supuesto debéis confiar en él y tener seguridad de que lo primero sois vosotras, antes que su placer. Si él ya lo ha hecho alguna vez eso tendrá experiencia y lo hará de forma que lo paséis mejor. Pero si no no pasa nada. La segunda cosa importante son los productos a utilizar. Si nunca lo habéis hecho, actuad con precaución y planificad todo. Existen sparys que sirven para dilatar y anestesiar un poco la zona. Normalmente los dejas actuar quince minutos y después ya podréis usar un gel lubricante especial para sexo anal. Ambas cosas son importantes al principio. Puede que cuando os acostumbréis dejéis el spray y solo necesitéis el gel, o ninguna de las dos cosas. Sin embargo recordad que el culito no se lubrica de manera natural. Y tercero, la posición. Para empezar siempre es mejor hacerlo con la mujer tumbada boca abajo. El hombre debe ir metiendo poco a poco y nunca toda de golpe. Hay mujeres a las que les entra más fácilmente que a otras y del tirón una vez que entra la punta de la polla. 
Ahora paso a describir lo que yo siento cuando mi Amo me sodomiza.
Cuando las enculadas eran ya algo habitual cada vez que nos veíamos, llegó un punto en el que me sentía extraña si no me abría el culito. No es que no me sintiera Suya o sumisa, pero era como si no hubiera sido todo lo cabrón posible conmigo. Disfruto viendo su mirada, solo me basta un rápido vistazo para saber que está imaginando lo que me hará. Su mente trabaja muy rápido cuando se trata de someterme. Todos estos deseos y esta unión generan un ambiente adecuado y placentero. 
Más de la mitad de las veces en las que me sodomizó lo hizo sin el spray. Al principio mi culito era muy sensible (más bien la piel de alrededor). El mínimo roce con su polla la irritaba y era como si me hiciera heridas. Ninguno de los dos creímos al principio que llegaramos a tal nivel con mi culo. Yo sabía que me acostumbraría pero no a tanto, estoy contenta de mi progreso. Cuando me azota el culo se me pone rojo al instante, y lo mismo ocurre con los muerdos que me da en el cuello. A mí me encanta quedarme con esas marcas toda la semana.

Al meter la polla no sentía dolor pero si la sensación como de estar abriendo algo. Y es curioso porque cuando al principio mete solo la punta de la polla es el peor momento para mí. Es la primera abertura, la que se tiene que hacer hueco. Casi desde el principio nos dimos cuenta de que mi culo se adaptaba muy fácil. Al segundo intento de meter polla ya entra entera. En ese momento me la deja dentro un ratito para que me acostumbre. Se tumba sobre mí, me agarra las muñecas y noto su respiración en la nuca. Me parece un momento precioso. Es mi entrega a Él, no puedo hacer nada más que disfrutar teniéndolo encima, su peso, su cuerpo... Me tiene totalmente indefensa y eso recorre un escalofrío tan perverso por mi espalda que siento que me mojo del gusto. A veces me dice algo al oído: "ya está zorrita, la tienes toda dentro y lo peor pasó... Ahora me queda disfrutar de tu cara mientras te enculo". Disfruto como una niña a la que le dice que le van a dar caramelos. Puede que os resulte raro, y no sé bien cómo explicarlo, pero cuando me dice que le gusta ver mi cara de dolor al taladrarme el culo yo me pongo aun más puta. Saberlo poderoso y cabrón, que no le importe lo que me pase me gusta mucho. Sé que nunca me haría mal, pero en ese momento la molestia es inevitable, entonces ¿por qué no le puedo entregar también mi dolor para que lo disfrute? Es Suyo, me siento feliz por poder dárselo y que le guste. Cuando me acostumbró el culito y no me dolía tanto al día después sentía que lo privaba de algo. Su polla entraba por mi culo y a penas había rastro de molestias. Por eso el día que me sodomizó durante dos días regresé a casa tan feliz a pesar de la molestia. Era un recordatorio delicioso sentarme y pensar en lo puta que había sido con Él.
Cuando ha pasado el primer momento, saca la polla entera y me suele mirar para ver que todo esté bien. Y como es habitual que así sea, vuelve a tumbarse encima de mí y me empieza a embestir. Primero es bueno y tiene piedad de mí. Verme tan menuda y tan poquita cosa lo excita, pero luego se da cuenta de que me tiene como a una puta por la que paga. Es esa mezcla de inocencia y cerda la que lo enloquece. No se contiene más y me empieza a perforar el culo. 
Desde que comenzó las primeras embestidas ya no sentía a penas molestía. Hay un momento en el que por muy fuerte que lo haga no siento dolor. Estoy muy cerda, mis sonidos son sus gemidos, sus sacudidas y jadeos.
Cuando me coloca a cuatro patas o al borde de la cama para darme más fuerte es increíble. Creo que si lo viera desde fuera me correría sin tocarme. Pero reconstruyo la imagen en base a lo que siento: me la mete tan profunda que sus huevos chocan en mi culo, y jadeo como si se me fuera a escapar el alma por la garganta, me siento fuera de mí, como si no reconociera lo puta que soy; Él no para de meter y sacar, me coge del pelo y acerca mi cabeza a su boca para soltar un "jódete, toma sí... jódete puta". Qué bien lo sabe hacer el hijo de puta. Me tiene sometida, diciéndome todas las bestiadas que quiere y aún así me tiene como la más entregada de todas.
A veces me sodomiza en el suelo boca abajo o de rodillas. En la primera postura noto mucho más Su peso y la polla entra aún más. Como si pensara que mi culo está ya todo lo abierto que puede por las embestidas recibidas, pues no, aún puede caber más. En esta posición noto Su cuerpo reposar sobre el mío, yo absorbo cada sacudida, me empotra muy fuerte y me siento tan pequeña... Cuando me sodomiza a cuatro patas vuelvo con las rodillas rojas. Ya sabéis, piel sensible.
La última postura antes de correrse cuando hacemos casi todas las que he enumerado es conmigo tumbada boca arriba y las piernas en alto. Esa postura es el remate final para mí: ya tengo el culo totalmente abierto, soy solo una saco para Él y me sodomiza sin importarle nada más. Es increíble conmigo, lo mejor es que no siente pena por mí. Luego me consuela y me pregunta qué tal pero en el fondo sé que no le importa si en el momento de encularme estaba ya agotada. Cuando lo hace en esa postura estoy feliz por haberle servido así... Pero aún noto Su polla entrando y como aparece una sensación extraña en el vientre. Es como si las embestidas llegaran hasta ahí, no sé decirlo de otra manera. Es como si me llenara por dentro de tal manera que me fuera a reventar.
El momento de la corrida suele ser conmigo boca abajo, primera posición. Cuando me encula para correrse da todo lo que le queda, está agotado por el trabajo que hace conmigo. Si fuera tan débil como mi aspecto da a entender en la segunda postura ya me tendría que dejar. Pero yo le ofrezco todo. Y Él hace lo mismo conmigo, así que mete y saca con todas las ganas, yo noto en el ritmo Sus intenciones. Cuando reduce la velocidad pero las embestidas son más secas es que le viene la corrida. Se van reduciendo hasta que noto como Su polla dura, se contrae y va premiándome con la lefa que me pertenece, es mi premio por haber sido Su puta.
Cuando a veces he volteado la cara para verlo en el momento de Su corrida... Qué regalo para la vista: lo veo gemir, moverse, con una cara de gusto, de cabrón aprovechado... Cuando me dice que se corre lo dice con desesperación, como un cerdo auténtico. Mi cabrón. Se desploma sobre mí y ojalá se quedará así siempre a mi lado. Yo debajo, usada y sometida como un animal y Él por encima de mí, mi Amo. 

Él

Últimamente estoy subiendo muchas entradas seguidas, espero que las sepáis dosificar.
Esta es la primera entrada que escribo dedicándola en exclusiva a Él. 
Él, el hombre que más me ha enseñado y que seguramente más me enseñará sobre sexo. Me dejó claro cuales eran las necesidades de los hombres, aprendí a verlo con naturalidad, saber que después de follar necesita su espacio. "No es que tú vayas a hacer nada mal, es que después de correrme no me gusta tanto contacto", me decía. Al principio me resultaba duro porque yo sí que quería estar a su lado, aunque fuera con su brazo sobre la cintura. Pero lo entendí. Con permanecer tumbada a su lado era suficiente, me sentía como su perrita, alguien paciente que espera a su Amo para que le permita acercarse. Desde el principio Él no era mi Amo, pero mi obediencia hacia él demostraban mi sumisión y la necesidad que tenía de decírselo después. 
Para mí es un cabrón. Pero al igual que Él me llama puta, yo pongo las mejores cualidades en esa palabra. Puede que en alguna entrada lo haya dejado más o menos explicado, pero para mí que sea un cabrón me demuestra el hombre que es conmigo. Si nunca habéis tenido a un hombre que os tire del pelo y os arrastre a la cama, que os castigue, que se sienta poderoso corriéndose en vuestra cara y que os abra el culo con un placer que es el mejor de los regalos, si no habéis tenido nada de eso no sabéis lo que es. Lo intentaré explicar. Cuando Él me hace todas esas cosas sé que las hace porque lo disfruta pero también sé que las hace porque sabe lo que disfruto yo con ellas. Si yo no fuera como soy a su lado o me molestase ese trato pararía en el momento. El respeto que me tiene vale más que cualquier otra cosa que me pueda dar. Y hace falta ser muy hombre para hacer las cosas que Él hace, atreverse a pedir lo que necesita, compartir todas las fantasías que se le pasan por la cabeza y mantener una sinceridad y un respeto dignos de envidiar. 
Podréis pensar que comportarse así para un hombre es fácil. Y no lo es, del mismo modo que no lo era para mí a veces comportarme como Su puta. Si Él únicamente me tratase como un cabrón, sería un cabrón, pero no en el sentido bonito que le doy yo a esa palabra. Para llegar a ser así a mi lado me ha tenido que demostrar mucho. Ha sabido graduar las cosas que me quería hacer y sobre todo me ha dado atenciones que necesitaba para equilibrar esa parte de hijo de puta. Seguramente existirán más hombres así, pero no como Él. Existe un contraste enorme entre el hombre que una mañana me está abriendo el culo y sodomizándome como a un animal y el hombre que por la tarde me pregunta qué tal estoy acompañándolo con un "puta". Con una frasecita no basta y Él ha trabajado mucho para darme lo que necesitaba para sentirme segura a Su lado. Que yo pueda ser quien soy a Su lado, tan sumisa y tan entregada, es gracias a Él. No es que yo sea como soy por Él. No, nos confundamos. Soy así porque Él me deja serlo. Si no me diera la tranquilidad, el respeto y por supuesto las ganas que pone yo no podría desarrollar mi rol con Él. Del mismo modo que no me ocurrió ni me ocurrirá con los hombres con los que esté. Al menos sé que con la mayoría, por no decir todos, no me ocurrirá. 
Es muy difícil explicar Su comportamiento. Pero lo que sí puedo decir es que hace falta tener las ideas muy claras y ser muy hombre para hacer lo que Él hace sin sentirse mal por ello. Por encima de todo Él es bueno, y sé que piensa en mi bien antes que en su placer. Me ha consentido en todo lo que ha podido para que me sintiera bien a su lado, me azotó cuando él jamás pensó en hacerlo ni disfrutarlo, y cuando me ponía triste o rebelde cedía en vernos a pesar de que no fuera un buen momento por Sus circunstancias. Venía por mí, porque yo necesitaba quedarme de rodillas y recibir pollazos en la cara para sentir que todo iba bien. Fijaos hasta donde llega su placer y mis necesidades, que a veces no sabía donde estaba la línea que separaba Su dominio y mis deseos por complacer y disfrutar siendo una puta entregada. 
Una de las cosas que le puedo ofrecer es darle la libertad que ya tiene para ser así conmigo. Mi cabrón. 

Aprendiendo cosas nuevas

Esta es la primera entrada que escribo sabiendo que Él me leerá, tengo un lector más. 
Hoy me ha pasado una cosa que quiero contar por encima, al menos la sensación que me ha provocado y el aprendizaje que ha generado. Os pondré en antecedentes. Como ya sabéis los que me leéis desde el principio mi Amo no es mi pareja. Él desea para mí una relación normal, que me centre en buscar un novio y que entre los dos siga existiendo esto. Es lo que yo más deseo en el mundo. Muchos preguntaréis: ¿y por qué no buscas otro amo?, o ¿por qué Él no te sirve de amo? Y las dos preguntas se reducen a la misma cosa, al menos es mi entender: yo en estos momentos no puedo tener una pareja que sea mi amo. Él no es mi pareja y me permite centrarme en mi vida y en mis trabajos. Con un amo como pareja sería una dependencia y una devoción completas que no quiero en estos momentos. Si algún día conozco a la persona que me quiera con locura y me dé la oportunidad de tener una relación D/s lo afrontaré en un momento. Ahora lo que tengo claro es que no me quiero separar de mi Amo. Incluso a kilómetros de distancia me enseñada y aprendo lo bueno y lo malo. 
Una vez dicho esto, paso con lo que me ha ocurrido. A raíz de un comentario en una red social un chico me comenzó a hablar por privado. Ya habíamos hablado , pero está vez fue directo al grano. Y en gran parte fue porque yo me comporté como una puta y le di pie a ello. Lo hablé con una amiga y me confirmó lo que ya rondaba por mi cabeza por sentirme tan rara: le había dejado todo en bandeja y encima le di pie a ello cuando este chico no buscaba nada serio. Cuando se lo conté a mi Amo le chocó y sé que lo decepcioné. Es su manera de preocuparse por mí, por mi estabilidad en la vida y mi trabajo. Él desea para mí una pareja, para follar lo tengo a Él. Lo que más me duele de todo es que piense que lo quiero reemplazar. Y reemplazar además por follar con un chico del que no sé nada, lo único medio en claro que sé es que en cuanto me follara me dejaría como un pañuelo usado. Ni aunque supiera su vida entera lo haría. No por temor a perder a mi Amo, si no por tomar el camino fácil y ser algo que no soy. 
Él nunca ha coartado mi libertad. Nunca jamás en la vida. Si me dejara a mi aire para descubrir lo que quiero no habría nada que descubrir. Al margen de lo que busque en una relación de pareja tengo claras otras cosas: no quiero un rollo porque yo no soy así, incluso antes de conocerlo pensaba así. Él me ofreció más que eso, ahora es mi amigo y no querría perderlo. Lo nuestro no es un polvo de un día. Y la segunda cosa es que quiero ser una puta solo con Él. No quiero soltarme de su mano, quiero que continúe dándome el espacio que necesito sin perder su apoyo y sus palabras de aliento. 
Yo no tuve relaciones convencionales y le da miedo que Él haya influido en mi forma de relacionarme con los hombres, mostrándome demasiado cerda. "A lo mejor te tengo que dejar un tiempo a solas para que sepas lo que quieres", eso fue lo que me dijo. Ni el tiempo ni que se aleje me harán desear otra cosa. Con lo tonta que soy me metería en jardines peligrosos. Me gusta tenerlo de guía para que me aconseje con los chicos. No se trata de dependencia porque si estuviera sola aprendería igual, solo que metiendo la pata y estando con tíos que se aprovecharían de mi condición para luego dejarme. Me pegaría batacazos hasta que aprendiera que no puedo regalarme de esa manera. Si el dejara de follarme mi actitud sería la misma: buscar mi estabilidad de pareja. Por más que me guste follar, no es eso lo que quiero si no es con personas para las que signifique algo o estén dispuestas a conocerme de verdad. 
Cuando pasan estas cosas mi Amo se plantea si fue un buen ejemplo para mí, si de verdad me ayudó y si pesa más lo bueno que lo malo. En definitiva, si me hizo bien. Ojalá yo pudiera hacerle entender y que se creyera lo mucho que me ayudó y que lo sigue haciendo. Por supuesto que ha influido en mí, sería una mujer fría si no. Pero no por ello ha transformado mi personalidad. Sigo siendo la misma chica inocente que Él encontró. Solo que ahora mi mundo es más grande y cometo errores nuevos. Para mí haberlo conocido siempre será la experiencia más rica de mi vida, una experiencia preciosa. Y me niego a que cosas así la estropeen o le hagan pensar que no fue así. Al menos es mi recuerdo, algo bonito y único, y no quiero que nadie me lo estropee. Con las experiencias que voy ganando, me enseña a ser la mujer que merezco, con la que todos querrían estar, fuerte y poderosa. A veces me tropiezo pero me alegra saber que lo tengo a mi lado para volver al camino correcto. Si no fuera el hombre que es conmigo, duro cuando me lo merezco, a la vez que atento y preocupado cuando toca, no recibiría tanto de mí. No se merece menos
Tan solo gracias por estar conmigo en esto. Y por Tu paciencia.

domingo, 16 de agosto de 2015

Más fuerte

Estaba leyendo una de las últimas entradas que publiqué sobre Él y necesitaba volver a hacerlo. Esa era demasiado triste para dejarlo ahí. Ya veis que vuelvo a usar las mayúsculas. 

Los días han pasado y siguen haciéndolo. Lo que antes escribía como "nunca más" ahora se torna en "cuando pase un poco de tiempo". Puede que cuando me pidió que dejara de ser Suya, que lo liberase de ser mi Amo, no lo dijera para toda la vida. Pero así lo sentí, sentí que lo perdía. Estaba tan mal que mi cabeza no me dejaba pensar con claridad y creí lo peor. Pensaba que nunca me volvería a tratar como lo hizo, que nunca más sería Su puta. Me mataba verme como su amiga y nada más, intercambiando saludos, preguntando de manera vulgar cómo estábamos... Lo peor sería no poder comentar cómo me follaba, no tener deberes que cumplir y en definitiva dejar de sentir esa sumisión que es parte de lo que soy. Al escribir todo esto recuerdo la desesperación y la vulnerabilidad que iban conmigo, que me impedían ver lo bueno. 

Todo lo que necesitamos es eso, tiempo. Casi un mes ha pasado desde que todo se empezara a estropear y voy viendo todo de otra manera. Es un nuevo comienzo a su lado. De vez en cuando tengo mis pequeños bajoncillos pero todo está bien. He aceptado cosas que debía haber entendido hace mucho. Ahora me siento más fuerte para ser Suya. Pero no Suya de manera dependiente e infantil, si no Suya cuando me necesite. Tengo que ser la adulta que Él quiere a su lado para que así cuando me vea ambos podamos actuar como siempre nos ha gustado: Amo y sumisa. Aunque cumpla los deberes que me pone, se preocupe por mi trabajo o me premie con mensajes guarros, los dos sabemos que la verdadera relación de sumisión por mi parte se desarrolla cuando me folla. Somos sexo, puro y duro. Y los dos nos divertimos así y nos lo pasamos bien. Hemos creado un vínculo, unas rutinas y unas necesidades que nos hacen más que un polvo ocasional. 

Me gusta que me recuerde lo que soy para Él. Cuando me dice que soy un chollo, una fantasía, un sueño que solo se imaginaba... Me siento tan bien. Él disfruta siendo un cabrón cuando me folla, se siente poderoso, siente que domina la situación, que se aprovecha de mí. Y yo... Bueno, yo me mojó las bragas con solo leer algo así. De mí puede tomar todo aquello que quiere y esa entrega para mí es la mejor corrida que me puede ofrecer. 

Tener esto no es fácil de conseguir. Desde que nos conocimos siempre dejamos claro el respeto y la sinceridad que nos debíamos el uno al otro. Yo no sabía apenas nada sobre la sumisión pero me gustaba que me llamara puta. Para mí nunca representó algo negativo gracias a que entendía la manera y las connotaciones con las que lo decía. Cuando me empezó a follar por supuesto no lo hacía como terminó haciéndomelo, pero sí me daba pistas y tenía comportamientos que fueron la base de lo que vino. Cuando le pedí por primera vez que me azotara nos dimos cuenta de lo que podríamos llegar a hacer. Y así hasta las últimas veces, en las que no me tenía ni que mencionar que lo esperase desnuda y de rodillas. Hemos vivido momentos realmente únicos y hemos tenido nuestras peleillas. Momento difíciles en los que aclarar términos y condiciones. Pero ahora es todo mucho mejor. Somos más fuertes y sabemos lo que queremos y lo que esperar del otro. A mí me queda mucho por conocer pero sé que lo que tengo con él nadie me lo va a dar igual. Y si alguna vez dejo que lea esto, seguro que pensará: "eso no lo sabes, a lo mejor encuentras otro amo". Qué tonto es y como lo adoro. También Él tiene sus inseguridades respecto a mí: que encuentre a otro como Él, que cuando tenga pareja ya no quiera verlo, que me aburra de lo nuestro... Aburrirme nunca y si todo lo demás llegase a pasar yo lo seguiría queriendo a mi lado, querría que me follara. Él es feliz cuando lo hace y yo me siento la mejor y la más puta por poder dárselo. A veces es como si no entendiera lo especial que es para mí por creer esa chorradas de que me cansaré de él. Ni aunque viniese el mismísimo Christian Grey lo dejaría de ver a Él. Él es mucho mejor porque me sodomiza y me abre el culo como nadie más hará igual. Ni aunque otros me lo hagan será igual para mí. Ha sido mi apoyo y mi puerta al mundo. Son cosas que recibo de Él, el mejor complemento a la follada que me dé. Y eso es único y un recordatorio que quiero que me dé cada poco para seguir siendo fuerte y desligarme de lo que me tenía presa. 

Él ha sido mi primer amigo, yo no tenía amigos chico. Me ha enseñado a comprender tantas cosas y me ha ofrecido tanto. Creo que no necesita leer esas dos palabras para saber lo que significa para mí. Estaré siempre a su lado como Su amiga. Y cuando me reclame como Su puta volveré a darle lo mejor que sé hacer a Su lado. Y te llevaré Tu tarta

Siempre tuya.

martes, 11 de agosto de 2015

Quererse a una misma

Hoy me apetecía algo que no tuviera que ver con los demás, solo mío para que cuando lo leáis también penséis en vosotros mismos. 
Lo más importante para salir adelante en esta vida es creer en ti y valorarte por lo que eres. Suena muy bien... Lo difícil es conseguirlo. Cuando nos miramos en el espejo y decimos: "pues no estoy mal, qué digo no estoy mal... Estoy guapísima", no es que no nos lo creamos, es que no lo pensamos de verdad a veces. Y me explico. Seguro que para muchas personas somos especiales, les gustamos y nos quieren. Pero esas mismas personas también ven a otros de manera especial, también les gustan y también los quieren. ¿Qué pasa entonces cuando nos colocamos al lado de esos "competidores"? Diría que incluso la persona más segura de sí misma se compara. En cambio, una cosa es hacerlo de manera crítica aceptando tus puntos débiles y ensalzando los positivos, y otra muy contraria hacerlo menospreciándote. Es aquí cuando todo eso que te decías en el espejo desaparece. Ya no estás delante de tu reflejo a solas, ahora tienes a otra persona al lado. La clave está en no verla como un competidor. 
Cuando comienzas a pensar que no eres lo suficiente porque tu mejor amiga o tu pareja busca la compañía de otros estás perdida. Las personas buscamos siempre gustar a los demás. Nuestra identidad se forma gracias a las relaciones que tenemos. Y resulta gratificante que gente nueva reconozca esa valía que todos tenemos. En cambio creer que buscan eso porque nosotros no somos suficientes me parece el mayor error. No solo te estás quitando valor, si no que además dudas del afecto que esa persona tiene por ti. Llegados a este punto lo que haces es reclamar atención de la peor manera: con insistencias, presiones y agobios. Creedme que lo entiendo. Te invade una necesidad de que te reconozcan lo que eres y de que te aseguren que todo sigue igual. Sin embargo la que duda o la que no lo ve claro eres tú. Te encargas de destruir la confianza dudando del otro, temiendo que te va a dejar. Entonces piensas en cómo no me va a dejar si me comporto así, soy una pesada y una cría. Así que lo único que conseguimos es otorgar más defectos a nuestra persona y más necesidad de reconocimiento y ayuda tenemos. 
La mejor herramienta que puedes tener a mano es creer en ti. Deja de discutir y de buscar atenciones que serán pasajeras. Por mucho que una persona te quiera, si necesitas de él o ella para avanzar crearás una dependencia muy fuerte para volver a ser como eras. Quiérete a ti misma, deslumbra y cómete a quien te apetezca. Esa seguridad en ti será lo que más atractiva te haga. Las motivación personal te hará independiente, no necesitas a nadie al que gustar en exclusividad. A la larga serás más fuerte. 
Esa seguridad en nosotros atrae a los demás. Cuanto más espacio le damos a esa persona mejor está a nuestro lado porque no ve nuestra compañía como una obligación forzada, si no como libertad. Y os aseguro que os querrá más por ello que por atosigarla. Quien necesita celos o atenciones excesivas tiene una necesidad de reconocimiento que estropea la relación. A mí me costaba darme cuenta de todo ello. Actuaba como una caprichosa precisamente que más a gusto estaba conmigo, quizá porque eran a las que más miedo me daba perder. Pensamientos ligados a que se aburrían conmigo, que no era lo suficiente, que necesitaba a más gente porque yo la estaba fastidiando... Si en algún momento sentís algo parecido cortad de raíz. Miraros de nuevo al espejo y buscada aquello que os gusta de vosotros y luchad para que no se diluya con la proximidad de los demás. El día que compartáis vuestra vida con otra persona seréis felices porque se trata de alguien que os ofrece su reconocimiento pero sobre todo porque sabes que para él o ella eres especial. Y da igual a quien conozca y lo que le pueda ofrecer, ya encontró en ti lo que necesitaba. 

sábado, 1 de agosto de 2015

Cero: la primera vez

Yo estaba muy nerviosa. Había llegado a la habitación primero tal y como acordamos, él me dijo que se retrasaría unos minutos. Cometí un pequeño error con el tema de la reserva y mi cabeza no paraba: lo quiero ver ya, a ver cómo soluciono mi metedura de pata, cómo será verlo en persona, ¿le gustaré?, me va a dar mucha vergüenza hablar con él...

Llamaban a la puerta.

- ¿Si?
- Soy yo...

Entró. Jamás voy a olvidarme de la camiseta que llevaba, su cara en el momento de verme por fin en persona, sus vaqueros, esa barba crecida de dos días, su pelo sin peinar y el calor de sus manos al tocarme. Me lancé a sus brazos, me devolvió el gesto y me apoyé en su hombro. No quería hablar porque sabía que me temblaría la voz. Aguanté una lágrima que quería salir por la emoción, los nervios y todas la expectativas acumuladas. me separó de él y me miro.

- ¿Qué tal? ¿Estás bien?
- Sí, pero... ehhh... he confundido las fechas y cometí un error con la reserva.

Me temblaba la voz. Bonita manera de empezar la mía. Bueno, mejor que supiera cuanto antes que a veces puedo ser muy torpe. Él me acaricio para calmarme. Y allí de pie me besó por primera vez. No sabía bien como hacerlo pero me fue guiando. "Deja la boca un poco abierta primero y sígueme... No hagas tanto ruido al besar". Así fue. Me gustó tocar su lengua con la mía y notar su boca húmeda y caliente. Si cierro los ojos y me concentro aún recuerdo el grosor de sus labios y el sabor. 

Me separó de nuevo y me volvió a preguntar si estaba bien. Me quité los zapatos porque sabía lo que venía ahora. Me cogió del brazo y me sentó en la cama, me subió un poco hacia arriba y se colocó detrás de mí. Mientras me besaba por el cuello sus manos me agarraban las tetas por encima del vestido. El ambiente iba cambiando y me iba llevando a su terreno. Quería que me arrastrara, que se metiera en mi cabeza y solo me dejara pensar en disfrutar a su lado. Me apretaba muy fuerte contra sí como nadie jamás había hecho. Sus manos fueron a mi espalda intentando quitarme el vestido. De nuevo mi inexperiencia me jugó otra mala pasada. Elegí el vestido más bonito que tenía y con el que más cómoda estaba pero con todos los botones posibles a lo largo de mi espalda. No era capaz y me lo tuve que sacar forzando un poco por la cabeza. Forzando un poco, ay... El sujetador, otra metedura de pata. Elegí uno de los que se abrochan delante y los hombres siguen siendo muy clásicos en ese aspecto. De modo que me lo quité yo cuando vi que buscaba el cierre. 

Solo llevaba puestas ya las braguitas y su mano me empujó para que me tumbara en la cama. Se puso sobre mí, su peso me hizo sentir segura, me beso muy fuerte y me lamió y mordió las tetas. Al principio me molestó un poco, no era dolor pero era muy fuerte. A los dos segundos que tardé en acostumbrarme, la presión y la fuerza eran perfectas. Noté que sus manos y su boca me liberaban. Vuelve por favor. Me incorporó, se apoyo sentado contra el cabecero y me recostó sobre su pecho. Una de sus manos me agarraba por las tetas y la otra se deslizaba hacía mis braguitas, se metió dentro y ya lo tenía en mi coñito. "Estás muy mojada perra...". Su mano empezó a rodear mi clítoris suave y después presionando más. Yo me movía, sacudía las piernas. Era otro el que me estaba masturbando, no era mi mano la que me daba placer y eso me enloquecía. Cuando sus dedos fueron a mi clítoris gemí más fuerte y mis piernas no paraban de temblar de la excitación. Mis manos lo buscaban, lo quería tocar y me agarraba a sus piernas y a su cuello como podía. 

- Dime cuando te corres, ya sabes que me gusta saberlo...
- Me voy a correr ya... ¡¡Me corro!!

Parecía que supiera el ritmo de mi cuerpo o quizá fueron sus palabras las que me activaron el orgasmo. Salió de la cama, se quitó la camiseta y me gustó mucho lo que vi. No tenía un cuerpo perfecto pero yo lo quería tocar ya. Simplemente era el mejor para mí, daba igual su vida, su pasado, mi ahora o mi futuro. Me pidió que me sentara aún en la cama y que cerrara los ojos. Obedecí. Aun notaba en el coñito la presión de sus manos y mis flujos empezaban a salir más y a mojarme entera. Estaba pensando en eso cuando su mano me cogió la cabeza y con la otra me acercó algo a la boca. Era su polla. Tenía un sabor tan rico. Desde que la probé no he podido dejar de pensar en ella. La manera en que lo planeó conmigo me encantó. Siempre estará en mi memoria. Cuando me la metió un par de veces en la boca me dijo que abriera los ojos. Fue raro en un principio pero ya estaba hecha a su sabor y a su textura. Lo único que quería era chupar y notarla cada vez más dura en mi boca. Pero me paró.

Se fue hacia la mesa y cogió un condón. "¿Quieres que lo haga?". Yo tan solo asentí y alce mis brazos en señal de que quería que viniera. Se lo puso y me quitó la braguitas. Al hablar después sobre ello me dijo que estaba muy quieta. Pero no lo podía evitar, los nervios y solo verlo a él me bloqueaba. Que tontita era, puede que lo siga siendo con él. Tengo esa debilidad.

Se colocó sobre mí, me abrió las piernas y metió la polla. Sentí como si algo me cogiese por dentro.
Ya estaba.

Ahora le tocaba a él. Era la primera vez que nos veíamos y se iba a asegurar de dejarme con el recuerdo de que un cabrón se había corrido en mi boca. Chupaba de rodillas en la cama con él medio recostado. Apoyaba su mano en mi cabeza de vez en cuando para guiarme. "Lo haces muy bien cariño", eso me animaba más. Y cuando el "cariño" se transformaba en "puta" mi boca hacía todo lo posible por complacerlo. Se terminó corriendo en mi boca, yo un poco torpe dejé escapar parte de su lefa, pero me la tragué toda. No me supo mal en absoluto.

Estaba feliz porque podía haber sido una pena, no excitarlo o no lograr que se corriera. Y todo lo conseguí. 

Salí de la habitación siendo suya.