Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

jueves, 29 de octubre de 2015

Empezamos hablando y terminamos follando como animales

Por fin había llegado el momento de hablar y aclarar las cosas. De ese día saldríamos fortalecidos o separados para lo que yo creí siempre. Llevaba mis notas, papel en blanco, un bolígrafo y mi libretita. Y como no: siempre que lo veo a Él necesito meter condones y gel anal. Además de mi collar de perrita sumisa.
Estaba muy nerviosa. Mucho. No sabía si sería capaz de decirle todo sin ponerme a tartamudear. Y es lo que me pasa con el Amo: llego al lugar y a veces solo su presencia me cohíbe para hablar. Pero poco a poco me he ido relajando. Cuando hay que ser seria y hablar como adultos no valen niñerías. 
Le abrí la puerta de pie y totalmente vestida, zapatos inclusive. No sabía lo que pasaría así que mejor recibirlo así. Se sentó en el sillón que había y yo en la cama delante de Él. Me dijo que empezase a hablar y a mí me temblaba el cuerpo entero: era una mezcla de excitación y nervios. Aclaramos todo, me dijo que seguiría siendo mi Amo pero que había cosas que tenía que cambiar con respecto a Él. No podía tenerlo como centro de mi vida y debía darle cierta libertad con respecto a otras relaciones. Todo esto va en ambos sentidos, no son normas unilaterales en este caso. Una de las cosas que más me costó encajar fue que me dijera que a partir de ahora seríamos tres, contando a la chica con la que hicimos un trío. Me cuesta porque a mis ojos parece que lo que he sido con Él desaparece por ser tres, y porque con ella yo estoy a gusto pero no soy yo. Me quitan poder ser puta y servirlo en todo. Pero ser tres no implica dejar de ser quien soy. Lo seguiré siendo con el Amo pero no con ella. Es raro. Hay una cosa que no me gusta de ella, y es que se me tache de ser sumisa en ámbitos que no tienen que ver con el sexo o con otros aspectos donde sí desarrollo mi sumisión. Y siento que hablar de ello con personas que no me entienden dan una idea errónea de lo que es ser sumisa. Mejor dicho, dan una idea errónea de lo que soy yo como sumisa. De modo que con ella seré solo la chica normal que soy con los demás. 
Básicamente fue eso. También me dijo que no podía exigirle tantas atenciones porque Él tiene mucho trabajo y muchas cosas que hacer y no podía dedicarme el tiempo de antes. Ahora además somos tres y por fuerza las cosas las reparte entre ambas. Tan solo me gustaría que me contara parte de lo que le pasa, así yo no insistiría tanto por hablar y sería consciente del agobio. 
Cuando acabamos la charla me hizo apuntar lo básico en un papel para contárselo a ella y escribirle un mail a Él con lo importante. Entonces me pidió que me arrodillara en el suelo, me acerqué a Él y le pregunté si me iba a follar. "Claro que sí", me dijo. Me dejó que me desnudara, me puse mi collar y me llevó a la cama a rastras. "Primero te voy a petar el culito, te tiene que quedar claro quién manda aquí. Has estado mucho tiempo sin obedecer ni recibir órdenes". Me puso boca abajo y me abrió en dos. Me folla como a un objeto, no me pide nada, coge mi boquita y la lleva donde Él quiere. No me dejó ponerme en pie ni un momento, a todos lados iba a gatas o conducida por Él con una de sus manos en mi pelo. Cuando sacaba la comida me dio un cachete en el culo. Soy siempre la más lenta comiendo y enseguida me apremia: "date prisa que te quiero volver a follar". Yo doy los últimos bocados al sándwich y un trago a la bebida que aún estaba fría. Me puso de rodillas y me dijo: "bebe bonita, bebe". Cuando dejé la botella me llevó la boca a su polla y me dijo lo fresquita que estaba, Su polla se puso más dura. Me folló a cuatro patas, es una postura que no solemos hacer. A mí me gusta probar y practicar hasta que salga bien, por lo menos sentir que puse todo de mí. Antes de eso me lamió el coñito y el culo a cuatro patas. Es sin duda de mis cosas favoritas, me encanta.
Hicimos de todo, me volvió a encular y se corrió en mi cara. Me dejó en la cama tirada y sucia mientras Él se limpiaba. Al volver pude ir a limpiarme yo y llenar la bañera. Lo acaricié por las piernas tal y como le gusta. Admito que me gusta que me lo pida, adoro sentir ese contacto y que sea Él quien me lo pida. Cuando salimos lo sequé como ya es costumbre, cada vez lo debo de hacer mejor porque ya no me corrige tanto. Salió Él primero del baño, entonces oí que me llamaba, "ven cari...". Yo acudí como una niña detrás de un caramelo, me cogió de una muñeca, se sentó en el sillón y me llevó la boca a su polla. Se la mamé con gusto y con ganas. "Qué tonta eres Dios... Mira como te tengo y no te quejas, sigues chupando como una tonta y encima lo haces con más ganas". Le encantan esos jueguecitos, ponerme a prueba y humillarme cuando ya me tiene peor que a una esclava. Lo adoro joder, es mi Amo y lo adoro. De vez en cuando me para y me dice que coja bien aire. Se va a correr en mi boca y me advierte de que como caiga algo fuera se enfadará conmigo. Yo asiento buenecita y continúo hasta recibirlo en mi boca. Una lefada de las suyas. Le lamo toda la polla y lo limpio como le gusta. 
Momentos después recibo sus halagos: "cuando estás abierta te entra más fácil que por el coño, así de cerda eres". Quedamos para hablar y me fui con mucho más. Estoy contenta. Me doy cuenta que a veces me comporto como una niña tonta y rebelde. Pero por fin está todo claro y los dos sabemos cuál es nuestro sitio. Me humilló sodomizándome como nunca y me bajó de la burra como merecía. El Amo es el que manda, yo no debo de preocuparme por nada... Él me devuelve a mi lugar. Ahora me duele el culo pero vuelvo a ser yo. Tengo que estar agradecida por tenerlo. Empezamos hablando y terminamos follando como animales. Pero yo siempre a Tus pies Amo. 

miércoles, 21 de octubre de 2015

Mi parte más sincera, lo que soy.

Me levanté temprano, e hice un poco la remolona en la cama antes de ducharme. Al salir un mensaje Suyo que respondía a algún comentario que había hecho sobre mi coñito. Pasan unos minutos y me pregunta si puedo estar lista en una hora. Hace mucho que quiero hablar con Él de cosas importantes pero la idea de verlo ahora es a cuatro patas. Me siento una puta. Ni siquiera mi cuerpo es capaz de negarlo: voy al baño antes de irme y en mis braguitas ya se ha empezado a formar un pequeño charco. Aunque estemos en jornada de reflexión y no lo sea, quiero sentirme Su puta.
Llego puntual pero solo me da tiempo a abrir la cama, quitarme los zapatos y dejar los condones y el gel anal sobre la mesilla. Tampoco sabía cómo debía recibirlo. De modo que abrí la puerta vestida y de pie. Dejé que pasara dentro mientras su boca me sonreía amable. Cuando cerró la puerta su gesto fue el de mi cabrón de siempre, el de mi Amo. No sabía ni siquiera si llamarlo Amo. Sin embargo verlo morderse la boca con esa rabia que me dice que lo he desobedecido, me despeja la mente. Me coge del pelo que llevaba suelto y me pone de rodillas. Le desabrocho el pantalón y obedezco cuando me pide que me la meta entera. Me separa de su polla y me obliga a alzar la barbilla para mirarlo: "¿Crees que no eres mi puta? ¿Crees que te voy a dejar de tratarte como me gusta?" Yo niego con la cabeza chorreando por dentro. Tira de mi pelo y me lleva a la cama. Me coloca boca arriba y lleva Su boca a mi coño. Dejo que una de mis piernas descanse sobre Su espalda para tenerlo más pegado a mí. Gimoteo y muevo las caderas, y un "Amo" muy bajito se escapa de mis labios. Continúa un rato más y me pide un condón. Obediente se lo alcanzo y a la vez que lo abre le chupo la polla. Podría dormirme con ella en mi boca. Dejo que se lo ponga y reposo mi cabeza en Sus muslos. Está listo y yo también. Me tumba y me tira de los tobillos para colocarme donde Él quiere. Se acerca a mí y lleva Su polla hacia mí. Yo simplemente alzo un poco las caderas, me abro de piernas y lo dejo hacer. Me entra perfecta, se tumba sobre mí y rodeo con las piernas Su cuerpo. Al recibir sus primeras embestidas llevo las manos a Su culo y lo agarro fuerte. Lo abrazo con más ansia, quiero sentir Su peso y que me proteja. Mis brazos se mueven por toda su espalda, hundo mi cara en la curva de su cuello, quiero hundirme en Él, ser Suya para siempre, quedarme así a Su lado... Lo miro por un momento y me gira la cara, pone una mano en mis ojos para que no lo mire. "Córrete para Mí, puta". Me suelta y me vuelvo a aferrar a Él, ya me viene, le aviso de ello como el primer día. Me contraigo bajo su cuerpo y lo agarro como si temiera perderlo o perderme a mí misma. De nuevo susurro "Amo" muy bajito. Mis corridas te pertenecen porque no puedo dejar de ser Tuya.
Lo mantengo sobre mí todo lo que puedo pero se levanta y se tumba boca arriba: "móntame anda, aprovéchate". Me pongo sobre Él y comienzo a moverme. Al principio es suave, pero en seguida me agarra del pelo y me mira como enfurecido. Yo le agarro la cara fuerte y me pide que le pegue. Lo hago con prudencia y me ordena que siga más fuerte. Me gusta sacudirlo con violencia, moverlo y que sienta que lo estoy follando como una puta. Lanzo un gemido muy alto y me paro porque me noto a punto de nuevo. Me doy un segundo y vuelvo a frotarme contra Él. Ya voy Amo, me corro... Me venzo sobre Él y busco un beso que me da con una ternura que jamás olvidaré. Esos besos me los da cuando me he corrido. Esos son suaves, para calmarme. Aun jadeando me pide que me ponga gel en el culito. Me tumba en el centro de la cama, se coloca y antes noto que me mira, acaricia mi culo. Sodomízame Amo, no me voy feliz y completa si no lo haces. Ya no me sorprendo al ver la facilidad con la que me entra. Disfruto ese primer momento en el que las paredes de mi culito lo aprietan y le dificultan la entrada. Pero es un instante. He aprendido a relajarme, a disfrutar cada sensación y creo que por eso el sexo anal es tan placentero para mí. Se queda un momento quieto dentro de mí y después comienza a petarme el culito. Es como el coño joder... Me lo perfora como si no fuera nada, yo tiro de las sábanas y me pone la almohada al lado para que la muerda. Estoy como fuera de mí. "Tócate", me ordena. No sé como explicarlo pero me siento tan puta, tan jodidamente Suya, tan entregada, que no concibo ver al Amo y que no me trate como merezco. "Hay que ser muy puta para poder correrse con una polla metida por el culo". En un momento dado, me puso en el suelo y alternó embestidas fuertes y secas con lametones y besos suaves en mi cara. Sí Amo, sí, sí, SÍ. Soy una puta, lo que soy creció contigo, yo crecí contigo.
Cuando ya ha dejado mi culo abierto me pide que le prepare un baño. Voy a gatas y al volver saco del bolso mi libretita de sumisa. Se la ofrezco pero me dice que la lleve al baño, mientras nos relajamos dentro la leerá. Así que me la pongo en la boca y vuelvo a cuatro patas como Su perra. La dejo en su lado de la bañera y me limpio de los pelos que se me han caído de la coleta. No sabía que había entrado y su voz me sorprende: "¿Todos esos pelos te he arrancado?" Me lo dice sorprendido con cara de bueno. Yo asiento con la cabeza y le digo que no pasa nada, que tengo mucho pelo. "Yo no he dicho que me importe, eres mi puta y si quiero seguir haciéndolo te aguantas". El Amo de siempre. Da igual las putas etiquetas o como quiera que lo llame. En lo más puro de nuestra relación. Somos lo que somos. Esa chica que hablaba con todos y era lista y educada y ese hombre que compartió conmigo fantasías y sueños que pocas veces salían de su cabeza. Los volcó en mí. Lo comprendí. Somos lo que somos. Es mi Amo y mi maestro y yo Su puta y Su esclava.
Cuando lee la libreta se ríe a veces, me pregunta cuando fue eso o que sentí con aquello. Salimos del agua tibia. "Sal tú primero para luego secarme a mí". Me gusta este tipo de sumisión, no necesito miles de instrumentos. Para mí un "cállate que me estoy enfadando. Eres mi puta, pórtate bien", tiene el mismo efecto que un látigo para otros.
Estando en el agua, le pedí que después me lamiera el culito y el coño a cuatro patas y que me follara así. Lo que disfruté su lengua en mi culo fue un precio más que justo para lo que venía. Me alzó las piernas. Normalmente las deja reposar una en cada hombro y me sujeta por las rodillas para que no me canse. Pero esta vez me abrió más de piernas, las dejé rectas y me agarró por los pies para impulsarse. Lo vi sobre mí en esa postura, sintiendo su polla profunda en mi vientre, mi culo abierto y ofrecido a Él, follándome como le gusta. Sacó la polla y la volvió a meter como si nada, mi culo ya tenía su forma y su tamaño. El sexo anal tumbada, a cuatro patas o de pie, como también me daba minutos antes, me hace sentir pequeña pero tan protegida. En medio de esos pensamientos me tapa la boca como si realmente hubiera dicho todo eso en alto. Luego se tumba y le hago la mejor mamada de la que soy capaz. Quiero llenarme de Él. Me pide que no me la trague y que la guarde en mi boca. Obedezco y después me da permiso para tragarla. Entonces le dejé la polla limpia a lametones como hacen las buenas perritas y me dejó ir al baño a asearme. Volví a gatas y palmeó el lado de la cama vacío para indicarme que fuera a su lado. Subí a la cama y me acurruqué con la cabeza en su pecho. En su lado izquierdo, para notar los latidos que poco a poco se iban espaciando. 
Esto es lo que soy, es lo que somos. Es simple y sencillo. Mi parte más sincera

domingo, 11 de octubre de 2015

Recordatorios II

Esta entrada surge de improviso, de recuerdos que parecen que me quieren ayudar un poquito. Tengo momentos en los que algunas personas ajenas a la situación me animan. Pero las risas son cosa del momento. Puede que en estas próximas semanas decidamos nuestro futuro, cómo seguir y si merece la pena hacerlo. Lo quiero mucho, es mi amigo antes de que fuera mi Amo y no lo deseo perder. Al margen de lo que decidamos juntos, una parte muy grande de mí seguirá siendo Suya. 
Pensaréis que no dejo de fastidiarla porque hace solo dos entradas que estaba todo bien. Pues no, son momentos de inestabilidad en los que entran en juego muchos otros factores personales y ajenos. Por momentos me siento la peor persona, una ingrata hacia Él, porque constantemente me pregunto si soy importante para Él o si alguna vez fui algo más que sexo. Y al pensar en esto me hubiera azotado yo misma por no darme cuenta. Todo esto son faltas muy graves que pagaré si vuelvo a ser Su sumisa. Ahora no quiero pensar en nada, solamente recordar cosas preciosas que viví con Él y que me ayudan a sentirme cerca de Él y a luchar por cambiar. 
La noche en la que dormimos juntos estábamos tumbados en la cama viendo mi película favorita, yo me acurrucaba a su lado encogida y Él pasaba su brazo por mi espalda. De vez en cuando me apretaba más fuerte o me tiraba del pelo para que levantara la cabeza y lo besara. Me hizo chuparle la polla durante la película. Pero no es tanto lo que me hizo a mí, si no el gesto que tuvo de pasar conmigo la noche y todo lo que hicimos. Él ya me tenía ganada, no necesitaba dedicarme esas atenciones para que me arrodillase al recibirlo o para ofrecerle mi culo cada vez que nos viéramos. Disfruté como una niña teniéndolo a mi lado durante esos minutos, abrazada a Él, siendo simplemente Suya, Su compañía para las horas de la noche y me regaló su tiempo y su espacio. Gestos que no aprecié en su día y que veo hoy cargados de importancia. Mientras fui buena jamás me alejó de Él. Me da mucha rabia ser como soy y no agradecerle con mi comportamiento lo que hizo por mí. Quiero cambiar eso de mí, no quiero que sea un lastre en mi vida, ni con Él ni con nadie. 
El otro recuerdo que me vino es más perverso. Tanto para Él como para mí es difícil sacar lo que somos con los demás. No por vergüenza si no por sentirte juzgado o que te hagan sentir mal por gustarte algo así. Una de las veces que quedamos me dijo que me iba a hacer llamar a mi madre mientras me follaba. Marqué su número salida como una perra y le pregunté por el día y que tal estaba, una conversación de lo más normal si no fuera porque lo tenía a Él encima metiendo Su polla por mi coñito. Intenté controlarme pero a veces se me iba un poco la voz y me excusaba diciendo que iba caminando. Cuando colgué el Amo me folló fuerte y me dijo lo puta que había sido. Yo me abracé a Él, le agarré Su culo y lo animé para que me diera más profundo. Estas cosas las reserva para mí porque sabe que no lo juzgo, es mi reflejo en ese aspecto. Somos nosotros mismos. Es algo que desde el primer día me ofreció y yo fui su confidente para escuchar sus fantasías. Con muy poca gente o con ninguna puedes sacar las ideas de tu cabeza tan fácil.
Y el último viene de hace poco y en realidad es muy simple. Hay veces, cuando me deja montarlo, en las que me paro y aún con su polla dentro respiro y descanso unos segundos. Lo siento dentro de mí y me gusta mucho. Entonces Él me mira y lo único que me dice es "bésame". Habrá besado a muchas mujeres, pero ninguna se ha sentido como yo me siento cada vez que me lo ha dicho. Cuando me lo pide lo beso con ternura, con cariño. No es comerle la boca siendo una salvaje, es demostrarle que igual que me folla puedo ser la más dulce cuando me lo pide. Cuando entro en la habitación en mi cabeza solo hay una cosa: complacerlo. Me enfado conmigo misma al no conseguirlo y no poder servirle como se merece.
Ha demostrado conmigo una paciencia que muchas mujeres no creerían. Ahora por mi actitud puedo perderlo, dejar atrás una parte de mí, me doy cuenta del tiempo desperdiciado siendo peor que una niña y menospreciándolo. Sé que no me quedan muchas oportunidades, de modo que voy a darlo todo. Te quiero a mi lado Amo.