Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

jueves, 26 de noviembre de 2015

Tengo que aprender a tener la boquita cerrada

Necesito disciplina. No puedo seguir creyéndome la reina del mundo, al menos no de mi mundo con Él. Cada vez que sigo hablando cuando mi Amo me advierte de que lo estoy agobiando y haciéndolo peor, acabo arrepentida. Ojalá en esos momentos estuviera a mi lado y me pudiera callar la boca de un guantazo, como cuando le das un cachete a un niño. 
Hoy le confesé a una amiga mi sumisión, mi sumisión por llamarlo de alguna manera. Únicamente le hablé de que tengo un Amo y de parte de lo que eso conlleva. Cuando decido dar el paso y compartir una parte de mi vida procuro que esa persona tenga cierta predisposición a entenderme para no confundir conceptos. Básicamente porque no me siento bien cuando juzgan algo solo por desconocimiento. Estaba en un momento delicado y mi amiga notaba que me pasaba algo. Me atreví a dar el paso y comprendió lo que le explicaba, puede que no todo, pero entendía que era algo que a mí me hacía feliz. Tan solo me dio la mano y me dejó soltar lo que yo quise compartir. No trató de abrirme los ojos o apartarme de Él. Ella misma se da cuenta del bien que me hace. Tenerlo a Él no me hace relajarme, si no todo lo contrario, me hace vaguear menos.
Hace un par de días discutí con mi Amo. En realidad más bien se hartó de mí y me echó la bronca. Hubo cosas muy duras que tuve que leer, pero necesarias. Llevábamos casi dos meses sin un problemilla. Y cada vez que hay alguno más gordo de la cuenta lo paso fatal, y se lo haga pasar mal con mi comportamiento. No sé cómo explicaros la sensación. A mí me invade todo, me siento fallar, decepcionarlo. Verlo triste o amargado por mi culpa es lo peor de todo. Si Él no está bien yo tampoco puedo. Sentirme la causante de todo es aún peor. Me arrepiento cuando ya no puedo hacer nada más. No soy capaz de callarme cuando me lo advierte y luego las consecuencias de los días siguientes son peores porque se aleja de mí y con razón. 
Ante un mismo hecho reaccioné de dos maneras totalmente opuestas. Por una parte acepté de buenas una cosa que iba a hacer, cedí fácilmente y me sentí orgullosa de mí. Pero por otra parte, horas después, me rebelé y le exigí, como si tuviera algún derecho sobre lo que hace. Puede que en ciertas cosas tuviera derecho a reclamar. Sin embargo no era la manera de hacerlo. El tono de subidilla me lo guardo para los demás pero no con Él. Estamos de acuerdo en que no es sencillo ceder completamente. Pero es que Él no me lo pidió, fui yo la que acepté. Pero surge la chica orgullosa que quiere luchar por su hueco y echa por tierra el trabajo de esos casi dos meses. Supone una decepción para mí y una sensación de fracaso ante Él enorme. Supone empezar casi de cero. Supone esperar y ser paciente a que mi Amo decida cuando me puede perdonar.
Cuando suceden estas cosas desearía un castigo duro de verdad. Decirle: Amo, puedo obedecer Sus ordenes pero cuando me pongo tan rebelde necesito que se coloque delante de mí para recibir mi merecido. El castigo físico es algo muy duro para los dos, no olvidéis que para la parte Dominante también conlleva luchas internas como para nosotras ser putas. Él nunca ha utilizado el castigo físico conmigo porque no le gusta hacerme daño o ver que sufro. La gran verdad es que yo soy de Su propiedad y como tal debe verme, como si desea follarme y dejarme sin nada. Yo confío en su juicio y no lo presionaré para que dé pasos con los que no se sienta seguro. Mientras tanto mi entrega también la constituye aguantarme con las cosas que no me quiere hacer. Esto lo aprendí de una amiga a la que acabo de conocer hace poco, a la que quiero ya como si fuera mi amiga desde hace diez años. 
Del mismo que en el sexo hemos dado un paso más allá, la manera de resolver los problemas que nos vengan también tienen que cambiar. Hablo sobre todo desde la parte que me compete a mí y de dejar de creerme una princesita, montando un circo por chorradas auténticas. Soy puta y punto. Si he estado dos meses siendo buena, puedo ir más allá y que el año próximo pueda decir que no hemos vuelto a pelear. Es cierto que es difícil asumir la sumisión en todos los aspectos. Pero es como yo soy feliz. Si es algo que yo he aceptado tengo que ser consecuente y comportarme. No es fácil para ninguna cerrar la boca y responder con una sonrisa cuando algo nos molesta. Hace falta un autocontrol enorme, y diferenciar una humillación con el Amo a una humillación con el resto del mundo. Él está a la altura en todo momento y yo, a pesar de ser quien le pedió mantener nuestra relación en estos términos, soy la que falla. Un tema son los rocecillos y descuidos míos del día a día, y otra llegar a puntos en los que por mi estupidez ponga en peligro lo que tenemos. Por eso debo aprender a callarme y bajar la cabeza cuando haga algo malo. Ni justificarme ni tratar de explicarle lo que quiero, me callo y no hay más. Lo mismo se aplica para las ordenes que me mande. Si tengo que ir sin bragas como una furcia cualquiera pues me las quito y las guardo hasta nuevo aviso. 
No puedo volver a sentir el dolor de defraudarlo y hacerle daño. Porque el arrepentimiento sirve sí, pero si cometemos los mismos fallos muchas veces las personas se cansan de perdonar. Y yo no quiero eso, me da mucho miedo perderlo y perderme yo si me suelta. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

No es BDSM, soy Su esclava.

Hago esta entrada como continuación de la anterior. Aunque el orden en el que las leáis no importa. 
Pocas veces me veréis nombrar este termino, simplemente porque no considero que lo conozca lo suficiente para hablar de él. Puede que en muchos aspectos la relación que mantenemos el Amo y yo esté dentro de algunos de esos parámetros. Sin embargo nunca me he sentido parte de ningún grupo. Quizá no estoy cómoda "acatando" ciertas normas. Y el problema para mí no surge cuando no las cumples y te ves criticada por los demás, aparece cuando tú misma sientes que no lo estás haciendo bien por no cumplir esos estándares, y que no eres igual por comportarte de tal modo o mantener cierta relación con tu amo. Ni mi Amo ni yo nos consideramos dentro de este mundo. Lo que pasa que soy muy curiosa. leí experiencias y sesiones que mantenían otras sumisas, y me hice daño a mí misma por compararme.
Puede que en cierta manera eso provocara muchas de mis inseguridades con Él. Le exigía sin saber o sin poner nombre a lo que quería realmente. Al final las discusiones acababan conmigo arrepentida y llorando, sintiéndome una gilipollas por haber provocado todo de la nada. Al cabo de las horas o al día siguiente Él me perdonaba y me ponía un castigo. Yo me sentía aliviada pero cuando terminaba la semana encontraba otro motivo por el que discutir. Escribo todo esto ahora y no me reconozco, no quiero ser esa persona nunca más. Fue un Santo conmigo, tuvo paciencia, pasamos por periodos en los que dejamos la relación D/s a un lado, pero Él nunca se rindió. Y creedme que hubo momentos muy malos en los que creía que perdía la poca paciencia que le quedaba conmigo, abandonándome sin poder recriminarle haberlo intentado mil veces. Al reflexionar sobre todo esto pienso que quise sin ser consciente, llegar a un punto con mi Amo que ni siquiera deseaba. Quería que se comportara como un Amo que no era. Llegó a un día en el que lo saturé tanto que prefería no ser mi Amo y evitarse estos rollos a tener una satisfacción de vez en cuando. Cuando me di cuenta y comprendí que no lo decía de broma me culpé muchísimo. Estaba frustrada conmigo misma. Le hacía daño a Él, me esquivaba e iba con pies de plomo con cada cosa que me proponía. Tendría que aprender a asumir mi error y a cambiar mi manera de ser. Mi Amo me ayudó poco a poco. No lo hizo dándome consejos o arrullándome como a una niña pequeña hasta que se me pasara la pena. Sus métodos son muy firmes cuando me pongo caprichosa y rebelde. Se distanció hasta que por mí misma comprendí lo que hacía. Él creyó que ser mi Amo me perjudicaba. En aquel entonces con la escena en caliente yo me arrastraba haciéndole comprender que ese no era el problema, que volviera a ser como antes conmigo. Yo tampoco alcanzaba a comprender el verdadero origen de mis fallos. Es cierto que el tiempo pone las cosas en perspectiva y te hace madurar, por eso hoy puedo llamar a las cosas por su nombre. La separación de mi Amo en verano me afectó sí, sin embargo lo que me hizo daño fue no sentirme buena para Él. Esa personita criticona que todos tenemos fue creciendo en mí y minó mi confiana.
No juzgo a las personas que viven el BDSM. Solamente que esa no era mi camino. Lo que yo debía ser con mi Amo para sentirme segura con Él, era Su esclava. No entendí que aunque estuviera con otras yo no dejaba de pertenecerle, o que nuestra relación dejaba de ser la que era. Estoy para servirlo, no para cuestionar sus intenciones conmigo. Eso era lo que hacía mal. Era como una especie de espiral porque al ponerme a Su nivel y recriminarle que fuera mi Amo de tal o cual manera, lo que provocaba era alejarme de la puta sumisa que deseaba ser con Él.
Tampoco culpo al BDSM. Simplemente me puse metas delante para las que no estaba preparada y que quise asumir por cabezonería con mi Amo: me anteponía todo lo que no tenía y todos los "fallos" que cometía como sumisa. Nuestra relación era perfecta sin ponerle etiquetas ni nombres. Eramos solo Amo y sumisa. Punto y final. Pero quise dar un paso más que no era para nosotros. Tampoco sé a donde llevaba ese paso ni en qué consistía pero era el motivo de cada discusión. Hizo falta romper nuestra relación D/s para llegar a lo que tenemos hoy. Por eso me gustaría que sirviera para el resto de sumisas y de Amos. Que cojan lo que quieran del BDSM pero que no se angustien por no cumplir todos los cánones. 
Yo ahora mismo no me cuestiono nada. Lo único que tengo claro es que soy Su esclava. He sido Su puta, funcionó y dimos un paso más. He sido Su sumisa, funcionó durante un tiempo pero no había entrega total por mi parte. Me comparaba con las demás sumisas y me sentía defectuosa a pesar de que mi Amo estuviera encantado conmigo. Ahora sé lo que soy, soy Su esclava. Ya no importan las comparaciones, las demás sumisas, las demás putas, las demás mujeres, el BDSM o el resto de parejas. Soy Suya, y si a Él le gusto no necesito plantearme ninguna otra cosa, ni sentir miedo o inseguridad. Me gusta haber madurado y entender cuales eran mis dificultades. Me siento grande y orgullosa por haber llegado a donde estoy con Él. Pero sobre todo me siento feliz porque ahora también sé que tengo fuerza dentro de mí para seguir aprendiendo y afrontar lo que soy, sola si fuera necesario. Ojalá nunca ocurra, porque yo quiero servir a mi Amo sin rechistar. Y lo haré como Su esclava. Sintiéndome más libre que nunca. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Evolución. Él dice que soy Su esclava

En estos últimos días en los que he quedado con el Amo me he dado cuenta de varias cosas. Lo primero es que nos noto más relajados a los dos en el sentido de que parece que hemos dejado de tener unas expectativas muy marcadas, que quizá hacían que yo al menos me perdiera en ellas y no viviera el momento. Soy una persona que se ilusiona enseguida con el cómo será y el recuerdo de después. Son características que suelen ir unidas a la planificación de cada detalle para que esa ilusión salga como la veo en mi mente. Pero hay muchos otros factores que no controlas. Por eso he aprendido a dejar de pensar tanto en planes tan meticulosos. Es una parte de mí y no la puedo suprimir pero he aprendido a apaciguar las reacciones que antes tenía. Creo que de alguna manera, Él también ha sabido entender esto y no me promete planes que son muy difíciles de alcanzar. En cambio, sabe ilusionarme con ideas sencillas que despiertan el mismo deseo en mí. Sin explicarse, mi Amo parece ir siempre un paso por delante. Él es así, no habla en vano y deja los hechos por el camino. No. Me demuestra con hechos lo que es ser maduro.
Después de más de un año juntos ya sabemos mucho del otro. Y eso se traduce en una confianza y en una conexión muy especial. Recuerdo las primeras veces: mis nervios, Sus ganas de quedar bien, mi inexperiencia, Sus fantasías que aún eran solo Suyas, mis ganas de complacerlo, Sus ganas de enseñarme… Algunas de estas cosas nos siguen acompañando hoy cada vez que quedamos. Me doy cuenta de que nos han hecho más. Han ido sumando en un saquito y ahora somos piezas que encajan solas. Es el sexo ideal que buscábamos. El cambio que hemos hecho es muy grande. Yo sigo siendo la misma que disfrutaba cuando la follaba y la usaba. Lo que pasa que ahora soy consciente y estoy orgullosa de ello. Lo placentera que es la sensación de entregarte a una persona que disfruta igual o más que tú de ese dominio que le permites... Ay. Por otra parte, a Él lo noto tranquilo y relajado con ello, es muy consciente de que yo ni pincho ni corto. Sé el placer le provoca y se traduce en arrastrarme del pelo mientras voy detrás a gatas, en meterme los dedos sin miramientos para comprobar si voy preparada, en darme un azote para apremiarme, en penetrarme por donde le plazca… Y todo lo hace sin preocuparse de mí. Entendedme, por supuesto que se preocupa por mí pero sabe que lo que me hace no me daña. Lo hace pensando en su placer, no tiene que pedir permiso. Son pequeñas reglas que hemos ido forjando y no hace falta reformularlas cada poco.
Sin embargo para mí lo que ha hecho ponernos a cada uno en nuestro lugar fue la charla que mantuvimos aquel día (fue en este post donde ocurrió, Empezamos hablando y terminamos follando como animales). Tendré días en los que me moleste más o menos que vea a otra, pero se acabó montar numeritos por ello. Él no es mío, ha quedado claro que yo soy Suya, su perrita y de Su propiedad. Antes era Su sumisa pero no había una entrega total por mi parte. Había aspectos en los que aún me atrevía a opinar y en los que lo que tenía que decir era parte del consenso entre ambos. Ahora soy Su perra, Su objeto, no decido ni pinto nada. Esta es la clave de todo. Mi naturaleza es la de complacer, no hay manera mejor de demostrárselo. Por eso cuando me rebelo su respuesta es clara ahora: “Tú te jodes. Lo que te apetezca a ti dado cómo ha evolucionado nuestra relación no me importa”. Zanja la cuestión ordenándome que apunte la falta en mi libreta y diciendo que no le replique más. Muchas humillaciones de las que planea ahora conmigo, las hace pensando en que no me puedo revolucionar porque soy yo misma la que ha aceptado voluntariamente entregarse. Saberse en esa situación y verlo poderoso es increíble. Me lo recuerda a la cara, me llama tonta cuando me folla el culo y recién acabo de correrme, me agarra de la cabeza para sodomizarme más fuerte y se ríe en mi cara cuando se abre paso por mi culo. Yo le follo la cara con venganza cuando me deja, mancho hasta su frente con mis jugos y después los lamo hasta dejarlo limpio pero aún oliendo a mí. Lo monto sentado en una silla, dejándome caer sobre Él para notar toda su polla dentro y abofetearle la cara cuando me lo pide. Luego lo beso en las mejillas, en la frente y en los labios porque soy Suya y estoy a Su lado para mimarlo, para que siempre se quede con la sensación más dulce y el cuerpo más sucio por haberme follado. Nadie se aprovecha de nadie porque los dos somos unos cabrones.
Eso somos. Quien no conozca nuestra situación podrá ver una esclavitud sumisa en el más puro sentido de la palabra, un abuso de poder. Pero quien sepa de lo que hablo, o haya entendido mis palabras en esta entrada, sabrá que nos debemos el uno al otro, que soy Su esclava porque yo me entregué a Él voluntariamente. Él es mi apoyo y la expresión de mis deseos.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El día que di verdadero sentido a "Estar orgullosa de ser puta"

No sé si voy a ser capaz de escribir esta entrada sin comerme palabras de lo contenta que estoy. Hoy he estado con el Amo. Y estoy feliz, me lo he pasado muy bien, he comido con Él, hemos jugado al ajedrez y me ha hecho sentir y comprender lo que es ser puta. Hace unos días hablábamos de ello, y cada vez que me ve dudosa o cree que me planteo mi condición me lo dice: "eres puta y lo sabes. Pero te cruzo la cara de si en algún momento tienes rabia o te jode serlo. Quiero que lo lleves con orgullo y lo asumas. Eres una puta de la hostia, una pedazo furcia". El otro día me folló con la mordaza puesta. Me la ponía y me la quitaba a su gusto, yo no hacía ni decía nada. Después me contó que hacía años que deseaba follarse y humillar a una mujer con una mordaza puesta. A través de mí pudo hacerlo. Es un auténtico placer dárselo y que sienta agradecido por tenerme. 
Os pongo en antecedentes porque a pesar del cariz tan fuerte de las cosas que me dice o que me hace, me faltaba ese último pasito para terminar de creerme puta. Y hoy ha pasado. Vernos hoy tenía un significado diferente para los dos. Él trabaja mucho, es muy responsable con Sus asuntos y sé el esfuerzo que le acarrea vernos. Lo adoro por muchas cosas como veis. Yo me esfuerzo también para que el ratito juntos sea intenso pero sin prisas, haciendo que disfrute y se relaje. Cuando me follaba hoy contándome una historia de las Suyas me pedía que no me corriera y estuviera atenta para imaginarla... Yo lo tocaba desesperada, quería llenarlo de besos y lamerlo entero. Él me dijo que lo agarrase del culo. Lo hice, pasaba las manos por ambas nalgas en una caricia suave para luego empujarlo contra mi coño. Notaba que él también se ponía más cerdo. Me dejó correrme, me gusta que sea Él quien me dé esa consigna. Mis orgasmos le pertenecen. Después me dio por el culo: "eres tonta, te follo y te corres y te dejas petar el culo de esta manera". Me metió la polla sin gel. Me quejé y apreté las sábanas fuerte mientras el me llamaba puta y se reía por haberme borrado la sonrisa que tenía. "Hay que ser muy puta para ello y que no te duela el culo al día siguiente a pesar de las burradas que te hago". Más pasitos para creerme una puta.
Después nos fuimos a bañar, me agarra del pelo para que se la mame y de paso restregarme hasta los cojones por el pelo. Le encanta hacerlo cuando me ver tan arregladita y mona. Le pedí permiso para ir a por mi móvil y poder ponerle música. Recordé una canción que me comentó que le gustaba y le di al play. Me gusta verlo cantar y reírme con Él. De vez en cuando levanta una pierna y la carga en mi hombro, o me pasa el pie por el pelo para simplemente mojarme y joderme un poquito. Otras veces no hacemos nada, simplemente revisa sus cosas en el móvil y yo le acaricio las piernas y le doy masajitos. Al principio necesitaba mucho contacto y pensaba que hacía algo mal cuando no me lo pedía. Hoy en día me sigue gustando estar cerca de Él y sentirlo, pero ya no es una necesidad que me haga pensar que estoy fallando cuando no lo consigo. Y hoy algo empezó a cambiar: no necesitaba hablar, rozarme contra Él, que me tocara o que me prestara atención. Simplemente me sentía Suya ahí a Su lado, con las piernas flexionadas en el pecho y sentada en la bañera entre sus piernas. Tocaba Sus piernas, Su culo, Sus cojones y Su polla para relajarlo. Hubo un momento en el que me emocioné demasiado y tuvo que frenarme para no correrse. Por todo eso me sentí puta. Quería estar tranquilo sin hablar y y procuré hacerlo sentir cómodo. Eso es ser puta y sumisa: servir a mi macho. Y hoy lo he conseguido. Antepuse Su necesidad a la mía. A eso creo que también lo llaman madurar. 
También lo sirvo cuando dispongo la comida. Hoy lo que llevaba para picar no le gustó tanto como la otra vez y muy gracioso me dijo: "me lo has cambiado por una marca blanca". Yo me reí como una niña a la que le cuentan un chiste. Es muy lindo y el más adorable. Para mí es el mejor. Cuando ve que no coloco bien la bebida o que se va a derramar en la cama me recuerda lo desastre que soy. Yo le pongo una cara graciosa y se ríe de mí. Son pequeños lazos que vamos construyendo y que nos hacen vivir alegres lo que tenemos juntos. Nada en la vida es perfecto, siempre hay algo que queremos, pero mientras llega yo no me quiero perder ni un segundo de Él. 
Mientras comíamos me preguntó si yo sabía que era tan puta antes de follar. Y yo le dije que no. Es decir, yo sabía que era una perra, que me gustaba correrme. Pero para mí ser puta, además de todo ello, tiene un componente de sumisión y de entrega muy fuerte. Y hoy he llegado a eso por fin. Para mí es hacerlo sentir superior, arrodillarme para secarlo después del baño o dejarme arrastrar por los tobillos. Hoy me petaba el culo a cuatro patas, en cambio en lugar de apoyar las manos me hizo apoyar la cabeza. Y con cada embestida notaba el roce del suelo en mi mejilla. ¿Tengo derecho a quejarme? No. ¿Puedo levantarme y estropearle un momento en el que está disfrutando Él? No. Si me jode me aguanto y lo disfruto más aún por puta. Cuando me porto bien me compensa: se sentó en el suelo, apoyado contra la pared, me dejó montarlo. Yo me la metía y me la sacaba, votaba encima de Él y lo besaba a lametones como si me fuera la vida en ello. Me corrí feliz. Los dos en un rincón de la habitación, en el suelo y desnudos como animales. Tampoco me olvido de la reacción de mi coñito cada vez que me llama "niñita" cuando le chupo la polla.
Cuando ya habíamos comido, estábamos limpios y volvíamos a ser civilizados, me puso dos billetes en la boca para que los dejara en la mesa. "La próxima vez te follo con ellos".
No hay nada mejor en el mundo que dar rienda suelta a lo que te gusta. Él y yo hemos tenido la suerte de encontrarnos. Pocas personas tienen suerte de explorar y desarrollar su parte verdadera. Y eso es lo que los dos hacemos juntos. Me gustaría hacer miles de cosas con el Amo, pero no poder llevar a cabo algunas no me hace infeliz. Simplemente me hace quererlo más por darme lo que puede. Hoy me he sentido puta de verdad, y eso me lo ha dado Él. Me he sentido sumisa. Sin exigirle. Tan solo procurando que disfrute. Y esa soy yo. Es mi parte más verdadera. Pero hay más de mí y debo luchar por ese equilibrio. No sé donde o con quien voy a estar en diez años, lo que sí sé es que, en la medida que podamos, quiero a mi Amo como compañero. Me siento orgullosa de ser puta. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Tabla rasa

Mil veces hemos hablado mi Amo y yo de lo que somos el uno para el otro, pero siempre nos gusta recordar como empezamos. Más de un año hace ya desde que intercambiamos la primera frase y aunque nuestra relación ha cambiado, ahora aprecio cosas que en su día no teníamos y me siento feliz por lo que conseguimos. Es un trabajo aunque parezca que no. Sin embargo da unos frutos maravillosos. Y es de lo que debo acordarme cuando me ponga rebelde. Lo siento si lo repito mucho, pero cuando estamos bien, relajados a pesar de no hablar a cada rato, estoy a gusto, me siento cercana a Él. 
Desde el principio el supo que tenía a una chica muy inocente a Su lado. Pero no era tonta... Llevaba a una puta dentro incluso antes de perder la virginidad, lo que ocurría es que nadie potenció esa parte mía. Y Él vio a una chica dulce que respondía a todas sus provocaciones. Fueron muchas conversaciones y horas de conocernos el uno al otro para saber que podíamos ser nosotros mismos. Ojalá viváis esa sensación de poder decir la burrada más grande, y que tú pareja en lugar de asustarse te diga: "eres un sueño, que una chica te diga o te mande un vídeo así de guarro es muy fuerte. Eres una puta". Pues eso es lo que tengo yo con mi Amo. Tengo la posibilidad de ser quien soy, en parte porque Él también me hizo a su gusto. Si funcionamos tan bien juntos es porque yo me dejé enseñar y Él supo ver lo que me gustaba. Recuerdo en algún mail que intercambiábamos que me decía: "estoy como un cerdo salido todos los días, yo antes no era tan así". ¿Se puede ser más adorable? 
Entre los dos imaginamos toda clase de situaciones morbosas en las que me entrega a varios hombres para que me follen y se corran encima. Es cierto que la creatividad para estas historias es Suya, pero yo soy Su puta y las haría realidad sin dudarlo si Él me lo pidiera. Las veces que me dice que si pasaramos una noche juntos dejaría que un desconocido me sobara y me manoseara... Es para mí una fantasía que aunque no llegue a suceder sé que lo haría obediente con mi Amo a mi lado. Y estoy segura de que buscaría a un hombre desagradable, que no fuera atractivo y en definitiva el que menos me gustara para demostrar su dominio sobre mí. Cuanto más me jode con esas cosas más cabrón lo siento, y yo más disfruto ofreciéndome así. Sentir la adrenalina de hacer algo que me jode hacer y que no haría jamás de no ser por Él me pone muchísimo. A lo mejor os parece raro que alguien se pueda poner cachonda con una situación en la que un extraño, al que no tocaría ni con un palo, te babosea, o al que le tendría que hacer una mamada. Pues a mí me moja las bragas de sentir al Amo ordenándome una cosa así. Yo no haría esas cosas sola porque a mí directamente no me proporcionan placer. Pero sentir que lo excito a Él, que me someto y que obedezco es lo que me gusta. Por eso la sumisión a veces es tan compleja desde el punto en el que no la puedes vivir sola. 
Por otra parte, mi Amo no tiene cosas que reserva solo para Él, pero en términos generales me ofrecería como si fuera un objeto a seis tíos. Si un amigo Suyo estuviera necesitado me cedería para que me follara. Soy de su propiedad y no se siente amenazado por los demás porque confía en lo que soy para Él. Nunca me dice que no vaya a tal sitio o que no salga con tal persona. Y no es tonto por ello, al revés, a mí me hace valorarlo aun más. Del mismo modo que Él puede tener sexo con otras, yo sé que eso no lo une de la misma manera a ellas que yo. Son lecciones que voy aprendiendo. A veces todo es muy complejo porque sexo es lo que tenemos los dos básicamente. Pero es más: hay un punto que solo yo he alcanzado con Él y Él conmigo, a pesar de todas las mujeres con las que estuvo. 
Lo que me gusta de mí al compartir todo esto con Él es que soy algo que no puedo ser en mi vida. Haría cosas que sola no podría. Cada vez que me cuenta una historia o algo morboso me dice que soy una puta y que no mienta diciendo que me dejaría follar por cumplir con Él, porque nota como me pongo de cerda. Y sí, tiene razón pero no en la manera que cree. El fin de una fantasía así es sentir esa sumisión, por eso me excito cuando me lo cuenta, por tenerlo conmigo y sentirme insignificante y pequeña acatando sus ordenes.
Todo lo que cuento son cosas que se consiguen poco a poco, no lo hago para regodearme en lo que soy para Él, si no para afianzar conceptos. Es una complicidad y un conocimiento de la otra persona inmenso el que hace falta. Una de las cosas que me enseñó desde el principio fue a complacer y no ser egoísta, y es algo que se aplica a sí mismo. Si estás con una persona, dentro de tu comodidad y tus limites, debes darle placer y ceder en algunas cosas. Yo era una tabla rasa para mi Amo, pero jamás de los jamases hubiéramos llegado a esto si no fuéramos tan similares en gustos. No puedo cambiar a un hombre y hacer que me domine si a él no le sale. De la misma manera mi Amo no puede educar a una mujer para hacerla Su puta.
Venga lo que venga y lo que la vida nos quiera traer, los años que pasen, yo estaré a Sus pies. Si conservamos la esencia de lo que somos ahora, yo seré Su pequeña puta toda la vida.