Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

jueves, 31 de diciembre de 2015

Una puta en fin de año

En el suelo un plato con doce uvas y encima de la mesa el mismo plato con las mismas uvas. Junto al primero estoy yo, desnuda, con mi collar de perrita sumi y las manos atadas a la espalda. A la mesa, sentado en una silla y vestido está mi Amo, reposando una de Sus manos en mi cabeza. Celebramos así el fin de año por primera vez. Las campanadas van a comenzar y me inclino sobre el plato para coger la primera uva con la boca. 
Quizá nunca suceda. Muchas de las cosas que imaginamos y con las que fantaseamos juntos puede que tampoco ocurran, otras que sí. Las circunstancias de cada uno, da igual quien tenga más o menos a sus espaldas, al final son ataduras, la sociedad también lo es. En fin, miles y miles de cosas que podría enumerar como obstáculos. Sin embargo, ¿que coño importan? A pesar de muchas de ellas estamos juntos, tengo un Amo, Él tiene a una perrita para hacer lo que quiera, hemos ganado experiencias maravillosas, hemos madurado... Y lo que nos queda. A todos en este mundo nos gustaría tener más, somos seres humanos y soñamos con un ideal. Hay veces que me da rabia no haberlo conocido antes, sin embargo luego pienso en la suerte que tengo por haberlo conocido y ser tan importante para Él. Es un hombre increíble, de verdad que sí, no lo digo por cumplir o porque sea mi Amo. Tiene sus defectos como todo el mundo pero es una persona buena, con mucha paciencia conmigo, con unos valores que me transmite y de una responsabilidad enorme. Veo el esfuerzo que hace por educarme. Por educarme en algo que yo quería y que se suponía que debía tener racionalizado para no darle los quebraderos de cabeza que le doy a veces. Me enseña cada vez que me pone una nueva norma, o que me explica por qué hacemos las cosas así o tal ritmo, compruebo que no me equivoqué con Él. Para mí es un alivio porque cuando le pedí ser mi Amo a veces pensaba que lo estaba obligando. Me alegro ver con mis propios ojos que las normas y las rutinas a las que me somete nacen de Él. 
Es muy difícil alcanzar lo que tenemos, por eso estoy muy orgullosa de ambos. Como propósitos para año nuevo me quiero esforzar más por ser buena esclava para el Amo, controlar los ataquitos que me dan y obedecer cuando dice que me calle. Aunque me cueste un mundo esto último, pero qué queréis, soy capricornio y algo cabezota. Y como deseo... Eso mejor no os lo digo que me gustaría que se cumpliera. 
En algún sitio, en otra vida tal vez,  estoy en el suelo, comiendo las uvas a Sus pies. Pero quizá en otra estoy viviendo una existencia que no me corresponde en la que mi sumisión, sentirme puta y Él ni siquiera tienen cabida, Por eso doy las gracias cada día que lo siento a mi lado. Estoy contigo Amo y nunca quiero separarme de ti. 

martes, 29 de diciembre de 2015

Cita en los lavabos

Acaba de comenzar el recreo y sale corriendo al baño como si solo quedasen cinco minutos. De nuevo están todos esos chicos en la puerta de los lavabos de las chicas, como si cada vez que una de ellas entrase tuviera que ser sometida a un control rutinario. 
Ella entra y va directa al fondo, no sin pasar por alto sus miradas atrevidas y ese roce que casi se cuela por debajo de su falda. En el mismo momento en el que entra cierra la puerta y se baja las braguitas. Otra vez las lleva manchadas con flujo abundante. No lo comprende, da igual el momento del mes o cuanto tiempo haya pasado desde su última regla. Solo sabe que huele muy fuerte, huele a puta. Pasa sus dedos por la zona de la doble tela que recoge todo lo que sale de ella y se lleva el dedo a la nariz para después pasarlo por sus labios. En ese momento la puerta se abre de golpe y uno de los chicos que custodiaba el paso en la entrada pasa al interior del cubículo. Cierra la puerta. Ella no se asusta. Tan solo sabe que es el chico que va a uno de los cursos más altos. A diferencia de los demás parece formar parte del grupo simplemente por cumplir. Es alto, otros quizá sean más guapos que él, pero desprende ese aire de madurez que desde el principio la atrajo, también de chico misterioso. Ella muchas veces también es la que es por rutina.
Él se acerca y la pone contra la pared con su boca muy cerca de la suya. Sin mirarla a los ojos:
   - Quitate las bragas y dámelas.
Ella obedece sin decir nada. Pero agacha la mirada porque va a descubrir lo cerda que está. Ni siquiera se sorprende de la orden, de que la pueda tocar o de si alguien más entra. No. Ella se preocupa de su olor y de disgustarlo. Mientras las apretuja en sus manos, inspira pegando la nariz todo lo que puede. La mira y repite la acción, esta vez pasando toda la prenda por su cara. 
   - Te voy a dar tu merienda 
La coge por el pelo de manera suave pero con firmeza y la pone de rodillas. Se desabrocha el pantalón
   - No quiero ver mi polla, te la metes en la boca entera y empiezas a chupar desde ahí. Luego ya te la puedes sacar para respirar tranquila. 
Comienza a mamársela y a tocarse. Su lengua se mueve dentro de su boca, y nota que eso a su compañero le gusta así que lo hace de nuevo. Se la saca despacio y se roza contra ella por toda su cara. La recibe en sus manos y la lleva de nuevo dentro. Acompaña con la mano el movimiento de entrada y salida, alternando de vez en cuando con alguna parada para mirar el placer en los ojos de él. Se va a correr porque cada vez mueve más las caderas con intención de continuar el movimiento e incrustársela hasta los cojones. Que gusto. Se corre mientras ella no aparta la mirada de su cara contorsionada de satisfacción. Se traga todo y lame la polla. Después lo vuelve a vestir y se levanta ella.
   - Tus braguitas me las quedo de recuerdo. Que sepas que no soy tonto. Me he dado cuenta de como colocabas las manos por encima de la falda para que no te tocaran. Si quieren meter la mano más veces pues los dejas. ¿Acaso no confías en mí? Estoy delante y no voy a dejar que pasen ciertos límites. Mañana te veo aquí como siempre. 
El resto del recreo lo pasa leyendo con el culo en contacto con las baldosas del suelo y una sonrisa en los labios. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

24/1. Un día con Él

Ha sido el periodo de tiempo más largo que hemos permanecido juntos y lo he disfrutado como una niña. Un día con Él. Si me vierais la sonrisa... Ha sido el mejor regalo de todos. Tenía faltas por las que responder pero primero subí Su bolsa a la habitación, feliz de cumplir esos pequeños encargos para Él. Llevaba mi maleta y su bolsa encima para que el peso fuera más ligero. La gente me miraba queriendo llevarse algo de mí. Y yo me sentía más cerca de Él que nunca.
Le abrí la puerta de rodillas y me alzó para comprobar cómo venía de húmeda, Su media sonrisa lo dijo todo. Le leí las faltas después de haberlo desnudado, dejándole únicamente los calzoncillos. Él sentado al borde de la cama y yo en el suelo me acercó a sus rodillas para cumplir el castigo, intercalando de vez en cuando alguna frase, "te das cuenta lo tontita que eres a veces, ¿no? No debes sentir celos de nadie porque eres mi puta". Eso me crea una satisfacción enorme. Por un lado me siento segura conmigo misma porque veo que no debo temer nada y por otra parte, me devuelve a mi sitio con cada palabra de superioridad y cada gesto que tiene. Me dejó elegir la primera manera de correrme por haberme portado bien. Me quedé con su boca porque venía muy cerda y sabía que le gustaría disfrutarme así. 
Nos bañamos, se corrió en mi cara y me ordenó bajar en busca de un abridor de botellas, sin ducharme. Me limpié solo con papel los restos de lefa más evidentes. Tenía la boca colorada y los labios gorditos de chupársela, con todo el pelo revuelto. Joder, que guapa me hace sentir. Subí y le ofrecí de rodillas las copas que también conseguí, contándole mis suposiciones sobre el camarero del bar. Brindamos, "por nosotros", yo bajé la mirada emocionada. A veces me preguntó que hice para merecer a un hombre como Él. "Cuando se brinda hay que mirar a los ojos", me dijo. Perdón Amo. Me ruboricé. Bebí. Lo sorprendí mirándome. Que ojos más bonitos son los que me devuelven mi imagen. 
Comimos y nos acurrucamos para echar una pequeña siesta hasta que empezará el partido que mi Amo quería que viéramos juntos. Pero dormimos unos 10 minutos, el resto fueron lametones, mimos y sentirme pequeña y protegida en sus brazos. De vez en cuando me agarraba las tetas, el coño o simplemente me amordazaba mientras me acunaba como si tuviera algo que compensarme por ello. Cosas así son las que me hacen quererlo y confiar en Él, todo lo que hace es por pura dominación, Su interés no roza jamás dañarme o hacerme sentir mal.
Mientras veíamos el partido me hacía responder mis mensajes en el móvil, me ataba, se ponía sobre mí o me llevaba a Su polla. Me sodomizó como a una yegua, me montó mientras no perdía puntada del partido. Eso es humillarme. Cuando marcó Su equipo me penetró más fuerte alzándome la mirada para que yo tampoco me perdiera el partido. Me dejó descansar pero me mandó a comprarle uvas. Imaginadme con el alma más plena, el coño más repleto de flujos por correrme y el culo más abierto de entre todos lo de las chicas de esa tarde. Para mí eso es ser Su perra fiel. Y me hace feliz. Sí. Soy feliz así. Me alegra haber sido valiente y no haberme asustado por prejuicios y tópicos, no quiero vergüenza ni cabezas gachas en mi vida. 
Comimos uvas, nos bañamos, seguimos comiendo y viendo películas con el agua calentita a nuestro alrededor. De vuelta a la cama me picaba para que le contara el final de la película. Que si acaba bien, que si vaya mierda si no, que por qué era eso así... Y yo riéndome por dentro por Su impaciencia. En seguida sabe leerme la mente, me ve mirándolo como bobalicona, así que me agarra y me amordaza: "si te dejo ver la película es porque yo quiero". Me deja reposando en la cama, me besa y me acaricia y pasado un minuto me suelta. 
Salgo por cuarta vez de la habitación a por la cena. Cada una de las veces he ido sin braguitas, y esta no iba a ser una excepción. Voy a por kebabs y me siento puta. Si esos hombres con la frente grasa supieran lo que soy y lo que me gusta que me hagan... Echo cuentas rápido y les pago para volver dando saltitos con mi Amo. Le llevo la comida, me arrodillo al abrirme la puerta y le devuelvo el cambio: "vaya, eres como las niñas buenas que devuelven el cambio cuando hacen los recados". Claro Amo. Comemos y nos quedamos viendo la segunda película del día, El Francotirador. Yo me río de las bromas guarras que sueltan los actores y Él se ríe de mí. Se pone delante de mí para que lo acaricie. Su mano subiendo y bajando por su espalda, su cabeza y su culo producen un efecto tranquilizador en mí. Cierro los ojos y dejo de comentar cosas de la película. Se vuelve y me ve dormida, trató de disimular y abrir los ojos rápido: "sabía que te estabas quedando dormida. Venga que ya termina y nos acostamos". Amo yo aguanto le digo, como esas niñas que quieren parecer mayores aguantando despiertas hasta que los mayores se vayan a la cama. 
Nos dormimos, me atrae hacía sí en medio de algún sueño. Gimoteo angustiada por alguna pesadilla que no pude recordar, "¿Qué te pasa? ¿Estás bien?" Le digo que sí entre dientes y me seco los ojos mientras el pasa Su brazo protector cruzando por encima de mi pecho. Dormimos del tirón porque a la mañana siguiente toca despertarse y corrernos, recibir por el culo y bajar a comer y beber de Él. 

martes, 15 de diciembre de 2015

Tonta, pero Suya al fin y al cabo

Ni Su pareja ni Su amante, soy Su puta. Esa es la conclusión a la que llego cada vez que hablo sobre el tema con mi amiga. La aceptación de pocas cosas me han hecho tan felices. Siempre he hablado de lo bien que debemos sentirnos y respetarnos a nosotras mismas para estar orgullosas de ser putas, lo cual no nos exime de momentos de dudas, inseguridades, rabietas o caprichos de niña pequeña y de cualquier otro ataquito que nos dé. Todo eso forma parte del proceso continuo en el que nos vamos formando y en el que nos educan. Sin embargo jamás nos replanteamos lo que somos, no en mi caso al menos. Sé que vivir con lo que soy me dará más alegrías que rechazarlo.
Puede que mi Amo en el tiempo que esté conmigo, que espero que sea para toda la vida, trate de manera diferente a otras mujeres. Hubo momentos en los que no lo entendía y vi ese comportamiento como algo que yo no merecía. Ahora comprendo que ese no era Él, no era el cabrón que le gusta ser conmigo. Si con otras tuvo más delicadeza que conmigo fue porque ellas no lo dejaron comportarse como es realmente. Si lo pienso ahora me siento una tonta por sentir celos de tales atenciones. En este momento sé que si alguna vez quiero que sea suave o más cariñoso se lo podría proponer. Su opción como mi Amo es aceptarlo o no. El caso es que creo que he descubierto esto un poco tarde porque ahora no me imagino con Él de una manera dulce mientras me folla. En el momento después si que me gustan mucho Sus mimos y Sus atenciones. Me gusta porque lo considero como un premio, una manera de protegerme y de cuidarme por haberme partido el culo en dos. Fijaos lo tonta que soy que con un poquito de sus mimos me tendría otra vez ofrecida a cuatro patas. Me dan igual los convencionalismos, yo me entrego feliz porque soy así y verlo disfrutar me hace la persona más afortunada. Dar placer y disfrutar con ello, eso es ser puta de verdad.
La única vez que hemos tenido a una tercera persona para jugar no tenía estas cosas tan claras. Tampoco pude ser yo misma en su presencia porque entre el Amo y yo pensamos que sería un poco fuerte para ella. Renuncié a Sus ordenes estando los tres, renuncié a toques de atención, a algún azote espontaneo, a humillaciones que me hacen ser Suya... Ella nunca se atrevió a darme todo lo que yo le daba y eso hacía que los momentos entre los tres juntos se redujesen bastante. Jamás le pedimos nada, y entendimos que no le salieran ciertas cosas, pero esperábamos que se fuera soltando con el tiempo, ya que nuestra proposición era para un trío. Pero nunca pasó. Mi relación con mi Amo se vio colgando de un hilo, y nunca la juzgué ni la culpé de nada, bien lo sé y muy tranquila tengo mi conciencia. Aunque a veces toca ponerse un poco orgullosa, o simplemente valorarse a una misma. Yo hice un esfuerzo por aceptarla en nuestra relación, jamás estuve con una mujer e hice cosas con ella que, aunque no me devolviera, no me desagradaron porque estaba haciendo feliz a mi Amo. Esto se lo conté a mi amiga y su respuesta fue muy clara: me dijo que no entendió nuestra manera de proceder con ella. Desde el principio ella debió ser una tercera persona para jugar juntos. Eso implicaba aceptar cada parte como era. Mi Amo nunca me apartó pero hubo momentos en los que me sentí tonta por ceder y darles tanto margen. Si ahora esta situación volviera a darse con otra persona sé que mi reacción no sería la misma porque en este momento tengo muy claro lo que soy y lo que tengo derecho a pedir. Aceptaré lo que me pida, con vivirlo a Su lado aunque sea atada a la pata de la cama me basta y me sobra. Por otro lado seguiría los consejos de mi amiga de distanciarme emocionalmente de esa tercera persona. Es un trío y es para jugar, y si los tres no estamos al mismo nivel al menos él o ella deberá aceptar el trato que mi Amo me da. Yo follaré desde la entrega a mi Amo y siendo obediente a Sus ordenes, es una de las cualidades que mejor me representa con Él, y que espero ir puliendo. Reducirlo a sexo con los demás es lo que me hará disfrutar de los encuentros que podamos tener con otras personas. Nosotros no queríamos meter a una tercera persona en la relación como dice mi amiga. Desde el principio fue mi idea, pero cedí ante cosas para que ella estuviera más cómoda y al final fue un error. Tanto mi Amo como yo queremos afrontarlo juntos. Ahora ya han pasado más cosas y creo que todo sería violento y nunca como antes.
Lo que he aprendido de todo esto es que una vez claras las posturas Suya y mía, debo estar a la altura. Pienso en nuestros últimos encuentros y me recreo pensando en lo lejos que hemos llegado. Esto, el ahora, es lo que quiero conservar siempre. Porque es lo que me hace feliz y me llena. Quiero mucho a mi Amo por lo que me da, por como es y por entenderme. Puede que ni parejas convencionales lleguen a experimentar estos sentimientos. Nunca pude darle menos porque no me sale. Lo bueno es que he aprendido a no exigirle lo mismo. Esto me ha costado mucho entenderlo, pero tanto con Él como con otras amistades. Siento que me he quitado un peso enorme de encima gracias a esto. Si algo entre los dos se estropeara será por un trato que reciba de Él que no me guste, pero nunca por palabras o acciones que no llegaron a compensar las mías. Y lo mismo de mi parte hacia la Suya.
Yo más que Él podré meter la pata por celos o simples inseguridades que me hacen plantearme lo que soy a Su lado, pero nunca arrepentirme, eso debe quedar claro. Es difícil a veces ser puta y aceptar que no pinto nada en las decisiones que toma, que follarse a otra lo tendría que hacer callada y sonriendo. Eso es ser puta y esclava: callarte tus opiniones y alegrarte de tener a alguien a quien valoras tanto y puedes complacer. Todo con el Amo es bonito porque es lo que yo elegí. No sé cómo explicarlo pero es una parte de mí, me hace estar más cerca de mí misma. Y soy tonta cuando fallo y no sé ser obediente. Pero también soy tonta cuando me humilla y minutos después camino con el culo abierto. ¿Y sabéis una cosa? No me arrepiento y me gusta.

martes, 8 de diciembre de 2015

Otras maneras de hacerme Suya

Esta entrada corresponde a otro encuentro que tuvimos la semana pasada también. La entrega que voy experimentando a Su lado cada vez es mayor y más placentera para mí, antes siempre existía una parte que buscaba ponerse a Su nivel.
Esta vez me pidió que lo esperase con la mordaza, en mi posición y con la televisión puesta. Cuando pide eso último es porque pretende encularme... Y fue el único detalle que olvidé al abrirle la puerta. Me cogió del pelo y me llevó hacia dentro. Su mano me aprieta la cara para que lo mire y con la otra me da en la mejilla. "Te has olvidado de encender la tele... Para dos cosas que tienes que hacer y te olvidas de la mitad. No aprendes joder. Quítame los zapatos anda, esto es algo que ya no te tengo que recordar. Y ve poniendo la tele".  
"Tienes que tener las cosas listas porque luego la tele no va bien, no sabes como arreglarla y perdemos tiempo. Ayy... Que tontita eres". La ternura con la que me dice esas cosas me desarma, sin poder negarme a nada de lo que me pida. Cuando ya está todo preparado me lleva a la cama y me tumba sin proponérselo. Yo ya estoy temblando de las ganas. Justo antes de vernos me entró un pequeño ataquito de celos por una chica con la que suele hablar. No quería estropear nuestro encuentro y me callé lo que pensaba. Pero el Amo es muy listo y antes de que nos viéramos me preguntó que qué pasaba. Se lo comenté un poco y me explicó la situación. Eso sí que fue humillante, todo por ser una mal pensada. "Como te pongas celosa te abofeteo eh". Pensé que me castigaría más por dudar de Él. En lugar de eso se puso sobre mí en la cama: "reconoce que te has puesto celosa. No quiero que vuelvas a pensar una cosa así, la que me importas eres tú". Después bajó a comerme el coño. Me descolocó Su actitud. Creo entendió mis sentimientos como nunca. Sobre todo porque después, cuando me sodomizaba me dijo una de las cosas más bonitas y que nunca voy a olvidar. "Me gustas (y aquí dijo mi nombre, cosa que pocas veces hace), que no se te olvide lo que eres. No he conocido a ninguna mujer que sea más puta que tú, debes sentirte orgullosa. Si alguna vez hacemos algo con otra lo haré contigo, lo haremos juntos". Me emocioné mucho, pero me contuve para no arruinar el momento. Ahora que no me está follando lo puedo revivir y sentir la misma seguridad que cuando lo escuché. Creo que lo que somos el uno para el otro pocas personas lo entenderían. Es decir, podrían entendernos como amantes. En cambio el sentimiento tan profundo de admiración que le tengo y Su sentido de protección es algo más complejo de percibir. 
Fue esta vez cuando revisamos uno de los deberes que me puso. Me dio la vuelta después de haberme corrido con su boca y me puso la polla sin gel en la entrada de mi culo. Comenzó a preguntarme los nombres de los jugadores de su equipo favorito. A medida que le respondía me acariciaba como premio. Yo respondía bajito y muy pegada a su boca. No fallé ningún nombre, así que me dejó ponerme gel para encularme, ese fue el premio y los besos suaves que me dio en la mejilla por sabérmelo todo tan bien. 
Mientras me sodomizaba me ordenó ponerme a cuatro patas y me folló el culo así, babeando sobre mí como un animal. Me encanta esa postura y lo cerdo que se pone. Mi cuerpo fue cayendo hasta que prácticamente me quedé sentada. Adoro sentir esa fuerza con la que me hace caer y ser Suya. Él aprovechó y me dejó entada de rodilla, sobre mis talones, me metió la polla por el culo y me dijo que me moviera yo. Me sentí la mujer más puta y más sucia. Que un hombre te sodomice así es quedar más puta que una ramera de la calle. Si además me pide que le haga una paja con mi culo... Es más humillante que ofrecerle mi culo en bandeja. Me sentí lo mejor, me tocaba el coñito por delante muerta del gusto, me movía para darle gusto y de vez en cuando me giraba para que me viera la cara con la mordaza puesta. Sí Amo, te doy mi culo, es Tuyo, quiero apretarte con mi corrida. Mira la puta que tienes delante, la mujer que te da el mayor placer, a la que le sacas una sonrisa cuando la usas y la haces sentir como es realmente. Me corro Amo... Dejo descansar mi cuerpo sobre mi pecho en la cama y sales de mí. Al instante me pide que le prepare el baño y salgo de la cama casi a gatas. 
Cuando estamos en la bañera cojo la tableta de chocolate que traje. No puedo abrirla con una mano porque tengo el móvil en la otra, de modo que lo apoyo en la cabeza. El Amo ve lo que pretendo: "¿pero qué haces loca? Ves como eres tontita, tienes unas ideas...". Me hace reír avergonzada. Le acaricio el culo, los cojones y la polla hasta que se relaja con el roce y la música. Al salir yo primero tira de la cadena y se queda un rato dentro. Íbamos a hacer una cosa que al final no salió, quizá cuando lo hagamos lo escriba aquí. Solamente quiero decir que tuvo una paciencia y una consideración conmigo enormes. Nunca me voy a olvidar de Su cara, de Sus ojos mirándome comprensivos y amables. Me acariciaba las tetas y tiraba de mis pezones dándome mucho gusto. Me llamó cabezota por empeñarme en intentarlo. Lo vi como el hombre más bueno del mundo. Él sabe administrar muy bien lo que hace y mi opinión la escucha pero no tiene peso para tomar la Suya. A veces le da rabia que le diga que es bueno o adorable. Pero es que pocos hombres existen que traten a una mujer como Él lo hace conmigo. Es el hombre al que adoro por enternecerse cada vez que va con la intención más animal de dejarme el culo hecho una mierda. No necesito que me pegue si a Él no le gusta. Yo lo adoro por lo que es conmigo, lo adoro por las mil cosas que sí me ofrece. Jamás va a haber otro como Él. Mi entrega es para someterme en todo, tanto en lo que me hace como en lo que no. Una de las mejores cosas es dejarme ir con el sabor de Su corrida. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Nuevas maneras de hacerme Suya

Llego a la habitación, suelto todas las cosas que llevo encima y comienzo a desnudarme desesperada. No va a tardar mucho en subir, debo dejar todo lo mejor que pueda. Cuando recibo el mensaje en el que me dice que está subiendo acelero el ritmo. No me he puesto la mordaza porque no me daba tiempo, a lo único que alcanzo es a abrir la puerta y colocarme a cuatro patas de espaldas a la puerta como me ha ordenado. Aún llevo el sujetador y las medias sin nada debajo, una idea perversa que una amiga me dio. Lo oigo llamar a la puerta, al no abrirle como es habitual lo oigo murmurar: “ah, ya estás preparada, así me gusta”. Entra, cierra la puerta y una de sus manos va directa a mi culo. “Eres una puta muy tardona”, me dice mientras me roza con un par de azotes y me baja a continuación las medias. Me coge del pelo para llevarme a que lo ayude a desnudarse. Yo me lanzo a por sus zapatos, ya me tiembla todo el cuerpo y mi coño da pequeñas sacudidas. Cuando se quita los calzoncillos me empuja la cabeza para meterme toda la polla en la boca: “quédate así mientras miro los mensajes en el móvil. Y que sea la última vez que me esperas sin la mordaza puesta”. Al liberarme la boca me deja sacar la mordaza y el resto de las cosas necesarias, que dejo diligente en la mesilla. Me tuba en la cama y me quita el sujetador y las medias boca arriba. “Como huele la habitación a coño, ¿no lo notas cerda?” Lo cierto es que al quitarme las medias sí que noto un poco de mi olor pero es que creo que Él lo percibe doblemente.
Se acomoda tranquilo y me empieza a comer el coño. Al principio me dejo hacer colocando una pierna sobre Su espalda, pero después Sus lametones me incitan a moverme. Le cojo la cabeza y lo empujo contra mi coño mientras me froto en círculos, hacia arriba y hacia abajo. Me corro apretándome fuerte con su boca y me muevo de nuevo en su cara: “me dejas siempre empapado puta”. Al limpiarse con el dorso de la mano me pide que me dé la vuelta. En la entrada me ha lamido el culo y esta vez ni me ha dejado ponerme gel. Cuando se pone el condón después de habérsela chupado, se tumba sobre mí. Me preparo con la mordaza y me ordena que lo mire mientras me abre el culo. Me entra tan fácil sin dejar de apretarlo que se muere del gusto. Me deja tocarme mientras y justo antes de mi corrida: “joder como me aprietas el culo”.
Me deja descansar un poco el culo y me manda a preparar el baño, aprovechando para darme algún azote cariñoso mientras voy hacia allá. Cuando ya se ha metido en la bañera le pido permiso para ir a por mi móvil. Al regresar ve que de mi coño chorrean jugos: “eres una cerda, tu cuerpo no lo puede disimular. No lo puedes evitar. Me encanta que tu cuerpo exprese lo mismo que tu mente. Mira lo puta que eres, ¿no te da vergüenza ir así?” Yo entro en el agua con la mirada gacha y colorada. Con que poco logra inculcarme lo cerda que soy. A veces a mí se me olvida o no me considero para tanto. Pero Él me educa, me pone la realidad delante de lo furcia que soy. Y lo mismo ocurre con los momentos de descanso y relajación, cada vez los disfruto más. Al principio sentía la necesidad de estar muy pegada a Él, reclamando. Mi Amo siempre estará por encima de mí y eso implica cosas diferentes en momentos como los que pasamos en la bañera. Él se relaja y yo lo acaricio, le pongo la canción que me pide o simplemente espero sin molestarlo cuando quiere silencio. No tiene por qué estar pendiente de mí, es justo la aceptación de lo contrario: yo soy quien debe servirle.
Esta vez aprovecho para ver un vídeo guarro que me mandó y me encanta… La chica es igual de poca cosa que yo y con ella cuatro hombres de color que le meten sus pollas como si fueran nada. El Amo me interrumpe: “vamos sal del agua y sécame que ahora te voy a follar el coño. Sabes que siempre lo hago si te portas bien”. Conoce demasiado bien mis gustos y que disfruto mucho con la penetración. Me corrí encima de Él, apremiándome para que lo hiciera rápido: “es increíble lo puta que eres que cuesta más por el coño que por el culo”. Probamos una nueva manera para que me follase, me quedé quieta encima de Él con Su polla dentro del coño y el Amo me folló subiendo y bajando Su pelvis. Me hizo ilusión probar algo nuevo, aunque fuera cosa de medio minuto.
Me vuelve a follar el culo: boca abajo, al borde de la cama, de pie en la ventana y con las piernas en lo alto al borde la cama. Hay algo reseñable en medio de este cambio de postura, y es que mientras estaba al borde de la cama con Su polla por el culo le dije que era adorable. Se paró en seco, soltó una risotada y me dijo que me atreviera a repetirlo. Se lo repetí y se puso a taladrarme como si no hubiera mañana. Paró de nuevo y me preguntó si seguía pensando que era adorable. Era mi cabrón.
Cuando me deja, se va al baño y vuelve con la mano en la polla. Me agarra del pelo y me acerca al borde de la cama para que chupe. Lo hago y me sabe a pis nada más tenerla un segundo, pero no me aparto. Mi cara fue de sorpresa y cuando me la sacó paladeé un poco para apreciar el sabor. Puse un gesto extraño y me vio: “¿no te habrá dado asco o habrás puesto mala cara? Ven aquí puta”. Y volvió a repetir la operación. Se acostó satisfecho conmigo y me acercó a su pecho para dormir una siesta. Me gusta notar Su polla en el culo. Me aprieta contra Él, me agarra las tetas fuerte y el coño de vez en cuando. Me pide que le abra las piernas para tocarme cuando Él quiera. Nos tapamos con el edredón, nos decimos confidencias y me giro para que me oiga. Me habla de un plug que quiere comprarme para acudir preparada. Nos besamos de vez en cuando y para no perder su esencia me vuelve a agarrar el coño y las tetas muy fuerte. Lo llamo bestia. “¿Cómo que bestia puta?” y me tapa la boca y me hunde la cabeza en la cama, me pone la mordaza: “eso por tonta”. Pero es tan bonito mi Amo que me la quita al minuto y me da mordiscos en la nuca y en la espalda. Luego me da lametones dulces donde puso su boca. Al final hacemos de todo menos la siesta.
Le hago la mejor mamada posible, siempre me esfuerzo al máximo. Me arrodillo a Su lado en la cama, tapó los dientes con los labios y chupo sin parar. Solo me detengo cuando me alza la cabeza para besarme, me aparta el pelo, me acaricia y me dice algo así como si no me canso de chupar. Yo pongo una sonrisita y me vuelve a bajar a Su polla. Controla mi ritmo para que respire porque es cierto que a veces me embalo y me olvido de respirar a ritmo normal. Todo eso hasta el momento en el que me ordena que ya no pare y que siga rápido. Alza la cadera y me hunde su polla mientras me llena de Él. Me encanta en la cara pero reconozco que en la boca tiene sus beneficios también: luego lo puedo limpiar y a veces me deja reposar un ratito a Sus pies antes de ir a lavarme. ¿Por qué me gustará tanto complacerlo y estar ahí para Él? Será que soy como una animalillo que solo busca su premio y ser castigada cuando lo decepciono. Será que lo adoro. 

martes, 1 de diciembre de 2015

El futuro, mi pareja y el Amo

Creo esta entrada puede aclarar muchas cosas para la gente que me lee desde el principio o para quienes simplemente os ponéis ahora a hacerlo. 
En varias ocasiones mencioné que mi Amo no era mi pareja. A muchos quizá os resulte raro, para otros que vivís relaciones como la mía quizá sea como el pan de cada día. El caso es que una amiga que conoce toda mi historia con Él, cuando aún no eramos tan íntimas, me preguntó que por qué no podíamos ser pareja. La relación con ella fue creciendo y terminé contándole todo. Lo único que puedo contaros a vosotros es que aunque nos une un lazo muy fuerte no podemos estar juntos en una relación al uso, por llamarlo de alguna forma. Lo que pase en el futuro nadie lo puede saber pero yo hace tiempo me hice a la idea de que lo nuestro se quedaría en lo que tenemos. Curiosamente ese razonamiento lo hice mucho antes de que llegara a ser mi Amo. Ahora lo sigo manteniendo: no ilusionarnos es lo mejor para ambos.
Sin embargo lo que sí tengo claro, y puede que esto valga más que cualquiera de las relaciones que mantenemos con una pareja normal, es que quiero que Él sea mi Amo siempre. Y esto implica ser Su puta. Es decir, aunque hubiese opción remota de ser pareja, yo no sería su novia, sería Su puta. Lo cual implicaría entrega a otras personas, aceptar sus relaciones por mi parte y aguantar que me cediera a otros. Él muchas veces me lo ha dicho: "creo que tú y yo estaremos toda la vida juntos, tendremos nuestros periodos separados o en los que no nos veamos con tanta asiduidad, pero estaremos juntos". Hace meses cuando me lo decía sonreía como una niña y me entraban ganas de abrazarme a Él. Ahora vivo las cosas de manera más racional. Para mí escuchar eso era el final feliz de los cuentos. En cambio en el momento presente sé que es una realidad que podemos conseguir con nuestro esfuerzo y nuestra forma de afrontar lo que vivimos juntos. Ya no es una ilusión en el aire que si se esfuma me enrabietaría como una niña pequeña. Ahora entiendo que las cosas suceden si se trabajan. Las promesas son muy bonitas. Sin embargo no es así la vida, los planes se pueden estropear, las personas cambiar y las relaciones perderse. Por eso yo sé que lo que tenemos de verdad es el presente y la certeza de que si luchamos por lo que queremos podemos tener ese futuro juntos. 
Para llegar a ese punto es necesario que yo consiga una estabilidad ligada a un hombre que sea mi pareja, tener algo más “normal” que me aporte otras cosas. Entre ambos lo hemos hablado muchas veces y estamos de acuerdo en que lo mejor para mí es que consiga una relación vainilla. Yo no necesito un Amo que sea mi pareja, es más: es que no lo quiero. Eso chocaría con Él y lo que ya tengo. En un principio pensar en tener una pareja vainilla y continuar con mi Amo era un poco fantasía. Pero sé de chicas que son capaces, e incluso no se lo ocultan a su pareja. No aspiro a tanto ahora. Lo que más deseo es llegar a tener un hombre a mi lado que me quiera por lo que soy y por lo que le ofrezco. No digo que mi Amo no lo haga, de hecho sé que me tiene un cariño muy especial. Él me completa y me complementa de muchas formas a las que no quiero renunciar nunca. Pero hay otras cosas que mi pareja me dará.
No sé si al leer todo esto os surge la pregunta del millón, la que a mí también se me ha pasado por la cabeza: ¿y si mi pareja vainilla llegara a ser mi amo? ¿Tendría entonces dos Amos? No, no podría con ello por muchos motivos. Con mi Amo llegamos a lo que tenemos hoy porque desde el principio Él tenía muchos rasgos de dominio hacia mí. Y yo aunque no les pusiera nombre, respondía de manera sumisa y complaciente. Fue un comienzo natural, no forzamos nada para llegar a esto. Para que eso se volviera a repetir necesitaría la misma naturalidad, y sé con seguridad que eso no va a pasar porque yo ya estoy entregada de ese modo. Además yo estoy feliz así con Él. Conservar esto entre ambos y combinarlo con una vida al lado de un hombre convencional es lo que quiero. Nadie me va a hacer cambiar esta idea. Y sé que con mi Amo lo puedo conseguir porque tenemos una mentalidad abierta y muy parecida. Quiero a mi Amo, lo adoro. A veces cuando me folla solo quiero abrazarlo y que se hunda para siempre dentro de mí.