Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

sábado, 31 de diciembre de 2016

Entrada breve de fin de año

¿Qué quiero para 2017? Pues quiero otro año con el Amo. Quiero que disfrute de todo lo que he aprendido con Él. Quiero ser su perra. Quiero que me honre cada vez que me toca, cada vez que me folla y cada vez que me sodomiza.
Espero paciente el momento de verlo, reflexiono con lo que he crecido a su lado y pienso en las ganas que tengo de quitarle los zapatos, de quedarme en sus pies hasta que me deje acercarme a su polla, de que me diga "tócame" mientras nos bañamos. De ser su puta, su furcia y su perra. Ser yo misma para Él y que esté orgulloso de mí. Con el Amo tengo el nombre que Él me otorgue, cada actuación que tiene conmigo me deshumaniza. Me hace sentir entregada, saberlo mi poseedor.
Mi deseo para este año es ser Suya. Y lo adoro y lo quiero por lo que es conmigo. No se difuminan las ganas de verlo, de tocarlo y de ser usada. Cuando me folla todo lo demás es como si desapareciese. Es una sensación que no puedo explicar, no tengo ni frío, ni hambre ni sueño. Con Él tengo todo lo que necesito porque lo único que quiero en ese momento es servirlo. Ponerme de espaldas y abrirle mi culo, ponerme de rodillas y gatear hasta su polla, rozarme contra su pierna para mojarlo, lamerlo de arriba a abajo mientras come o se relaja, gemir muerta del gusto y soportar las embestidas contra el suelo, mirar su cara de orgasmo cuando me lefa con gusto de ensuciarme el pelo... De que me recuerde que no soy princesa sin su permiso.
Estaré siempre para Él, cuidándolo desde donde esté y preocupándome por Él. Cuando recurra a mí tendrá a una compañera con la que ser Él mismo, una amiga a la que contarle sus pasiones y sus penas. Estaré para reír con sus chistes, para cotillear juntos, para calmarlo cuando algo lo turbe, para ser ese cuerpo que acoge en silencio sus necesidades y para esperarlo cuando pida espacio para Él mismo. 
Será maravilloso ser su sucia puta con carita inocente. De nuevo. 

viernes, 23 de diciembre de 2016

Balance final. Gracias Amo

Por suerte la vida y nosotros mismos nos hemos dado la oportunidad de demostrarnos que podemos ir más allá. Momentos buenos, malos, regulares, excitantes, difíciles, fugaces... Los malos no los olvido, porque para mí eran necesarios. No los rechazo ni quiero borrarlos de mi memoria. Con el tiempo dejan de doler pero es bueno que estén ahí, que me recuerden la clase de persona que fui con Él, y que Él fue conmigo. Que me recuerden que no quiero regresar a ellos. Que me hagan sentir el contraste con lo feliz que me siento ahora cuando el Amo me dedica sus palabras, se toma unos minutos por hablar conmigo o sonríe contento al leer mis ocurrencias. Gracias a eso he aprendido muchas cosas, y gracias a eso he evolucionado como persona y como sumisa con Él. Nadie ha logrado cambiar caminando sobre un lecho de rosas. Y así lo siento yo. Mis manos se han ensuciado cuando el suelo era el lugar en el que lloraba esperando su respuesta, mis rodillas se enrojecían calmándose con la similitud que adquirían cuando el Amo mirándome me hacía gatear por la habitación. Y al cabo de los minutos volvía a llorar como una niña a la que le han quitado su juguete favorito, deseando únicamente que fuera Él quien me consolase.
No me gusta coronar montañas ni clavar banderas de victoria, pero he hecho un gran avance con Él y en mi manera general de afrontar la vida. Me queda mucho por aprender, Él lo sabe y me lo recuerda a veces. Pero también somos conscientes de los mucho que hemos caminado juntos y de lo mucho que hemos mejorado. Recuerdo el horario que me impuso para que organizase mi vida, los regalos que me ha hecho por ser buena, lo mucho que se ha preocupado por mis amistades y por ampliar mi círculo social, la cantidad de veces que me ha valorado por mis cualidades cuando ni yo misma era capaz de verlas o de enorgullecerme de mis méritos. Infinidad de situaciones que vivo sin el Amo en las que mi mente lo trae a mi lado, porque para mí ya forma parte de mi vida. Todo lo que hemos compartido, charlas, risas, recuerdos, historias, momentos malos y buenos… Son vivencias que han echado raíces en mí. Voy a comprar una coca-cola y me acuerdo de Él, por poneros un ejemplo. Es normal que me ocurra de manera natural por el tiempo que llevamos juntos. 
Empezamos creyendo que nuestros caminos se distanciarían al poco de conocernos, sin embargo nos descubrimos el uno al otro. Ya ni cuento la cantidad de veces que lo he recibido desnuda, ni el porcentaje de ellas en las que lo comencé a hacer sabiendo que ya le pertenecía. Y es que nunca vi raro o ajeno su manera de tratarme. Yo quería que me usara y me follara como le diera la gana. Desde el minuto cero deseé complacerlo siempre, y también el Amo sentía placer por ordenar mi vida, por ponerme tareas y por ponerme normas simples que serían solo el principio de las que me dicta hoy. Ese era el placer cotidiano y diario, saber que yo ya no era solamente yo, sino que era parte de otra persona. Saber que cuando un hombre me mirase vería en mí a la mujer que Él posee cuando desea. El sexo es el broche final, es nuestro medio de conexión. Es la manera de demostrarnos lo que somos, de poner cada cosa en su lugar. Podremos discutir, aclarar las cosas y decir "está todo bien", pero hasta que no llega a follarme siento que ninguno de los dos recupera esa paz interior. Y puede que pocas personas entiendan esto, que no incluyan esto dentro del BDSM, la D/s o lo que sea. Lo que pasa es que ni yo ni Él buscamos clasificarnos ni etiquetarnos en nada. Soy suya y Él es mi dueño para disponer de mí como quiera. Punto final y bien gordo además.
Así que yo estoy feliz y orgullosa de cerrar el año con Él. Quiero que me lefe la cara, que me folle y que me rompa el culito muchos muchos años más. Que disfrute de mí y que me permita seguir aprendiendo a su lado, porque a día de hoy quizá es la persona que más me ha enseñado de la vida y de las personas. Y con la que más he madurado. Pero para ti Amo siempre quiero ser pequeñita. 
Tu pequeña puta. 

domingo, 18 de diciembre de 2016

Luces y sombras

No sería crítica ni razonable si alabase todo lo que el Amo hace. Ahora bien, que no saque a relucir sus defectos no quiere decir que no los tenga. Lo mismo que ocurre conmigo. Antes que ser mi Amo y yo su perra, ambos somos seres humanos con una personalidad y un carácter que se ha ido forjando a lo largo de años. Es algo tan propio y nuestro que cuesta dejarlo a parte en relaciones como esta. 

Como he dicho muchas veces, creo que con Él hace tiempo que dejé mi orgullo a parte. Es mejor no tenerlo cuando perteneces a una persona. En lugar de orgullo, a medida que pasa el tiempo voy ganando actitud críticas y habilidades para razonar con el Amo cuando es necesario. Él no tiene por que dejar su orgullo a parte. Bien sé que si se relaja conmigo me olvido de las cosas, y en lugar de darle la mano le cojo el cuerpo entero. Pero al igual que es duro conmigo, está aprendiendo también a ser comprensivo. No por comprender a la otra persona eres blando con ella. Y a veces se consigue más tendiendo una mano y arropando a alguien que te pertenece que exigiendo sin más. Es algo que el Amo ha aprendido, o creo que va aprendiendo poco a poco. 
El respeto que le tengo, la admiración y lo mucho que lo adoro hace difícil hablar de este tema. Yo jamás voy a criticar ninguna de sus actitudes, simplemente porque no me corresponde a mí juzgar nada. Pero creo que es necesario de vez en cuando analizar nuestros actos para mejorar. De modo que me toca hablar un poquito de mí. Cuesta definirse a uno mismo, pero creo que principalmente soy caprichosa. Me cuesta mucho hacerme a la idea de un plan cancelado, un contratiempo o cualquier cosa que implique posponer un encuentro con el Amo. Mi primera reacción es la desilusión pero se me pasa cuando Él me explica la situación y me dice que no pasa, que está todo bien y que ya buscaremos otro ratito. Y me doy cuenta al escribir esto: "no pasa nada, está todo bien", del poder que tienen sus palabras en mí. Una de las virtudes que más me gustan de Él es su sinceridad, aunque duela cuando escucho algo que no me gusta. Cuando me dice cosas como esas me calmo al instante, confío en sus palabras porque sé que no me las diría de no ser ciertas o tan solo para que me callara. 
Supongo que las ganas de verlo me hacen de algún modo egoísta. Me centro tanto en querer verlo que olvido que si me dice que no puede es porque tiene algo importante. Lo que pasa que me encabezono tanto con verlo y buscar alternativas que se me olvida su situación. Es algo en lo que tengo que mejorar pero en lo que he avanzado muchísimo. También quizá porque entiendo que si insisto cuando no hay posibilidad, lo único que consigo es agobiar y resultar egoísta de verdad. Pero repito lo mismo: basta una explicación por su parte para yo entender y callar. Es una actitud madura por parte de ambos en lugar de querer terminar con algo sin ponerse en la piel del otro.

Después están las luces, las virtudes y todo aquello que prevalece siempre en nuestros recuerdos. Y es que Él es un hombre paciente conmigo. Puede que con otra persona no hubiera tolerado ni la mitad de lo que ha aguantado conmigo, y es algo que siempre agradeceré. Desde el momento que lo conocí, desde el minuto cero en el que me tocó ha sabido enseñarme, ser comprensivo con mi situación, saber esperar cuando tocaba y animarme cuando me veía lista. Su mente y su pensamiento es algo que siempre me ha fascinado. Es listo, ocurrente y tiene siempre algún detalle con el que me sorprende. Y su manera de escribir cuando quiere ponerme como una perra en celo no tiene punto de comparación con otra para mí. Es un hombre muy responsable con todo lo que hace, jamás me ha puesto en peligro de ningún tipo y quizá se preocupa más por mí en algunos aspectos de lo que yo misma hago. He aprendido mucho del Amo en eso. Cuando una persona te importa mucho, quieres que se sienta segura contigo. Y no solo es misión suya protegerme, mía también con respecto a Él. Su sentido del humor es el más cabrón que he visto. Es tal que me sorprendo a mí misma como una perrilla rabiosa deseando echarle en cara que se meta conmigo o me chinche, pero a la vez con una sonrisa en la cara que me hace imposible enfadarme con Él. ¿Y por qué? Porque lo conozco, porque sé que no hay nada en sus palabras que haga sentirme mal a propósito. 
Y yo... No lo sé. No soy de sacarme virtudes. Me da miedo decirlo y ser un poco gafe. Pero supongo que ante todo soy transparente, no hay dobleces en mis actos. Cuando quedamos me folla siempre como si no hubiera mañana y le correspondo del mismo modo. Mis ganas de verlo son incondicionales. Adoro ver como se desviste, como pone la tele o como come. No necesito nada en concreto cuando se trata de Él porque el simple hecho de compartir un tiempo y un espacio con mi dueño me hace muy feliz. Mis ganas por verlo, por agradarlo en cada detalle y por que esté a gusto tampoco buscan nada a cambio. Tampoco hay nada que Él me pudiera hacer por lo que yo pudiera criticarlo en público o poner en tela de juicio su imagen. Esté conmigo, estemos separados o esté en la China yo voy a cuidar de Él en ese sentido y en todos. Creo que no hay una sola cosa que haya hecho en mi vida con maldad. De buena a veces soy tonta y cometo fallos que luego se vuelven en mi contra. Pero estoy aprendiendo de cada cosa que me pasa y que vivimos juntos. 

No puedo decir otra cosa más que soy sincera. Mi entrega a Él no tiene ninguna doblez y llegará un día en el que logre actuar según sus órdenes sin cuestionar nada. Y seguro que llegará ese día y el Amo también sabrá todo el poder que tiene sobre mí y la capacidad para manejarlo. Porque si hay algo que no ha cambiado en estos años es mi confianza en Él. Ninguno se ha rendido nunca con el otro, a pesar de haber pasado momentos malos. El motivo de eso no es otro que la luz. No importa pasar un momento malo si sirve para mejorar, no importa escuchar algo que no gusta si te ayuda a crecer. He dejado de angustiarme por el futuro con Él, de planificar todo hasta el punto que me hace sufrir si luego no ocurre. Mi única expectativa es hoy, es seguir siendo su perra, servirlo y recibir el premio que Él Amo considere. 

sábado, 10 de diciembre de 2016

Para ti

"Recuérdame tu horario"

Solo esas tres palabras hacen que me relaje, que me vuelva la sonrisa después de unos días muy malos y que de nuevo vuelva a latirme el corazón muy rápido. Antes de que el Amo me vuelva a responder yo ya estoy con un pie en la ducha, metiendo nuestras cosas en el bolso y revisando la ropa que me voy a poner. Me advierte que no llegue tarde y muchos menos que lo haga esperar.
Voy ya de camino a donde hemos quedado y parecerá una tontería pero, me siento hasta más guapa. Cuando ya me queda poco para llegar compruebo el móvil y miro la hora. Voy súper bien de tiempo. Me dará tiempo con calma de terminar de acicalarme, de abrir la cama y de dejar todas las cosas colocadas. Le llevo su comida al Amo y un par de cositas de dulce.
Al llamar a la puerta me pregunta que qué haría si un día el que llama no es Él y abro confiada. Pues me escondería detrás de la puerta y cerraría rápido para evitar que me viera desnuda o en ropa interior. Yo seré medio boba y olvidadiza, pero ya me conozco hasta su manera de llamar. Me lleva suavemente del pelo hacia adentro y me rozo por sus piernas como hacen los gatos mientras Él enreda con la tele. Se mete conmigo por cualquier nimiedad y me hace reír. Sabe que me gusta eso. Se tumba en la cama, yo me quedo en el suelo, y comemos. Al acabar me manda a recoger todo y toca con la palma de su mano el colchón para indicarme que puedo subir. Sé lo que va a hacer. "Estos días te has portado muy mal, ya sabes que no te mereces que te folle por el coño...". Hago un puchero y el amago de reclamar pero tan solo digo que esperaba ganármelo si durante su visita todo era de su agrado. Me dice que no, que no lo va a hacer. Así que me resigno.
Se abre hueco en mi culo y disfruta de meterla y sacarla, de bombear a su gusto. Para eso Él es mi Amo. Dispone de mí como es su privilegio. Yo aguanto muy bien y obediente sin ponerme mimosa. Quería que me lamiera la cara y me mordiese, pero no lo hizo esta vez y no sería yo quien pidiese más. Me llevo al suelo y me dio a cuatro patas. Sin sacármela me pidió tumbarme y se recostó sobre mi, los dos boca abajo. Ahora es cuando me pesa de verdad. Adoro esa sensación. Pero cuando me folla el culo en esa postura mi cuerpo es su colchón. Me mojo al escribirlo. Luego ya me dejó al borde de la cama apoyada para petarme el culo otro ratito. Al salir de mí me acarició y me dijo que había aguantado muy bien. No me notaba el culo dolorido pese a que Él no había salido de mí a penas unos segundos. 
Fui a preparar un baño caminando a cuatro patas y haciendo movimientos exagerados para que mis nalgas no se rozaran demasiado. Disfrutamos de ese ratito de tranquilidad. Le encanta que lo acaricie y le haga pequeños masajes... Cuando me lo pide me abrazaría a su pierna por la felicidad que me produce contentarlo en algo, aunque pueda parecer insignificante. Pongo música lenta y se mete conmigo por la elección que hice. Ay que cabrón es y como lo adoro tanto. Salimos y ya en la cama me dispongo a tomar posición para que tenga mi culito accesible. "No, date la vuelta, voy a follarte el coño". ¿De verdad? Murmuro yo. Se me ilumina la cara y dejo que me coloque como Él esté más cómodo. Me corro dos veces con el Amo sobre mí. Le agarro el culo y me abrazo a todo su cuerpo como queriendo que nunca nunca se separe de mí. Al final me da la vuelta y se da el último gusto con mi culo justo antes de correrse. Mi carita de puta espera su premio... 
Mi ser lo que espera es que el Amo comprenda que soy suya para todo.  

lunes, 28 de noviembre de 2016

Tú, aprovéchate de mi

No hay etiquetas, no hay nombres, no hay estándares a seguir. Solo está Él y lo que me dicte. Con la cantidad de veces que he puesto a prueba su paciencia, el Amo sigue siendo mi dueño. Y soy muy consciente de que debo seguir esforzándome para estar a su altura.
El otro día el Amo estuvo en mi casa. No tenía tiempo para mucho y dejó claro lo que quería. Yo acaté feliz de que viniera. Tenía muchas ganas de ver su cara disfrutar, con eso me valía y no iba a reclamarle nada. En la mesa dejé el café que me pidió, yo lo esperaba de rodillas con la ropa interior puesta y la camiseta. Me llevó al salón y su polla me llenó la boca. Movía las caderas del gusto y mi cabeza subía y bajaba. Notaba que le gustaba. Se cambió de sitio y al cabo de unos minutos me cogió de la muñeca: "Ven, voy a follarte". Se me encendió la cara. Eso significaba que había hecho las cosas bien esta vez. Era como mi regalo.
Quizá muchos me echéis a la hoguera con lo que voy a decir pero creo que el BDSM es una tapadera. Sé que para muchos es una forma de vida, y siento si lo que digo no gusta, pero es tan solo mi opinión. Cuando yo empecé con el Amo, Él no era mi dueño ni teníamos una relación D/s. Sin embargo los pensamientos del tipo: "¿y si follamos y ya no me vuelve a llamar?", "y si tan solo se aprovecha para pasar un buen rato... Al fin y al cabo no somos pareja y no me debe nada". Supongo que son preocupaciones que las mujeres solemos tener al dar ciertos pasos. Yo en aquellos momentos no me entregaba como ahora, tenía voz y voto para pedir y exigir lo que me gustase recibir y lo que no. Otra cosa es que nunca llegase a hacerlo, si bien porque siempre ha sido un hombre muy bueno conmigo.
Cuando se convirtió en mi Amo y yo en su perra las cosas cambiaron: esos pensamientos que temí en los comienzos volaron, tal vez debido a que fui madurando y conociéndolo mejor. Podían haber permanecido porque nuestra relación era ya mucho más intensa y mi entrega podía ser malinterpretada como cesión de derechos en beneficio de Él. Si me abandonaba, ahora sí que podría pensar que le di demasiado. En cambio ese pensamiento no ha cruzado mi mente, ni tan siquiera cuando me dejó. No me arrepentí ni lo hago de ser como soy con Él. Y precisamente el abrazar mi naturaleza es lo que me ha liberado de esos temores convencionales. Pero no la uso de excusa para sentirme bien con lo que hago. Supongo que resulta difícil de explicar. Lo nuestro no es BDSM, no lo uso para sentirme bien entregándome. Mi interpretación es básica: yo soy suya y Él tiene derechos sobre mí porque yo lo he consentido, porque confío en Él. Si me deja no necesito la excusa del BDSM para decir: "no, Él me daba por el culo a placer porque yo era su sumisa". No necesito hacer esa interpretación para sentirme bien. Porque el ser así con Él es lo que me hace más auténtica. Y jamás me voy a arrepentir de ser una cerda, una puta o lo que sea que soy.
A mí ser sumisa de sesiones, de entregarme a cualquier que sea dominante, no me funciona. Porque me tiene que gustar a esa persona, tengo que establecer un vínculo. Que me digan "puta" no me hace propiedad de nadie, que me den unos azotes nunca o que me ordenen como comportarme tampoco. Para mí la sumisión es como tener piernas, la llevo conmigo vaya a donde vaya. Pero la guardo dentro de mí, y tan solo la dejo salir con Él, con el Amo. Ni me hace mejor ni peor que otras personas que la vivan de manera sesionada. Tan solo que ese estilo de vida no es para mí.
Mientras que lo tenga a Él, mi cerebro no es capaz de crear un vínculo similar al suyo con otro hombre. Porque para ser de su propiedad lo implica todo: gestos, costumbres, estilo... No puedo mantener eso si otro hombre me ordenase cosas diferentes. Sería un caos para mí. Además de que me resulta imposible y, en cierto modo, una especie de traición hacia el Amo. Por eso yo le pertenezco y no hay otras marcas que las suyas en mi cuerpo.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Margaritas a los cerdos

No sé bien cómo va a resultar esta entrada, tan solo necesito escribir. Han sido ya un par de encuentros los que hemos tenido en los que creo que me he portado de manera excelente. Yo debo ser la criatura más impresionable ante su persona, porque es como si olvidase todo estando en sus pies. No necesito ser más guapa, no necesito tener el pelo perfecto, no me da vergüenza ser yo misma y no me da vergüenza ser una puta. Nada de esto me había sucedido con nadie. Me dan igual cuales fueran sus motivos para hablarme en aquel momento en que nos conocimos, me dan igual cuales fueran sus intenciones, no me importa si me consideraba más o menos bonita. Lo único que sé es que sus palabras hacia mí eran sinceras. Las ganas que sentía por mí no se podían fingir, pero Él es un caballero también, y supo como comportarse para no asustarme. 
Cuando nos vemos ya sé lo que puedo pedir. También sé que la humildad es recompensada y una cualidad que al Amo le gusta. En dos veces que nos hemos visto Él ha cambiado sus planes por ver una mejora en mí, por ver que me sabía comportar y quedarme en mi posición. Me ha dado lo que consideraba justo. Me ha follado de la manera más maravillosa que podía imaginar. Sin poder parar de mirarlo lo empujaba contra mí y le susurraba que lo adoraba. 
Siempre me he jactado de decir que no puedo darle a otro lo que le doy a Él. Y no es cierto del todo. No se trata de que no pueda dárselo porque yo ya tenga dueño y me sienta suya, si no porque... No sé bien cómo explicarlo, perdonad. No puedo ser yo con otro porque ya soy así con mi Amo. La emoción que siento al verlo es única para mí, la fuerza que saco para recorrer distancias, para organizar encuentros a pesar del cansancio por mi trabajo o por lo que sea, las ganas que le pongo a todo lo que a Él implica... ¿Cómo puedo dárselo a otro? No puedo y tampoco me parece justo entregar lo más bonito que tengo a alguien que no lo merece como Él. Yo he abrazado mi naturaleza gracias al Amo. Se ha preocupado por hacerme entender que no estaba mal sentirse así, que no estaba mal tener fantasías cerdas. Lo que siempre me inculcó fue la prudencia y la responsabilidad: no es malo ser una puta, pero no puedes ser así con quien no te respete primero. Nunca des margaritas a los cerdos, nunca entregues lo más maravilloso que tienes a personas que no lo valoran ni te ven de manera completa. 
Mi único deseo es ser suya. Y le pido perdón por insistir cuando me dice que no podemos vernos, o cuando tiene que cambiar algunos planes. Sé que no todo lo puede controlar y que no es su deseo dejar de verme. Pero ya os he hablado de como me siento cuando sé que voy a verlo. Supongo que alguien me entenderá si digo que te sientes la persona más feliz del mundo solo por el hecho de saber que lo vas a ver, que te sientes fuerte, que no te importa esperar un día, dos días o una semana, porque sabes que tu premio está ahí. Olvido que los planes pueden cambiar a veces, porque mi único pensamiento es que lo voy a ver. Y con eso me basta. Con verlo. Claro que me hace muy feliz que me folle y que me pete el culo... Es una sensación increíble. Pero si eso no se pudiera, verlo unos minutos también me hace feliz. Esto que digo no lo he vivido con nadie más, solo con Él. Si el Amo me dejase, no podría darme de la misma forma a otro. Yo lo sé, no hay manera racional de convencerme porque es un sentimiento. 
Solo cuando Él me dice puta mientras me folla mi cuerpo entero tiembla, solo cuando Él me toca se me olvida el hambre, solo sus ojos reflejan de manera tan pura lo que soy y solo Él me ha follado como merezco Me encanta cuando me mira siendo un cabrón, sabiendo que puede hacerme lo que sea porque le pertenezco, y a la vez me mira con instinto protector, atento a mis movimientos. Me quedaría embobada horas mirándolo y sirviendo cada deseo que tuviera. No hay nada concreto que quiera recibir cuando lo veo, sencillamente porque ya lo tengo a Él delante. Eso es felicidad. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Llave y candado


)(()())(

Me uses, me abandones o me entregues, mi cuerpo ya tiene dueño. 
Camino sola, no busco la compañía de nadie.
No hay comienzo hasta que se arreglen los ayeres. 
Porque el recuerdo de tu sonrisa me hace tambalear hoy.
Siempre.

Mañana, o quizá un día de estos, reconocerás la mujer que tienes delante.
La ingenuidad que hiciste tuya ha madurado.
Sabe razonar, sabe ponerse en tu lugar.
Por fin te comprende y solo quiere que Tú lo veas.
Esperaré.

El tiempo es medicina y añoranza.
Las semanas de silencio ya pesan.
Pero más fuerte es el deseo de que reposes sobre mí.
Sentir que invades cada hueco de mi cuerpo que con gusto entrego.
Volver a verte.

Tal vez yo no sabía mucho de nada cuando te conocí.
Ningún momento malo puede ocultar lo bueno. 
Volvería a tomar las mismas decisiones que me llevaron a ti. 
Porque en lo más profundo de mí, sabía lo que eras.
Amo. 

)(()())(

domingo, 30 de octubre de 2016

Verte de nuevo


Suena esa canción, voy en el coche con Él. Veo que le gusta, que mueve los dedos al volante, que gesticula como si rapease al ritmo de la música. Se me ocurre la idea de hacer una playlist con todas las canciones que le gustan y que sean la banda sonora de nuestros encuentros. Hay atasco y me encuentro ya cerca del centro así que me bajo para que Él continúe a casa. Cruzo el paso de cebra y veo su coche esperando a que se ponga en verde. Saboreo esos segundos en los que aún puedo adivinar su rostro. Cada instante con Él cuenta. Imprimo su olor en mis recuerdos y saboreo la esencia de lo que hemos hecho en mi boca. Porque ya no hay más hasta que te vea de nuevo Amo.
Nunca comprendí a aquellas mujeres que se llamaban a sí mismas sumisas, pero que no aguantaban las distancias ni las esperas a pesar de estar fines de semanas completos satisfaciendo los deseos de sus dueños. Mujeres que criticaban sus actuaciones en público, que ocultaban secretos y que cometían faltas de respeto a un hombre al que de boquilla consideraban superior. Eso no es pertenecer. Si de entrada yo no soy capaz de actuar así con una amiga, mucho menos actuaría así con el Amo. Ni en los momentos de debilidad en los que oculté verdades pude aguantar callada. Ni en los momentos separados fui capaz de mover un dedo en su contra. Si de algo puedo presumir es de sinceridad y honradez. No entiendo la pertenencia a medias que se practica por ahí, no entiendo las palabras de seguridad, ni la falta de confianza en una persona a la que entregas tu cuerpo y prácticamente tu ser. O quizá sea porque yo estoy con Él y entrego todo lo que tengo. 
Hace unos días recordaba con melancolía los primeros momentos que viví con Él. Momentos que compartíamos a distancia cuando aún no nos conocíamos en persona. Yo nunca pensé que un hombre me pudiera distraer tanto mientras veía una serie o una película. Y era gracioso, porque después resultaba que era yo la que lo distraía a Él bebiendo con lascivia de una botella de agua. Se juntaron el hambre con las ganas de comer. Nos alimentábamos el uno del otro y las ganas de vernos nos explotaban en el pecho. Cuando voy a encontrarme con Él la misma sensación me recorre el cuerpo entero. 
Ayer lo vi de nuevo después de muchas semanas. Me daba vergüenza mirarlo a la cara. Lo único que quería era abrazarme a sus pies y que me perdonase por mi inmadurez. Sin embargo traté de parecer adulta y lo esperé como siempre. Ya en la habitación mis manos lo buscaban y Él se resistía al principio. Mi boca quería la suya. Quería volver a saborearlo y beber solo de Él. Mientras me follaba por el culo mi mano encontró su cabeza y la pegó contra la mía. Quería fundirme con Él, que notase que me tenía, que era suya y de nadie más. Me dolía el culo pero daba igual. Sentía su peso de nuevo y la molestia desaparecía. En murmullos decía que lo adoraba, buscando redimir mis faltas. Quería encontrar lo que habíamos perdido por el camino. A nosotros. Dos personas que no necesitaban buscarse porque desde el momento en el que empezaron a hablar ya eran poseedor y pertenencia. Y es que yo jamás me he sentido extraña a su lado. Ninguna de sus palabras me ha sonado forastera, tuvimos todo, el mejor de los comienzos a pesar de las circunstancias. Y el primer beso de un hombre que no entendía la soledad en la que había vivido y que quería abrirme al mundo. 
Comprendo el poder de las consecuencias. No se puede regresar a la ligera y tener lo mismo de antes. Por eso lucho y por eso seguiré luchando para llegar a la vida que ambos deseamos, un proyecto en común. Y lo que me dio ayer fue esperanza. Cuando alcé mi boca y encontré la suya al fin, sentí que lo veía como al principio. Te volví a ver de nuevo Amo. Soy trabajadora y testaruda. El esfuerzo que estoy realizando para cambiar es por los dos. Porque personalmente no me veo siendo solo una amiga para Él. Quiero ser eso y la perra más fiel que nunca tuvo. Quiero verte de nuevo todas las veces del mundo. Quiero mi culo siempre abierto, con Él encima de mí, sintiéndome segura bajo su peso y viva con su boca saboreando mi cara y mi cuello. Tú serás la llave que acceda a eso, porque eres dueño de lo que has descubierto. Te adoro. Siempre. 

jueves, 6 de octubre de 2016

Nuevo Yo

Hacía mucho mucho tiempo que no escribía una entrada y tenía ganas. Además ha sido un mes muy intenso. No voy a escribir nada sobre eso porque prometí en una entrada anterior que no lo haría, y por otra parte a quien le concierne, que es a Él, ya sabe todo lo que debe. Dicho lo cual, me pongo a escribir ya.
Creo que nunca me he sentido sumisa conmigo misma. Hablo siempre de mi ser particular como parte sumisa porque no sé qué otra palabra darle. Ante todo me siento la perra del Amo, me siento Suya, siento que yo no decido nada en lo que concierne a ambos. Sin embargo nunca me he sentido así conmigo misma. Es decir, yo no me he creído de mí misma que era una perra, un ser que está en este mundo para servirlo a Él y a quien Él me quiera entregar. No es que no lo deseara, es que no disfrutaba de ello porque no me lo creía como parte del proceso. Siempre buscando excusas para librarme de cosas, siempre aprovechando cualquier hueco para colar mis exigencias y siempre pensando que lo que yo opinaba de verdad tenía que ser parte de Sus decisiones. Mi corazón trataba de romper esas ideas de mi cabeza, de borrar aquello que no se ajustaba a la meta que yo quería conseguir. Me ha hecho falta caer, arrastrarme y quedarme en lo más profundo de un pozo. Sola. Sin Él. Sin Sus palabras que me calmasen, sin mis berrinches de niña caprichosa que alentaban un comportamiento egoísta. Me he dado cuenta de que no quiero vivir rodeada de todo eso, de que soy Suya, no una niña que lo necesita solo porque sí. Si Él me faltase o se alejase para siempre de mí, ¿acaso iba a vivir compadeciéndome y negando lo que soy? No. Lo pasaría mal unas semanas, dos meses, pero yo soy una perra, lo soy por mí misma sin ayuda de nadie más. Lo soy porque me gusta sentirme pequeña, sentir que con mi carita inocente puedo hacer que un hombre disfrute de mí y de lo que ofrezco. Esas cosas deben primar por encima de todo. Es una especia de autoestima. Creerte lo que eres y ser fuerte estando por debajo de tu dueño, sirviendo y cubriendo Sus necesidades con humildad y sencillez. Y yo no me lo creía. Por eso no dejaba de rebelarme.
Ante la idea de perder a mi mitad en esto, de perderlo a Él, me encapriché sin tener en cuenta todo lo que hacía mal y lo que lo perjudicaba. Pero no aprendía de esos fallos. Con tenerlo a Él de nuevo yo ya era feliz. Y eso no es así porque no estaba siendo justa conmigo misma. No estaba haciendo un balance de lo que debía hacer para mejorar por mi misma, por ser mejor como individuo en todas mis relaciones. 
Soy perra o sumisa o lo que sea, y lo soy porque yo quiero. No importa si no tuviera a nadie con quien compartirlo, porque mejor estar sola en esto que entregarme a quien no lo valora. Pero tengo la suerte de tenerlo a Él. Y eso no se borra por dejar de pertenecerle. El tiempo que tengo en esta vida lo quiero aprovechar con el Amo, quiero que sea mi mitad. Porque Él ha evolucionado mucho desde que lo conozco, ha hecho cosas conmigo por las que yo antes rogaba y exigía. Y eso no lo he sabido apreciar ciega por la idea de perderlo. Ahora sé lo que soy, sé que yo soy la primera que debe quererse y disfrutar de lo que soy, porque es tan bonito... Pero si hay una persona que tiene la mitad de eso es Él. Es quien la merece, por quien voy a pelear de manera serena y reconociendo lo que somos cada uno. Y para cuando quiera acogerla estaré yo, parada en la puerta esperando. No me voy a ir a ningún lado Amo. 

martes, 20 de septiembre de 2016

Cuéntame

Llevaba una semana muy extraña, muy tonta, muy con ganas de Él. Pero supongo que aún me faltan habilidades para manejar esos sentimientos de echarlo tanto de menos, porque en lugar de guardarlo como algo bonito, lo manifesté con ansiedad. Así que voy a tratar que esta sea la última entrada en la que tenga que comentar, aunque sea de pasada, que he sido una imbécil. 
El otro día estaba en el trabajo y tenía la cabeza dispersa, pensaba en qué haría cuando lo viera, cuando ocurriría y si sería capaz de perdonar mi comportamiento. Empezó a sonar "Andar Conmigo" de Julieta Venegas. La música es algo que siempre me ha gustado y me ha ayudado a desahogarme y a canalizar mis pensamientos. De modo que me centré en la letra. Me sentí como si me quitaran un peso de encima, como si me hubieran descubierto la realidad de las cosas, como si me hubieran inculcado madurez. Mañana es día 21, hará dos años desde que nos vimos en persona por primera vez. Y me he dado cuenta de que no quiero desperdiciar el tiempo con ideas e hipótesis sobre nuestro futuro. Si lo echo de menos pues lo echo de menos, es algo que no puedo controlar porque desearía verlo cada día. Pero se acabaron los pensamientos del tipo: "que hubiera pasado si...", "cómo serían las cosas si yo...", "ojalá mañana hagamos..."
Tampoco quiero promesas. Quiero vivir el tiempo que esté con Él de la manera más plena y tranquila posible. La promesa más grande que podemos hacernos es que yo soy Suya y Él es mi Amo, no quiero nada más que eso. Quiero disfrutar de Él, ser buena y aprovechar cada segundo en el que estemos juntos sin perderme ni uno solo de Sus gestos. Porque solo así, solo sabiendo que he dado lo mejor de mí, podré volver la vista atrás y estar contenta conmigo misma. Nosotros empezamos como dice la canción, contándonos el uno del otro, confesando gustos, debilidades y deseos. Hablábamos mucho y comenzamos a andar juntos. Dos historias diferentes se juntaron en una sola. La esencia de lo que eramos es la que quiero mantener, tal y como dice la letra: festejemos cada día que la vida nos unió. A la mierda los "y si...". Ya llegaremos a eso cuando nos toque. Nuestra historia no tiene final, es la que vamos construyendo, es el ahora. Él es un hombre maravilloso y estupendo, ni uno solo de mis pensamientos se ha alejado nunca de querer lo mejor para Él. No me corresponde a mí decir lo buena que soy, sin embargo me siento muy feliz cada día por haberlo conocido, y muy afortunada también. Repetiría el día en el que nos conocimos mil veces sin dudarlo, cada beso, cada caricia y cada embestida. Mi entrega no tiene fecha de caducidad. Es lo que sé. 
Comenzamos con un "¿Quieres andar conmigo?" y hemos recorrido mucho camino juntos. De modo que sí, yo sí quiero andar contigo Amo.  

jueves, 1 de septiembre de 2016

Relato: Mi jefe es un cabrón

Todos los relatos tienen para mí una fuente de inspiración, sea un vídeo o una charla, y una dedicatoria a alguna persona. En este caso es el Amo. No es una historia que me haya pedido Él para leer, pero sí que mientras la imaginaba no podía evitar relacionarla con mi dueño. Así que es para ti Amo.

 ***

Termina el verano y toca volver a la rutina, pero que pereza... El trabajo no está del todo mal, me permite darme mis caprichos y salir por ahí. Sin embargo, me da la sensación de que no vivo nada más que para eso. Mi pareja es un chico encantador: tenemos muchas cosas en común, puedo charlar con él muchas horas, está pendiente de mí, me ayuda con las tareas de casa, etc. Pero hay algo que no me termina de convencer. Me gusta que sea tierno conmigo, en cambio hay algo que no me hace entregarme o vivir la relación al cien por cien con él. 
Una tarde al salir del trabajo decido avisar a mi chico y decirle que me voy a retrasar porque hay papeleo que poner al día. Es mentira obviamente, mi jefe nos obliga a tener todo al día y nos hace trabajar como esclavos. Pero como Mario, mi pareja, jamás sospecha nada de lo que le cuento me aprovecho cuando me apetece estar sola. Así que esta vez me voy a un bar muy sofisticado y chic pero con mucho ambiente que hay cerca de la oficina. Está oscuro y amueblado con sillones de cuero y mesas bajas en el centro que los van agrupando. Sin duda es un local que invita a socializar, ya que no hay ninguna estancia íntima o creada para una pareja o una grupo pequeño. Pido una copa en la barra y cuando voy pagarla, la chica que me atiende, con unas tetas que ya quisiera yo, me dice que el hombre sentado junto a la escalera ya la ha pagado. Miro hacia la dirección que me indica y veo una espaldas anchas, un traje impecable y un culo de infarto. Joder, ojalá me acorralara en el callejón de atrás y me follara sin tacto ni respeto ninguno. Cuando se gira miro una cara de sobra conocida, la de mi queridísimo jefe que se aproxima a mí.

- Vaya, por fin se digna la novia fiel a echar una canita al aire... ¿Qué? ¿Dónde has dejado a tu marido? Seguro que está en casa deseando que vuelvas.
- Hago lo que me da la gana que para eso soy mujer, independiente y gano mi dinero. No necesito que ningún hombre me dé su permiso y no voy a rogarle nada tampoco.

Como detesto que me diga esas cosas. Mario es tan soso que ni me pregunta en qué gasto mi tiempo ni me propone planes para después del trabajo. Una mano en mi rodilla me saca de mis pensamientos. Mi jefe está jugando con mi falda para adivinar qué llevo debajo. Le aparto la mano de golpe cuando en realidad mi coño está pidiendo a gritos un alivio. Pero es un ser tan odioso, y mi jefe además, que no lo quiero ver ni en pintura. Me levanto y me coloco el vestido.

- Deja, yo te coloco por detrás. En un segundo estás lista.

Y un segundo después noto un cachete en el culo que me ahora sí que me hace mojar las bragas. No entiendo una puta mierda. Ese gesto me ha gustado, algo tan machista, de cabrón, algo que siempre he recriminado a otras mujeres por gustarles... Bueno, yo me voy ya a casa. Espero que Mario esté despierto, y si no que espabile, le pienso poner el coño en la cara para darme un gustazo. Pero al llegar a la esquina donde tengo el coche, una mano me arrastra de vuelta. Me pone contra la pared y frota su entrepierna contra mi vestido, justo a la altura de mi coño. El hijo de puta de mi jefe quiere hacerme toda una mujer... Y yo ya no me resisto más. Voy a quitarle el pantalón y me dice que no, que le pida permiso primero. Me quedo alucinada, como si fuera una niña pequeña que tiene que pedir permiso a sus padres. El caso es que me gusta mucho y le hago la pregunta. Mete la mano debajo de la falda de mi vestido y me agarra el coño. Creo que eso es un sí y sospecho que solo me ha humillado por gusto. Funciona. Me quita la chaqueta y la tira al suelo. Me dice que me ponga a cuatro patas y me levanta el vestido por la cintura. Se chupa un dedo y me lo mete por el coño. Me masturba como nunca nadie lo ha hecho. Aparta la mano y me escupe. Contraigo los muslos. Solo quiero frotarme contra algo y correrme ya.

- Por favor, fóllame ya, quiero correrme...
- Vaya, vaya, vaya... La señorita "no necesito que ningún hombre me dé su permiso y no voy a rogarle nada tampoco". Desmentir tus palabras me causa placer, puta. No rechistes a lo que te llame, porque me puedo enfadar y dejarte sin nada. Los dos sabemos que vas a darme la razón y a dejarme hacer como me dé la gana. Ponte a cuatro patas de nuevo y no mires para atrás ni preguntes nada.

Obedezco y pienso si me va a follar el culo. Mario nunca lo ha hecho y me da un poco de miedo porque nunca lo he probado. Pero no, al instante noto su polla en mi coño, me coge del pelo y me folla. Al oído me dice que no me preocupe, que para el culo aún quedan unas cuantas citas más. Me voy a correr con su polla dentro y lo aviso de ello. No aguanto más, me tiemblan las rodillas y me tumbo en el suelo. Noto todo su peso encima pero me da igual. Me gira, se coloca encima de mi de nuevo y pone su polla en mi cara. Alza una ceja en gesto de "que no te lo tenga que pedir", y le empiezo a hacer una mamada con todas las ganas de comérsela. Joder joder... Tiene una polla perfecta, ¿cómo sería por el culo? Uff, estoy pensando unas cerdadas que jamás imaginé. La empiezo a notar muy dura. Me la saca de la boca y se pajea en mi cara, madre mía... Esto es de las pocas cosas guarras de verdad que he hecho con Mario, y no es que me haga mucha ilusión. Me agarra del pelo y maneja mi cabeza como quiere. Esto es otra cosa, y no las mariconadas de Mario. Las caderas se me mueven buscando el roce pero no hay. Lo que llega es una corrida densa y copiosa de lefa. Me relamo y mi jefe gime. Pero cuando se calma empieza a reírse.

- Te dejo ya, ve con tu novio. Ya me rogarás y me buscarás pidiendo más. Y dúchate antes de meterte en la cama, que hueles a puta barata.

¡Pero será gilipollas! Me levanto enseguida y empiezo a vestirme con rabia. No encuentro mis bragas. Miro alrededor y no están. Pero al final de la calle va mi jefe con unas bragas negras en la mano. 

jueves, 25 de agosto de 2016

Mi amiga decía que

Sé que os debo un relato, pero para que me salga realmente bien debo tener una motivación grande, y ahora mismo mi cabeza está ocupada por otras cosas. La primera es Él. Siento que hemos avanzado tanto que los obstáculos de ahora son solo piedrecitas en el camino que nos hacen crecer, y no los baches que nos hacían daño antes. Me noto cambiada, y espero que por decirlo no lo gafe. Me siento más racional cuando los celos de antes quieren salir a la superficie. Porque aunque los pueda sentir, ahora me veo capaz de quedar por encima de ellos y no dejar que dominen mi pensamiento. 
Y la segunda cosa que ocupa mi pensamiento es el concepto de Amo para mí. Le estaba dando vueltas al asunto, recordando conversaciones y otras cosas. Es difícil de explicar porque yo no sé lo que es el BDSM en sí, yo no vivo con normas que otros crearon para un colectivo, yo no sé de protocolos, no sé de saludos ni de reverencias con las que se pueda medir la educación que he recibido por parte del Amo. Es un tema complicado de tratar y espero no molestar a nadie, tan solo es mi punto de vista. El Amo para mí es mi dueño. Con esa frase de siete palabras podría resumirlo. Sin embargo son palabras cargadas de matices personales y únicos. Y recalco: personales y únicos. Porque si no hay dos parejas o dos tipos de relaciones iguales, ¿por qué debo ajustarme a lo que dice el BDSM que es un Amo? Si a vosotros os funciona me parece perfecto y genial. No sois mejores ni peores que mi Amo y que yo, simplemente vuestra idea se ajusta más a la norma. Yo por ejemplo no pienso en casarme nunca, no por ello la relación que tuviera con mi pareja dejaría de ser auténtica. Pues esto para mí es lo mismo. 
Mi amiga me solía decir que mi Amo no dejaría de serlo mientras yo lo siguiera llamando así, que mi única tarea constante era el creérmelo cuando se lo dijera. Me ha hecho falta volver a escuchar ese audio que guardé pensando en que un día me sería útil. Y ahora comprendo de verdad el sentido de sus palabras. Su manera de tratarme cuando discutíamos sería la acertada o no, me gustaría más o menos, pero era la que Él sabía darme y al llamarlo Amo era la que tenía que aceptar. No quiero decir con esto que por llamar a alguien Amo ya se le permita todo, no es eso. Creo que todos somos mayores para elegir bien a las personas que nos rodean y preocuparnos porque sean personas que nos cuiden y no nos dañen. Partiendo de esa base, hay que aprender a no cuestionar lo que tu dueño te ordena. Muchas veces mi Amo se ha equivocado al ordenarme algo y ha reculado. Pero lo ha hecho Él solo, yo no he ido detrás a regañarlo. Cuando las personas se sienten libres no tienen miedo de reconocer sus fallos y eso no lo sabía ver.  Me doy cuenta de la presión que debe suponer a veces tener a una persona a tu cargo, por llamarlo así, y darte cuenta de que no eres perfecto, de que fallas, de que puedes herirla... Y de que al fin y al cabo todos estamos en continuo aprendizaje. 
Mi Amo es mi dueño y no está en mí cuestionar el trasfondo de sus órdenes ni formarme montañas de arena por cosas que aun no han pasado y que ni siquiera sé cómo serán. Vive el presente si es lo que te hace feliz y no te tortures con la idea del futuro, me decía mi amiga. Si al servirlo soy feliz, si obedeciendo me siento realizada y si su bienestar me hace feliz, pues a la mierda la percepción que tengas los demás de mí.
Gracias por los consejos que me diste, nunca te equivocaste conmigo. 

viernes, 12 de agosto de 2016

Carácter

Antes de comenzar me gustaría dejar un comentario aquí: la anterior entrada ha sido reeditada con una nota al final. De modo que podéis pasaros si os apetece a leerla completa.
^-^

Quizá me repita con alguna entrada que ya he publicado, pero en estos últimos meses me ha dado tiempo para reflexionar y hablar con otras personas de lo que yo considero relación D/s. De modo que me parece un tema sobre el que puedo volver a escribir porque he aprendido cosas nuevas. Y la primera cosa, la más importante y la que me servirá de eje para hilar el resto del texto, es el peso de nuestro carácter. Me explico. 
Estamos todos de acuerdo en que ser Amo es estar pendiente de tu sumisa, preocuparte por su bienestar y educarla para que mejore, repercutiendo en beneficio de la relación común. La sumisa por su parte debe obedecer todos los deseos del Amo, mostrando su opinión si este lo permite pero nunca exigiendo castigos, premios o atenciones. Para que ambas cosas lleguen a buen cauce es necesario conocer a la otra persona, llegar a acuerdos y fijar las bases de esta relación. Estas bases son únicas y hechas a medida para cada tipo de relación. Quiero hacer hincapié en esto porque a veces parece que un Amo debe estar todo el día encima de su sumisa, ella ser simplemente obediente y que todo vaya como la seda. Las cosas nos son un "me gustaría ser", las cosas son imperfectas porque somos seres humanos ante todo. Cada cual conoce sus defectos mejor que nadie y mejor que nadie sabe si está dispuesto a hacer un esfuerzo por mejorar y ceder un poco de terreno por el bien común. Hablo de todo esto porque a veces parece que un Amo es un Dios, y también se equivocan, también fallan y también se agotan ante la tarea de educar y tener una persona a su cargo. Y por supuesto no todos son iguales porque su carácter no es el mismo. 
Os pongo un ejemplo. Hay personas que son muy independientes y tienden a pensar que los demás también lo son o que no necesitan tanto apoyo. Pongamos que un Amo se ajusta a este perfil, y no se trata de que no cuide  a su sumisa, sino de que se le pasa preguntar si le ha ido bien el día, si ha tenido algún problema o si le ha ido bien en tal cita médica. Se le olvidan detalles que ella achaca a que no se ha preocupado por ella, que no la valora y que algo tuvo que hacer mal para que Él no le preguntara. Y no pasa nada de eso, simplemente al hombre que sigue siendo tu Amo se le pasó preguntarte porque es humano, porque va en su carácter preguntarte quizá por lo que realmente importa. Ahora pensamos en una sumisa que falla constantemente, que decepciona a su Amo y que reclama atenciones cuando teme perderlo. Se culpa de manera tonta en ciertas partes, porque su Amo no va a dejar de estar con ella por un fallo si realmente ve un esfuerzo por su parte. Sin embargo le duele que su Amo piense que no pone interés o que simplemente son llamadas de atención. Lo que ella pide es tan solo que la eduquen: "para de culparte y piensa si realmente te he dedicado menos de lo que merecías o de lo que podía darte". No hay que entrar en más debate, las sumisas no lo necesitan la mayoría de veces, solo una orden clara que obedecer y abandonar el comportamiento que disgusta al Amo. Porque lo que menos desean es disgustarlo y que Él cambie su actitud cercana con ellas. 
Parece todo de sentido común pero os aseguro que en la práctica cuesta. Y cuesta mucho más tener en mente la personalidad y el carácter de nuestra pareja D/s, en lugar del prototipo perfecto de Amo y sumisa. Saber que cuando fallamos no estamos siendo ni malos Amos ni malas sumisas, solo personas. Ni yo ni vosotros sois ese prototipo, ese canon perfecto al que aspiramos. Fijad vuestras reglas y encontrad vuestro equilibrio. Al fin y al cabo esto es como cualquier otra relación: a cada cual le funcionan unas cosas. Lo bonito de esto es que no hay dos Amos iguales porque no hay dos sumisas que necesiten lo mismo. Disfrutad

lunes, 8 de agosto de 2016

Perras

A las princesas se les pone un cojín en el suelo antes de que se arrodillen para mamar.
A las perras no se las avisa de que las van a encular.
Las princesas no llevan escrito "FURCIA" en la frente.
Las perras le llevan la comida a sus dueños.
Las princesas piensan más en su placer que en el de los hombres.
Las perras adoran servir y complacer a los hombres.
Las perras adoran la lefa de sus amos en la cara, abren la boca y gimen para pedirla.
A las princesas se las halaga por el vestido tan bonito que llevan.
A las perras se las felicita por el cuerpo hecho al gusto de sus dueños.
Con las princesas se puede discutir.
Cuando se zanja una conversación y se ordena silencio las perras deben obedecer.
A las princesas se las pasa a buscar a casa.
Las perras reciben a sus amos arregladas y puntuales.
Las princesas comen en la mesa, al mismo nivel que sus parejas.
Si el amo lo ordena, las perras comen en el suelo, con cuenco de agua y de comida separados.
Las princesas eligen su ropa interior.
Las perras a veces van sin bragas, desplegando el olor que las delata.
En la piscina y en la playa, las princesas usan silla o tumbona para tomar el sol.
El césped y la arena es el lugar de las perras.
Las princesas odian ensuciarse y estropear sus lindos peinados cuando follan con los hombres.
Las perras están guapísimas cuando reciben la corrida de sus amos.
A las princesas hay que tratarlas con delicadeza para follar.
Las perras adoran que las sodomicen y las usen.
Una princesa se reserva su culo y su cara libre de lefa porque no quiere ceder en tanto.
Una perra sabe de sobra que sus tres agujeros están a disposición de su dueño y que ella no decide la duración ni el uso de cada uno.
Las princesas se adoran.
LAS PERRAS ADORAN A SUS AMOS.

jueves, 28 de julio de 2016

Mi entrega

En el mundo de las relaciones D/s no existe una acotación estándar que determine la entrega que debe alcanzar una sumisa para considerarse como tal, cada pareja la establece según sus circunstancias y gustos. Me gustaría hablar de lo que considero yo como entrega y el nivel al que yo he llegado en casi dos años con el Amo. Tengo que aclarar que en un comienzo, yo me consideraba más sumisa que cualquier otra cosa. Con el paso del tiempo ese concepto se ha teñido un poco con en el de esclava. Y lo digo así porque no acato todas las cosas con una sonrisa. Igual que he evolucionado como sumisa también lo haré como esclava.
Para mí la entrega supone una capacidad que engloba el comportamiento, la obediencia y el sexo. Ser sumisa para mí no era solo entregarme sexualmente y darle placer al Amo, suponía también actuar bajo unas normas que el me dictaba y por supuesto obedecer las cosas que me pedía. Bajo mi punto de vista no puedes quedarte solo con una de las tres cosas y obviar las que no te gusten o te resulten difíciles de conseguir. Si eres sumisa, lo eres para hacerle una mamada hasta que se te salten las lágrimas y lo eres también para mostrarte delante de quien sea o realizar tal tarea, por poco que guste. 
El nivel al que yo he llegado, como decía, ahora es muy alto. No me considero como al principio cuando mis opiniones tenían voto. En este momento mis peticiones son escuchadas pero el Amo no se pone a dialogar conmigo para decidir hacer esto o lo otro. Por supuesto aquí impera el sentido común: tu amo no te puede forzar a hacer algo que te haga mal o que es muy duro para ti. Considero además, que el amo que es bueno de verdad no necesita que su sumisa lo frene, es él quien conoce sus límites y sabe qué cosas la pueden dañar. 
En el momento en el que estamos ahora el Amo y yo, cuando ocurren situaciones tontas en las que yo me pueda poner celosa, pueda recriminarle algún comentario o cualquier otra tontería, no hay ocasión para dialogar sobre eso. Dialogar en estos casos solo alimenta mi impulso de exigir algo. De modo que el Amo me corta ese comportamiento con un castigo acorde a la situación. Es algo que le agradezco muchísimo. Cuando el problema es mayor y hay que dialogar la cosa cambia, porque en mi estado de nervios e impulsividad me cuesta hablar de una manera madura, pausada y sin acribillarlo a mensajes. Es algo que tengo que cambiar. Por eso prefiero infinitamente que el Amo me mande callar, me deje sola para que me tranquilice y después hablarlo. Cuando la discusión es grande o ha afectado a una de las partes, veo necesario hablar de manera calmada y a ser posible con cierto nivel de igualdad entre ambos. Esto no evita que Él siga siendo mi Amo y yo esté por debajo, pero ayuda a solucionar las cosas. 
Quizá me he desviado un poco del concepto de entrega, pero lo que es que para mí se refiere a una enculada en el sexo, a una norma para el comportamiento y a una orden. Ha habido momentos en los que me he callado, queriendo rebatir mil contestaciones que el Amo me daba. Soy consciente de las veces en las que callar es mejor. Lo difícil viene cuando sientes que llevas razón y no puedes decir ni pío. Ahí es donde de verdad se demuestra la sumisión de una de las partes, pero también el poder de un Amo para comprender a la persona que es de su propiedad y darle lo que necesita.

NOTA (11/08/2016): cuando hablo de sumisión y ser esclava lo comento todo desde mi punto de vista. Por supuesto que yo no soy esclava si leéis el significado de esa palabra. No quiero ofender a nadie y menos a las que realmente han conseguido someterse a sus dueños con ese nivel de pertenencia o entrega. Sin embargo, mi relación con el Amo ha cambiado mucho. No puedo entrar en detalles que son solo nuestros pero hay órdenes y rutinas que nos han hecho avanzar hacía ese concepto de dueño y esclava. Ser esclava supone suprimir tu voluntad, acatar absolutamente todo sin una sola queja u objeción, y creo que eso a día de hoy muy pocas personas lo consiguen. Y esas personas tienen todo mi respeto. Por eso no quería que por cumplir ciertas características me considerase a mi misma a la misma altura. 

lunes, 18 de julio de 2016

Es verano y soy Suya

He dejado pasar mucho tiempo sin escribir, y quería haber publicado un relato antes de esta entrada, pero tampoco quería dejar pasar más tiempo sin escribir algunas cosas relativas a nuestros últimos encuentros antes del verano. 

El Amo estuvo en mi casa hace un par de semanas. No era la primera vez que venía a verme allí, pero digamos que esta vez sería especial por otras razones. Olvidé abrir la puerta a gatas y ponerme mi mordaza, no fue a propósito ni por vergüenza de estar en mi casa, simplemente fue un despiste por el cambio de entorno. Por fin me follaba en mi cama, en mi habitación, con mis cosas alrededor, siendo Él parte de mi mundo. Me folló el culo al borde de mi cama, tan solo con mi camisón rosa. Yo hacía tope apoyando las manos en la pared para que Sus embestidas no me dejaran señales con los bordes de la cama. Daba igual en realidad, me estaba bombeando el culo con tanta fuera y tantas ganas que mis esfuerzos servían de poco. Sin embargo ese gesto de alivio para mí, a Él lo ponía aún más cerdo. Me veía jodida, pequeñita debajo de Su cuerpo y con una polla grande y dura partiéndome en dos. Si yo fuera hombre hubiera disfrutado como un animal de lo que tenía ante mis ojos. Y eso fue lo que hizo el Amo. Yo me quejaba de vez en cuando, me daba algún mimo y le decía que me notaba el culo abierto. Notaba todo el roce cuando metía y sacaba Su polla. Pero solo con girarme y verlo disfrutar se me pasaban los males. No quería que parase, tan solo que saciara Sus ganas en mi cuerpo. Estando boca abajo se salió Su polla de mi culo. Sentí alivio al instante, pero un alivio vacío porque Él no estaba dentro de mí. Así que cogí y me llené de nuevo. Me sentía arder pero es que no me importo yo en ese momento. Seré tonta tal vez por querer irme jodida y Él tan tranquilo a Su casa, pero es ahí donde reside el placer. Hubo un momento en el que se movía muy poco. Estuvo diez minutos seguidos así, sin sacarla. Me lo recalcó para que me diera cuenta de la resistencia que había adquirido después de haberme sodomizado. Mi culito luchaba por cerrarse, notaba como le apretaba, pero Él continuaba dentro y no dejaba. Me dio mimos y salió, me levantó las dos piernas, encogí la tripa cuando me sodomizó y me agarré a las sábanas para aguantar. El Amo me miró jodida y sonrió cabrón, entonces alargué los brazos y le cogí el culo para que me diera más fuerte. Entró de nuevo colocándonos de lado, haciendo la cucharita pero mejor: con Su polla por el culo. Vimos un capítulo de una serie y yo me quedé en el suelo porque mi cama es individual. Él estaba muy a gusto y entonces reparó en mí: "¿Tú estás bien ahí abajo?". Le dije que sí, que prefería que Él estuviera cómodo y disfrutara de la cama. Me sonrió de la manera más dulce y más bonita del mundo: "así me gusta, eres una buena perra". No por estar yo abajo iba a dejar de aprovecharse, de modo que me ordenó que se la chupara. Como sé que le gusta mucho mucho el contraste, iba alternando la mamada con sorbos de Coca-Cola fría. A falta de hielo era lo mejor que podía darle. Le encantaba, gemía del gusto. Al final se corrió en mi cara, en mis sábanas de niña buena. Le limpié la polla y me rocé contra sus piernas para despedirme. 

Pasados dos días lo volvía a ver. Esta vez tocaba además comer juntos, hamburguesa me dejó comprarle. Llegué acalorada y con mucha hambre pero es verlo y desaparece todo. Me olvido de lo que hay al margen de estas cuatro paredes. Es la mejor sensación del mundo, algo que solo personas especiales consiguen. Le llevaba incluso el postre, con fruta y algo más para picar por si le entraba hambre. Ya que Él la otra vez me llevó chucherías y me hizo cazarlas al vuelo como una perra, era lo menos que podía hacer para agradecerle. Me sodomizó y me folló, me comió el coño y le apreté contra mí cuando me corrí. Lo lamí y le quité los restos de mí. Nos bañamos y comimos. Me quedé en el suelo y usé la cama y el suelo a modo de mesa. Tan solo me corrió la posición para decirme que me pusiera más cerca de Él. Cuando llegó el postre me dijo, parándose un segundo antes para dar más importancia a Su mensaje: "vamos a hacer una cosa, si no me gusta lo que has preparado te follo el culo muy fuerte, y si me gusta también. ¿Estás de acuerdo bonita?". Contuvo la risa lo que pudo antes de que yo le contestara que sí, que no me dejaba muchas opciones. Fue entonces cuando ya no aguantó más y se rió en mi cara. Me contagió su sonrisa y subí a la cama. Se corrió en mi boca. No me enjuagué y volví con Su sabor a casa. 

Nuestro último encuentro me lo guardo para nosotros. Pero no me olvidaré de Su manera de acariciarme la cara, de tenerlo encima de mí, de usarme para reposar ni de Sus palabras: "tienes una cara muy bonita, eres guapa". Gracias por venir Amo, tú ya sabes lo importante que era para los dos. 

martes, 5 de julio de 2016

Algo que nunca conté

Puedo amoldarme a una situación en la que por razones ajenas a nuestros deseos tengamos que estar separados. Sufriría mucho pero podría vivir, sobreponerme y querer a otro. Eso sí, nunca como lo quiero a Él. Pero si lo pierdo por mi egoísmo, por mi pesadez y por hacerlo infeliz, no podría perdonarme en mucho tiempo, quizá nunca. Si recordáis quienes me leéis con asiduidad, en Cero: la primera vez ya contaba mi primera vez con el Amo. Lo que no contaba, aunque quizá algunos lo deduzcáis leyendo el conjunto del blog, es que esa fue además mi primera vez. Nunca jamás había estado con ningún hombre, ni siquiera un beso, una caricia o cogerse de la mano. De modo que quizá ahora entenderéis mejor lo que el Amo representa para mí. Cuando lo conocí, Él había comenzado una etapa importante de Su vida, nunca llegaríamos a ser pareja, o al menos sí que comprendía que era algo bastante improbable. Yo por el contrario nunca había comenzado ninguna etapa y vivía cobijada por unos padres que no me obligaban a irme de casa. En nuestras conversaciones, sin aún habernos visto cara a cara, yo me convencía y creía de verdad que lo nuestro sería solo cosa de dos encuentros. Yo quería alguien que me diera seguridad para mi primera vez, no me importaba que no fuera mi pareja, porque de sobra sabía que no tienes que acabar de novia ni casándote con tu primera vez. Así que vi las cosas de manera práctica. 
Después de los primeros encuentros que creía serían los únicos, seguimos quedando. La relación se convirtió en una relación D/s. Recuerdo perfectamente llamarlo Amo cuando me entristecía y lo ponía tenso cuando en una quedada algo no me salía bien y no me follaba como a Él le gustaría, por algo que yo consideraba mi culpa. Eran nuestros comienzos como Amo y sumisa y los "problemas" de entonces los veo hoy estúpidos. Fue algo que superé y aprendí. Otras de las cosas superadas es la necesidad de contacto en nuestras citas. Ahora tengo interiorizado que no siempre tiene que estar tocándome, si no que soy capaz de estar a Sus pies, en la bañera o en la cama sin pegarme a Él. Si el Amo desea contacto me reclama y me busca, y esa sensación de sentirme útil y querida es mucho mejor que el agobio al que lo sometía, incluso molestándome si prefería que estuviéramos en silencio. Otra de las barreras que he superado es la de los celos. Es un muro muy duro porque los celos se pueden presentar de muchas manera y a veces no los identifico a tiempo para actuar. Sin embargo, he aprendido a no reclamar Su atención cuando lo veo hablando con otra. La rabia que puedo sentir por un piropo que no dirige a mí se va evaporando. 
Quizá ahora comprendéis mi apego y el cariño tan grande que siento por Él, las ganas de seguir y pelear. 
Aún me quedan cosas por asumir y es el ser egoísta y pesada. Armo auténticas montañas de granos de arena. Esto ocurre por algo muy sencillo: las cosas que el Amo me dice tienen mucho valor para mí. Y cuando me cuesta asumirlas o no sé afrontarlas como buena perra me rebelo. Es mi orgullo, mi humanidad y mi soberbia lo que me hacen actuar así. Una perra no siente soberbia ni orgullo. Solo es perra y obedece. Para Él, el fallo real es comportarme como una pesada, pidiendo perdón por algo que carece de importancia en lugar de serenarme. La auténtica prueba a la que me somete es aceptar la orden y ser buena perra o argumentar mi incapacidad para obedecerla sin más. Es el muro que me queda por conquistar. Si he podido con los anteriores puedo también con este. Creía que necesitaba saber las verdaderas órdenes del Amo para no actuar así. Pero no. Lo que tengo que saber es comportarme. 
Si me pierdo de Su mano, si nunca más quisiera saber de mí... Nada tendría sentido. No podría entregarle mi sumisión a otro. Él me descubrió y me educó, y aunque no lo volviera a ver, sería una traición hacia Él. Yo lo prefiero así además, porque todo lo que hiciera me recordaría al Amo. Si con mi comportamiento le hago olvidar lo bonito del principio, todo se acabará: mi dulzura de niña del comienzo, Su cuidado y delicadeza para tantearme y conquistarme, y más tarde las guarradas que nos decíamos que ahora parecen frases de adolescentes comparadas con nuestras charlas de hoy. No quiero perder lo que somos y tampoco soporto hacerlo infeliz siendo una pesada egoísta que no se calla cuando me lo pide. Actitud de mejora y cambio, saber que haré de todo por estar juntos. Eso es lo que puedo prometer. Es mi mitad, me da igual lo que yo signifique para Él, y puede que esto sea egoísmo, pero no quiero perder lo que soy por perderlo a Él. De modo que tengo que conseguir que sea feliz si quiero conservar eso, porque no puedo sumirlo en la tristeza por mi capricho de quererlo.  

sábado, 2 de julio de 2016

Sueños bollo

Tengo poco tiempo y no sé cómo llamar a la entrada. Os contaré un poco rápido, pero no quería dejar de escribirlo porque es algo demasiado peculiar y que no puedo contar a la ligera. Vosotros en cierta forma ya me "conocéis". 
Bueno, os pondré en antecedentes. Hace unos dos días el Amo me pidió que tonteara con una chica por twitter. No es de nuestra misma ciudad pero si alguna viene a la nuestra al Amo le gustaría conocerla. El caso es que el prefiere que hable yo y que sea yo quien la atraiga. Algo así como ser un cebo, aunque a mí me encanta el concepto de ser Su perra de presa. Pues bien, ayer con el tonteo y demás la chica en cuestión me mandó un mensajito de buenas noches, todo esto después de haber estado practicamente ligando la una con la otra. Me insinuó que me corriera y estuve muy tentada a decirle que no me dejan. Y era cierto, el Amo me ha prohibido correrme hasta que no lo vea. Me callé todo eso lógicamente. 
Cuando me fui a la cama estaba muy contentilla. Me dormí pero mi cabeza seguía pensando en guarradas. Soñé que estaba en una cama muy grande. Estaban mis padres y unos amigos suyos. Estaban hablando las mujeres de lo que cuesta encontrar a una chica que quiera experimentar con ellas y después incluso lanzarse a algo con la pareja, es decir, un trío. Los sueños no tienen sentido, por eso estaban los cuatro alrededor de la cama, uno subidos y otros a los pies de la misma, unos con calzoncillo solo y otras con el camisón solo. Yo estaba escuchando todo lo que decían tumbada a los pies de la cama. Llevaba una medias y un sujetador muy bonito, y lo que hacía era tan solo insinuarme con mi postura: sacaba culo boca abajo, apoyaba las tetas y levantaba el cuello o simplemente estiraba los brazos apoyando la boca en ellos. Ahora en el sueño hay un salto espacio-temporal y estamos mi padre, mi madre y yo en el coche de camino a casa. Mi padre aparca en la calle y sube directo a casa pero mi madre me coge de la mano y me lleva entre dos coches. Se pone de cuclillas y tira de mí para que haga lo mismo. Se aparta el vestido y se tira de las bragas un poco para abajo. Veo mucho flujo y el clítoris muy gordito. Mueve las caderas y se roza contra el charco que ya se ha formado. Yo me aparto la minifalda y al no llevar bragas (tal y como el Amo me ha ordenado en la realidad y como escribo esto) mis flujos resbalan por las ingles. El coño está también gordito y palpita por las ganas. Mi madre no me toca pero solo la imagen de verla agachada así, en un estado tan cerdo y que lo quisiera compartir conmigo me hace tener ganas de correrme. La última escena que aparece en el sueño es una en la que estoy en el baño de mi casa. Estoy desnuda de cintura para abajo y me estoy rozando contra el borde del váter. Está frío y eso me pone más cachonda. De vez en cuando paro y me toco un poco con los dedos pero en seguida vuelvo al váter. Estoy con una pierna en cuclillas como estaba mi madre y la otra con la rodilla levantada para elevarme y rozarme como si follara contra el mármol. Si el Amo me viera diría que soy una perra de verdad...
Entonces me despierto y tengo la mano en el coño. Yo no recuerdo habérmela llevado ahí. Cuando comienzo a pensar mejor compruebo que me sigo tocando y paro al instante porque las ganas del sueño las tengo ahora también. No puedo correrme y aunque me controle no quiero tocarme y sufrir con la idea de lo que podría ser. Pero me da mucha curiosidad saber que se siente al rozarme así contra el váter, de modo que me levanto corriendo antes de que todas las ganas se vayan. Tan solo pensar en el sueño el deseo vuelve. Al sentir el frío del mármol en mi coño me muevo con más ganas. Ya lo he experimentado y paro. Por orden del Amo no debo correrme y aunque sea frustrante haber tenido ese sueño justo cuando no lo podía cumplir en la realidad debo aguantarme. Me encantaría escenificarlo para el Amo y que Él me dejara correrme mientras me mira. 
Creo que los sueños están mu conectados con la realidad: la chica del twitter es más mayor que yo, no como mi madre pero sí me saca unos años, el ir sin bragas en el sueño sin motivo aparente cuando el nexo se encuentra con la realidad y la orden del Amo... Y miles de detalles que me guardo para mí. Lo que quiero ahora con todas mis fuerzas es ver al Amo, que haga conmigo lo que toque y contarle el sueño mientras me sodomiza muy fuerte. 

(Lo revisaré más adelante con calma para corregir errores de texto. Lo siento si hay alguno muy gordo)

miércoles, 29 de junio de 2016

Más libre que nunca

Creo que no hay nada que puedas aprender desde tu zona de confort. No vas a aprender si no hay cambios, ni adaptación ni miedos o inseguridades. El fallo está en volcarlos sobre los demás, sobre personas que te dicen la cruda realidad y se esfuerzan por que crezcas. Ese es el caso del Amo. Tengo suerte de tenerlo y a veces me siento una ingrata por portarme como una cría que se preocupa y teme chorradas. Cuando está harto de oírme, opta por la única opción que puede tomar sin tenerme delante: dejar de hablarme. Ese es Su castigo. Sin expresarlo yo debería valorarlo como una orden explícita.  Al calmarse las aguas vuelve a ser Él conmigo. Me entran ganas de pegarme porque no merezco tanto por Su parte, me da vergüenza no estar a Su altura. Pero vuelvo a sonreír y a sentirme Suya. 
Días antes pensaba en la liberación que siento al leer Sus palabras. Me hacen estar ahí, como si supiera que no tengo opción, que voy a ser de Él hasta que mi cuerpo no pueda más. Es una sensación parecida a una escena de rapto. Quisiera que me llevara con Él y me atara para cumplir siempre sus servicios, sin opciones, sin pensar ni siquiera en que tengo en mi poder la decisión de marcharme. Sé que nunca me atará, ni de manera figurada ni literalmente. Pero si pienso todo esto es porque confío en el Amo y porque mía es la decisión de ser Su esclava. Al ceder mi cuerpo a Él, mis actos y mis pensamientos, creeréis que ya no soy libre. Sin embargo lo sigo siendo porque mía es la decisión de doblegarme. Al ejercer ese poder sobre mí yo me siento libre. Es muy difícil de explicar pero es como si sabiendo que le pertenezco no me sintiese perdida ni enjaulada en mi cotidianidad. 
Hace menos de una semana quedamos para que me follara. Habían pasado dos semanas y lo echaba de menos terriblemente. Quería que tuviese el culo perfecto y listo para Él, pero me mandó a la ducha para asegurarse. Al volver me tumbó boca arriba y me dijo que me tocara, que quería que oliera a puta cerda. Lo hice y después me comió el coño, al poner Su boca sobre mí lo único que dijo fue: "hueles a gloria". Yo le apreté la cabeza contra mí y al correrme se levantó y lo limpié a lametones. Me riñó suave: "¿Tú crees que esa es manera de apretar la cabeza de tu Amo contra tu coño?". No Amo perdón, es que cuando me viene la corrida... Me folló de lado mirándome a la cara mientras me insistía para que yo me moviera con rabia, me pidió que le pegara una torta en la cara y lo hice quizá demasiado fuerte. Así que me la devolvió. Mi coño se contrajo de las ganas. Después me dio por el culo y me sodomizó mientras veíamos un capítulo de una serie. Recuerdo que me hizo ilusión cuando me propuso el plan de verlo. Pero no me imaginaba acurrucada a Su nivel, con caricias en el pelo y besitos. Me imaginaba más bien lo que pasó. Al quedarse satisfecho me usó de almohada y se recostó sobre mí. No quería moverme ni aunque estuviera incómoda, quería sentir todo su peso y serle de utilidad. Cuando ya nos vestimos, lo seguí al baño y le limpié la polla después de hacer pis.
Todo esto es para mí ser libre. Son actos que yo he consentido al entregarle una parte de mi vida. No por ello soy tonta o menos libre que cualquier mujer con un novio vainilla. Estos actos conectan con mi ser, es un pedacito de mí. Incluso la orden más básica por Su parte: "contesta esto, no veas más eso sin mí, te jodes si quiero contarte el final de la película..." Todo eso para mí es ser libre. Y cuando siento que mi felicidad se tambalea me doy de hostias porque me veo estúpida por poner en riesgo algo precioso. Y si de verdad quiero mi libertad tengo que aprender que estoy para cumplir y obedecer. ÉL Y SOLO ÉL DECIDE POR MÍ.

lunes, 20 de junio de 2016

(No) basta un beso

El Amo tiene razón: cuando estoy triste solo me apetece llorar y correrme. Lo que me pasa en realidad es una tontería y sé que carece de importancia si lo comparo con las preocupaciones que puede tener Él. Solo lo echo de menos y las semanas son largas cuando no lo veo.
Esta mañana me puse a recordar el ratito que lo vi ayer. Tan solo acudí donde me dijo, me senté a Su lado y me besó. Cuando Sus labios tocan los míos es como si el mundo no importase, es como ser libre desde mi interior. Me agarró de la coleta y pegó mi boca a la Suya muy fuerte. Yo sentada allí tan solo quería que me llevara con Él, que nunca se terminara ese momento. Pero ni cinco minutos pasaron y ya me mandó para casa. Yo no tengo Sus responsabilidades y sé que cualquier minuto que tiene piensa si puede verme. Comprendo todo eso, pero no se me quitan las ganas de ponerme a Sus pies. 
Cuando llevábamos dos meses hablando y aún no nos conocíamos en persona, Él me decía: "prefiero planear bien el momento de vernos y hacerlo con calma... Porque ahora a ninguno de los dos nos va a bastar con darnos un par de besos la primera vez que nos veamos". Tenía razón, por eso es mi Amo. Cuando nos conocimos yo terminé desnuda nada más ponerme una mano encima. Me corrí en Sus manos y lo veo como si fuera hoy mismo con Sus vaqueros y Su camiseta. Venía de viaje, exactamente igual que ayer cuando lo vi, y no he podido evitar unir ambos recuerdos. 
Si antes no nos bastaban un par de besos, sabiendo que nos quedaríamos con las ganas, hoy esos besos me saben a gloria. Las ganas que tengo de estar con Él no han cambiado ni una pizca, más bien han crecido. Y cuando paso semanas sin verlo mi cuerpo entero lo echa de menos. Por eso ese beso fue como una cura. Antes quizá fuera poco, pero ahora me agarro a esos momentos porque sé que a veces no se puede quedar como antes. 
Yo he crecido y he madurado mucho con Él, gracias a los consejos y también a las riñas que me ha echado. Me sigue costando diferenciar algunas cosas, entender que si tiene trabajo y no le apetece verme es por eso, no es porque yo haya hecho algo mal. Es difícil porque nuestra relación es básicamente sexual y cuando eliminamos eso lo paso muy mal. Poco a poco, cada vez que surge ese miedo o esa inseguridad subjetiva, voy controlando mis ideas e imponiendo la razón y la realidad al pensamiento negativo. Hay que ser adulta y saber aplazar las recompensas sin ponerse tonta. 
Supongo que os pasará igual cuando lo echáis de menos. Es como si se os trastocase el humor y la percepción de las cosas sencillas. Pero también sabéis que cualquier palabra que os diga vuestro amo os enciende de nuevo, las esperas parecen más llevaderas y los problemas no son tan grandes. Somos fuertes, podemos seguir adelante solas. Sin embargo eso no nos hace dejar de desear ese contacto, esa palabra o esa mirada Suya. Ese beso. Porque a veces un beso basta. 

jueves, 16 de junio de 2016

Silencio

He sido una impulsiva y una tonta por escribir al Amo sin pensar dos veces en lo que decía. Luego leo las cosas que me dice y tiene razón, y duele porque siento que lo decepciono y le hago daño. Y yo no quiero eso ni tampoco que pierda la confianza en mí. Lo he hecho mal, pero no dejo de intentarlo todos los días. Esta mañana pude haber rechistado por una cosa y me la guardé. Pero no sé qué me pasó para no actuar con la misma sensatez por la tarde. 
No es excusa, pero lo echo de menos. Creo que nunca voy a dejar de tener ese sentimiento. Y lo sé, me dan igual los hombres a los que conozca. Yo sé seguro que Él va a estar en mi pensamiento siempre y no quiero dejar de verlo. Todo tiene que ver con lo que escribía en la entrada anterior y nuestra manera de estar juntos. A veces solo querría ser de verdad Su perra, no pensar, ni exigir nada, porque el Amo está ahí para darme todo lo que yo necesito. 
Pero cuesta instaurar ese pensamiento y abandonar el convencional. 
Yo intento cada día ser mejor, no lo digo por decir. Tan solo quiero que el Amo siga creyendo en mí. Es lo que más fuerza me da cuando fallo. 
Lo adoro sin más.

No hay castigo. Bueno sí, el silencio que es el peor de todos. 

Sexo con los pies en el cielo

Me despierto y lo primero que hago es coger el móvil para espabilarme. El Amo no me ha escrito nada pero me es imposible no pensar en Él. Da igual que esté triste o contenta, más animada o más apática, que me folle siempre me apetece. Es algo que necesito. Es como el café que se toman todas esas personas que lo veneran como si fuera la gasolina para empezar el día. Se lo beben al margen de que estén felices o tristes. Pues yo soy igual con lo que se refiere al Amo y a Su manera de follarme. No lo puedo tener todos los días, es más, lo tengo en dosis muy pequeñas, pero solo eso me hace desearlo con más ganas. Esta mañana busqué un vídeo para correrme y levantarme pronto de la cama. Vi uno que me recordó al Amo porque es una de las fantasías que quiere cumplir conmigo llegado el momento. Era muy cortito y objetivamente he visto muchos otros que son más bestias y más guarros. Pero al verlo pienso en el Amo, en cómo sería vivir eso con Él y rápidamente se convierte en el vídeo perfecto. La nostalgia es un sentimiento de anhelo por algo que has vivido y ya no tienes. Cuando me corro se me arquea la espalda y sigo tocándome porque no quiero que se acabe el orgasmo. Pero termina y aparece la nostalgia por algo que nunca he tenido, sin embargo es la emoción más parecida con la que puedo asociar lo que siento, 
Busco el sexo porque es mi manera de acercarme a Él y a lo que soy yo. Soy una puta cuando voy en el autobús y algún hombre me mira sonriendo, sabiendo que al seguir caminando mirará mi culo justo donde termina el vestido. Soy una puta cuando imagino que el coche que me deja pasar se detiene y el conductor me invita a entrar. Son fantasías e historias en mi cabeza. Siempre han estado ahí pero el Amo me ha hecho consciente de la trascendencia que tienen en mí. El sexo es parte de todos porque todos somos animales, va en nuestro ADN. Pero somos seres humanos también, y algunos tienen la necesidad de follar todos los días y otros no tanto. En mi caso necesito muchas tazas de café, por emplear el símil del principio. 
Pocas cosas he tenido claras en la vida, pero desde que conocí al Amo, tengo que la certeza de que necesito el sexo. Y cuando digo sexo debo precisar el significado extra que tiene para mí. Una vida sin que me folle no sería natural para mí. No solo por el sexo en sí, si no por lo que implica para mí servirlo. Si quito las humillaciones, Su risa de cabrón cuando me abre el culo, Su manera de llevarme del pelo a modo de correa o el frotarme contra Su pierna como un animal que necesita correrse... Si quito todo esto, es solo sexo, algo que cualquiera podría darme. Viviría conforme a lo que la mayoría tiene, al modelo de relaciones convencionales salpicadas en algunos casos de un poco de sexo guarro. No estaría mal del todo pero no me sentiría plena. El sexo es la base que todos practicamos, pero cada cual le va añadiendo un matiz. Para mi el sexo es servir, es sentirme usada y humillada, es ser pequeña pero poderosa aún de rodillas, es aguantar Su polla por el culo porque lo veo feliz, es ensuciarme la cara... Necesito mi idea de sexo. Es a lo que recurro cuando estoy triste, o cuando quiero que esté conmigo, o cuando estoy rabiosa y quiero que me baje los humos y también cuando estoy mojada y babeo porque fantaseo con que tome lo que es Suyo. Es lo que me hace conectar conmigo misma, porque no puedo ir por la vida abriéndome de piernas con cualquiera y dejándome follar. El Amo me pone los pies en la tierra y me ofrece el cielo con el que fantaseo. 
El sexo es la vida y Él para mí es el extra. Todo brilla más cuando el Amo me folla. No importa cómo lo hagan los demás porque para mí Él siempre tendrá las llaves de ese cielo. 

lunes, 13 de junio de 2016

La más furcia

Era la primera vez que nos veíamos después de mi berrinche del fin de semana.
Llega el Amo y estoy lista como me pidió: vestido puesto para evaluarlo, mordaza en la boca, descalza y ropa interior fuera. Hoy además parecía una muñequita porque me hice dos coletas, sumado al vestido y la mordaza, estaba realmente apetecible. Me pone frente al espejo y me recoge el vestido detrás para hacerlo ajustado y corto. "Así estás mucho mejor...", dice mientras me toca el culo y me mira el coñito. Le quito los zapatos como ya es costumbre y Él me quita el vestido.
Sube a la cama y hago el amago de acompañarlo pero me para. Me dice que vaya a cuatro patas por la habitación y dé una vuelta. Me gustan esas órdenes, que disfrute de verme y demore el placer y el castigo. Me pide que le enseñe el agujerito de mi culo. Así que me separo las nalgas y se lo muestro. "Apoya la cabeza en el suelo, de rodillas y las manos abriéndote el culo, así es como se comportan las putas". Esas palabras llegan a mi coño y gimo con la boca pegada al suelo. Me incorporo ahora sí para ir a la cama y me vuelve a detener. "Quédate a cuatro patas en el suelo, baja un poco más el culo para ponerlo en pompa... Eso es". Busca el hueco con Su polla y me la mete entera, así, sin más, sin besarme porque no lo merecía. Me da unas cuantas metidas y yo callo los gemidos como puedo. Sé que ponerme mimosa y quejarme lo pone más cachondo y ya lo siento bastante duro en mi culo. Me pone en la cama y me vuelve a dar por el culo. Se inclina un poco a mi lado, me mira y me dice que estoy muy guapa con la mordaza, que le encanto así. Después me vuelve a llevar al suelo y me da por el culo estando totalmente tumbada boca abajo. Ahí sí que me veo en la obligación de levantar el culo porque si no las embestidas me hacen chocar la cadera contra el suelo y soy muy finita. Aguanto muy bien y el Amo me dice que soy la más furcia al oído. "Esto es una enculada de verdad, un bombeo en condiciones para dejarte bien jodida". 
Vamos a la bañera y allí hablamos y me pica con algunas de Sus bromas. Cuando lo termino de secar vamos juntos a la cama, yo a cuatro patas detrás de Él y el Amo tirando de mi coleta. Me pongo boca arriba y se ríe en mi cara: "mira que lista,.. No te toca coño ahora así que ponte boca abajo y prepárate para recibir". Ay, allá vamos de nuevo... Me gusta muchísimo verlo contento y con esa mirada de cabrón. Sé que si me porto bien me dará por el coño. Y así es. Cuando lo hace me pide que lo abrace con las piernas como haría si no fuera tan puta. Le lamo la cara y me muerde en el cuello. "Bueno bueno, ahí ya te pasas de puta". Se sonríe ante Su alumna, sabiendo como soy. Sentir tanto placer en el coño, con Sus huevos en la entrada de mi culo y Su boca dejándome una bonita marca en la piel... Así es imposible ser buena. 
Nos quedamos relajados en la cama y me pide que le lama los huevos. Acudo despacio con mi boca y saco la lengua, me gusta mucho el sabor que tienen, salado. El Amo me detiene porque le hago cosquillas. Lo intento de otro modo pero se ve que hoy no es el día. Me quedo recostada en Sus piernas y me hago un ovillito. "Chúpame la polla anda...". Sé que en parte me lo pide para que no me sienta "inútil". Me monto sobre una de Sus piernas y casi sin rozarme comienzo a pasar mi coñito por ella. A veces ni siquiera la toco pero yo sigo el movimiento de arriba y abajo con mis caderas. Es como cuando era pequeña y follaba con mi almohada y mi peluche. Sonrío divertida mientras alterno mano y boca. Creo que ya no hay vuelta atrás, voy a necesitar correrme. El Amo se da cuenta: "que puta furcia eres joder... Tienes algo cerca para rozarte y te mojas como una cerda. No lo puedes evitar ehh...". Yo sigo subiendo y bajando la boca por Su polla. Es tan perfecta... No me la saco ni un instante, no la toco con las manos. Estoy apoyada en la cama y muevo la pelvis como nunca. Es un roce suave pero intenso y es cierto que estoy ya encharcada porque al bajar y apoyar el coño sobre Su pierna suena mi charco. El Amo suelta una exclamación de asombro y se le pone más dura en mi boca. Cuando me ve como una cerda Él se empalma más. Le pido permiso para correrme y me dice que sí. Sigo moviéndome con Su polla en la boca. "¿Quieres correrte con la polla en la boca?" Uhummm... Eso es un sí. Con la boca ocupada es todo lo que puedo decir. Voy alternando el roce adelante y atrás en mi clítoris con la bajada y la subida. Este movimiento le gusta al Amo porque se parece al de follar cuando me deja montarlo. Además al bajar suena el chof chof de mi coño. De vez en cuando se escucha un "que cerda eres" o "que pedazo de furcia". Estoy a punto y Su polla está durísima y empalmada dentro de mi boca. Me corro y me agarro a Su pierna, me toco el cuerpo desesperada... Deja que descanse unos segundo y corriendo voy a terminar la mamada. Tocaba corrida en la boca y fue estupenda. Me gusta todo de Él. Solo con mirarlo embobada soy feliz. 
El Amo está contento y ese es el mejor regalo para mí. 

domingo, 12 de junio de 2016

Relato: Cómo convencí a mi madre para dejarse follar

Me había portado fatal y el Amo llevaba dos días sin hablarme. Tengo amigas con las que no hablo en semanas enteras y no siento esta necesidad de escribir. Pero ellas no me sodomizan, ellas no complementan mi sumisión ni tampoco me mojan el coño solo con palabras. Suena mi teléfono y veo un mensaje de Él. Me dice que viene a recogerme a mi casa y que espera que lo que va a hacerme provoque alguna reacción en mí… Yo me pongo un poco nerviosa pero me gusta leer Sus palabras. Estoy en casa de mis padres pasando parte de mis vacaciones de verano así que cuando llaman al timbre del portal voy corriendo sabiendo que es el Amo. Mis padres no lo conocen pero les he hablado de Él como un amigo, por eso no es raro que venga a buscarme. Me dice por el telefonillo que va a subir a casa porque necesita entrar al baño. Genial, una oportunidad estupenda para que mis padres conozcan a mi Amo como el hombre que solo sube a casa para mear. Mi padre no está, un apuro menor. Lo espero en las escaleras y le digo que mi madre está en el salón antes de que entremos. Él me mira, dibuja esa sonrisa canalla de medio lado y me dice: “bueno, cambio de planes”.
Va al baño sin que mi madre lo vea, porque está la puerta del salón cerrada, pero no me parece bien que se vaya de casa de esa manera y seguro que a Él tampoco. Así que entro primero en el salón y se lo presento a mi madre. Se dan dos besos y el Amo le dice: “vaya, por fin te conozco. Siempre tuve curiosidad por ver de donde le venían a Zo algunas cosas”. Mi madre lo mira simpática pero algo extrañada por el comentario. Yo lo miro sorprendida porque ya sé por qué quería subir a casa, y no tenía nada que ver con su vejiga llena. Más bien con mi castigo. Lo miro y me advierte con la mirada. Será mejor callarme, al fin y al cabo mi madre sabe hablar y le dirá que no. El Amo se sienta en un sofá con ella y yo en el otro. “Me parece que has debido de tener mucha paciencia para educar a esta niña, porque a veces es lo que es. Y muy respondona y exigente”. Mi madre se ríe y le da la razón a medias. Un reto para mi Amo… Él le comenta que está más morena que yo y que tiene un atractivo peculiar. Yo lo único que hago es contener la rabia. Mi madre se lo pasa bomba bromeando con Él porque no sabe lo que hay detrás de todo. Sin embargo decide levantarse y nos dice que va a la habitación a ponerse el bikini, que va a la piscina a reunirse con mi padre. El Amo la detiene cogiéndola por la muñeca de manera suave. “Bueno, pues déjame que te dé mi opinión sobre la ropa que llevas para ver si hay algo que podamos mejorar… La falda es bonita, un poquito más corta es como le sientan bien a Zo (le levanta un poco la falta de manera que le toca casi el culo por de bajo de la tela). Y la blusa no está mal, te hace buenas tetas (se pone detrás y me guiña un ojo poniendo cara de guarro mientras sube las manos a las tetas)”. Mi madre no se cree lo que pasa y yo intento poner la expresión más neutra posible porque tampoco salgo de mi asombro.
El Amo la lleva al sofá, le levanta la falda y le separa las piernas. Al ver que no hace nada por pararlo, a pesar de que su cara es de sorpresa, le separa la ropa interior y comienza a darle lametones por el coño. Mi madre tensa las piernas y no sabe dónde colocar las manos. Sin que ninguna de las dos lo esperásemos, el Amo se detiene y se levanta. Se dirige a mí: "¿Me enseñas dónde tenéis el baño?". Voy hacia el pasillo y Él me sigue. Por muy tentador que esto pudiera parecerme en cualquier otra situación, ahora no quiero ni mirarlo a los ojos. En otro momento me hubiera arrodillado y caminado por el pasillo a gatas para terminar haciéndole una mamada. Pero ahora no. Solo siento mucha rabia por Él y por lo que va a hacer. Cuando me entran ganas de pegarle es en estas situaciones. Lo que pasa que luego no me sale ni enfadada de verdad. 
"Has aguantado bien la tensión puta... Pero no creas que no me doy cuenta de tus rabietas. Se te escapan miradas de humana exigente que se cree con derechos. Ahora la vas a convencer para que me la folle. Y no quiero que rechistes, te veo venir. Pon buena cara, voz convincente y lo haces sin más".
Hago el amago de un puchero pero me reprimo. Como vuelvo pronto del baño, mi madre no piensa en la opción de que mi Amo me esté haciendo lo mismo a mí. Por otra parte, está anonadada por que acaba de ocurrir, no creo que esté pensando demasiado. Me siento con ella en el sofá y le digo que Él está aprovechando para responder unos correos importantes. Ahora viene lo difícil...

    - Hija, ¿de qué lo conoces?
  - Pues es un amigo mamá, no hay mucho más que explicar. Hemos compartido muchas cosas... Y le tengo mucho cariño. Y bueno, lo que tienes que saber es que es un buen hombre. El mejor que he conocido. Si ha hecho eso contigo es porque le encanta, porque eres mi madre y porque quiere lo mejor para mí y quienes me rodean. Sabía que te gustaría y que no lo ibas a apartar. No lo pienses como traición, simplemente disfruta lo que Él puede darte. 
    - Ya pero no lo conozco y no he estado con nadie además de tu padre. 
    - Es tu decisión pero te aseguro que no te vas a arrepentir. Yo te cubriré...

Sé que esas últimas palabras han dado en el clavo. Justo cuando escucho los pasos del Amo mi madre me sonríe en señal de complicidad. Yo le hago un gesto con la mano indicándole que estaré justo en mi cuarto. El Amo entra en el salón y cierra las puertas sonriéndome como un auténtico hijo de puta. Yo me voy a mi cuarto y oigo a mi madre gritar como lo haría yo, lo está disfrutando y Él seguro que también. El morbo que le debe suponer tirarse a la madre de Su cerda debe ser increíble. 
Oigo la puerta de mi cuarto abrirse. Yo estoy en la cama medio dormida, no quería pensar en nada hasta que no llegara Él. Era un castigo que merecía y la rabia que pueda sentir es proporcional a mi comportamiento de cría. El Amo entra por primera vez en mi cuarto, ve la cama donde me he corrido tantas veces mientras Él me veía por cam. Donde tantas veces lo he visto yo a Él decirme guarradas y tanto disfrutaba sin saber a donde llegaríamos. Me mira con cara de niño pequeño consentido. "Gracias por dejarme hacer esto cari... No lo voy a olvidar. Ya sabes que debía hacerlo para enseñarte modales. No puedes comportarte así por tonterías, es como si no valorases todo lo que te doy". Lo sé Amo, yo lo sé, pero a veces me cuesta la vida callarme en todo y obedecer, le digo. "No pasa nada. Si tú ya sabes quien es mi putita pequeña y tontita... Nadie te va a quitar tu sitio". Asiento y hago un mimo en su pecho. Me trago todo el orgullo y le pregunto qué tal lo pasó. "Ha sido estupendo... Ahora ya sé de donde te viene tu olor de puta (lanzo un gruñido bajito)... Jajaja! No te pongas así. Lo he pasado muy bien. Me la he follado como me ha dado la gana y me he corrido en su cara. Tendrías que haber visto como se agarraba a mí y tomaba impulso para que se la metiera aún más...". Estoy contenta, no ha sido tan malo y si Él lo disfruto yo estoy también contenta. Seguro que mi madre nota abierto el coño un tiempo largo. La polla del Amo es perfecta para eso. Le sonrío feliz. 
Me toma la cabeza entre sus manos y me come la boca... "Ahora voy a ver que puedo hacer contigo... No me quiero ir sin mancillar tu habitación de niñita". El Amo se levanta, cierra la puerta y me recuesta sobre la cama colocándose encima... Lo demás forma parte de lo mejor que sabemos hacer el uno con el otro.