Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

domingo, 31 de enero de 2016

"Disciplínate"

Al margen del motivo por el que me ponga rebelde, tonta, caprichosa, pesada, cansina, criticona, desobediente... Creo que mejor paro ya. Bueno, pues al margen del motivo de discusión me doy cuenta de que siempre sigo una pauta de comportamiento que debo erradicar. Y es que me pongo demasiado pesada pidiendo perdón, arrepintiéndome de lo que he hecho y provocando a fin de cuentas amargar al Amo. Todo esto envuelto en mil mensajes que se repiten una y otra vez. Esto no puede ser. Primero porque le hago mucho mal con mi actitud y segundo porque cuando me doy cuenta de la que he liado pienso en la tontería por la que empezó todo. De modo que más culpable me siento. 
Me he fijado tres normas que debo cumplir (intentarlo al menos con fuerza) cada vez que se produzca una situación como la que he descrito. 

La primera norma: cuando falle por algo o cometa algún error nunca debo pensar que no soy suficiente para Él o que no me merezco estar a Su lado. Los errores están para aprender y arrepentirse de ellos. Nunca debo verlo como algo que me hace de menos a Sus ojos. Simplemente son momentos de aprendizaje, hay que aceptar el mal rato y no martirizarse pensando en cosas que no tienen que ver, como lo que decía de no ser merecedora de Él. 

La segunda norma: al ser consciente de mis fallos debo disculparme sinceramente ante el Amo y pedir perdón. Pero nunca volver a escribir cientos de mensajes repitiendo lo mismo. Así solo consigo arrastrarme sin ningún propósito, solo para regodearme en mis errores y sufrir más de la cuenta. De tal manera que con escribir dos o tres mensajes sinceros de disculpas basta. No se trata de saturar al Amo y llegar a una situación peor. 

La tercera y última norma: desde el momento en el que el Amo me diga que me calle, sea por mi pesadez o porque no tengo razón, debo obedecer sin más. Agachar la cabeza porque no merezco seguir acaparando más Su tiempo para chorradas como estas y pasar página. Bien me callo o bien me despido de manera correcta, sin frases altivas ni lastimosas. 

Estas son solamente para después de haberme portado mal. Mi objetivo es llegar a cumplir las que elabore como medida de prevención. Con ir cumpliendo estas de momento ya tengo muchas tarea y esfuerzo por delante.

domingo, 24 de enero de 2016

En la cara

No sé si supondréis el tema de esta entrada... Simplemente hoy os quería hablar de lo que significa para mí recibir la corrida del Amo en la cara. Hablo refiriéndome a Él porque es el único que lo ha hecho. Tampoco quiero que nunca otro lo haga conmigo a no ser que el Amo me lo ordene. 
Que un hombre utilice mi cara para correrse es un acto de entrega muy importante. Pero también va cargado de cierta humillación. Y que conste que no digo esto último como algo malo, para nada. Cuando el Amo se corre en mi cara a menudo me escribe después recordándome lo puta que he sido, lo que me dejo hacer por ser follada, lo humillante que es dejarse hacer algo así, algo que muchas mujeres consideran degradante. Yo en cambio me mojo cuando me dice todas esas cosas. Por mucho que me guste es algo que solo le puedo dejar a Él. Otros hombres lo verían como un comportamiento de verdadera puta, de una prostituta con la que tienen derecho de hacer lo que quieran. En parte ceder a eso es abrir camino a otras cosas. De ahí que me guste tanto el punto al que he llegado con el Amo: me puede hacer las putadas más gordas y me puede joder de mil maneras, sin embargo sé que me respeta y se preocupa por mi bien. 


Otro componente que disfruto mucho de estas corridas es que a mí me gustan. Vaya cosa tan obvia que digo... Pero es que es así. Cuando voy al baño y me miro la cara llena de Su lefa me muerdo la boca para saborearlo. Me sonrío mirando mi reflejo y me pego al lavabo. El mármol frío me acaricia el coño y dejo que me calme, si no voy a tener que volver a gatas suplicando al Amo que me sodomice de nuevo. Me da pena limpiarme, me gusta tanto permanecer en ese estado tan salvaje y primitivo. Momentos antes cuando estoy bajo su peso con los brazos sujetos, esperando recibir Su lefa, tan solo alcanzo a frotarme las inglés, jadear con la boca abierta y no perderme un instante de su cara. Lo veo disfrutar y me pongo enferma de deseo. Es una sensación increíble. No es una corrida en la cara cualquiera. Es algo con lo que lo estoy sirviendo. Cuando la lefa empieza a taparme la cara, me resbala por las sienes, me da en el ojo y traspasa mis labios me siento la chica más bonita y afortunada por vivirlo con Él. Porqué sé que su percepción, su concepto de entrega y humillación es el mismo que el mío. 
Y para el Amo... Pues para el Amo es la mejor corrida. Me manda a casa marcada como Suya, me jode porque puede, porque es Él y sabe que puede hacer lo que le dé la puta gana. Se siente el más cabrón y el más poderoso de todos por tenerme de rodillas cada vez que entra por la puerta, y sucia y lefada cuando se va. Es un contraste enorme que sé que disfruta. Lo inocente y dulce que soy de puertas para fuera pero lo puta que soy y lo que me dejo hacer. Él lo descubrió y me ayudó a darle forma y aceptarme. Todo estaba en mí, el fue mi guía y mi maestro. 

sábado, 16 de enero de 2016

Jugando a ser nosotros

"Algún día mientras estamos juntos voy a hacer que te toques mientras yo como. Simplemente para entretenerme... Que te frotes como una perra en cualquier mueble".
Yo sonrío entre tímida y nerviosa.
"Baja de la cama. Ponte contra la pared... Eso es, más pegada. Pon la mejilla apoyada y mírame mientras te tocas".
Prácticamente me ha echado de la cama, dándome en el brazo para que me baje ya. Pensé que no lo decía en serio. Mi Amo se recuesta en el borde, dobla el codo y deja descansar la cabeza sobre Su mano. Yo quiero tocarlo, quiero correrme contra Él y ensuciarlo. Pero esto es lo que me ha pedido. De modo que abro un poco más las piernas para empezar. Cuando me llevo los dedos al coño ya lo siento gordísimo. Me muevo en círculos sobre mi mano, balanceando mi culo y gimiendo con la boca entreabierta. 
"Eres una puta ninfómana joder". Su voz me llega desde mi espalda.
Eso me anima y comienzo a subir y bajar sirviéndome de mis rodillas, la cara no se despega de la pared y el roce en la mejilla me excita. Pero mucho más saber que mi Amo tiene a una puta delante que hace lo que le ordena. Tengo el clítoris enorme. Lo oigo soltar alguna exclamación que otra como para animarme a seguir. No puedo pegarme más a la pared y es mucha la necesidad de contacto que tengo en ese momento. Me quiero correr ya para volver a la cama, me quiero correr para verlo disfrutar, me quiero correr porque es mi Amo el que me lo pide. Ya me viene. No paro de moverme y atacar con mi mano el coño. Me corro apoyada en mis rodillas, con las tetas y la cara contra la pared pero mis ojos en Él. Las contracciones hacen que mi culo se sacuda también. Descanso dos segundos ya totalmente desmadejada en el suelo hasta que mi Amo me llama. Me coge por los brazos, me ayuda a subir de nuevo y me acaricia un rato. 
Hoy tocaba ducha en lugar de baño, y cuando estoy a punto de salir me avisa para que espere dentro. Abre la puerta, entra conmigo y me mueve para acercarse Él al agua. Lo enjabono y le limpio la polla. Cuando veo que está todo en orden y busca un poco de tranquilidad solo, pongo un pie fuera de la ducha. En ese instante un chorro de agua me moja la mitad del pelo. Me giro divertida y lo veo sosteniendo la ducha en una mano, con la sonrisa más bonita que jamás le he visto, riéndose como el niño más pillo del recreo. 
Estos juegos, estas maneras de pedirme entretenimiento, estas risas, estas horas a Su lado... Creo que por fin estamos jugando con lo que somos. 

miércoles, 13 de enero de 2016

Escondida en un árbol terminé follada.

Vamos a fantasear un poco...
Era de noche y poco prudente salir a dar un paseo sola, pero estaba tan aburrida en casa que ojalá me pasase algo por ahí. Además últimamente mi vida era una rutina de lo más desmotivadora. Me puse un vestidito ligero que no fuera difícil de combinar y unas sandalias planas. Parecía una de esas modelos flacuchas para catálogos de verano. Caminé a lo largo de la calle sin cruzarme con nadie, y por fin alguien. Era una chica más o menos de mi edad. Misma estatura, estilo, cabello... Pero ella era algo más rellenita. Como iba sin rumbo comencé a seguirla. Vi que se dirigía hacia un grupo de hombres que no tenían muy buena pinta... Me pareció raro, pero en lugar de avisarla continué detrás. Llevaba unos auriculares puestos y por eso las risas de las figuras masculinas no la habían advertido.
Al avanzar, el árbol que me tapaba se apartó y comprobé que uno de los hombre la agarraba por una de las muñecas mientras otro le sobaba las tetas. El tercero le había subido el vestido hasta la cintura y le metía mano dentro de las braguitas. Yo quería ayudarla pero es que me estaba poniendo cerdísima con la imagen en pleno centro de ciudad. Cierto que se habían retirado a un parque medio escondido y solitario, pero no dejaba de ser una de las zonas más concurridas durante el día. Comencé a mojarme, mi coñito a palpitar de las ganas y mis labios a encenderse por las ganas. Me notaba como inflamada por el deseo y, sin saber cómo, una de mis manos se deslizó por debajo de mi vestido. Me coloqué detrás de un árbol y empecé a tocarme. Abrazada al tronco con el brazo que no me servía comencé a moverme como si me follaran.
Entre lo abotargada que me sentía y las ganas de correrme, no me di cuenta de que la chica se había zafado de los tres tipos y corría hablando por el móvil. Supongo que alguna llamada los puso en aviso y prefirieron no jugársela con ella. Yo me asomé por un lado del árbol sin prever nada y me pillaron. Estaba bastante lejos, así que me hice la tonta y caminé en sentido contrario como si no hubiera visto nada. Ellos en cambio no lo iban a dejar pasar porque ya avanzaban acortando la distancia conmigo. Me alcanzaron antes de llegar a la esquina. "Qué pasa zorrita... Has visto a una como tú y te han entrado celos porque no jugábamos contigo, ¿no? Bueno... No te preocupes que eso lo arreglamos ahora". Yo no sabía ni qué responder ni cómo actuar. Así que seguí caminando pero ya más lento. Aún tenía las bragas mojadas y mi coño se encargaba de mantenerlas en ese estado.
Uno de ellos me agarró como hicieron con la otra chica y empezaron a meterme mano. Les dije que pararan, que se estuvieran quietos... Yo me revolvía rabiosa. "¡Estate quieta ya! Si lo estás deseando... Mira como vienes...", comentó otro, a la vez que comprobaba el interior de mi coño. Me tumbaron en el suelo, seguía moviéndome y notaba que eso los ponía más cachondos. El que aún no había abierto la boca me levantó el vestido, me tocó un poco con la mano (ni siquiera se puede decir que tuvo la delicadez de masturbarme, eso me puso más...) y me penetró con violencia. "Estás muy mojada pero me ha costado entrar". Ya lo sé pedazo de cabrón, todos me lo dicen pero luego disfrutan de mí... Me follaba agarrándome las rodillas como si fueran las bridas de un caballo. El que había hablado el primero, el más chulo de todos, se bajó el pantalón y me metió la polla en la boca. Bueno, más bien comenzó a follarme la boca como un animal en celo. Le apretaba de vez en cuando para cabrearlo... Se paró en seco y me dio una bofetada bastante suave para lo que esperaba: "Ten cuidadito, que como hagas algo mal esto no va a ser agradable para ti". Mmmm... Eso me encendió aún más. El que quedaba miraba toda la escena y se pajeaba observando atento como abusaban de mí. Era una mezcla de rabia y a la vez de deseo por hacerlos disfrutar como una puta. Yo les dejé que siguieran pensando lo que quisieran.
Me dieron la vuelta y cambiaron posiciones: el que me follaba la boca paso a mi coño, subiéndome encima suya a horcajadas; el que me follaba se puso delante de mí para probar cómo se la mamaba; y el que aún no me había puesto una mano encima, y que parecía el más sosito, acercó su mano a mi culo. Empezó a meter un dedo por mi anito estrecho, lo sacó y se chupó dos dedos para meterlos. Después de un minuto o dos de mete y saca acercó su boca. Eso sí que no me lo esperaba. Estaba siendo muy benévolo conmigo. Tardó poco en cambiar de cara: de pronto metió la polla entera por mi culo. Estaba literalmente ensartada como una cerda. No tenían piedad. Me iba a correr. El chulo que me follaba el coño me levantaba para mover sus caderas muy rápido incrustándomela a placer. Me venía ya el orgasmo. Sus huevos chocaban contra mí y se oía un charco en mi coño. Empezaban las contracciones que anunciaban el orgasmo. El que me bombeaba el culo me tenía agarrada por los hombros para darse impulso. Me corrí intentando disimularlo. Ya me estaba dando muy fuerte el hijo de puta, y parecía tonto. Me mordí la boca para que no se dieran cuenta, no sé si lo notaron porque no dijeron nada. Al que tenía en la boca de ver todo desde arriba lo sentía super duro. Se iba a correr porque me agarraba la cabeza para que no me pudiera escapar y estropearle el momento. Tuve una pequeña arcada y me soltó con las rodillas temblorosas, se había excitado por llevarme al límite... La sacó de mi boca y se pajeó en mi cara. La lefa empezó a salir e inundó toda mi cara. Empezó a resbalar por mi barbilla. Uno de los chorros había ido directo al pelo. Los otros dos se dieron cuenta. El "soso" que me daba por el culo se percató antes porque me enculó super duro. Cuando el otro lo vió salieron los dos de mí como si se hubieran leído la mente. Uno a mi derecha y otro a mi izquierda empezaron a tocarse. El chulo me daba pollazos en la cara de vez en cuando. Aguantaron muy poco porque los dos se corrieron a la vez. El primer chorrazo de el "soso" me fue en todo a parar a mi ojo, y el chulo eligió mi boca abierta como receptáculo de su lefa y mis mejillas ya muy manchadas para limpiarse. Después los tres se la sacudieron en mis tetas. El que menos se había hecho notar me revolvió el pelo y me empujó para que me quedara sentada en el suelo. Se subieron los pantalones y me dejaron allí. Una mezcla de furia me invadía por haber sido tan puta por correrme y tan tonta por dejarme. Pero lo cierto es que no paraba de relamer la lefa que silueteaba mi boca.

Es el primer relato que escribo. Espero que os haya gustado como fantasía. 

lunes, 11 de enero de 2016

Algo nuevo, algo usado y la mordaza

Dos coletas dividían mi pelo, una blusa casi transparente dejaba ver mis tetas y unas medías con un liguero me vestían de cintura para a bajo, descubriendo al aire mi coño. Al cuello la mordaza que le encanta ver. Me gusta ese contraste entre la dureza del negro y la fragilidad de la blusa. Cuando mi Amo entró y me vio se sonrió, le gusta que haya incumplido su norma de esperarlo desnuda. Me mira como diciendo: "estás bonita, niña mona". Junta mis dos coletas en una y me lleva a gatas, tal y como si fuera de una correa. Empiezo a desnudarlo cuando hace ese gesto con la mano. Evito ponerme de pie y espero a que Él acabe con la camisa. Me indica sus rodillas para que me acomode mientras yo desbloqueo mi teléfono. Leí las cosas que me fue indicando para zanjar mis faltas y me dejó que fuera a por gel para el culo. Cuando me fui a subir a la cama, cosa que no debí hacer sin pedir permiso, me frenó. "¿A dónde crees que vas? Te has portado mal y no te mereces la cama". Su dedo señalaba el suelo así que me tumbé y me relajé todo lo que pude. Cuando terminó tenía el culo abierto y flujos en mi coño.
Me dejó subir a la cama y siguió trabajando mi culo. Yo me volvía para mirarlo, lo agarraba de los brazos mientras se hundía en mí y yo hacía lo imposible por fundirme con Su cuerpo. En uno de esos momentos le dije que lo adoraba. Se lo volví a repetir y me emocioné. Me había pasado otras veces, pero la sensación de ahora es mucho más verdadera. No me llamó puta, ni dijo mi nombre seguido de lo cerda que era. Esta vez solo me dijo que me adoraba mucho. Y esa sensación creció dentro de mí hasta que mi Amo la vio en forma de un par de lágrimas que derramé. Me miró un poco sorprendido pero en lugar de decirme que contuviese me pasó Su mano por la cara para secarme. Salió de mí y me besó poniéndome de lado frente a Él. Me calmé enseguida. Es de estas veces que si dejas salir lo que tienes, te liberas y esa presión se va, quedándote solo lo bueno. Cuando volví a sonreír como una tonta avergonzada me giró y continuó follándome y disfrutando de mi culo como solo Él sabe. Teníamos un espejo enorme que recorría todo el armario, justo al lado de la cama, de modo que me puso de tal manera que mi cuerpo cruzara la cama y me pudiese ver. Me colocó de nuevo la mordaza en la boca y lo vi deleitarse con mi reflejo. Soy una puta Amo por desear esto, por necesitar sentirme así y darte placer. Al oído me decía lo guapa que estaba así, entregada y ensartada por el culo como Su esclava. 
Como me había portado bien consintió en follarme el coño. Con Él sobre mí tuve un orgasmo maravilloso y dulce. Después sin que saliera de mí nos pusimos de lado, frente a frente. Me preguntó si estaba cómoda así y al decirle que sí comencé a moverme. ¿Recordáis la imagen de algún gato rozándose y restregándose contra un ovillo o cualquier objeto que les cause mucho placer? Pues así estaba yo con mi Amo. Me movía para subir y bajar a lo largo de Su polla, y a la vez pasaba mi nariz por sus brazos, el hueco entre Su cuello, Sus hombros, Su cara, Su pecho... Es que huele tan bien mi Amo... Lo besaba y le daba lametones. Y en medio de todo ello me corrí abrazándome con Él. 
Al volver a casa recibí un mensaje Suyo: "Me ha encantado. Ha sido una comunión perfecta entre los dos, Amo y sumisa. Te traté como la esclava que eres y dejé bien clara la posición de cada uno". Y es que me hizo de todo, me dio por el culo en el cuarto de baño, a cuatro patas en el suelo, al borde de la cama... También lo hizo lento sobre mí en la cama, sin apenas moverse, chupándome y dándome mordisquitos de los que te llegan del gusto hasta el coño. Y es que mi Amo es el hombre más atento del mundo con quien considera que se lo merece.