Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

lunes, 25 de abril de 2016

A la puta mierda el BDSM

Tengo millones de ideas y entradas para publicar en la cabeza. Han sido dos semanas muy duras y cuando dejas pasar el tiempo y ves las cosas con perspectiva, aprendes de todo ello en lugar de alborotarte como una niña. Hace casi un año que empecé a leer sobre BDSM. Yo sabía lo que era entonces, pero mis conceptos eran muy vagos e imprecisos. Todo lo que leía me daba una idea de los amos que no casaba demasiado con el hombre que yo tenía delante, al que yo le quería pedir ser Su sumisa. ¿Cómo iba a ser mi Amo si no se parecía en nada a todos esos hombres de los que leía? Finalmente se lo pedí y mi error no fue ese, sino hacerlo teniendo en mente un ideal de amo que quería que Él cumpliera. Que tonta fui y cuanto daño me hice a mí misma por eso. No le puedes pedir a una persona ser algo suyo y esperar a que se comporte como tú deseas. Si lo haces te vas a decepcionar, vas a ser exigente y vas a hacerle daño a esa persona porque no te trata como se supone que le corresponde por ser tu amo. Yo quería estar con Él toda la vida y me agarré a eso creyendo que era la única manera de atarnos el uno al otro. Si vuelvo la vista atrás veo lo equivocada que estaba. El daño no nos lo causé entonces, tuvo su repercusión ahora. 
Todo lo que leía sobre amos, su manera de tratar a sus sumisas, el protocolo que seguían... me estaba haciendo daño. Por fin me doy cuenta de que deseaba tener todo eso solo por capricho, cuando en realidad no me gustaba. Ahora leo y me cuentan acerca de otros amos y pienso: yo no sería capaz de vivir dedicada a cumplir unas órdenes arbitrarias, a obedecer solo porque sí, a que me azotara solo porque sí... No digo que el estereotipo de amo sea ese, ni que todos seáis así. Simplemente digo que no podría vivir sometida a un amo que no tuviera razones para someterme. Quizá no soy sumisa por no obedecer ciegamente, pero es lo que siento. Quizá me gustaría tener más de lo que tengo, pero no necesito tanto como creo. Si pongo en una balanza lo que tengo y lo que quiero, si soy fría meditándolo, me doy cuenta que Él me da ya el 90% en base a la relación que tenemos. Esa diminuta parte que me falta es la que responde a mi idea de amo protocolario, que castiga, mima y está siempre pendiente de ti. Responde a un capricho de niña mimada. Si tuviera el 100% seguro que encontraría otros defectos en nuestra relación y me asfixiaría por vivir tan controlada. 
Por otra parte, si dependiera tanto del Amo para levantarme, para reír, para ser buena, para obedecer... ¿Qué me queda para mí? ¿Qué esfuerzo estoy haciendo yo? Lo estoy poniendo todo en Él. Ese es un fallo muy gordo que tengo. Ante cualquier rocecillo me pongo triste si no me castiga o si no me dice que está todo bien aunque yo ya lo sepa. Y eso es ponerle mucho peso a Él, ser egoísta y una perezosa para plantarme y decir: se acabó, puedo salir sola del bucle que he creado.
Bien sabemos los dos los fallos que tenemos. Pero por esos fallos no me voy a rendir y a dejarlo todo, ni tirar a la basura todo mi esfuerzo y el Suyo. Sé que me va a doler a veces salir sola adelante, no agobiarlo, porque bastante paciencia ha tenido conmigo, sé que me entrará la pena por no tener ese 100%, pero recuerda que estás débil, que ves todo negro y solo tienes ganas de llorar. Cuando la realidad es mucho más simple y bonita. Porque Él hace que merezca la pena. Al sodomizarme muerto del gusto, me dice sonriendo embobado: "pero que tonta eres", y me acaricia y besa suave. Muchos creeréis que soy tonta de verdad por sentir esa devoción por Él, pero una palabra que sale de Su boca con tanto cariño no me va a herir en bocas ajenas. Me da igual que nadie entienda por qué hago todo esto, por qué me entrego de esta manera y por qué sigo adelante. Voy a demostrar que puedo, me lo voy a demostrar a mí misma. Nada de parecer débil ante los demás, porque así doy una mala imagen de Él. Y ante personas que no lo conocen y lo juzgan, yo debo ser Su representación. Él será mi motivación para conseguirlo, para mí solo quiero el aprendizaje y el crecimiento personal. 
No somos Amo y sumisa convencionales. Sus castigos no son unos azotes, ni unas bofetadas ni una follada de culo fuertecita. A veces es duro conmigo, muchísimo. Lo que ocurre es que yo soy cabezota, muchísimo. Tengo la cabeza muy dura y si no es así como me enseña Él, nunca voy a aprender. Tengo que ser la perra obediente que quiere, porque lo que más adoro de mi mundo con el Amo es ser una puta.  Yo le digo Amo porque me siento de Su propiedad, a la puta mierda el BDSM. 

jueves, 14 de abril de 2016

Castigos cumplidos

Me da vergüenza abrirle la puerta, mirarlo a los ojos y comprobar que pueda estar enfadado conmigo. Y tendría todo el derecho del mundo a no tocarme y desfogarse usando solo mi culo. Todas esas posibilidades se cruzaban por mi mente cuando escuché sus pasos. Quería ser buena sumisa y buena perra, de modo que cuando tuve todo listo siguiendo Sus órdenes me arrodillé para esperarlo al lado de la puerta. Llamó y al segundo le abrí. "Que rápida has sido hoy, ¿no? ¿Todo bien zorra?". Siempre me hace esa pregunta. Que bonito es el Amo. Me agarra de la coleta y tira para llevarme a los pies de la cama usándola a modo de correa. Para qué coño quiero una correa al cuello si es mucho mejor así... Me para y me pone la cabeza en el suelo, me recuerda mi sitio y me enumera lo gilipollas que he sido. La diferencia es que cuando yo utilizo esos calificativos conmigo misma lo hago para torturarme. Él es más sabio que yo y lo hace para enseñarme. 
Me dice que hoy va a dejarme sin correrme. Lo acepto. Me folla primero el culo, las primeras metidas duelen y Él pone cara de más gusto. Se pone sobre mí y lame toda la cara como si fuera menos que la puta que pagas en la calle. Me gusta Amo... Me muerde el brazo y el hombro, me contraigo y levanto el culo para no sentir roce en el clítoris. Da igual que el culo duela, es más importante cumplir el castigo del Amo. Me da la vuelta como a una muñequita y me folla el coño. Se regodea como el cabrón que es, como si me enseñara una piruleta y luego se la comiera Él solo sin compartirla. Se lo digo con esas palabras y se ríe divertido pero me da un mimito. Cuando saca la polla está llena de mis flujos y recalca la evidencia para que me dé cuenta de lo puta ninfómana que soy. 
Me pide que ponga una alarma para dormirnos la siesta. Me pongo delante de Él y cuando nos vamos a acomodar le preguntó si quiere que lo arrope. Bajo a por la sabana y me agacho para alcanzar el edredón, entonces aprovecha y me da un cachete fuertecito en el culo. Al girarme me coge del pelo y me lleva contra Su pecho en un gesto de "eres una puta muy tardona". Me coloco en la almohada y me pide que baje, que ni la roce, no me merezco comodidades, más después de haberme hecho comer en el suelo. Me aprieta contra Él agarrando mis tetas, da igual lo fuerte que sea porque yo suelto una risita boba. "¿De que te ríes tú?". Nada Amo, que me gusta mucho dormir así y eres muy bonito. "No digas tonterías, te utilizo para estar más cómodo". Y me río, pero esta vez bajito. Nos damos la vuelta y me pongo a acariciar Su pelo y a arañar suavemente Su espalda. Le gusta y a mí más sabiendo que lo satisfago. Se gira y me mira, me rodea con Sus brazos y me pone la cabeza contra Su pecho para estrujarme. Me acaricia ahora Él la espalda y me siento en la gloria, en el cielo. Así, bajo Su protección, siendo consciente que sabe mis defectos y que me acepta. Las piernas entrelazadas. Me siento el objeto más preciado ahora. Se despega de mí y lo beso, me quiere llevar a Su polla y remoloneo. "Obedece". Bajo enseguida y lamó. Me encanta como saben sus cojones, está muy rico Amo. Cuando está duro me coge del pelo. "Te voy a volver a follar puta". Qué prefiere Amo. "El culo claro, ¿qué pensabas que quería?" Lo dice como algo evidente. Me sodomiza sacando y empujando de golpe. "Me encanta estar en tu culo, Dios como lo disfruto... Es lo que más me gusta de ti". Mi culo es Tuyo Amo. "Ponte a cuatro patas". Se prepara y me la mete, me monta como si yo fuera un animal. Esto es SODOMIZAR, no es darle por el culo, es usar mi cabeza de apoyo para darme fuerte, vencerme con Su peso y terminar con jodida aguantando la sensación de tener la polla en la garganta. Cuando la incrusta hasta las cojones se nota una sensación aguada en la garganta. No es dolor por el roce de las paredes del culo, es la impresión de que te van a partir del dos. 
Me lleva al suelo y practicamos una follada de boca profunda. Me dan arcadas que aún no puedo controlar. "No pasa nada, ya saldrá", me lleva al borde de la cama y con Él sentado comienzo a hacerle una mamada bajando hasta los cojones. Cuando yo controlo el ritmo me sale mejor, y me da rabia. Pero no pasa nada, el Amo lo dice. Se corre en mi boca. Tenía muchas ganas acumuladas y me siento feliz de servirle de receptáculo. 
Lo miro vestirse y pienso en Su tarea: encontrar formas de castigo para que me las aplique. "No quiero que cada poco pasen cosas como las de ayer, debemos encontrar la manera de hacerlo". Lo haré Amo, me esforzaré de nuevo. Cada día un poco más. Y quiero que pase lo que pase siempre me lefes la cara. Tuya Amo, hasta que seamos viejecitos. 
"Me alegro de haber cumplido esta vez y no haberte dejado correrte. Y no siento remordimientos", se ríe triunfante.

martes, 5 de abril de 2016

Errores del pasado

En las relaciones D/s no estás sola. Yo tengo al Amo que va proponiendo nuevos retos y nuevas maneras de avanzar. Y eso es genial porque lo tengo a mi lado para superar cosas que a veces no surgen de mi propia iniciativa, si no que se dan por las circunstancias. Sin embargo es importante tener ese nexo con tu Amo de seguridad. De saber que si vamos a dar un paso juntos es porque nos sentimos preparados y fuertes para ello.
No me arrepiento de una experiencia que vivimos ambos con una mujer. Aprendí de mí misma y supe que podía hacer cosas que pocas mujeres hubieran hecho en mis circunstancias, y que por supuesto muchas otras hubieran hecho mejor. Pero me ciño al contexto, a mis sentimientos y a mi progreso. Sé que en otras condiciones hubiera sido algo mucho más bonito. En aquella época mi Amo y yo pasábamos por una época muy mala. Estábamos separados física y emocionalmente. No lo llamaba Amo, no tenía castigos cuando hacía algo mal, no tenía premios y pasamos el verano sin vernos. Después de un curso viéndonos ambos nos habíamos acostumbrado al otro. Nos embarcamos en esa aventura sin ser nada el uno para el otro. Yo no entendía cosas que me pedía. Si no era Suya y nos estábamos dando un tiempo, ¿por qué me pedía cosas? ¿Por qué yo no podía tener la opción de llamarlo Amo? Mis motivos para pensar así no eran los de quitarle a Él sus priveligios porque yo no pudiera tener los míos, ya que yo soy la persona más feliz del mundo teniendo órdenes Suyas que cumplir. Lo que yo quise era ser como antes a Su lado, aunque fuera a cientos de kilómetros. Cuando nos vimos por primera vez después de ese periodo tan malo fue para quedar con ella, los tres juntos. Yo me sentía como en tierra de nadie porque aunque siguiera obedeciendo en todo lo que alcanzaba a discernir me faltaba ser Su puta de nuevo. Recuerdo cuando lo vi, sentado en el sofá que había compartido con ella mientras me esperaban y que después haría con ambas. Me reí, me hice la valiente como pude y no recuerdo si nos dimos dos besos o uno. Sí que recuerdo Su ropa y la manera de sonreírme. A lo mejor son historias en mi cabeza, pero cuando me miró lo vi más joven que instantes antes con ella. Me dijo que estaba igual mientras me miraba. Yo estaba deseando abrazarlo como aquella primera vez. Quería sentirme protegida. Me hubiera arrodillado allí mismo de estar solos, le hubiera comido la polla con mi boca hambrienta. Me sentía mal por estar de pie en Su presencia. Quería llorar y que me abriera el culo. Ni pensé en que me pudiera doler después de todo un verano sin verlo. 
Jugamos los tres juntos aquella vez y una única vez más. Las cosas no salieron como ninguno imaginó. Antes de comenzar, vi que nos equivocamos en la manera de proceder, no solo porque yo estuviera muy frágil, si no porque acordamos ser los tres iguales. ¿Yo igual que mi Amo? Ahora sé que cuando haces un trío no puedes incluir a la tercera persona con los mismo "privilegios" que a los demás. Esa persona ha aceptado jugar con nosotros, de modo que nosotros no teníamos que haber perdido nuestros papeles. Aunque al margen de eso Él y yo no tuviéramos más relación, en su presencia yo no quería follar, quería que me follara. Nunca jamás quise quitarle a ella atenciones del Amo, quería que se sintiera a gusto y cedí mi terreno para que quedasen y se conocieran. No debimos darle la relevancia que le otorgamos para pedir tanto. Y reconoceré siempre que haga falta mi culpa y mi inmadurez durante la última vez que nos vimos los tres juntos. No fue la manera de comportarme a pesar de todo el lastre que llevase. 
Todo Me generó mucha inseguridad en nosotros, en Su palabra y Su compromiso conmigo, por llamarlo de alguna forma. Quiero dejar esto atrás porque quiero confiar en los dos. Sé que ninguna va a ser como lo he sido yo para Él, no es eso lo que me preocupa. Todo se resume en Sus palabras: "jamás haré nada con ella ni con nadie si sé que te vas a sentir mal". A mí lo que me gustaría es vivir con Él cada nueva aventura que se nos presente, no por celos o por sacar algo para mí, si no porque SOY SUYA. Le digo Amo porque soy de Su propiedad y quiero que si va a jugar con alguien me ate si desea que solo mire. Si fueran celos no buscaría a nadie para Él. Estoy decidida a aprender de mis errores, a no negar mis debilidades. A olvidar lo malo que me hizo sufrir y me hizo insegura, y a quedarme con lo malo que me puede hacer avanzar. No hay que enterrar los errores del todo. Quiero desarrollarme como sumisa y crecer. Y lo quiero a Él a mi lado, pero yo por debajo siempre. A pesar de todo, esa experiencia me trajo cosas buenas: volví a ver al Amo. 

domingo, 3 de abril de 2016

Domingo de no ser egoísta

Es domingo y el Amo está atareado con Sus cosas. Pero me da los buenos días con un gif para que se lo enseñe a una de mis amigas. Yo supuse que Él pretendía un tipo de respuesta por mi parte y, aunque la finalidad de todo ello girase en torno al disfrute del Amo, le di una frase en la que me incluía yo en Su fantasía. Él simplemente dejó claro lo que pretendía y así me lo hizo saber, sin enfados y sin recriminar nada. Pero yo pensé en mí y en mis defectos, en que son la causa de pasos inadecuados que hemos dado como Amo y sumisa, en que incluso cuando trato de hacer algo solo por Él hay algo que corregirme y en definitiva en que tiene razón en todo lo que me dice. Duele pensar que haces algo creyendo que mejoras y no es así. Que me diga: "te cuesta hacer esto" o "tienes que ser siempre el centro", son verdades. Si fuera tan niña como me gusta ser con Él mientras jugamos me enrabietaría como hacía muchas veces. Ahora solo suelto unas lágrimas porque me doy cuenta de que tiene razón, de que tengo que cambiar. 
Lo fácil para mí en el pasado hubiera sido fastidiarle el domingo y seguir insistiendo, mandarle más mensajes y agotar Su paciencia conmigo. Esa es la vía del egoísmo, del victimismo y del chantaje que no quiero tomar nunca más. Me he alejado cuando he sentido la tentación de tomarla, he pensado en el Amo: si ha dejado de contestarme a los mensajes es porque está ocupado. Quizá pueda contestarme y no lo hace porque es Su manera de cortar mi actitud. O quizá no puede contestarme y con mi insistencia lo único que hago es agobiarlo porque no le gusta que me porte así, más cuando no tiene el tiempo de calmarme. La causa de Su silencio a mí me tiene que dar igual porque yo estoy para obedecer y responder cuando me lo pida. De modo que me callé, lloré por la impotencia de haber hecho algo mal y no tenerlo delante para que me castigase. Saqué mi frustración por no ser capaz de mejorar y costarme tanto aceptar que Él está por encima de mí, tanto en las cosas que me gustan como en las que no. Y eso va a ser así siempre. Si he elegido ser Suya no puedo ser hipócrita y quedarme solo con lo bueno. Como tampoco puedo echar balones fuera y decir que esto es demasiado difícil, o pensar: jo qué malo, es que no se pone en mi lugar y no reconoce lo duro que es para mí.
Incluso la más fuerte de las sumisas, la más entregada, la más esclava, la más todo, ha sentido esa punzada de protagonismo y de querer sentirse única para el Amo. Incluso ella se ha olvidado por un instante de que ya lo es todo para Él. Pero no pasa nada, somos humanas y tenemos derecho a sentirnos así. Para lo que no tenemos derecho es para exigirles el comportamiento que esperamos de ellos. Porque cuando el torbellino de emociones y sentimientos que surgió con esa frase que nos dijeron y nos hizo enfadar desaparece, lo único que nos queda es la realidad. Nos damos cuenta la tontería que era, los pocos motivos que teníamos para ponernos hechas una furía. Y lo peor de todo: la tristeza por haberlos fallado y haber formado una montaña de un granito de arena. Aunque cueste mil veces más que llorar y patalear, es más satisfactorio pasar la pena sola, respetar el silencio del Amo y cuando pase todo eso darnos cuenta de que hemos podido solas. Que no hemos necesitado una orden ni un castigo. Que estamos mejorando en nuestra sumisión. Cuando seamos capaces de hacerlo una y otra vez los ataquitos van desapareciendo y vivimos la entrega verdadera. 

viernes, 1 de abril de 2016

Relato: En el monte

Pienso en el vestido, solo en el vestido que llevo ahora y que hace unas horas estaba en la cama. El Amo subió a mi casa y lo sacó de una bolsa que traía. Es corto, sencillo y barato como yo. Me gusta. Se mueve con el viento a medida que avanzamos hacía una zona apartada en la montaña. Llevo mi collar de perra y la correa de la que tira el Amo. No llevo bragas de modo que mis flujos resbalan por mis ingles a medida que me muevo. El desconocimiento de lo que me espera y los nervios no ayudan a calmarme. Estoy más salida que una perra en celo. Llegamos por fin a un claro y se ven las sombras de varios hombres. Solo dos, menos mal. Parece que al sonreír el Amo adivina mis pensamientos: "no me creerás tan malo como para traerte a dos nada más, ¿verdad? Soy bueno y generoso con mi perrita". Ya podrían ser las peores palabras del mundo que dichas así, con esa voz... Me derriten y me hacen babear. Efectivamente, llega un coche y se bajan tres tíos más. Han decidido ahorrar en gasolina para venir a follarme. 
El Amo tira de mi correa y me hace agacharme como en una reverencia, como si debiera mantener mi condición de perra y saludar así a Sus invitados. Aprovecha el último momento de cercanía antes de retirarse: "les he dicho que pueden hacer lo que les dé la gana contigo, yo solo estaré vigilando. Así que tranquila y hazme sentir orgulloso de ti. Sonríe puta...". Suelta la correa del collar y me hace ir a gatas hacia el centro del círculo que los hombres han formado. El vestido es muy corto y el aire hace que se levante del todo, dejando mi culo y coño a la vista. Seguro que el Amo ha olido lo cerda que voy. Ellos también... Inmediatamente uno de ellos me coge del pelo y se pone sobre mí como si me montase, como si fuera una yegua. Me da en el culo y me babosea la cara. Aprovecha y busca con sus dedos el agujerito en mi culo: "yo te voy a abrir el culo", me susurra al oído. Otro llega y me alza por las axilas para ponerme de pie, me saca el vestido por la cabeza de un movimiento y me come las tetas. Aprieta fuerte como el Amo. El tercero se pone de rodillas mientras tanto y me da lametones en el coño. "Esta ya viene puta de casa tíos, me ha dejado la cara hecha un asco". Se ríe a la vez que se limpia de mí y los demás le hacen eco. Los otros dos que no me han tocado aprovechan: uno se sienta en el suelo y me tira de la muñeca, me pone encima suya y se saca la polla sin más. Está muy empalmado porque lo noto duro al entrar en mi coño. Ahogo un grito porque, a pesar de estar empapada, tengo el hueco pequeño. El último se pone delante de mi cara y me mete la polla en la boca, me agarra la cabeza y me la folla así un buen rato, hasta que una arcada me sale y toso. Pero no le importa porque llama a otro para que siga. Yo ya no aguanto más, venía ya muy mal de casa, el Amo me había tentado y estos tontos ya se están aprovechando de mí. Me quiero correr pero necesito el permiso del Amo. Así que lo miro y me agarro las tetas, nuestra consigna para que Él sepa lo que quiero. Asiente con cara de triunfo, sabiendo que no he sido capaz de aguantar. El que me dijo que me rompería el culo sigue mirando y pajeándose. Se ha dado cuenta de algo y ahora me mira mientras me corro chupando una polla que no es la suya. Se la miro y la tiene muy grande el cabrón. Me excita verlo mientras disfruto las últimas sacudidas del orgasmo. Es la suerte que me merezco por ser una arrogante y una tonta con el Amo. Seguro que Él tiene algo que ver, no es casual que ese tío quiera romperme el culo y tenga esa pedazo de polla. Cuando se cansan de esa postura me ponen a cuatro patas, y alguno de los cerdos que no ha probado mi coño se coloca para montarme. Están bien organizados para turnarse. El que me mordió las tetas se tumba dejando su polla a la altura de mi boca. Tan solo puedo pajearlo porque el que me quiere reventar el culo ha empezado a usar mi boca. Curiosamente lo hace despacio, me acaricia y es bueno. Luego se para y me da una bofetada suave que no espero, aunque me deja la mejilla ardiendo. Se ríe en mi cara: "eres tonta niña". Yo pongo cara de enfurruñada y el Amo lo ve. Sin embargo no se mueve, no viene a recriminarle, por el contrario se burla de mí y dice algo que no escucho, pero que leo de Sus labios a la perfección: FURCIA. Me calma. Entre el lapsus y perderme en Su figura embobada como una colegiala, me doy cuenta que estoy tumbada en el suelo boca abajo. Sé lo que pasará ahora. No veo al que quiere mi culo pero conozco su posición exacta. Me escupe en el culo, ni siquiera se preocupa de que la saliva me lubrique, cae donde sea y le da igual. Coloca la polla y la hunde dentro. La tiene muy grande y esta vez si que se me escapa el grito. El roce en mi coñito con el suelo me da mucho gusto y tener una polla tan grande en el culo me hace pensar en que puede que mañana me duela. Otra vez no por favor... Me resulta humillante volver a tener ganas de correrme y más así, siendo usada de esta manera, pero lo deseo. Vuelvo a repetir el gesto pero no alcanzo bien en esta postura a tocarme las tetas. Por suerte el Amo se da cuenta, sabe lo cerda que soy cuando usan mi culo y sabe lo que me pasa... Se muerde el puño, asiente dando Su permiso y veo como crece su erección. Me corro Amo, ¡me corro! ¡Me corro! Quiero Su polla cuando estemos solos, me da igual lo cansada que esté después de que estos bestias me hayan reventado. Que puta soy joder, me están jodiendo viva, me he corrido, tengo una tranca enorme en el culo y quiero más. Ya noto mi culo abierto en forma de polla. El hombre más grandote de todos le da un toque en el hombro al que me perfora el culo. Este rebufa enfadado. Entre los dos se las apañan y me alzan con los pies en el aire. Al grandote lo tengo delante, el que más aguanta lo poco que peso, y al otro detrás. El primero me mete la polla por el coño y se queda quieto. Se me contraen las paredes del coño. Hundo la cabeza en el hueco de su cuello y su hombro porque me da vergüenza que vea que me excito. De repente noto la polla enorme del otro en el culo. Se me olvida todo y solo me siento subir y bajar, ensartada como un trozo de carne. Los demás se ríen y no paran de pajearse. Pero deciden dar un par de metidas cada uno por mi culo. Así que los veo desfilar ante mí, cayendo algún azote de vez en cuando. Alguno en lugar de azotarme me lame las nalgas antes de meterla y me clavan un poco los dientes. Cuando me sueltan, los otros tres se pone a mi alrededor. Me duele el culo al gatear, han sido muy brutos. Gimoteo y sigo avanzando con las nalgas contraídas para no sentir ni el roce. Uno me la mete en la boca y los otros dos me cogen de las manos para llevarlas a sus pollas. El que me folla la boca está a punto después de haber presenciado como me follaban. "Me voy a correr en tu puta cara joder... Tu Amo es un hijo de puta afortunado". No se aguanta más y me baña con su lefa. Me cae por las tetas y sonrío. Se acerca el que me ha roto el culo el primero: "tú no te rías tanto que te vas a llevar lefa hasta en los ojos". Se corre en mi cara y se limpia la polla en mí. El primer chorro directo al ojo derecho y resto repartido por mi flequillo que empieza a caer cuando oigo los pasos de los tres restantes. Se acerca uno y me pide que abra la boca para recibir. Cae toda dentro y me la trago. Los otros dos terminan en mi cara, se mezclan todas las corridas y lo que se acerca a mi boca lo relamo. Me llevo la mano al ojo que mantengo cerrado y me limpio un poco. Me acicalo como una perra pero da igual todo. Estoy perfecta. Me siento una princesa ahí abajo, sucia y usada. Debo recordar todo esto cuando mañana no pueda sentarme en una silla como un ser humano. Recordar lo que me merezco por ser una puta. 
El Amo se acerca y nos pide que nos juntemos para sacarnos una foto. Ellos cinco detrás con los pulgares levantados en signo de victoria, y yo en el centro sonriente llena de lefa. Cuando me acerco me susurra: "esta foto es para nosotros. La guardaré como un tesoro para cuando quiera reírme por lo puta y lo tonta que eres". Esos comentarios me crean un sentimiento ambivalente, porque por un lado me enrabietaría por llamarme tonta de esa manera. Sin embargo por otro me hacen sentir tan Suya, tan especial. Así que sonrío feliz desde el alma. Me da el vestido que me compró para que me lo ponga: "no puedes limpiarte en nada, vuelves como lo que eres a casa". Se aleja para despedirse de los hombres. Escucho que alguno le insiste para que lo vuelva a llamar si decide organizar otra quedada así. Pero Él no se entretiene a charlar, ya ha cumplido con lo que quería hacer y se siente un dios poderoso. Mi cabrón bonito... Vuelve conmigo y abre la puerta del coche parar entrar. Yo hago lo propio y suelto un gemido de niña quejica porque me duele el culo. El Amo me mira y se ríe con una risa de hijo de puta, regodeándose en mi dolor y sabiendo que es algo que he disfrutado aunque Él me haya llevado como Su perra. Agacho la cabeza y me ruborizo por lo que voy a decirle: "gracias Amo por este regalo, significa mucho que entiendas lo puta que soy y comprendas mis necesidades". Me sonríe contento y pone la llave en el contacto, pero antes de girarla me mira: "lo has hecho muy bien Zo. Ahora me toca disfrutar de mi premio..."