Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

viernes, 27 de mayo de 2016

Somos infinitos (II)

Nos tentamos durante toda la mañana y terminamos nuestros deberes a la vez. Es como si algo ajeno a nosotros nos hiciera atraernos mutuamente. Hablo por mí y sé que no voy a poder dejarlo nunca. Cuando algo amenaza lo que tenemos me entra el pánico, me pongo muy tonta. No puedo imaginarme con otro, no así al menos, siendo su sumisa como lo he sido con el Amo. 
La sensación de volver a esperarlo en la habitación me pone contenta. Soy Su putita, es mi deber tenerlo todo organizado para Él. Así que cuando me felicita me hace aún más feliz, como si reafirmase en mi mente lo que soy. He comido primero porque el Amo me pidió que lo hiciera, ya que no tenía mucho tiempo para estar conmigo. Le dejo la comida lista y me quedo en el suelo mientras Él está en la cama. Me pide que le chupe la polla y le lama los huevos. Yo subo un poquito a la cama y pongo el culito en pompa para que me vea, además porque me da mucho gusto rozarme contra las sábanas mientras chupo. Estando así me dice: "enséñame el agujerito del culo, abretelo que quiero verlo". Yo obedezco rápido, me encanta que me mire y me pida esas cosas. Me gusta sentir que me desea. Cuando me incorporo me mira contento porque es muy pequeñito y yo también lo soy. Tengo un cuerpo fino con el que dan ganas de hacer burradas, pero no presumiré más, que al Amo no le gusta que me dé aires de subidilla. 
Me sodomiza y antes de empezar me pone la mordaza. Me babea la cara y me dice que estoy guapisima, que le encanto con mordaza. Yo gimoteo sabiéndome Suya de esa manera, soy solo un trocito de carne en Sus manos. Mientras me da por el culo me sigue mordiendo y babeando. "Te adoro", me dice bajito. Me sujeta las manos y gime en mi oído, me corro como una cerda en celo con la imagen de Su cara. Aprieto el culo, lo mantengo así para que note la polla apretada y se muere del gusto. Mi cabrón. 
Me folla y no comprendo como siendo tan puta no follé así antes en mi vida. Ahora que lo tengo a mi lado le encuentro más sentido a todo esto. Él ha multiplicado mi naturaleza animal. Al segundo día de encontrarnos le abrí la boca para que viera Su lefa dentro. Y hace unos días me dijo que nunca ninguna mujer había hecho eso, que me salían las guarradas solas. Que era una puta desde el principio. 
Me pide que le ponga el culo levantado para que me lo folle. Me embiste fuerte y me llama tonta, pero yo no lo bajo. "Shhh... Tranquila pequeñita, te voy a follar toda la vida, no estés tensa". Después se dedica a mi coño contándome alguna de sus historias y cuando no aguanto más me pongo sobre las puntillas de los pies y rozo mi clítoris contra Él. Me pregunta si me he quedado satisfecha y le digo que sí, pero que si me puedo quedar un ratito recostada junto a Él. Me deja y me pongo de lado acurrucada. El pasa el brazo sobre mi pecho y lo agarra, y una de las piernas sobre mi cintura. Así me siento perfecta, protegida y con Su peso cuidándome de todo. Son cosas que hace dos años no teníamos, la cercanía y la complicidad que nos une ahora es enorme. Ahora me folla y me abraza entera como si no quisiera soltarme. Y yo igual. Sé hasta donde llegar y pedirle, no hay berrinches cuando no consigo lo que quiero.
Me pide que me toque y lo hago. Entonces me dice: "déjame ver como hueles". Le pongo mis dedos llenos de mí y sin necesidad de acercárselos mucho me dice que soy una cerda. Luego me ve las braguitas manchadas y me dice que soy una guarra.
Me baja a que le coma la polla y me enseña un nuevo movimiento. Se ve que lo debo hacer bien porque me aparta para no correrse y me besa. Bueno, en realidad me come la boca. La abre mucho y me muerde los labios y la lengua. Joder, joder, joder... Es que es como el puto cielo. Su boca es lo más bonito que existe. Con Él sobre mí, sabiendo lo que viene, le digo que se corra en mi puta cara, que quiero lefa... Lo miro sonriendo, el primero chorro me hace dar un saltito, doy lametones y me relajo contenta con mi premio.
Sale del baño y lo seco un poco, lo veo salir antes que yo y le doy en el culo unas palmaditas suaves. Se gira y me da en la cara suave mientras se sonríe: "lo has hecho a propósito para que te diera". Lo cierto es que es precioso, que lo tocaría de arriba a abajo y no me cansaría jamás. Mis ganas de Él no se agotan, están ahí cada día al despertarme. Nos tentamos el uno al otro y caemos como niños. Mañana seré una tonta tal vez, me castigará humillándome hasta que se me quite la rabia, o tal vez logre ser por fin la mejor sumisa para Él. Pero por encima de todo tendremos ganas del otro. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Somos infinitos (I)

Me recoge en coche. Llevo las cosas necesarias, dos trenzas en el pelo y una blusa que cae sobre la cintura de la falda. Lo espero paciente pero con el coño ya mojado. Así parada en la calle, con mi bolsita de comida y lo poco que necesitamos para que me folle como nos gusta, parezco hasta inocente. Me encanta pensar que me ven como una niña tonta que no sabe del mundo y pensar que me ven así porque no tienen ni idea de lo que llevo guardado.
Da igual que día es, da igual si es hoy o la semana pasada. Cuando veo al Amo ese día es maravilloso. Me monto en el coche que llega, veo Sus manos al volante y se me ilumina la cara. "Hoy vienes con la falda muy corta...". Me mira el liguero que asoma por el borde y sonríe. Hablamos y nos reímos por el camino, nos ponemos al día de las cosas que han pasado y se burla de mí mientras me llama tonta. Pero en Sus ojos solo hay cariño y ganas de entender porque me gusta tanto someterme a ÉL.
Sale primero del coche y yo recojo todas las cosas que llevo. Nunca jamás le he pedido que me coja algo, es mi tarea y es parte de lo que somos con el otro. Pone un pie en el primer escalón de la escalera para subir, se para y me mira sonriendo para ver si lo sigo. Yo río como una boba y voy corriendo detrás de Él. Me deja un tiempo en la habitación para que prepare todo y le abro la puerta un poquito para que sepa que puede entrar. Pone una de sus manos en mi boca para que no hable y me pone boca abajo en la cama. Él se pone sobre mí y me desnuda rápido. Me arranca la ropa y las bragas, y me baja el sujetador agarrándome fuerte las tetas. Me gusta mucho que me trate así, me hace sentir la más guarra del mundo entero. Yo ni me quejo ni le digo que sea suave. Desde el minuto uno siempre supo como tratarme y como me gustaban las cosas. Cuando me da la vuelta para abrirme el culito me pone la mordaza y se ríe sabiendo lo que viene. Me da un buen rato y se relaja con Su polla aún dentro. "Esta es nuestra postura natural, yo sobre ti y tú de espaldas con mi polla en tu culo. Tú jodida y yo sintiéndome el más poderoso". Ay madre mía... Cuando me habla así me siento como en un sueño. No puede ser que me merezca tanta alegría. Se levanta y me coge del brazo. Pone mi cara y mi pecho contra la pared y doy un respingo porque está fría. Una de sus manos sujeta mi cabeza para que no me mueva y la otra dirige Su polla a la entrada de mi culo. Me sodomiza así, los dos de pie, saco el culito y embiste como quiere. Justo al lado hay una banqueta y me apoya las manos, se agarra a mis caderas y continúa acompañando las metidas. 
Salimos de la bañera y nos ponemos a comer sin a penas luz. Le encanta meterse conmigo por la comida que preparo o por cualquier metedura de pata. Pero esta vez le toca a mis pies, todo por presumir de ellos. "Tú tienes pies de troll, yo tengo pies de dios griego". Se carcajea al ver mis expresión de niña poniendo morritos y le digo que entonces yo tendré pies de troll griego. Se vuelve a reír más fuerte. Adoro esos momentos, son fruto de muchas experiencias y complicidad entre los dos. 
Con la misma complicidad me folla la boca a sabiendas que ni me quejo ni me canso. Me gusta recibir Su corrida en la cara pero si algo he aprendido es a aceptar lo que el Amo disponga. Esta vez me sorprendió dándome lametones en el coño, y ni se lo pedí ni lo habíamos hablado como otras veces. Nació de Él darme ese gusto. Y con las corridas pasa lo mismo. Está vez tocaba usar mi boca como receptáculo de Su lefa. El primero chorro fue por primera vez directo a la garganta, controlé la arcada y seguí tan normal. Mi mente es la que manda ahí y si yo estoy concienciada de que es mi premio, algo que el Amo me da, pues puedo con todo. La sensación de orgullo es fantástica. De sentirme la más puta cerda. Sé que siempre voy a ser Suya. Su cerdita toda la vida. 

lunes, 9 de mayo de 2016

Buena chica

Entré en la tienda y vi muchas cosas para mascotas, sobre todo para perros. Me fui directamente donde estaban colocadas las correas y las estuve viendo. Saludé al hombre de la tienda y me puse un poco nerviosa. Yo jamás he tenido perro así que si me preguntaba si podía ayudarme me tendría que inventar cualquier cosa. La correa era para mí. El Amo me dijo que no hacía falta que fuera a la tienda con tantas prisas y que no comprase nada aún. Pero yo estaba en la calle haciendo tiempo para ir a otro sitio, de modo que entré. Le mandé fotos de las que vi más apropiadas y Él eligió las más duras, nada de colores vivos ni monadas de princesita. Cuando compré la mordaza rosa, a pesar de ser una petición Suya, al vérmela puesta no le gustó nada. Me dijo: "es que tú ya eres muy mona, si te pongo eso no pareces la puta que debes ser". Así que con la correa ya iba a elegir sobre seguro. Le pregunté por mensaje cuál podía comprar, pero no me contestó. Entonces le dije al dependiente que volvería en otro momento porque el dueño de la perra aún no se decidía y yo no sabía cuál escoger. Al volver de lo que tenía que hacer el Amo me había dicho cual era la que le gustaba pero que no la comprase aún. Yo fui un poco insistente, ¿para qué esperar? Pero Él dijo que no y me callé. Acepté rápidamente la negativa. Sabía que no debía insistirle y me aguanté. 

Si echo la vista atrás, recuerdo muchas ocasiones en las que me puse pesada y lo atosigué para conseguir lo que quería. A veces lo conseguía y otras no. En el caso de las primeras veces, al cabo de recibir lo que quería, me ponía triste porque sabía que lo había hecho obligado y que quizá ni le apetecía. Pensar en eso no me gustaba porque no me sentía sumisa. Mi cabeza me castigaba porque creía que el Amo estaba enfadado conmigo por haberlo presionado. De modo que al final, a pesar de haber conseguido lo que deseaba, le pedía perdón miles de veces por haberme comportado así, y de algo bonito que habíamos conseguido pasábamos a las tiranteces. En los casos en los que no conseguía el fin que quería, el resultado era el mismo: yo pedía, Él no cedía, discutíamos, me daba cuenta de mi error y de lo tonta que había sido y terminaba disculpándome miles de veces apenada por no haber podido callarme. 
Cuento todo esto porque considero que he cambiado mucho en ciertas cosas. Lo que pasó con la correa, meses antes hubiera sido motivo de discusión, pero ya no. Aunque para mí sea importante no hay que montar un circo por algo que objetivamente es solo un símbolo de lo que soy. En mi mente es bonito llevar una correa y ser Su perra, pero no hace falta un regalo para materializarlo. Igual que no hace falta que me recuerde siempre que soy Suya. De esto antes no era consciente y de ahí mis berrinches. Me ponía insufrible si hablaba guarradas con alguna chica. Ahora me siguen picando los celos, pero es algo que yo controlo. sé que tengo ese defecto y lucho por cambiarlo en lugar de ser una egoísta y recriminarle por tonterías. Otro punto que he mejorado es la aceptación de Sus críticas. Si hay otras chicas que hacen las cosas mejor que yo o son más sumisas, no tengo que armar un jaleo por eso. Me enrabieto sola, lo acepto, lo interiorizo y trabajo para cambiarlo. No debo pensar que soy culpable o mala sumisa, ni que no me esfuerzo o no voy a llegar donde el Amo quiere. Y es algo que también estoy consiguiendo solucionar. Sé que cometeré fallos, pero quiero creer que ya no serán tan gordos como los primeros. Escribir todo esto es una manera de evaluarme a mí misma para ser consciente de lo que hay que mejorar, nunca acomodarse en lo que ya he conseguido para caer de nuevo. Así seré cada día un poco mejor y más madura. 
Sé que hay muchas personas que no creen en que pueda mantener una relación así, sin que mi Amo sea mi pareja y yo quiera buscar un novio vainilla. Pero es lo que yo quiero y no voy a coger el camino fácil. Porque estar alejada del Amo me hace infeliz. Lo podría superar, pero la idea de perderlo no la quiero ni en mi sombra. 

jueves, 5 de mayo de 2016

P-U-T-A

Con las experiencias vividas estas últimas semanas y algunas charlas puntuales, me he dado cuenta de lo puta que soy, del punto al que puedo llegar y de que no está en mis manos evitarlo. Entre otras cosas porque como dice el Amo: "tampoco puedes dejar de ser puta aunque quieras". Y lo más importante que he comprendido es que no hay nada malo en ello. 
El Amo está encima de mí, me folla el culo muy fuerte. No. Me sodomiza. Me arrastra al borde de la cama, mi vientre y mi pecho reposan mullidos pero de cintura para abajo siento Su polla hasta el estómago. El roce con las paredes de mi culo me hace babear, me hace agarrarme a las sábanas, a lo que sea. Estoy bien jodida pero no quiero que pare, porque simplemente al girarme y ver Su cara pienso: cómo voy a privarle de este placer... Da igual yo, yo puedo aguantar sin correrme, las embestidas son fuertes y no me permiten concentrarme. Quiero que esté en mi culo toda la vida. Que me coja por la cabeza y me envuelva con Su cuerpo. Está disfrutando de algo que yo puedo darle, que no muchas mujeres pueden y eso me hace sentirme valiosa incluso dolorida y empotrada contra la cama. Me lame la cara con ganas, me muerde por los lados de la barbilla, por las mejillas... Gimo más fuerte del gusto y le entran ganas de ser más cabrón. Me calma y me mima pero de repente empuja. Me vuelve loca con esos cambios de ritmo. Estoy a Su servicio, lo hago sentirse un hombre y le estoy dando placer, ¿acaso no podéis comprender que eso me haga tremendamente feliz?
Cuando el Amo me pregunta que por qué me gusta tanto por el culo y yo le explico de la mejor manera que sé, a veces no me entiende. Y es que es muy complicado, parte de un sentimiento extraño pero precioso. Ser puta es igual, es entregarte sabiendo que otros pensarán que eres tonta porque, cómo coño vas a disfrutar estando humillada y jodida. Pues entonces creo que eso me convierte en la tontita más feliz y más puta del universo. Porque no puedo dejar de sentir orgullo cuando me dicen que les gusto por ser guarra. A algunos les da vergüenza decirme lo que yo ya sé. Es parte de ese respeto por la mujer, por no degradarnos llamándonos putas. Comprendo las razones de los hombres para cuidarse en ese aspecto, pero eso es otro tema influido por otros valores sociales que no entro a debatir. 
Algunos hombres buenos adoptan la postura de justificarse, te dicen que no quieren hacerte daño, que no quieren usarte, que les da pena por ti o por ponerte en esa situación, y que simplemente tenían un mal momento y querían desahogarse. Aquellas mujeres que les permiten ser la desembocadura de sus agobios y frustraciones diarias, aquellas que disfrutan quitándoles ese peso y dejándose usar son criaturas hermosas, son putas. Es la única manera que encuentro para comparar como me siento yo a veces cuando el Amo llega agobiado y necesita de mí para soltar lastre. Mete la polla por donde le apetece y yo disfruto como una niña, lo siento más libre. 
El otro día, mientras me follaba el culo por tercera vez esa mañana, me preguntó si no me dolía. Yo le dije que sí pero que no parara. Me pidió que apretara el culo para notarlo más apretado y al cabo de unos minutos salió de mí. Se iba a correr en mi cara. Él quería en el culo pero le daba pena por mí. A pesar de mis quejas por el dolor le dije que adelante, que lo hiciera, que aguantaba. Y me miró: "mira que eres tonta, te estabas quejando del culo y ahora lo pides". Y en esa frase se puede entender lo que trato de explicar. Es que yo no me siento bien sabiendo que le privo de placer. Esa es la esencia de ser puta y disfrutar cuando el Amo me toma como quiere.
Él tiene razón, no puedo dejar de ser puta, Él me descubrió, se dio cuenta de lo que había debajo de lo que los demás hombres no se habían atrevido a abrir. Adelante Amo, soy solo Tuya. Puta. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Un arma de doble filo

Escuchad mientras Big Girls Cry.

Ser una puta es un arma de doble filo. Tal y como yo lo veo es genial satisfacer a tu hombre, a mi Amo. Llegar mojada cada vez que me llama, recibir por el culo y estar tan fresca al día siguiente porque lo vives tan entregada que no hay dolor ni malos momentos, saber que puedo someterme y aguanto sin correrme porque me basta con que me folle, disfrutando de que pueda seguir usándome. Esa naturaleza tan animal, tan perra, me hace vivir todo con ganas.
Hace unas semanas el Amo me pidió que me dejara tocar por otro amo, la pareja de una de mis amigas. Podía tocarme todo menos el coño. No voy a entrar en detalles de lo ocurrido porque estoy cansada de escribirlo, ya me está costando mucho publicar esta entrada. El caso es que desobedecí al Amo. Cuando las cosas ocurrieron así debí decir: mi Amo dejó claro que eso no. Pero lo único que alcancé a decir fue que no, que parase, y esa respuesta entre gemidos no suena convincente. Mientras me tocaba yo era consciente de todo. No puedo explicar la sensación, lo disfrutaba sabiendo que después tendría que dar explicaciones. Estaba en el salón de una casa que no era la mía, tocándome un hombre que no era mi pareja ni alguien cercano, con el coño mojado y el cuerpo en tensión para evitar correrme. Podía haber entrado cualquiera, yo con la falda en la cintura y la camiseta subida, los nervios por la novedad... Y a pesar de todo estaba excitada, era como si no me reconociese a mí misma. Me alegro de al menos haber conseguido no correrme.
Sabía las consecuencias que tenía desobedecer al Amo en cosas así, pero no lo puse en peligro a Él, no hice nada que le perjudicase. De modo que durante dos días me callé todo. El Amo me preguntaba porque notaba que no le decía todo. Si yo no tuviera conciencia ni remordimientos hubiera seguido mintiendo, ocultando la verdad para evitar lo que se vendría encima. Cada vez que me preguntaba por mensaje se me hacía más difícil negarlo. No aguanté y se lo dije. Por mucho que diga que está todo bien yo sé que no es así, no puede ser así cuando no me toca como antes. Entiendo que es un duro golpe para la confianza que deposita en mí, pero es que yo jamás haría nada que le causara algún mal o lo pusiera en peligro. Asumo mi responsabilidad. Asumo que mentí, que debí de confesarle todo al momento sin esperar más. Y debí levantarme e irme cuando traspasé las órdenes del Amo, daba igual que me diera vergüenza pararlo, daba igual que fuera la primera vez haciendo algo así. Yo debí actuar como sabía que me recompensaría. O al menos no haber mentido. 
No sé qué más decir porque paro cada poco por la tristeza y el fracaso que siento. Siento haber dado esa impresión del amo de mi amiga. Yo era la responsable de parar, no él. Y siento mucho haberle fallado a mi Amo, siento haber perdido la oportunidad de obtener una recompensa. Pero en ningún momento fui sumisa de nadie más que de Él,

Segunda edición: 05/05/2016
Me siento tranquila, he asumido lo que hice y que yo era la responsable, siento haber culpado a otros. Al margen de mis fallos, es un recuerdo que ahora permanece como lo que fue: una vivencia nueva y bonita que mi Amo me permitió tener y que otro hombre hizo que disfrutase.
Espero que todo me sirva para aprender porque mi error fue pensar que todo me ocurría por ser una puta, cuando en realidad mi único fallo fue desobedecer y ocultarle la verdad al Amo. Él quiere que sea mejor sumisa, solo Suya o con quien Él me permita serlo, y eso es por lo que debo luchar. Nunca hay que avergonzarse de lo que te hace feliz, y a mí ser Su pequeña puta me hace muy feliz. Así que siento mucho el daño que causé.
Ahora desde la calma y la madurez esperaré a que todo vuelva a su lugar, si así debe ser. Por suerte tengo un Amo que sabe olvidar y perdonar. Sé que muchos creerán que me entrega de esa manera porque no soy muy importante para Él, o que no es muy listo cediéndome sin sacar Él nada. Mi Amo tiene un valor y una consideración hacia mí que pocos tendríais en Su situación. Lo adoro tal y como es, aunque llore mientras me enseña a ser mejor y muerda las sábanas mientras me sodomiza.