Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

miércoles, 29 de junio de 2016

Más libre que nunca

Creo que no hay nada que puedas aprender desde tu zona de confort. No vas a aprender si no hay cambios, ni adaptación ni miedos o inseguridades. El fallo está en volcarlos sobre los demás, sobre personas que te dicen la cruda realidad y se esfuerzan por que crezcas. Ese es el caso del Amo. Tengo suerte de tenerlo y a veces me siento una ingrata por portarme como una cría que se preocupa y teme chorradas. Cuando está harto de oírme, opta por la única opción que puede tomar sin tenerme delante: dejar de hablarme. Ese es Su castigo. Sin expresarlo yo debería valorarlo como una orden explícita.  Al calmarse las aguas vuelve a ser Él conmigo. Me entran ganas de pegarme porque no merezco tanto por Su parte, me da vergüenza no estar a Su altura. Pero vuelvo a sonreír y a sentirme Suya. 
Días antes pensaba en la liberación que siento al leer Sus palabras. Me hacen estar ahí, como si supiera que no tengo opción, que voy a ser de Él hasta que mi cuerpo no pueda más. Es una sensación parecida a una escena de rapto. Quisiera que me llevara con Él y me atara para cumplir siempre sus servicios, sin opciones, sin pensar ni siquiera en que tengo en mi poder la decisión de marcharme. Sé que nunca me atará, ni de manera figurada ni literalmente. Pero si pienso todo esto es porque confío en el Amo y porque mía es la decisión de ser Su esclava. Al ceder mi cuerpo a Él, mis actos y mis pensamientos, creeréis que ya no soy libre. Sin embargo lo sigo siendo porque mía es la decisión de doblegarme. Al ejercer ese poder sobre mí yo me siento libre. Es muy difícil de explicar pero es como si sabiendo que le pertenezco no me sintiese perdida ni enjaulada en mi cotidianidad. 
Hace menos de una semana quedamos para que me follara. Habían pasado dos semanas y lo echaba de menos terriblemente. Quería que tuviese el culo perfecto y listo para Él, pero me mandó a la ducha para asegurarse. Al volver me tumbó boca arriba y me dijo que me tocara, que quería que oliera a puta cerda. Lo hice y después me comió el coño, al poner Su boca sobre mí lo único que dijo fue: "hueles a gloria". Yo le apreté la cabeza contra mí y al correrme se levantó y lo limpié a lametones. Me riñó suave: "¿Tú crees que esa es manera de apretar la cabeza de tu Amo contra tu coño?". No Amo perdón, es que cuando me viene la corrida... Me folló de lado mirándome a la cara mientras me insistía para que yo me moviera con rabia, me pidió que le pegara una torta en la cara y lo hice quizá demasiado fuerte. Así que me la devolvió. Mi coño se contrajo de las ganas. Después me dio por el culo y me sodomizó mientras veíamos un capítulo de una serie. Recuerdo que me hizo ilusión cuando me propuso el plan de verlo. Pero no me imaginaba acurrucada a Su nivel, con caricias en el pelo y besitos. Me imaginaba más bien lo que pasó. Al quedarse satisfecho me usó de almohada y se recostó sobre mí. No quería moverme ni aunque estuviera incómoda, quería sentir todo su peso y serle de utilidad. Cuando ya nos vestimos, lo seguí al baño y le limpié la polla después de hacer pis.
Todo esto es para mí ser libre. Son actos que yo he consentido al entregarle una parte de mi vida. No por ello soy tonta o menos libre que cualquier mujer con un novio vainilla. Estos actos conectan con mi ser, es un pedacito de mí. Incluso la orden más básica por Su parte: "contesta esto, no veas más eso sin mí, te jodes si quiero contarte el final de la película..." Todo eso para mí es ser libre. Y cuando siento que mi felicidad se tambalea me doy de hostias porque me veo estúpida por poner en riesgo algo precioso. Y si de verdad quiero mi libertad tengo que aprender que estoy para cumplir y obedecer. ÉL Y SOLO ÉL DECIDE POR MÍ.

lunes, 20 de junio de 2016

(No) basta un beso

El Amo tiene razón: cuando estoy triste solo me apetece llorar y correrme. Lo que me pasa en realidad es una tontería y sé que carece de importancia si lo comparo con las preocupaciones que puede tener Él. Solo lo echo de menos y las semanas son largas cuando no lo veo.
Esta mañana me puse a recordar el ratito que lo vi ayer. Tan solo acudí donde me dijo, me senté a Su lado y me besó. Cuando Sus labios tocan los míos es como si el mundo no importase, es como ser libre desde mi interior. Me agarró de la coleta y pegó mi boca a la Suya muy fuerte. Yo sentada allí tan solo quería que me llevara con Él, que nunca se terminara ese momento. Pero ni cinco minutos pasaron y ya me mandó para casa. Yo no tengo Sus responsabilidades y sé que cualquier minuto que tiene piensa si puede verme. Comprendo todo eso, pero no se me quitan las ganas de ponerme a Sus pies. 
Cuando llevábamos dos meses hablando y aún no nos conocíamos en persona, Él me decía: "prefiero planear bien el momento de vernos y hacerlo con calma... Porque ahora a ninguno de los dos nos va a bastar con darnos un par de besos la primera vez que nos veamos". Tenía razón, por eso es mi Amo. Cuando nos conocimos yo terminé desnuda nada más ponerme una mano encima. Me corrí en Sus manos y lo veo como si fuera hoy mismo con Sus vaqueros y Su camiseta. Venía de viaje, exactamente igual que ayer cuando lo vi, y no he podido evitar unir ambos recuerdos. 
Si antes no nos bastaban un par de besos, sabiendo que nos quedaríamos con las ganas, hoy esos besos me saben a gloria. Las ganas que tengo de estar con Él no han cambiado ni una pizca, más bien han crecido. Y cuando paso semanas sin verlo mi cuerpo entero lo echa de menos. Por eso ese beso fue como una cura. Antes quizá fuera poco, pero ahora me agarro a esos momentos porque sé que a veces no se puede quedar como antes. 
Yo he crecido y he madurado mucho con Él, gracias a los consejos y también a las riñas que me ha echado. Me sigue costando diferenciar algunas cosas, entender que si tiene trabajo y no le apetece verme es por eso, no es porque yo haya hecho algo mal. Es difícil porque nuestra relación es básicamente sexual y cuando eliminamos eso lo paso muy mal. Poco a poco, cada vez que surge ese miedo o esa inseguridad subjetiva, voy controlando mis ideas e imponiendo la razón y la realidad al pensamiento negativo. Hay que ser adulta y saber aplazar las recompensas sin ponerse tonta. 
Supongo que os pasará igual cuando lo echáis de menos. Es como si se os trastocase el humor y la percepción de las cosas sencillas. Pero también sabéis que cualquier palabra que os diga vuestro amo os enciende de nuevo, las esperas parecen más llevaderas y los problemas no son tan grandes. Somos fuertes, podemos seguir adelante solas. Sin embargo eso no nos hace dejar de desear ese contacto, esa palabra o esa mirada Suya. Ese beso. Porque a veces un beso basta. 

jueves, 16 de junio de 2016

Silencio

He sido una impulsiva y una tonta por escribir al Amo sin pensar dos veces en lo que decía. Luego leo las cosas que me dice y tiene razón, y duele porque siento que lo decepciono y le hago daño. Y yo no quiero eso ni tampoco que pierda la confianza en mí. Lo he hecho mal, pero no dejo de intentarlo todos los días. Esta mañana pude haber rechistado por una cosa y me la guardé. Pero no sé qué me pasó para no actuar con la misma sensatez por la tarde. 
No es excusa, pero lo echo de menos. Creo que nunca voy a dejar de tener ese sentimiento. Y lo sé, me dan igual los hombres a los que conozca. Yo sé seguro que Él va a estar en mi pensamiento siempre y no quiero dejar de verlo. Todo tiene que ver con lo que escribía en la entrada anterior y nuestra manera de estar juntos. A veces solo querría ser de verdad Su perra, no pensar, ni exigir nada, porque el Amo está ahí para darme todo lo que yo necesito. 
Pero cuesta instaurar ese pensamiento y abandonar el convencional. 
Yo intento cada día ser mejor, no lo digo por decir. Tan solo quiero que el Amo siga creyendo en mí. Es lo que más fuerza me da cuando fallo. 
Lo adoro sin más.

No hay castigo. Bueno sí, el silencio que es el peor de todos. 

Sexo con los pies en el cielo

Me despierto y lo primero que hago es coger el móvil para espabilarme. El Amo no me ha escrito nada pero me es imposible no pensar en Él. Da igual que esté triste o contenta, más animada o más apática, que me folle siempre me apetece. Es algo que necesito. Es como el café que se toman todas esas personas que lo veneran como si fuera la gasolina para empezar el día. Se lo beben al margen de que estén felices o tristes. Pues yo soy igual con lo que se refiere al Amo y a Su manera de follarme. No lo puedo tener todos los días, es más, lo tengo en dosis muy pequeñas, pero solo eso me hace desearlo con más ganas. Esta mañana busqué un vídeo para correrme y levantarme pronto de la cama. Vi uno que me recordó al Amo porque es una de las fantasías que quiere cumplir conmigo llegado el momento. Era muy cortito y objetivamente he visto muchos otros que son más bestias y más guarros. Pero al verlo pienso en el Amo, en cómo sería vivir eso con Él y rápidamente se convierte en el vídeo perfecto. La nostalgia es un sentimiento de anhelo por algo que has vivido y ya no tienes. Cuando me corro se me arquea la espalda y sigo tocándome porque no quiero que se acabe el orgasmo. Pero termina y aparece la nostalgia por algo que nunca he tenido, sin embargo es la emoción más parecida con la que puedo asociar lo que siento, 
Busco el sexo porque es mi manera de acercarme a Él y a lo que soy yo. Soy una puta cuando voy en el autobús y algún hombre me mira sonriendo, sabiendo que al seguir caminando mirará mi culo justo donde termina el vestido. Soy una puta cuando imagino que el coche que me deja pasar se detiene y el conductor me invita a entrar. Son fantasías e historias en mi cabeza. Siempre han estado ahí pero el Amo me ha hecho consciente de la trascendencia que tienen en mí. El sexo es parte de todos porque todos somos animales, va en nuestro ADN. Pero somos seres humanos también, y algunos tienen la necesidad de follar todos los días y otros no tanto. En mi caso necesito muchas tazas de café, por emplear el símil del principio. 
Pocas cosas he tenido claras en la vida, pero desde que conocí al Amo, tengo que la certeza de que necesito el sexo. Y cuando digo sexo debo precisar el significado extra que tiene para mí. Una vida sin que me folle no sería natural para mí. No solo por el sexo en sí, si no por lo que implica para mí servirlo. Si quito las humillaciones, Su risa de cabrón cuando me abre el culo, Su manera de llevarme del pelo a modo de correa o el frotarme contra Su pierna como un animal que necesita correrse... Si quito todo esto, es solo sexo, algo que cualquiera podría darme. Viviría conforme a lo que la mayoría tiene, al modelo de relaciones convencionales salpicadas en algunos casos de un poco de sexo guarro. No estaría mal del todo pero no me sentiría plena. El sexo es la base que todos practicamos, pero cada cual le va añadiendo un matiz. Para mi el sexo es servir, es sentirme usada y humillada, es ser pequeña pero poderosa aún de rodillas, es aguantar Su polla por el culo porque lo veo feliz, es ensuciarme la cara... Necesito mi idea de sexo. Es a lo que recurro cuando estoy triste, o cuando quiero que esté conmigo, o cuando estoy rabiosa y quiero que me baje los humos y también cuando estoy mojada y babeo porque fantaseo con que tome lo que es Suyo. Es lo que me hace conectar conmigo misma, porque no puedo ir por la vida abriéndome de piernas con cualquiera y dejándome follar. El Amo me pone los pies en la tierra y me ofrece el cielo con el que fantaseo. 
El sexo es la vida y Él para mí es el extra. Todo brilla más cuando el Amo me folla. No importa cómo lo hagan los demás porque para mí Él siempre tendrá las llaves de ese cielo. 

lunes, 13 de junio de 2016

La más furcia

Era la primera vez que nos veíamos después de mi berrinche del fin de semana.
Llega el Amo y estoy lista como me pidió: vestido puesto para evaluarlo, mordaza en la boca, descalza y ropa interior fuera. Hoy además parecía una muñequita porque me hice dos coletas, sumado al vestido y la mordaza, estaba realmente apetecible. Me pone frente al espejo y me recoge el vestido detrás para hacerlo ajustado y corto. "Así estás mucho mejor...", dice mientras me toca el culo y me mira el coñito. Le quito los zapatos como ya es costumbre y Él me quita el vestido.
Sube a la cama y hago el amago de acompañarlo pero me para. Me dice que vaya a cuatro patas por la habitación y dé una vuelta. Me gustan esas órdenes, que disfrute de verme y demore el placer y el castigo. Me pide que le enseñe el agujerito de mi culo. Así que me separo las nalgas y se lo muestro. "Apoya la cabeza en el suelo, de rodillas y las manos abriéndote el culo, así es como se comportan las putas". Esas palabras llegan a mi coño y gimo con la boca pegada al suelo. Me incorporo ahora sí para ir a la cama y me vuelve a detener. "Quédate a cuatro patas en el suelo, baja un poco más el culo para ponerlo en pompa... Eso es". Busca el hueco con Su polla y me la mete entera, así, sin más, sin besarme porque no lo merecía. Me da unas cuantas metidas y yo callo los gemidos como puedo. Sé que ponerme mimosa y quejarme lo pone más cachondo y ya lo siento bastante duro en mi culo. Me pone en la cama y me vuelve a dar por el culo. Se inclina un poco a mi lado, me mira y me dice que estoy muy guapa con la mordaza, que le encanto así. Después me vuelve a llevar al suelo y me da por el culo estando totalmente tumbada boca abajo. Ahí sí que me veo en la obligación de levantar el culo porque si no las embestidas me hacen chocar la cadera contra el suelo y soy muy finita. Aguanto muy bien y el Amo me dice que soy la más furcia al oído. "Esto es una enculada de verdad, un bombeo en condiciones para dejarte bien jodida". 
Vamos a la bañera y allí hablamos y me pica con algunas de Sus bromas. Cuando lo termino de secar vamos juntos a la cama, yo a cuatro patas detrás de Él y el Amo tirando de mi coleta. Me pongo boca arriba y se ríe en mi cara: "mira que lista,.. No te toca coño ahora así que ponte boca abajo y prepárate para recibir". Ay, allá vamos de nuevo... Me gusta muchísimo verlo contento y con esa mirada de cabrón. Sé que si me porto bien me dará por el coño. Y así es. Cuando lo hace me pide que lo abrace con las piernas como haría si no fuera tan puta. Le lamo la cara y me muerde en el cuello. "Bueno bueno, ahí ya te pasas de puta". Se sonríe ante Su alumna, sabiendo como soy. Sentir tanto placer en el coño, con Sus huevos en la entrada de mi culo y Su boca dejándome una bonita marca en la piel... Así es imposible ser buena. 
Nos quedamos relajados en la cama y me pide que le lama los huevos. Acudo despacio con mi boca y saco la lengua, me gusta mucho el sabor que tienen, salado. El Amo me detiene porque le hago cosquillas. Lo intento de otro modo pero se ve que hoy no es el día. Me quedo recostada en Sus piernas y me hago un ovillito. "Chúpame la polla anda...". Sé que en parte me lo pide para que no me sienta "inútil". Me monto sobre una de Sus piernas y casi sin rozarme comienzo a pasar mi coñito por ella. A veces ni siquiera la toco pero yo sigo el movimiento de arriba y abajo con mis caderas. Es como cuando era pequeña y follaba con mi almohada y mi peluche. Sonrío divertida mientras alterno mano y boca. Creo que ya no hay vuelta atrás, voy a necesitar correrme. El Amo se da cuenta: "que puta furcia eres joder... Tienes algo cerca para rozarte y te mojas como una cerda. No lo puedes evitar ehh...". Yo sigo subiendo y bajando la boca por Su polla. Es tan perfecta... No me la saco ni un instante, no la toco con las manos. Estoy apoyada en la cama y muevo la pelvis como nunca. Es un roce suave pero intenso y es cierto que estoy ya encharcada porque al bajar y apoyar el coño sobre Su pierna suena mi charco. El Amo suelta una exclamación de asombro y se le pone más dura en mi boca. Cuando me ve como una cerda Él se empalma más. Le pido permiso para correrme y me dice que sí. Sigo moviéndome con Su polla en la boca. "¿Quieres correrte con la polla en la boca?" Uhummm... Eso es un sí. Con la boca ocupada es todo lo que puedo decir. Voy alternando el roce adelante y atrás en mi clítoris con la bajada y la subida. Este movimiento le gusta al Amo porque se parece al de follar cuando me deja montarlo. Además al bajar suena el chof chof de mi coño. De vez en cuando se escucha un "que cerda eres" o "que pedazo de furcia". Estoy a punto y Su polla está durísima y empalmada dentro de mi boca. Me corro y me agarro a Su pierna, me toco el cuerpo desesperada... Deja que descanse unos segundo y corriendo voy a terminar la mamada. Tocaba corrida en la boca y fue estupenda. Me gusta todo de Él. Solo con mirarlo embobada soy feliz. 
El Amo está contento y ese es el mejor regalo para mí. 

domingo, 12 de junio de 2016

Relato: Cómo convencí a mi madre para dejarse follar

Me había portado fatal y el Amo llevaba dos días sin hablarme. Tengo amigas con las que no hablo en semanas enteras y no siento esta necesidad de escribir. Pero ellas no me sodomizan, ellas no complementan mi sumisión ni tampoco me mojan el coño solo con palabras. Suena mi teléfono y veo un mensaje de Él. Me dice que viene a recogerme a mi casa y que espera que lo que va a hacerme provoque alguna reacción en mí… Yo me pongo un poco nerviosa pero me gusta leer Sus palabras. Estoy en casa de mis padres pasando parte de mis vacaciones de verano así que cuando llaman al timbre del portal voy corriendo sabiendo que es el Amo. Mis padres no lo conocen pero les he hablado de Él como un amigo, por eso no es raro que venga a buscarme. Me dice por el telefonillo que va a subir a casa porque necesita entrar al baño. Genial, una oportunidad estupenda para que mis padres conozcan a mi Amo como el hombre que solo sube a casa para mear. Mi padre no está, un apuro menor. Lo espero en las escaleras y le digo que mi madre está en el salón antes de que entremos. Él me mira, dibuja esa sonrisa canalla de medio lado y me dice: “bueno, cambio de planes”.
Va al baño sin que mi madre lo vea, porque está la puerta del salón cerrada, pero no me parece bien que se vaya de casa de esa manera y seguro que a Él tampoco. Así que entro primero en el salón y se lo presento a mi madre. Se dan dos besos y el Amo le dice: “vaya, por fin te conozco. Siempre tuve curiosidad por ver de donde le venían a Zo algunas cosas”. Mi madre lo mira simpática pero algo extrañada por el comentario. Yo lo miro sorprendida porque ya sé por qué quería subir a casa, y no tenía nada que ver con su vejiga llena. Más bien con mi castigo. Lo miro y me advierte con la mirada. Será mejor callarme, al fin y al cabo mi madre sabe hablar y le dirá que no. El Amo se sienta en un sofá con ella y yo en el otro. “Me parece que has debido de tener mucha paciencia para educar a esta niña, porque a veces es lo que es. Y muy respondona y exigente”. Mi madre se ríe y le da la razón a medias. Un reto para mi Amo… Él le comenta que está más morena que yo y que tiene un atractivo peculiar. Yo lo único que hago es contener la rabia. Mi madre se lo pasa bomba bromeando con Él porque no sabe lo que hay detrás de todo. Sin embargo decide levantarse y nos dice que va a la habitación a ponerse el bikini, que va a la piscina a reunirse con mi padre. El Amo la detiene cogiéndola por la muñeca de manera suave. “Bueno, pues déjame que te dé mi opinión sobre la ropa que llevas para ver si hay algo que podamos mejorar… La falda es bonita, un poquito más corta es como le sientan bien a Zo (le levanta un poco la falta de manera que le toca casi el culo por de bajo de la tela). Y la blusa no está mal, te hace buenas tetas (se pone detrás y me guiña un ojo poniendo cara de guarro mientras sube las manos a las tetas)”. Mi madre no se cree lo que pasa y yo intento poner la expresión más neutra posible porque tampoco salgo de mi asombro.
El Amo la lleva al sofá, le levanta la falda y le separa las piernas. Al ver que no hace nada por pararlo, a pesar de que su cara es de sorpresa, le separa la ropa interior y comienza a darle lametones por el coño. Mi madre tensa las piernas y no sabe dónde colocar las manos. Sin que ninguna de las dos lo esperásemos, el Amo se detiene y se levanta. Se dirige a mí: "¿Me enseñas dónde tenéis el baño?". Voy hacia el pasillo y Él me sigue. Por muy tentador que esto pudiera parecerme en cualquier otra situación, ahora no quiero ni mirarlo a los ojos. En otro momento me hubiera arrodillado y caminado por el pasillo a gatas para terminar haciéndole una mamada. Pero ahora no. Solo siento mucha rabia por Él y por lo que va a hacer. Cuando me entran ganas de pegarle es en estas situaciones. Lo que pasa que luego no me sale ni enfadada de verdad. 
"Has aguantado bien la tensión puta... Pero no creas que no me doy cuenta de tus rabietas. Se te escapan miradas de humana exigente que se cree con derechos. Ahora la vas a convencer para que me la folle. Y no quiero que rechistes, te veo venir. Pon buena cara, voz convincente y lo haces sin más".
Hago el amago de un puchero pero me reprimo. Como vuelvo pronto del baño, mi madre no piensa en la opción de que mi Amo me esté haciendo lo mismo a mí. Por otra parte, está anonadada por que acaba de ocurrir, no creo que esté pensando demasiado. Me siento con ella en el sofá y le digo que Él está aprovechando para responder unos correos importantes. Ahora viene lo difícil...

    - Hija, ¿de qué lo conoces?
  - Pues es un amigo mamá, no hay mucho más que explicar. Hemos compartido muchas cosas... Y le tengo mucho cariño. Y bueno, lo que tienes que saber es que es un buen hombre. El mejor que he conocido. Si ha hecho eso contigo es porque le encanta, porque eres mi madre y porque quiere lo mejor para mí y quienes me rodean. Sabía que te gustaría y que no lo ibas a apartar. No lo pienses como traición, simplemente disfruta lo que Él puede darte. 
    - Ya pero no lo conozco y no he estado con nadie además de tu padre. 
    - Es tu decisión pero te aseguro que no te vas a arrepentir. Yo te cubriré...

Sé que esas últimas palabras han dado en el clavo. Justo cuando escucho los pasos del Amo mi madre me sonríe en señal de complicidad. Yo le hago un gesto con la mano indicándole que estaré justo en mi cuarto. El Amo entra en el salón y cierra las puertas sonriéndome como un auténtico hijo de puta. Yo me voy a mi cuarto y oigo a mi madre gritar como lo haría yo, lo está disfrutando y Él seguro que también. El morbo que le debe suponer tirarse a la madre de Su cerda debe ser increíble. 
Oigo la puerta de mi cuarto abrirse. Yo estoy en la cama medio dormida, no quería pensar en nada hasta que no llegara Él. Era un castigo que merecía y la rabia que pueda sentir es proporcional a mi comportamiento de cría. El Amo entra por primera vez en mi cuarto, ve la cama donde me he corrido tantas veces mientras Él me veía por cam. Donde tantas veces lo he visto yo a Él decirme guarradas y tanto disfrutaba sin saber a donde llegaríamos. Me mira con cara de niño pequeño consentido. "Gracias por dejarme hacer esto cari... No lo voy a olvidar. Ya sabes que debía hacerlo para enseñarte modales. No puedes comportarte así por tonterías, es como si no valorases todo lo que te doy". Lo sé Amo, yo lo sé, pero a veces me cuesta la vida callarme en todo y obedecer, le digo. "No pasa nada. Si tú ya sabes quien es mi putita pequeña y tontita... Nadie te va a quitar tu sitio". Asiento y hago un mimo en su pecho. Me trago todo el orgullo y le pregunto qué tal lo pasó. "Ha sido estupendo... Ahora ya sé de donde te viene tu olor de puta (lanzo un gruñido bajito)... Jajaja! No te pongas así. Lo he pasado muy bien. Me la he follado como me ha dado la gana y me he corrido en su cara. Tendrías que haber visto como se agarraba a mí y tomaba impulso para que se la metiera aún más...". Estoy contenta, no ha sido tan malo y si Él lo disfruto yo estoy también contenta. Seguro que mi madre nota abierto el coño un tiempo largo. La polla del Amo es perfecta para eso. Le sonrío feliz. 
Me toma la cabeza entre sus manos y me come la boca... "Ahora voy a ver que puedo hacer contigo... No me quiero ir sin mancillar tu habitación de niñita". El Amo se levanta, cierra la puerta y me recuesta sobre la cama colocándose encima... Lo demás forma parte de lo mejor que sabemos hacer el uno con el otro. 

martes, 7 de junio de 2016

La profundidad del querer

Siempre he creído que quererlo era permanecer a Su lado y protegerlo a Él y a Su mundo. Quizá no es que lo creyera, si no que era el escalón más alto al que había subido. Ahora me doy cuenta que hay pisos más arriba, que no basta con quererlo y otorgarle mi compañía, quererlo aunque no pase las 24 horas de mi día con Él, ni quererlo aunque estemos separados. Esas cosas son la base tal vez, pero no sirven de nada si a Su lado tiene a una chiquilla que lo agobia por tonterías. 
Pensaba que yo era una persona celosa, y sí que tengo rasgos de ese defecto, sin embargo me he dado cuenta que soy aún más exigente y reclamante de atenciones. Me encanta ser el centro de Su mirada, recibir Sus halagos y sentirme protegida por Él. Cuando en mi mente algo de eso se tambalea, lucho por conseguirlo como si nunca lo hubiera tenido, sin darme cuenta que a veces tengo que poner de mí misma porque el Amo no puede estar a cada minuto diciéndome lo que soy. El Amo me anima a fantasear y comparte todas mis ideas, donde por inmadurez soy yo la protagonista, en cambio al cambiar las tornas me cuesta tratarlo de igual manera, es como si tuviera miedo a perderlo, como si creyera que de ese modo otra puede ser más importante que yo para Él. Él jamás se ha comportado de manera posesiva conmigo, es más, hasta este momento no he llegado a valorar de verdad el esfuerzo que puede hacer por acallar esa vocecilla que le dice que puede perderme, que yo no soy Suya. Sin embargo Él es capaz de ignorar todas esas cosas y apoyar mis ideas. Y también tiene Sus peculiaridades, tiene Sus reservas y prácticas que considera muy Suyas, pero nada de eso le impide actuar con naturalidad ante lo que proponemos, ni acapararme ni asustarse creyendo que lo voy a abandonar porque otro ha ocupado Su lugar. 
Hoy el Amo ha actuado como lo hago yo: con actitud de víctima, haciéndose el lloroso, pidiendo perdón mil veces y en definitiva culpándose de todo. Nunca jamás se ha comportado así, porque sabe que si me da libertad yo vuelvo a Su lado. Él se calla todo eso por MÍ, porque quiere que esté feliz. Porque Él no dice que me quiere, pero me lo demuestra. Y yo soy una imbécil que lo amarga por tonterías en lugar de disfrutar con Él Sus fantasías aunque a mí no me incluyan. Porque querer también es confiar, dejar aire a esa persona que te importa para que haga algo que le gusta y saber que volverá contigo. 
No puedo ser una hipócrita que dice que lo adora pero después lo machaca por escucharlo decir: "Fulanita está muy rica". Si lo quiere decir pues que lo diga, sin la obligación de adularme a mí también. Y esto no tiene nada que ver con ser Amo y sumisa, a las parejas vainilla también se extrapola. Es parte del querer por el otro, parte de decidir callarte tus egoísmos y hacer feliz al otro. La segunda cosa por la que quiero cambiar es porque Él es el Amo. Yo no debería montar circos ni reclamar cosas. Soy Su perra, Su cerda y punto, plantarme una sonrisa y creérmelo. 
Nada de esto es fácil, pero Él es mi dueño, el hombre que me ha regalado lo que soy, que me cuida, está pendiente de mí y me quiere sin ataduras. Creo que en nombre de todas esas cosas puedo dar lo mejor de mí y otorgarle el espacio que necesita para hablar sin meditar palabras, temeroso de mi reacción. Mis premisas deben ser únicamente confiar en Él, en que hará lo mejor para mí y en que soy de Su propiedad. No me quedan muchas oportunidades, así que voy a por todas, porque prefiero trabajo duro hoy y estar a Sus pies para siempre mañana.