Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

jueves, 28 de julio de 2016

Mi entrega

En el mundo de las relaciones D/s no existe una acotación estándar que determine la entrega que debe alcanzar una sumisa para considerarse como tal, cada pareja la establece según sus circunstancias y gustos. Me gustaría hablar de lo que considero yo como entrega y el nivel al que yo he llegado en casi dos años con el Amo. Tengo que aclarar que en un comienzo, yo me consideraba más sumisa que cualquier otra cosa. Con el paso del tiempo ese concepto se ha teñido un poco con en el de esclava. Y lo digo así porque no acato todas las cosas con una sonrisa. Igual que he evolucionado como sumisa también lo haré como esclava.
Para mí la entrega supone una capacidad que engloba el comportamiento, la obediencia y el sexo. Ser sumisa para mí no era solo entregarme sexualmente y darle placer al Amo, suponía también actuar bajo unas normas que el me dictaba y por supuesto obedecer las cosas que me pedía. Bajo mi punto de vista no puedes quedarte solo con una de las tres cosas y obviar las que no te gusten o te resulten difíciles de conseguir. Si eres sumisa, lo eres para hacerle una mamada hasta que se te salten las lágrimas y lo eres también para mostrarte delante de quien sea o realizar tal tarea, por poco que guste. 
El nivel al que yo he llegado, como decía, ahora es muy alto. No me considero como al principio cuando mis opiniones tenían voto. En este momento mis peticiones son escuchadas pero el Amo no se pone a dialogar conmigo para decidir hacer esto o lo otro. Por supuesto aquí impera el sentido común: tu amo no te puede forzar a hacer algo que te haga mal o que es muy duro para ti. Considero además, que el amo que es bueno de verdad no necesita que su sumisa lo frene, es él quien conoce sus límites y sabe qué cosas la pueden dañar. 
En el momento en el que estamos ahora el Amo y yo, cuando ocurren situaciones tontas en las que yo me pueda poner celosa, pueda recriminarle algún comentario o cualquier otra tontería, no hay ocasión para dialogar sobre eso. Dialogar en estos casos solo alimenta mi impulso de exigir algo. De modo que el Amo me corta ese comportamiento con un castigo acorde a la situación. Es algo que le agradezco muchísimo. Cuando el problema es mayor y hay que dialogar la cosa cambia, porque en mi estado de nervios e impulsividad me cuesta hablar de una manera madura, pausada y sin acribillarlo a mensajes. Es algo que tengo que cambiar. Por eso prefiero infinitamente que el Amo me mande callar, me deje sola para que me tranquilice y después hablarlo. Cuando la discusión es grande o ha afectado a una de las partes, veo necesario hablar de manera calmada y a ser posible con cierto nivel de igualdad entre ambos. Esto no evita que Él siga siendo mi Amo y yo esté por debajo, pero ayuda a solucionar las cosas. 
Quizá me he desviado un poco del concepto de entrega, pero lo que es que para mí se refiere a una enculada en el sexo, a una norma para el comportamiento y a una orden. Ha habido momentos en los que me he callado, queriendo rebatir mil contestaciones que el Amo me daba. Soy consciente de las veces en las que callar es mejor. Lo difícil viene cuando sientes que llevas razón y no puedes decir ni pío. Ahí es donde de verdad se demuestra la sumisión de una de las partes, pero también el poder de un Amo para comprender a la persona que es de su propiedad y darle lo que necesita.

NOTA (11/08/2016): cuando hablo de sumisión y ser esclava lo comento todo desde mi punto de vista. Por supuesto que yo no soy esclava si leéis el significado de esa palabra. No quiero ofender a nadie y menos a las que realmente han conseguido someterse a sus dueños con ese nivel de pertenencia o entrega. Sin embargo, mi relación con el Amo ha cambiado mucho. No puedo entrar en detalles que son solo nuestros pero hay órdenes y rutinas que nos han hecho avanzar hacía ese concepto de dueño y esclava. Ser esclava supone suprimir tu voluntad, acatar absolutamente todo sin una sola queja u objeción, y creo que eso a día de hoy muy pocas personas lo consiguen. Y esas personas tienen todo mi respeto. Por eso no quería que por cumplir ciertas características me considerase a mi misma a la misma altura. 

lunes, 18 de julio de 2016

Es verano y soy Suya

He dejado pasar mucho tiempo sin escribir, y quería haber publicado un relato antes de esta entrada, pero tampoco quería dejar pasar más tiempo sin escribir algunas cosas relativas a nuestros últimos encuentros antes del verano. 

El Amo estuvo en mi casa hace un par de semanas. No era la primera vez que venía a verme allí, pero digamos que esta vez sería especial por otras razones. Olvidé abrir la puerta a gatas y ponerme mi mordaza, no fue a propósito ni por vergüenza de estar en mi casa, simplemente fue un despiste por el cambio de entorno. Por fin me follaba en mi cama, en mi habitación, con mis cosas alrededor, siendo Él parte de mi mundo. Me folló el culo al borde de mi cama, tan solo con mi camisón rosa. Yo hacía tope apoyando las manos en la pared para que Sus embestidas no me dejaran señales con los bordes de la cama. Daba igual en realidad, me estaba bombeando el culo con tanta fuera y tantas ganas que mis esfuerzos servían de poco. Sin embargo ese gesto de alivio para mí, a Él lo ponía aún más cerdo. Me veía jodida, pequeñita debajo de Su cuerpo y con una polla grande y dura partiéndome en dos. Si yo fuera hombre hubiera disfrutado como un animal de lo que tenía ante mis ojos. Y eso fue lo que hizo el Amo. Yo me quejaba de vez en cuando, me daba algún mimo y le decía que me notaba el culo abierto. Notaba todo el roce cuando metía y sacaba Su polla. Pero solo con girarme y verlo disfrutar se me pasaban los males. No quería que parase, tan solo que saciara Sus ganas en mi cuerpo. Estando boca abajo se salió Su polla de mi culo. Sentí alivio al instante, pero un alivio vacío porque Él no estaba dentro de mí. Así que cogí y me llené de nuevo. Me sentía arder pero es que no me importo yo en ese momento. Seré tonta tal vez por querer irme jodida y Él tan tranquilo a Su casa, pero es ahí donde reside el placer. Hubo un momento en el que se movía muy poco. Estuvo diez minutos seguidos así, sin sacarla. Me lo recalcó para que me diera cuenta de la resistencia que había adquirido después de haberme sodomizado. Mi culito luchaba por cerrarse, notaba como le apretaba, pero Él continuaba dentro y no dejaba. Me dio mimos y salió, me levantó las dos piernas, encogí la tripa cuando me sodomizó y me agarré a las sábanas para aguantar. El Amo me miró jodida y sonrió cabrón, entonces alargué los brazos y le cogí el culo para que me diera más fuerte. Entró de nuevo colocándonos de lado, haciendo la cucharita pero mejor: con Su polla por el culo. Vimos un capítulo de una serie y yo me quedé en el suelo porque mi cama es individual. Él estaba muy a gusto y entonces reparó en mí: "¿Tú estás bien ahí abajo?". Le dije que sí, que prefería que Él estuviera cómodo y disfrutara de la cama. Me sonrió de la manera más dulce y más bonita del mundo: "así me gusta, eres una buena perra". No por estar yo abajo iba a dejar de aprovecharse, de modo que me ordenó que se la chupara. Como sé que le gusta mucho mucho el contraste, iba alternando la mamada con sorbos de Coca-Cola fría. A falta de hielo era lo mejor que podía darle. Le encantaba, gemía del gusto. Al final se corrió en mi cara, en mis sábanas de niña buena. Le limpié la polla y me rocé contra sus piernas para despedirme. 

Pasados dos días lo volvía a ver. Esta vez tocaba además comer juntos, hamburguesa me dejó comprarle. Llegué acalorada y con mucha hambre pero es verlo y desaparece todo. Me olvido de lo que hay al margen de estas cuatro paredes. Es la mejor sensación del mundo, algo que solo personas especiales consiguen. Le llevaba incluso el postre, con fruta y algo más para picar por si le entraba hambre. Ya que Él la otra vez me llevó chucherías y me hizo cazarlas al vuelo como una perra, era lo menos que podía hacer para agradecerle. Me sodomizó y me folló, me comió el coño y le apreté contra mí cuando me corrí. Lo lamí y le quité los restos de mí. Nos bañamos y comimos. Me quedé en el suelo y usé la cama y el suelo a modo de mesa. Tan solo me corrió la posición para decirme que me pusiera más cerca de Él. Cuando llegó el postre me dijo, parándose un segundo antes para dar más importancia a Su mensaje: "vamos a hacer una cosa, si no me gusta lo que has preparado te follo el culo muy fuerte, y si me gusta también. ¿Estás de acuerdo bonita?". Contuvo la risa lo que pudo antes de que yo le contestara que sí, que no me dejaba muchas opciones. Fue entonces cuando ya no aguantó más y se rió en mi cara. Me contagió su sonrisa y subí a la cama. Se corrió en mi boca. No me enjuagué y volví con Su sabor a casa. 

Nuestro último encuentro me lo guardo para nosotros. Pero no me olvidaré de Su manera de acariciarme la cara, de tenerlo encima de mí, de usarme para reposar ni de Sus palabras: "tienes una cara muy bonita, eres guapa". Gracias por venir Amo, tú ya sabes lo importante que era para los dos. 

martes, 5 de julio de 2016

Algo que nunca conté

Puedo amoldarme a una situación en la que por razones ajenas a nuestros deseos tengamos que estar separados. Sufriría mucho pero podría vivir, sobreponerme y querer a otro. Eso sí, nunca como lo quiero a Él. Pero si lo pierdo por mi egoísmo, por mi pesadez y por hacerlo infeliz, no podría perdonarme en mucho tiempo, quizá nunca. Si recordáis quienes me leéis con asiduidad, en Cero: la primera vez ya contaba mi primera vez con el Amo. Lo que no contaba, aunque quizá algunos lo deduzcáis leyendo el conjunto del blog, es que esa fue además mi primera vez. Nunca jamás había estado con ningún hombre, ni siquiera un beso, una caricia o cogerse de la mano. De modo que quizá ahora entenderéis mejor lo que el Amo representa para mí. Cuando lo conocí, Él había comenzado una etapa importante de Su vida, nunca llegaríamos a ser pareja, o al menos sí que comprendía que era algo bastante improbable. Yo por el contrario nunca había comenzado ninguna etapa y vivía cobijada por unos padres que no me obligaban a irme de casa. En nuestras conversaciones, sin aún habernos visto cara a cara, yo me convencía y creía de verdad que lo nuestro sería solo cosa de dos encuentros. Yo quería alguien que me diera seguridad para mi primera vez, no me importaba que no fuera mi pareja, porque de sobra sabía que no tienes que acabar de novia ni casándote con tu primera vez. Así que vi las cosas de manera práctica. 
Después de los primeros encuentros que creía serían los únicos, seguimos quedando. La relación se convirtió en una relación D/s. Recuerdo perfectamente llamarlo Amo cuando me entristecía y lo ponía tenso cuando en una quedada algo no me salía bien y no me follaba como a Él le gustaría, por algo que yo consideraba mi culpa. Eran nuestros comienzos como Amo y sumisa y los "problemas" de entonces los veo hoy estúpidos. Fue algo que superé y aprendí. Otras de las cosas superadas es la necesidad de contacto en nuestras citas. Ahora tengo interiorizado que no siempre tiene que estar tocándome, si no que soy capaz de estar a Sus pies, en la bañera o en la cama sin pegarme a Él. Si el Amo desea contacto me reclama y me busca, y esa sensación de sentirme útil y querida es mucho mejor que el agobio al que lo sometía, incluso molestándome si prefería que estuviéramos en silencio. Otra de las barreras que he superado es la de los celos. Es un muro muy duro porque los celos se pueden presentar de muchas manera y a veces no los identifico a tiempo para actuar. Sin embargo, he aprendido a no reclamar Su atención cuando lo veo hablando con otra. La rabia que puedo sentir por un piropo que no dirige a mí se va evaporando. 
Quizá ahora comprendéis mi apego y el cariño tan grande que siento por Él, las ganas de seguir y pelear. 
Aún me quedan cosas por asumir y es el ser egoísta y pesada. Armo auténticas montañas de granos de arena. Esto ocurre por algo muy sencillo: las cosas que el Amo me dice tienen mucho valor para mí. Y cuando me cuesta asumirlas o no sé afrontarlas como buena perra me rebelo. Es mi orgullo, mi humanidad y mi soberbia lo que me hacen actuar así. Una perra no siente soberbia ni orgullo. Solo es perra y obedece. Para Él, el fallo real es comportarme como una pesada, pidiendo perdón por algo que carece de importancia en lugar de serenarme. La auténtica prueba a la que me somete es aceptar la orden y ser buena perra o argumentar mi incapacidad para obedecerla sin más. Es el muro que me queda por conquistar. Si he podido con los anteriores puedo también con este. Creía que necesitaba saber las verdaderas órdenes del Amo para no actuar así. Pero no. Lo que tengo que saber es comportarme. 
Si me pierdo de Su mano, si nunca más quisiera saber de mí... Nada tendría sentido. No podría entregarle mi sumisión a otro. Él me descubrió y me educó, y aunque no lo volviera a ver, sería una traición hacia Él. Yo lo prefiero así además, porque todo lo que hiciera me recordaría al Amo. Si con mi comportamiento le hago olvidar lo bonito del principio, todo se acabará: mi dulzura de niña del comienzo, Su cuidado y delicadeza para tantearme y conquistarme, y más tarde las guarradas que nos decíamos que ahora parecen frases de adolescentes comparadas con nuestras charlas de hoy. No quiero perder lo que somos y tampoco soporto hacerlo infeliz siendo una pesada egoísta que no se calla cuando me lo pide. Actitud de mejora y cambio, saber que haré de todo por estar juntos. Eso es lo que puedo prometer. Es mi mitad, me da igual lo que yo signifique para Él, y puede que esto sea egoísmo, pero no quiero perder lo que soy por perderlo a Él. De modo que tengo que conseguir que sea feliz si quiero conservar eso, porque no puedo sumirlo en la tristeza por mi capricho de quererlo.  

sábado, 2 de julio de 2016

Sueños bollo

Tengo poco tiempo y no sé cómo llamar a la entrada. Os contaré un poco rápido, pero no quería dejar de escribirlo porque es algo demasiado peculiar y que no puedo contar a la ligera. Vosotros en cierta forma ya me "conocéis". 
Bueno, os pondré en antecedentes. Hace unos dos días el Amo me pidió que tonteara con una chica por twitter. No es de nuestra misma ciudad pero si alguna viene a la nuestra al Amo le gustaría conocerla. El caso es que el prefiere que hable yo y que sea yo quien la atraiga. Algo así como ser un cebo, aunque a mí me encanta el concepto de ser Su perra de presa. Pues bien, ayer con el tonteo y demás la chica en cuestión me mandó un mensajito de buenas noches, todo esto después de haber estado practicamente ligando la una con la otra. Me insinuó que me corriera y estuve muy tentada a decirle que no me dejan. Y era cierto, el Amo me ha prohibido correrme hasta que no lo vea. Me callé todo eso lógicamente. 
Cuando me fui a la cama estaba muy contentilla. Me dormí pero mi cabeza seguía pensando en guarradas. Soñé que estaba en una cama muy grande. Estaban mis padres y unos amigos suyos. Estaban hablando las mujeres de lo que cuesta encontrar a una chica que quiera experimentar con ellas y después incluso lanzarse a algo con la pareja, es decir, un trío. Los sueños no tienen sentido, por eso estaban los cuatro alrededor de la cama, uno subidos y otros a los pies de la misma, unos con calzoncillo solo y otras con el camisón solo. Yo estaba escuchando todo lo que decían tumbada a los pies de la cama. Llevaba una medias y un sujetador muy bonito, y lo que hacía era tan solo insinuarme con mi postura: sacaba culo boca abajo, apoyaba las tetas y levantaba el cuello o simplemente estiraba los brazos apoyando la boca en ellos. Ahora en el sueño hay un salto espacio-temporal y estamos mi padre, mi madre y yo en el coche de camino a casa. Mi padre aparca en la calle y sube directo a casa pero mi madre me coge de la mano y me lleva entre dos coches. Se pone de cuclillas y tira de mí para que haga lo mismo. Se aparta el vestido y se tira de las bragas un poco para abajo. Veo mucho flujo y el clítoris muy gordito. Mueve las caderas y se roza contra el charco que ya se ha formado. Yo me aparto la minifalda y al no llevar bragas (tal y como el Amo me ha ordenado en la realidad y como escribo esto) mis flujos resbalan por las ingles. El coño está también gordito y palpita por las ganas. Mi madre no me toca pero solo la imagen de verla agachada así, en un estado tan cerdo y que lo quisiera compartir conmigo me hace tener ganas de correrme. La última escena que aparece en el sueño es una en la que estoy en el baño de mi casa. Estoy desnuda de cintura para abajo y me estoy rozando contra el borde del váter. Está frío y eso me pone más cachonda. De vez en cuando paro y me toco un poco con los dedos pero en seguida vuelvo al váter. Estoy con una pierna en cuclillas como estaba mi madre y la otra con la rodilla levantada para elevarme y rozarme como si follara contra el mármol. Si el Amo me viera diría que soy una perra de verdad...
Entonces me despierto y tengo la mano en el coño. Yo no recuerdo habérmela llevado ahí. Cuando comienzo a pensar mejor compruebo que me sigo tocando y paro al instante porque las ganas del sueño las tengo ahora también. No puedo correrme y aunque me controle no quiero tocarme y sufrir con la idea de lo que podría ser. Pero me da mucha curiosidad saber que se siente al rozarme así contra el váter, de modo que me levanto corriendo antes de que todas las ganas se vayan. Tan solo pensar en el sueño el deseo vuelve. Al sentir el frío del mármol en mi coño me muevo con más ganas. Ya lo he experimentado y paro. Por orden del Amo no debo correrme y aunque sea frustrante haber tenido ese sueño justo cuando no lo podía cumplir en la realidad debo aguantarme. Me encantaría escenificarlo para el Amo y que Él me dejara correrme mientras me mira. 
Creo que los sueños están mu conectados con la realidad: la chica del twitter es más mayor que yo, no como mi madre pero sí me saca unos años, el ir sin bragas en el sueño sin motivo aparente cuando el nexo se encuentra con la realidad y la orden del Amo... Y miles de detalles que me guardo para mí. Lo que quiero ahora con todas mis fuerzas es ver al Amo, que haga conmigo lo que toque y contarle el sueño mientras me sodomiza muy fuerte. 

(Lo revisaré más adelante con calma para corregir errores de texto. Lo siento si hay alguno muy gordo)