Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

jueves, 25 de agosto de 2016

Mi amiga decía que

Sé que os debo un relato, pero para que me salga realmente bien debo tener una motivación grande, y ahora mismo mi cabeza está ocupada por otras cosas. La primera es Él. Siento que hemos avanzado tanto que los obstáculos de ahora son solo piedrecitas en el camino que nos hacen crecer, y no los baches que nos hacían daño antes. Me noto cambiada, y espero que por decirlo no lo gafe. Me siento más racional cuando los celos de antes quieren salir a la superficie. Porque aunque los pueda sentir, ahora me veo capaz de quedar por encima de ellos y no dejar que dominen mi pensamiento. 
Y la segunda cosa que ocupa mi pensamiento es el concepto de Amo para mí. Le estaba dando vueltas al asunto, recordando conversaciones y otras cosas. Es difícil de explicar porque yo no sé lo que es el BDSM en sí, yo no vivo con normas que otros crearon para un colectivo, yo no sé de protocolos, no sé de saludos ni de reverencias con las que se pueda medir la educación que he recibido por parte del Amo. Es un tema complicado de tratar y espero no molestar a nadie, tan solo es mi punto de vista. El Amo para mí es mi dueño. Con esa frase de siete palabras podría resumirlo. Sin embargo son palabras cargadas de matices personales y únicos. Y recalco: personales y únicos. Porque si no hay dos parejas o dos tipos de relaciones iguales, ¿por qué debo ajustarme a lo que dice el BDSM que es un Amo? Si a vosotros os funciona me parece perfecto y genial. No sois mejores ni peores que mi Amo y que yo, simplemente vuestra idea se ajusta más a la norma. Yo por ejemplo no pienso en casarme nunca, no por ello la relación que tuviera con mi pareja dejaría de ser auténtica. Pues esto para mí es lo mismo. 
Mi amiga me solía decir que mi Amo no dejaría de serlo mientras yo lo siguiera llamando así, que mi única tarea constante era el creérmelo cuando se lo dijera. Me ha hecho falta volver a escuchar ese audio que guardé pensando en que un día me sería útil. Y ahora comprendo de verdad el sentido de sus palabras. Su manera de tratarme cuando discutíamos sería la acertada o no, me gustaría más o menos, pero era la que Él sabía darme y al llamarlo Amo era la que tenía que aceptar. No quiero decir con esto que por llamar a alguien Amo ya se le permita todo, no es eso. Creo que todos somos mayores para elegir bien a las personas que nos rodean y preocuparnos porque sean personas que nos cuiden y no nos dañen. Partiendo de esa base, hay que aprender a no cuestionar lo que tu dueño te ordena. Muchas veces mi Amo se ha equivocado al ordenarme algo y ha reculado. Pero lo ha hecho Él solo, yo no he ido detrás a regañarlo. Cuando las personas se sienten libres no tienen miedo de reconocer sus fallos y eso no lo sabía ver.  Me doy cuenta de la presión que debe suponer a veces tener a una persona a tu cargo, por llamarlo así, y darte cuenta de que no eres perfecto, de que fallas, de que puedes herirla... Y de que al fin y al cabo todos estamos en continuo aprendizaje. 
Mi Amo es mi dueño y no está en mí cuestionar el trasfondo de sus órdenes ni formarme montañas de arena por cosas que aun no han pasado y que ni siquiera sé cómo serán. Vive el presente si es lo que te hace feliz y no te tortures con la idea del futuro, me decía mi amiga. Si al servirlo soy feliz, si obedeciendo me siento realizada y si su bienestar me hace feliz, pues a la mierda la percepción que tengas los demás de mí.
Gracias por los consejos que me diste, nunca te equivocaste conmigo. 

viernes, 12 de agosto de 2016

Carácter

Antes de comenzar me gustaría dejar un comentario aquí: la anterior entrada ha sido reeditada con una nota al final. De modo que podéis pasaros si os apetece a leerla completa.
^-^

Quizá me repita con alguna entrada que ya he publicado, pero en estos últimos meses me ha dado tiempo para reflexionar y hablar con otras personas de lo que yo considero relación D/s. De modo que me parece un tema sobre el que puedo volver a escribir porque he aprendido cosas nuevas. Y la primera cosa, la más importante y la que me servirá de eje para hilar el resto del texto, es el peso de nuestro carácter. Me explico. 
Estamos todos de acuerdo en que ser Amo es estar pendiente de tu sumisa, preocuparte por su bienestar y educarla para que mejore, repercutiendo en beneficio de la relación común. La sumisa por su parte debe obedecer todos los deseos del Amo, mostrando su opinión si este lo permite pero nunca exigiendo castigos, premios o atenciones. Para que ambas cosas lleguen a buen cauce es necesario conocer a la otra persona, llegar a acuerdos y fijar las bases de esta relación. Estas bases son únicas y hechas a medida para cada tipo de relación. Quiero hacer hincapié en esto porque a veces parece que un Amo debe estar todo el día encima de su sumisa, ella ser simplemente obediente y que todo vaya como la seda. Las cosas nos son un "me gustaría ser", las cosas son imperfectas porque somos seres humanos ante todo. Cada cual conoce sus defectos mejor que nadie y mejor que nadie sabe si está dispuesto a hacer un esfuerzo por mejorar y ceder un poco de terreno por el bien común. Hablo de todo esto porque a veces parece que un Amo es un Dios, y también se equivocan, también fallan y también se agotan ante la tarea de educar y tener una persona a su cargo. Y por supuesto no todos son iguales porque su carácter no es el mismo. 
Os pongo un ejemplo. Hay personas que son muy independientes y tienden a pensar que los demás también lo son o que no necesitan tanto apoyo. Pongamos que un Amo se ajusta a este perfil, y no se trata de que no cuide  a su sumisa, sino de que se le pasa preguntar si le ha ido bien el día, si ha tenido algún problema o si le ha ido bien en tal cita médica. Se le olvidan detalles que ella achaca a que no se ha preocupado por ella, que no la valora y que algo tuvo que hacer mal para que Él no le preguntara. Y no pasa nada de eso, simplemente al hombre que sigue siendo tu Amo se le pasó preguntarte porque es humano, porque va en su carácter preguntarte quizá por lo que realmente importa. Ahora pensamos en una sumisa que falla constantemente, que decepciona a su Amo y que reclama atenciones cuando teme perderlo. Se culpa de manera tonta en ciertas partes, porque su Amo no va a dejar de estar con ella por un fallo si realmente ve un esfuerzo por su parte. Sin embargo le duele que su Amo piense que no pone interés o que simplemente son llamadas de atención. Lo que ella pide es tan solo que la eduquen: "para de culparte y piensa si realmente te he dedicado menos de lo que merecías o de lo que podía darte". No hay que entrar en más debate, las sumisas no lo necesitan la mayoría de veces, solo una orden clara que obedecer y abandonar el comportamiento que disgusta al Amo. Porque lo que menos desean es disgustarlo y que Él cambie su actitud cercana con ellas. 
Parece todo de sentido común pero os aseguro que en la práctica cuesta. Y cuesta mucho más tener en mente la personalidad y el carácter de nuestra pareja D/s, en lugar del prototipo perfecto de Amo y sumisa. Saber que cuando fallamos no estamos siendo ni malos Amos ni malas sumisas, solo personas. Ni yo ni vosotros sois ese prototipo, ese canon perfecto al que aspiramos. Fijad vuestras reglas y encontrad vuestro equilibrio. Al fin y al cabo esto es como cualquier otra relación: a cada cual le funcionan unas cosas. Lo bonito de esto es que no hay dos Amos iguales porque no hay dos sumisas que necesiten lo mismo. Disfrutad

lunes, 8 de agosto de 2016

Perras

A las princesas se les pone un cojín en el suelo antes de que se arrodillen para mamar.
A las perras no se las avisa de que las van a encular.
Las princesas no llevan escrito "FURCIA" en la frente.
Las perras le llevan la comida a sus dueños.
Las princesas piensan más en su placer que en el de los hombres.
Las perras adoran servir y complacer a los hombres.
Las perras adoran la lefa de sus amos en la cara, abren la boca y gimen para pedirla.
A las princesas se las halaga por el vestido tan bonito que llevan.
A las perras se las felicita por el cuerpo hecho al gusto de sus dueños.
Con las princesas se puede discutir.
Cuando se zanja una conversación y se ordena silencio las perras deben obedecer.
A las princesas se las pasa a buscar a casa.
Las perras reciben a sus amos arregladas y puntuales.
Las princesas comen en la mesa, al mismo nivel que sus parejas.
Si el amo lo ordena, las perras comen en el suelo, con cuenco de agua y de comida separados.
Las princesas eligen su ropa interior.
Las perras a veces van sin bragas, desplegando el olor que las delata.
En la piscina y en la playa, las princesas usan silla o tumbona para tomar el sol.
El césped y la arena es el lugar de las perras.
Las princesas odian ensuciarse y estropear sus lindos peinados cuando follan con los hombres.
Las perras están guapísimas cuando reciben la corrida de sus amos.
A las princesas hay que tratarlas con delicadeza para follar.
Las perras adoran que las sodomicen y las usen.
Una princesa se reserva su culo y su cara libre de lefa porque no quiere ceder en tanto.
Una perra sabe de sobra que sus tres agujeros están a disposición de su dueño y que ella no decide la duración ni el uso de cada uno.
Las princesas se adoran.
LAS PERRAS ADORAN A SUS AMOS.