Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

lunes, 28 de noviembre de 2016

Tú, aprovéchate de mi

No hay etiquetas, no hay nombres, no hay estándares a seguir. Solo está Él y lo que me dicte. Con la cantidad de veces que he puesto a prueba su paciencia, el Amo sigue siendo mi dueño. Y soy muy consciente de que debo seguir esforzándome para estar a su altura.
El otro día el Amo estuvo en mi casa. No tenía tiempo para mucho y dejó claro lo que quería. Yo acaté feliz de que viniera. Tenía muchas ganas de ver su cara disfrutar, con eso me valía y no iba a reclamarle nada. En la mesa dejé el café que me pidió, yo lo esperaba de rodillas con la ropa interior puesta y la camiseta. Me llevó al salón y su polla me llenó la boca. Movía las caderas del gusto y mi cabeza subía y bajaba. Notaba que le gustaba. Se cambió de sitio y al cabo de unos minutos me cogió de la muñeca: "Ven, voy a follarte". Se me encendió la cara. Eso significaba que había hecho las cosas bien esta vez. Era como mi regalo.
Quizá muchos me echéis a la hoguera con lo que voy a decir pero creo que el BDSM es una tapadera. Sé que para muchos es una forma de vida, y siento si lo que digo no gusta, pero es tan solo mi opinión. Cuando yo empecé con el Amo, Él no era mi dueño ni teníamos una relación D/s. Sin embargo los pensamientos del tipo: "¿y si follamos y ya no me vuelve a llamar?", "y si tan solo se aprovecha para pasar un buen rato... Al fin y al cabo no somos pareja y no me debe nada". Supongo que son preocupaciones que las mujeres solemos tener al dar ciertos pasos. Yo en aquellos momentos no me entregaba como ahora, tenía voz y voto para pedir y exigir lo que me gustase recibir y lo que no. Otra cosa es que nunca llegase a hacerlo, si bien porque siempre ha sido un hombre muy bueno conmigo.
Cuando se convirtió en mi Amo y yo en su perra las cosas cambiaron: esos pensamientos que temí en los comienzos volaron, tal vez debido a que fui madurando y conociéndolo mejor. Podían haber permanecido porque nuestra relación era ya mucho más intensa y mi entrega podía ser malinterpretada como cesión de derechos en beneficio de Él. Si me abandonaba, ahora sí que podría pensar que le di demasiado. En cambio ese pensamiento no ha cruzado mi mente, ni tan siquiera cuando me dejó. No me arrepentí ni lo hago de ser como soy con Él. Y precisamente el abrazar mi naturaleza es lo que me ha liberado de esos temores convencionales. Pero no la uso de excusa para sentirme bien con lo que hago. Supongo que resulta difícil de explicar. Lo nuestro no es BDSM, no lo uso para sentirme bien entregándome. Mi interpretación es básica: yo soy suya y Él tiene derechos sobre mí porque yo lo he consentido, porque confío en Él. Si me deja no necesito la excusa del BDSM para decir: "no, Él me daba por el culo a placer porque yo era su sumisa". No necesito hacer esa interpretación para sentirme bien. Porque el ser así con Él es lo que me hace más auténtica. Y jamás me voy a arrepentir de ser una cerda, una puta o lo que sea que soy.
A mí ser sumisa de sesiones, de entregarme a cualquier que sea dominante, no me funciona. Porque me tiene que gustar a esa persona, tengo que establecer un vínculo. Que me digan "puta" no me hace propiedad de nadie, que me den unos azotes nunca o que me ordenen como comportarme tampoco. Para mí la sumisión es como tener piernas, la llevo conmigo vaya a donde vaya. Pero la guardo dentro de mí, y tan solo la dejo salir con Él, con el Amo. Ni me hace mejor ni peor que otras personas que la vivan de manera sesionada. Tan solo que ese estilo de vida no es para mí.
Mientras que lo tenga a Él, mi cerebro no es capaz de crear un vínculo similar al suyo con otro hombre. Porque para ser de su propiedad lo implica todo: gestos, costumbres, estilo... No puedo mantener eso si otro hombre me ordenase cosas diferentes. Sería un caos para mí. Además de que me resulta imposible y, en cierto modo, una especie de traición hacia el Amo. Por eso yo le pertenezco y no hay otras marcas que las suyas en mi cuerpo.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Margaritas a los cerdos

No sé bien cómo va a resultar esta entrada, tan solo necesito escribir. Han sido ya un par de encuentros los que hemos tenido en los que creo que me he portado de manera excelente. Yo debo ser la criatura más impresionable ante su persona, porque es como si olvidase todo estando en sus pies. No necesito ser más guapa, no necesito tener el pelo perfecto, no me da vergüenza ser yo misma y no me da vergüenza ser una puta. Nada de esto me había sucedido con nadie. Me dan igual cuales fueran sus motivos para hablarme en aquel momento en que nos conocimos, me dan igual cuales fueran sus intenciones, no me importa si me consideraba más o menos bonita. Lo único que sé es que sus palabras hacia mí eran sinceras. Las ganas que sentía por mí no se podían fingir, pero Él es un caballero también, y supo como comportarse para no asustarme. 
Cuando nos vemos ya sé lo que puedo pedir. También sé que la humildad es recompensada y una cualidad que al Amo le gusta. En dos veces que nos hemos visto Él ha cambiado sus planes por ver una mejora en mí, por ver que me sabía comportar y quedarme en mi posición. Me ha dado lo que consideraba justo. Me ha follado de la manera más maravillosa que podía imaginar. Sin poder parar de mirarlo lo empujaba contra mí y le susurraba que lo adoraba. 
Siempre me he jactado de decir que no puedo darle a otro lo que le doy a Él. Y no es cierto del todo. No se trata de que no pueda dárselo porque yo ya tenga dueño y me sienta suya, si no porque... No sé bien cómo explicarlo, perdonad. No puedo ser yo con otro porque ya soy así con mi Amo. La emoción que siento al verlo es única para mí, la fuerza que saco para recorrer distancias, para organizar encuentros a pesar del cansancio por mi trabajo o por lo que sea, las ganas que le pongo a todo lo que a Él implica... ¿Cómo puedo dárselo a otro? No puedo y tampoco me parece justo entregar lo más bonito que tengo a alguien que no lo merece como Él. Yo he abrazado mi naturaleza gracias al Amo. Se ha preocupado por hacerme entender que no estaba mal sentirse así, que no estaba mal tener fantasías cerdas. Lo que siempre me inculcó fue la prudencia y la responsabilidad: no es malo ser una puta, pero no puedes ser así con quien no te respete primero. Nunca des margaritas a los cerdos, nunca entregues lo más maravilloso que tienes a personas que no lo valoran ni te ven de manera completa. 
Mi único deseo es ser suya. Y le pido perdón por insistir cuando me dice que no podemos vernos, o cuando tiene que cambiar algunos planes. Sé que no todo lo puede controlar y que no es su deseo dejar de verme. Pero ya os he hablado de como me siento cuando sé que voy a verlo. Supongo que alguien me entenderá si digo que te sientes la persona más feliz del mundo solo por el hecho de saber que lo vas a ver, que te sientes fuerte, que no te importa esperar un día, dos días o una semana, porque sabes que tu premio está ahí. Olvido que los planes pueden cambiar a veces, porque mi único pensamiento es que lo voy a ver. Y con eso me basta. Con verlo. Claro que me hace muy feliz que me folle y que me pete el culo... Es una sensación increíble. Pero si eso no se pudiera, verlo unos minutos también me hace feliz. Esto que digo no lo he vivido con nadie más, solo con Él. Si el Amo me dejase, no podría darme de la misma forma a otro. Yo lo sé, no hay manera racional de convencerme porque es un sentimiento. 
Solo cuando Él me dice puta mientras me folla mi cuerpo entero tiembla, solo cuando Él me toca se me olvida el hambre, solo sus ojos reflejan de manera tan pura lo que soy y solo Él me ha follado como merezco Me encanta cuando me mira siendo un cabrón, sabiendo que puede hacerme lo que sea porque le pertenezco, y a la vez me mira con instinto protector, atento a mis movimientos. Me quedaría embobada horas mirándolo y sirviendo cada deseo que tuviera. No hay nada concreto que quiera recibir cuando lo veo, sencillamente porque ya lo tengo a Él delante. Eso es felicidad. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Llave y candado


)(()())(

Me uses, me abandones o me entregues, mi cuerpo ya tiene dueño. 
Camino sola, no busco la compañía de nadie.
No hay comienzo hasta que se arreglen los ayeres. 
Porque el recuerdo de tu sonrisa me hace tambalear hoy.
Siempre.

Mañana, o quizá un día de estos, reconocerás la mujer que tienes delante.
La ingenuidad que hiciste tuya ha madurado.
Sabe razonar, sabe ponerse en tu lugar.
Por fin te comprende y solo quiere que Tú lo veas.
Esperaré.

El tiempo es medicina y añoranza.
Las semanas de silencio ya pesan.
Pero más fuerte es el deseo de que reposes sobre mí.
Sentir que invades cada hueco de mi cuerpo que con gusto entrego.
Volver a verte.

Tal vez yo no sabía mucho de nada cuando te conocí.
Ningún momento malo puede ocultar lo bueno. 
Volvería a tomar las mismas decisiones que me llevaron a ti. 
Porque en lo más profundo de mí, sabía lo que eras.
Amo. 

)(()())(