Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

sábado, 31 de diciembre de 2016

Entrada breve de fin de año

¿Qué quiero para 2017? Pues quiero otro año con el Amo. Quiero que disfrute de todo lo que he aprendido con Él. Quiero ser su perra. Quiero que me honre cada vez que me toca, cada vez que me folla y cada vez que me sodomiza.
Espero paciente el momento de verlo, reflexiono con lo que he crecido a su lado y pienso en las ganas que tengo de quitarle los zapatos, de quedarme en sus pies hasta que me deje acercarme a su polla, de que me diga "tócame" mientras nos bañamos. De ser su puta, su furcia y su perra. Ser yo misma para Él y que esté orgulloso de mí. Con el Amo tengo el nombre que Él me otorgue, cada actuación que tiene conmigo me deshumaniza. Me hace sentir entregada, saberlo mi poseedor.
Mi deseo para este año es ser Suya. Y lo adoro y lo quiero por lo que es conmigo. No se difuminan las ganas de verlo, de tocarlo y de ser usada. Cuando me folla todo lo demás es como si desapareciese. Es una sensación que no puedo explicar, no tengo ni frío, ni hambre ni sueño. Con Él tengo todo lo que necesito porque lo único que quiero en ese momento es servirlo. Ponerme de espaldas y abrirle mi culo, ponerme de rodillas y gatear hasta su polla, rozarme contra su pierna para mojarlo, lamerlo de arriba a abajo mientras come o se relaja, gemir muerta del gusto y soportar las embestidas contra el suelo, mirar su cara de orgasmo cuando me lefa con gusto de ensuciarme el pelo... De que me recuerde que no soy princesa sin su permiso.
Estaré siempre para Él, cuidándolo desde donde esté y preocupándome por Él. Cuando recurra a mí tendrá a una compañera con la que ser Él mismo, una amiga a la que contarle sus pasiones y sus penas. Estaré para reír con sus chistes, para cotillear juntos, para calmarlo cuando algo lo turbe, para ser ese cuerpo que acoge en silencio sus necesidades y para esperarlo cuando pida espacio para Él mismo. 
Será maravilloso ser su sucia puta con carita inocente. De nuevo. 

viernes, 23 de diciembre de 2016

Balance final. Gracias Amo

Por suerte la vida y nosotros mismos nos hemos dado la oportunidad de demostrarnos que podemos ir más allá. Momentos buenos, malos, regulares, excitantes, difíciles, fugaces... Los malos no los olvido, porque para mí eran necesarios. No los rechazo ni quiero borrarlos de mi memoria. Con el tiempo dejan de doler pero es bueno que estén ahí, que me recuerden la clase de persona que fui con Él, y que Él fue conmigo. Que me recuerden que no quiero regresar a ellos. Que me hagan sentir el contraste con lo feliz que me siento ahora cuando el Amo me dedica sus palabras, se toma unos minutos por hablar conmigo o sonríe contento al leer mis ocurrencias. Gracias a eso he aprendido muchas cosas, y gracias a eso he evolucionado como persona y como sumisa con Él. Nadie ha logrado cambiar caminando sobre un lecho de rosas. Y así lo siento yo. Mis manos se han ensuciado cuando el suelo era el lugar en el que lloraba esperando su respuesta, mis rodillas se enrojecían calmándose con la similitud que adquirían cuando el Amo mirándome me hacía gatear por la habitación. Y al cabo de los minutos volvía a llorar como una niña a la que le han quitado su juguete favorito, deseando únicamente que fuera Él quien me consolase.
No me gusta coronar montañas ni clavar banderas de victoria, pero he hecho un gran avance con Él y en mi manera general de afrontar la vida. Me queda mucho por aprender, Él lo sabe y me lo recuerda a veces. Pero también somos conscientes de los mucho que hemos caminado juntos y de lo mucho que hemos mejorado. Recuerdo el horario que me impuso para que organizase mi vida, los regalos que me ha hecho por ser buena, lo mucho que se ha preocupado por mis amistades y por ampliar mi círculo social, la cantidad de veces que me ha valorado por mis cualidades cuando ni yo misma era capaz de verlas o de enorgullecerme de mis méritos. Infinidad de situaciones que vivo sin el Amo en las que mi mente lo trae a mi lado, porque para mí ya forma parte de mi vida. Todo lo que hemos compartido, charlas, risas, recuerdos, historias, momentos malos y buenos… Son vivencias que han echado raíces en mí. Voy a comprar una coca-cola y me acuerdo de Él, por poneros un ejemplo. Es normal que me ocurra de manera natural por el tiempo que llevamos juntos. 
Empezamos creyendo que nuestros caminos se distanciarían al poco de conocernos, sin embargo nos descubrimos el uno al otro. Ya ni cuento la cantidad de veces que lo he recibido desnuda, ni el porcentaje de ellas en las que lo comencé a hacer sabiendo que ya le pertenecía. Y es que nunca vi raro o ajeno su manera de tratarme. Yo quería que me usara y me follara como le diera la gana. Desde el minuto cero deseé complacerlo siempre, y también el Amo sentía placer por ordenar mi vida, por ponerme tareas y por ponerme normas simples que serían solo el principio de las que me dicta hoy. Ese era el placer cotidiano y diario, saber que yo ya no era solamente yo, sino que era parte de otra persona. Saber que cuando un hombre me mirase vería en mí a la mujer que Él posee cuando desea. El sexo es el broche final, es nuestro medio de conexión. Es la manera de demostrarnos lo que somos, de poner cada cosa en su lugar. Podremos discutir, aclarar las cosas y decir "está todo bien", pero hasta que no llega a follarme siento que ninguno de los dos recupera esa paz interior. Y puede que pocas personas entiendan esto, que no incluyan esto dentro del BDSM, la D/s o lo que sea. Lo que pasa es que ni yo ni Él buscamos clasificarnos ni etiquetarnos en nada. Soy suya y Él es mi dueño para disponer de mí como quiera. Punto final y bien gordo además.
Así que yo estoy feliz y orgullosa de cerrar el año con Él. Quiero que me lefe la cara, que me folle y que me rompa el culito muchos muchos años más. Que disfrute de mí y que me permita seguir aprendiendo a su lado, porque a día de hoy quizá es la persona que más me ha enseñado de la vida y de las personas. Y con la que más he madurado. Pero para ti Amo siempre quiero ser pequeñita. 
Tu pequeña puta. 

domingo, 18 de diciembre de 2016

Luces y sombras

No sería crítica ni razonable si alabase todo lo que el Amo hace. Ahora bien, que no saque a relucir sus defectos no quiere decir que no los tenga. Lo mismo que ocurre conmigo. Antes que ser mi Amo y yo su perra, ambos somos seres humanos con una personalidad y un carácter que se ha ido forjando a lo largo de años. Es algo tan propio y nuestro que cuesta dejarlo a parte en relaciones como esta. 

Como he dicho muchas veces, creo que con Él hace tiempo que dejé mi orgullo a parte. Es mejor no tenerlo cuando perteneces a una persona. En lugar de orgullo, a medida que pasa el tiempo voy ganando actitud críticas y habilidades para razonar con el Amo cuando es necesario. Él no tiene por que dejar su orgullo a parte. Bien sé que si se relaja conmigo me olvido de las cosas, y en lugar de darle la mano le cojo el cuerpo entero. Pero al igual que es duro conmigo, está aprendiendo también a ser comprensivo. No por comprender a la otra persona eres blando con ella. Y a veces se consigue más tendiendo una mano y arropando a alguien que te pertenece que exigiendo sin más. Es algo que el Amo ha aprendido, o creo que va aprendiendo poco a poco. 
El respeto que le tengo, la admiración y lo mucho que lo adoro hace difícil hablar de este tema. Yo jamás voy a criticar ninguna de sus actitudes, simplemente porque no me corresponde a mí juzgar nada. Pero creo que es necesario de vez en cuando analizar nuestros actos para mejorar. De modo que me toca hablar un poquito de mí. Cuesta definirse a uno mismo, pero creo que principalmente soy caprichosa. Me cuesta mucho hacerme a la idea de un plan cancelado, un contratiempo o cualquier cosa que implique posponer un encuentro con el Amo. Mi primera reacción es la desilusión pero se me pasa cuando Él me explica la situación y me dice que no pasa, que está todo bien y que ya buscaremos otro ratito. Y me doy cuenta al escribir esto: "no pasa nada, está todo bien", del poder que tienen sus palabras en mí. Una de las virtudes que más me gustan de Él es su sinceridad, aunque duela cuando escucho algo que no me gusta. Cuando me dice cosas como esas me calmo al instante, confío en sus palabras porque sé que no me las diría de no ser ciertas o tan solo para que me callara. 
Supongo que las ganas de verlo me hacen de algún modo egoísta. Me centro tanto en querer verlo que olvido que si me dice que no puede es porque tiene algo importante. Lo que pasa que me encabezono tanto con verlo y buscar alternativas que se me olvida su situación. Es algo en lo que tengo que mejorar pero en lo que he avanzado muchísimo. También quizá porque entiendo que si insisto cuando no hay posibilidad, lo único que consigo es agobiar y resultar egoísta de verdad. Pero repito lo mismo: basta una explicación por su parte para yo entender y callar. Es una actitud madura por parte de ambos en lugar de querer terminar con algo sin ponerse en la piel del otro.

Después están las luces, las virtudes y todo aquello que prevalece siempre en nuestros recuerdos. Y es que Él es un hombre paciente conmigo. Puede que con otra persona no hubiera tolerado ni la mitad de lo que ha aguantado conmigo, y es algo que siempre agradeceré. Desde el momento que lo conocí, desde el minuto cero en el que me tocó ha sabido enseñarme, ser comprensivo con mi situación, saber esperar cuando tocaba y animarme cuando me veía lista. Su mente y su pensamiento es algo que siempre me ha fascinado. Es listo, ocurrente y tiene siempre algún detalle con el que me sorprende. Y su manera de escribir cuando quiere ponerme como una perra en celo no tiene punto de comparación con otra para mí. Es un hombre muy responsable con todo lo que hace, jamás me ha puesto en peligro de ningún tipo y quizá se preocupa más por mí en algunos aspectos de lo que yo misma hago. He aprendido mucho del Amo en eso. Cuando una persona te importa mucho, quieres que se sienta segura contigo. Y no solo es misión suya protegerme, mía también con respecto a Él. Su sentido del humor es el más cabrón que he visto. Es tal que me sorprendo a mí misma como una perrilla rabiosa deseando echarle en cara que se meta conmigo o me chinche, pero a la vez con una sonrisa en la cara que me hace imposible enfadarme con Él. ¿Y por qué? Porque lo conozco, porque sé que no hay nada en sus palabras que haga sentirme mal a propósito. 
Y yo... No lo sé. No soy de sacarme virtudes. Me da miedo decirlo y ser un poco gafe. Pero supongo que ante todo soy transparente, no hay dobleces en mis actos. Cuando quedamos me folla siempre como si no hubiera mañana y le correspondo del mismo modo. Mis ganas de verlo son incondicionales. Adoro ver como se desviste, como pone la tele o como come. No necesito nada en concreto cuando se trata de Él porque el simple hecho de compartir un tiempo y un espacio con mi dueño me hace muy feliz. Mis ganas por verlo, por agradarlo en cada detalle y por que esté a gusto tampoco buscan nada a cambio. Tampoco hay nada que Él me pudiera hacer por lo que yo pudiera criticarlo en público o poner en tela de juicio su imagen. Esté conmigo, estemos separados o esté en la China yo voy a cuidar de Él en ese sentido y en todos. Creo que no hay una sola cosa que haya hecho en mi vida con maldad. De buena a veces soy tonta y cometo fallos que luego se vuelven en mi contra. Pero estoy aprendiendo de cada cosa que me pasa y que vivimos juntos. 

No puedo decir otra cosa más que soy sincera. Mi entrega a Él no tiene ninguna doblez y llegará un día en el que logre actuar según sus órdenes sin cuestionar nada. Y seguro que llegará ese día y el Amo también sabrá todo el poder que tiene sobre mí y la capacidad para manejarlo. Porque si hay algo que no ha cambiado en estos años es mi confianza en Él. Ninguno se ha rendido nunca con el otro, a pesar de haber pasado momentos malos. El motivo de eso no es otro que la luz. No importa pasar un momento malo si sirve para mejorar, no importa escuchar algo que no gusta si te ayuda a crecer. He dejado de angustiarme por el futuro con Él, de planificar todo hasta el punto que me hace sufrir si luego no ocurre. Mi única expectativa es hoy, es seguir siendo su perra, servirlo y recibir el premio que Él Amo considere. 

sábado, 10 de diciembre de 2016

Para ti

"Recuérdame tu horario"

Solo esas tres palabras hacen que me relaje, que me vuelva la sonrisa después de unos días muy malos y que de nuevo vuelva a latirme el corazón muy rápido. Antes de que el Amo me vuelva a responder yo ya estoy con un pie en la ducha, metiendo nuestras cosas en el bolso y revisando la ropa que me voy a poner. Me advierte que no llegue tarde y muchos menos que lo haga esperar.
Voy ya de camino a donde hemos quedado y parecerá una tontería pero, me siento hasta más guapa. Cuando ya me queda poco para llegar compruebo el móvil y miro la hora. Voy súper bien de tiempo. Me dará tiempo con calma de terminar de acicalarme, de abrir la cama y de dejar todas las cosas colocadas. Le llevo su comida al Amo y un par de cositas de dulce.
Al llamar a la puerta me pregunta que qué haría si un día el que llama no es Él y abro confiada. Pues me escondería detrás de la puerta y cerraría rápido para evitar que me viera desnuda o en ropa interior. Yo seré medio boba y olvidadiza, pero ya me conozco hasta su manera de llamar. Me lleva suavemente del pelo hacia adentro y me rozo por sus piernas como hacen los gatos mientras Él enreda con la tele. Se mete conmigo por cualquier nimiedad y me hace reír. Sabe que me gusta eso. Se tumba en la cama, yo me quedo en el suelo, y comemos. Al acabar me manda a recoger todo y toca con la palma de su mano el colchón para indicarme que puedo subir. Sé lo que va a hacer. "Estos días te has portado muy mal, ya sabes que no te mereces que te folle por el coño...". Hago un puchero y el amago de reclamar pero tan solo digo que esperaba ganármelo si durante su visita todo era de su agrado. Me dice que no, que no lo va a hacer. Así que me resigno.
Se abre hueco en mi culo y disfruta de meterla y sacarla, de bombear a su gusto. Para eso Él es mi Amo. Dispone de mí como es su privilegio. Yo aguanto muy bien y obediente sin ponerme mimosa. Quería que me lamiera la cara y me mordiese, pero no lo hizo esta vez y no sería yo quien pidiese más. Me llevo al suelo y me dio a cuatro patas. Sin sacármela me pidió tumbarme y se recostó sobre mi, los dos boca abajo. Ahora es cuando me pesa de verdad. Adoro esa sensación. Pero cuando me folla el culo en esa postura mi cuerpo es su colchón. Me mojo al escribirlo. Luego ya me dejó al borde de la cama apoyada para petarme el culo otro ratito. Al salir de mí me acarició y me dijo que había aguantado muy bien. No me notaba el culo dolorido pese a que Él no había salido de mí a penas unos segundos. 
Fui a preparar un baño caminando a cuatro patas y haciendo movimientos exagerados para que mis nalgas no se rozaran demasiado. Disfrutamos de ese ratito de tranquilidad. Le encanta que lo acaricie y le haga pequeños masajes... Cuando me lo pide me abrazaría a su pierna por la felicidad que me produce contentarlo en algo, aunque pueda parecer insignificante. Pongo música lenta y se mete conmigo por la elección que hice. Ay que cabrón es y como lo adoro tanto. Salimos y ya en la cama me dispongo a tomar posición para que tenga mi culito accesible. "No, date la vuelta, voy a follarte el coño". ¿De verdad? Murmuro yo. Se me ilumina la cara y dejo que me coloque como Él esté más cómodo. Me corro dos veces con el Amo sobre mí. Le agarro el culo y me abrazo a todo su cuerpo como queriendo que nunca nunca se separe de mí. Al final me da la vuelta y se da el último gusto con mi culo justo antes de correrse. Mi carita de puta espera su premio... 
Mi ser lo que espera es que el Amo comprenda que soy suya para todo.