Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

viernes, 24 de febrero de 2017

Necesidad vital

Somos animales, animales inteligentes pero animales al fin y al cabo. Saltamos cuando algo nos hace feliz y nos apartamos del resto cuando estamos tristes. Las cosas que más me llenan son las que satisfacen mis necesidades primarias: dormir, comer y follar. A lo mejor os parezco una simple pero me podría pasar la vida con esas tres cosas y ofreciéndoselas a Él. Aunque seamos seres inteligentes (unos más que otros), creo que al menos una de esas tres cosas están en vuestras preferencias diarias. 
¿Y por qué nos cuentas todo esto? Pues muy simple. El otro día nos vimos, se nos torció el plan original que teníamos y me preocupé por si al final no podíamos vernos. Pero me contuve, no me adelanté a la situación y esperé a ver qué ocurría. El Amo me dijo que tenía una necesidad vital, que quería correrse y quería hacerlo conmigo. No hubiera sido justo haber actuado como si yo fuera la única en desearlo. Os parecerá algo lógico y que vosotros no haríais pero yo recién estoy aprendiendo un sinfín de cosas. El caso es que gracias a haberlo aprendido por haber fallado otras veces, el Amo supo apreciar mi buen comportamiento y aunque no pudiéramos hacer el plan original se acercaría a mi casa para estar juntos un ratito. Cuando me porto bien lo animo a estar juntos. En ese momento corro y salto de alegría, literalmente además porque voy corriendo para casa a encontrarme con Él. Con Él... Me gusta Él, me gusta su furia a la hora de abrirme el culo. Me gusta su instinto de cazador, me gustan sus dientes clavándose en mi brazo, me gusta su lengua lamiendo mi cara y me gusta su boca devorando la mía. Y yo... Espero paciente bebiendo en el estanque, alerta a la señal que me haga ir con Él. Con solo recibirla mi corazón late a mil, mi coño se moja y mi boca no se puede cerrar. Permanece abierta de manera inconsciente, sabiendo lo que llega. Y es que Él es mi líder de manada. Lo que Él diga se obedece y en lo que Él piense yo creo. Es simple y sencillo, es primario y básico porque somos animales. Ellos no cuestionan nada. Siempre busco metáforas o comparaciones que expliquen mi sumisión, mi entrega a Él o el quererlo como superior a mí. Me siento liberada al hacerlo, no porque necesite sentirme integrada en algo, si no por saber de dónde pueden provenir mis deseos. 
Cualquier otra podría haber ocupado mi lugar, no soy única ni excepcional en el mundo para nadie. Pero lo puedo llegar a ser cuando me conocen y se dan cuenta de lo que poseo. El Amo me conoció del todo. Lo que yo le doy podrían dárselo otras mujeres, quizá no la misma pero sí completarse entre varias. Pero, ¿y la actitud? Podría ser similar pero eso ya no sería un calco de mí. Me he dado cuenta de que soy reemplazable y por primera vez no me asusto. No me asusto porque sé que no habrá nadie exactamente igual que yo, en lo bueno y en lo no tan bueno. Habrá hombre mejores que Él en otros aspectos, no estoy ciega, pero no son Él. No tienen sus defectos, ni su sonrisa, ni su manera de meterse conmigo. Y habrá mujeres con miles de dones mejores que los míos, más maduras y con más experiencias que las hagan más sabias para enfrentarse a los problemas. Pero de una cosa estoy muy segura: ninguna de esas mujeres lo verá con mis ojos. Esto es un instinto, algo que te une a la otra persona, no es humano ni lógico. Al menos yo no puedo explicarlo. Y sin embargo está ahí y nace cada vez que lo veo, cada vez que hablamos o cada vez que simplemente pienso en Él. 
Al igual que los animales no seleccionan, si no que encuentran, a mí me ocurrió igual. Creo que por eso con Él salió bien: no forcé nada, ni tan siquiera a mí misma. No sé quien encontró a quien, lo único que puedo decir es que a las dos semanas estaba apoyada contra una pared sabiendo que era Él por cómo reaccionaba mi cuerpo. Que me gustaba y quería cponocerlo. Desde entonces no he dejado de ser un animalito que busca su roce. 

martes, 14 de febrero de 2017

Aprendiendo contigo y de ti.

Siempre he defendido la individualidad. Eso que te hace ser diferente incluso perteneciendo a un colectivo o a un grupo. Cuando empecé a leer sobre BDSM, hace ya casi tres años y medio, lo hice buscando comprender lo que sentía. Muchas cosas encajaron y muchas otras no. El deber del amo de cuidar a su sumisa, de educarla, de proporcionarle castigos, tareas y premios me fascinaba. Sentía que eso me gustaba y que sí podía encajar con la relación que mantenía con Él. Es maravilloso sentirse propiedad. Me sentía genial, genial sin tener que decidir porque un hombre estupendo ya lo hacía por mí en lo que se refería al sexo y a otros aspectos de mi vida. Puso a prueba mi capacidad de afrontar retos, me animaba a vestir de una manera más atractiva, me hizo abierta y extrovertida en aspectos que ni sabía que podría serlo. Educó mi mente y domó mi cuerpo. Sus normas salían a relucir en actos pequeñitos de mi rutina. 
Los momentos de dudas, de conflicto conmigo misma o de miedo eran arropados por sus palabras. Y lo que he descubierto a lo largo de meses y años ya con Él es que hay cosas que tienes que resolver sola, porque para eso soy adulta. En algunas situaciones necesitaré plantearle mis dudas, porque considero que Él debe saber cómo me siento ante aspectos que compartimos. Pero en muchas otras situaciones no. En esas ocasiones soy yo la que debe afrontar las cosas sola y tirar de mí. Porque no es bueno para nadie depender de personas ajenas para resolver conflictos, sea relación BDSM, D/s o vainilla. En cierta forma los textos sobre las relaciones entre un amo y una sumisa han venido a decir un poco lo contrario. No todos por supuesto, pero hablo en términos generales. Y por supuesto que cada cual debe tener el suficiente espíritu crítico como para saber hasta donde creerse lo que lee. 
Que lleguen a tus manos cosas como esta me revolvía todo: "El Amo siempre debe preocuparse por su sumisa y enseñarla. Porque su comportamiento refleja el trabajo de su dueño". Un amo puede decir misa que si su sumisa no quiere escucharlo no va a obrar milagros. Yo me he creído frases como esas, ¿y por qué? Porque es lo sencillo y lo fácil para no lidiar con una misma. Es más sencillo escudarse en que es su trabajo que yo mejore. Y eso no es justo para Él. Y tampoco es sano ni maduro para mi creer que yo no tengo responsabilidad. Ya cometí el error de querer hacer de una doctrina ajena algo nuestro y no es algo que vaya a suceder de nuevo. 
Las reminiscencias que quedan de aquello se van borrando pero en momentos de debilidad afloran sin querer. Aunque mi perseverancia y el querer verlo feliz pueden más. No importa el obstáculo que venga porque sé que lo voy a superar. El Amo ha trabajado mucho conmigo, me ha enseñado y educado buscando la manera de que funcionase, inventando y probando castigos que me hiciesen reflexionar y cambiar. Me ha abierto a muchas cosas. Nadie mejor que Él entiende a lo que me refiero. Mientras que Él quiera estar en mi vida no habrá nadie que se pueda igualar a Él, ni tampoco nadie que pueda ocupar su lugar. Porque te dejas enseñar por quien respetas y significa algo para ti. Y porque yo lo adoro con cada parte de mi cuerpo, porque deseo que me folle con la mayor de sus fuerzas y porque cree en mí. No sería así de otro modo. Quiero seguir aprendiendo contigo y de ti Amo. 

domingo, 5 de febrero de 2017

Mi semana tuvo tres días

Día 1
Llega a la habitación y está la tele puesta pero sin que aparezcan imagenes. En lo que tardo en quitarle los zapatos, el Amo ya ha logrado encenderla. Pero cómo lo has hecho Amo, yo no fui capaz... "No pasa nada, eres tontita". Me acaricia la cabeza como a un perrillo y se ríe para que me enfurruñe. Yo agacho la cabeza y gruño en busco de juegos. Me encanta como somos el uno con el otro, como nos picamos y nos hacemos reír. Se tumba en la cama y me pide que me acerque a lamerle. Él mientras tanto mira su móvil y se relaja, pero mi lengua es poderosa cuando se trata de excitarlo. Paro y le pido para ponerme un lazo en el pelo. Para estar más guapa le digo al preguntarme que para qué lo hago. Y se vuelve a reír como diciendo "que boba eres, si ni me fijo en eso porque ya me gustas como estás".
Estoy desnuda, tan solo con unas braguitas preciosas que el Amo aprecia en silencio. Me deja que me ponga encima de Él y sea yo quien folla. Pero dura poco. Después de correrme apoyo los pies a los lados de su cadera y subo y bajo a lo largo de su polla. Le gusta mucho notar como lo acojo entero y me muevo. Me agarra el culo me mueve Él, yo ya no follo ni pienso en otra cosa que complacerlo. Cuando me noto las piernas cansadas vuelvo a apoyar las rodillas y me froto contra Él aún con su polla dentro. Me corro y le toco la cara, lo acaricio y siento sus gemidos en mi boca. Lo adoro sin remedio, su manera de guiarme y de disfrutarme. De disfrutarnos el uno al otro.
Me cede su pierna y rozo todo mi cuerpo contra el suyo. Relamo mi boca y suspiro plena. Me cobijo en cada rincón de su cuerpo e insipiro cada matiz de su olor. Quiero recordarnos siempre así, recordar la esencia de lo que somos. Me pierdo en todas esas sensaciones, le doy lametones de vez en cuando y vuelvo a rozarme. Me humedezco y quiero quedarme siempre así. "Te gusta más mi pierna que mi polla, admítelo...". Sus palabras me despiertan y sonrío feliz de que sea su voz la que escucho después de flotar entre nubes y antes de recibir el premio en mi cara.

Día 2
Viene a comer conmigo. Él se queda con el sofá y yo me acomodo en el suelo. He comprado su comida favorita, aunque el Amo se queje de que donde la compra Él es mejor (y tiene razón). Cuando estamos juntos solo verlo me alimenta, es como si se me olvidara todo. Todos los dolores desaparecen, no siento hambre, no necesito nada... Quiero que se detenga el tiempo. Me lleva a la habitación pero antes me dice que vaya a lavarme los dientes. No le molesta el sabor de la comida en mi boca, lo hace como un gesto de superioridad y de "humillación" hacia mí. Yo debo adorarlo tal y como esté, pero en mi caso debo estar lo mejor presentable para Él. Ser siempre un regalo, lo mejor que le pueda ofrecer. Me dice que no me va a follar el culo, que quiere que me quede por un día bien porque he sido muy buena estas semanas. Me folla el coño, follo yo encima de Él, nos besamos, nos comemos el uno al otro, se la chupo y gimoteo cuando me aparta para descansar... Adoro su polla, sus pies, sus manos y esa boca que me llama puta. Me da de beber directamente en la boquita y lo limpio con delicadeza. Lo mimo y lo cuido hasta que termina de relajarse para levantarse. El Amo ya se tiene que ir pero me dice que quizá pasado mañana nos veamos. Se me encienden las mejillas pero trato de contener la ilusión porque de aquí a entonces a lo mejor surge algún contratiempo. No importa, ahora estoy feliz, ha comido conmigo y me ha follado. 

Día 3
Aviso al Amo de que estoy saliendo del trabajo. Él ya sabe porque se lo comunico y me dice que lo espere en casa vestida con la ropa que lleve de la calle. Bueno, no es especialmente bonita y además llego un poco acalorada de tanto jaleo. Me ordena que lo reciba de pie y me da un par de directrices que me chocan. Ya intuyo lo que pretende y me hace reír provocando esa humedad en mi coño. 
Le abro la puerta, lleva una bolsa, hablo y me coge de la coleta para llevarme inclinada a la habitación. Me baja solo los pantalones y las bragas. Intento buscar mi neceser con nuestras cosas y me frena. "No cojas nada". Ni gel, ni mordaza ni nada. Me tumba boca abajo sobre la cama y me abre el culo sin más. Me tapo la boca con la mano para amortiguar el gemido que doy. Araño la sábana. Muerdo la almohada. Venía pensando en hacerme justamente eso y la noto enorme y dura. A pesar de ello no es el dolor incómodo de otras veces que por lo que sea estoy más sensible. Es un dolor puro. Es algo que solo se puede atribuir a su fuerza, a sus ganas y a mi deseo de entrega. Me deja descansar dándome la vuelta para follarme el coño. Se coloca sobre mí, le agarro el culo y lo empujo contra mí. En esos momentos mi lugar preferido es el hueco entre su hombro y su cuello. Poso la boca en su piel y gimo de deseo. Lo agarro fuerte. Que se vuelva a parar el tiempo por favor. Nos lamemos la boca y nos decimos al oído "puta" y "cabrón". Una bofetada dulce y suave cae sobre mi mejilla y yo lamo la suya. 
Me pide que le vaya a hacer un té. Cuando vuelvo está sentado en la cama, reposando la espalda en los almohadones contra la pared. Tiene una clase, una elegancia y un estilo con el que se nace, no importa el entorno que lo rodee o la ropa que lo vista. Sopla un poco el té y busca con la mirada, "tráeme la bolsa con la que he venido". Se la llevo y saca un regalo que deposita sobre la cama. "Es para ti". ¿Es un regalo Amo? "Claro que es un regalo, tonta". Sonrío muy contenta y lo abro con todo el cuidado que puedo. Es un libro. Lo abro, lo ojeo y leo una de sus frases. Esa frase, dentro del contexto del libro, representa la doma que ejerció con mi cuerpo. Me educó en el sexo con dulzura y delicadeza, sabiendo que si era paciente obtendría un resultado final mucho más satisfactorio que obrando con impaciencia. Y así ha sido. Leo desde el suelo mientras Él ve un partido. Saca una bolsa de gominolas y lo miro en acto de pedir. "¿Quieres chuches?" Estoy en el suelo, a cuatro patas y sonríe porque debo ser la viva imagen de una perrita meneando el culito en busca de un premio. Me laza una gominola pero choca contra mis dientes. Nos reímos. Me lanza otra pero esta vez al suelo para que la busque. Inclino la cabeza y la recojo con la boca. Me la llevo hasta la cama y me la como allí con Él. 
Vuelve a follarme entera. "Me encanta correrme en tu cara, más que nada diría yo... Y lo voy a hacer ahora también, pero no te estoy pidiendo permiso. No sé cuantas veces lo habré hecho ya pero me sigue gustando mucho". Me acaricia y me baja la cabeza para que se la chupe. Me folla la boca y contengo una arcada que indica que ha llegado muy profunda en la garganta. Se tumba encima de mí, me deshace la coleta y me extiende el pelo por toda la almohada. Ha hecho de ese gesto común algo totalmente suyo. Quiero lefarme entera, que su corrida me marque todo lo posible. Para el Amo es un signo muy claro de dominación y humillación. Procuro no abrir la boca cuando empieza a caer sobre mí, pero es que me encanta saborearlo también. Me manda al baño y vuelvo lo más rápido que puedo a limpiarlo. 
El Amo tiene que irse ya, pero esta ha sido la semana más maravillosa del mundo para mí.