Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

domingo, 5 de marzo de 2017

Creciendo un poco más

El corazón me latía tan fuerte que no sabía si su presencia por si sola me calmaría. Era momento de asumir mis errores pero también de ser sinceros el uno con el otro, porque hay ocasiones en las que hacen falta las palabras. En cualquier relación las discusiones y las alegrías son fruto de dos, pero soy plenamente consciente de que me debo exigir más a mí misma que a Él.
Como su perra y su sumisa me duele fallar. Y mucho más me afecta hacerle daño a Él. Me siento muy unida a Él, sus alegrías son las mías, y cuando está triste nos alejamos. Hasta que me vuelvo a unir a Él paso muchas horas reflexionando en lo que hice, pienso en lo que le molestó y trato de asumir mi responsabilidad. Estoy ahí para el Amo, en silencio y esperando paciente. Cuando lo veo y le abro la puerta la fortaleza que he acumulado parece esfumarse. Su sonrisa y sus palabras me provocan el simple deseo de quedarme acurrucada en sus pies hasta que me acaricie y todo vuelva a ser como antes. Para mí tiene muchísimo valor conocer sus pensamientos, su opinión y lo que desea de mí. Por eso creo que me afectan las distancias. Le pertenezco y punto.
Después de hablar aún me ve cabizbaja, y es que yo cuando cometo errores soy de las personas que les cuesta perdonarse a sí mismas. Le preparo un café y mientras lo bebe me da permiso para rozarme con su pierna. Me acaricia y me alza la barbilla para darme un beso.
Mi corazón empieza a bajar el ritmo de sus latidos nerviosos, pero otros empiezan a surgir poco a poco. La excitación de tenerlo conmigo, de pertenecerle y de vivir esto con Él me hace sentir afortunada. Su cuerpo no tiene límites con el mío, su cabeza reposa junto a la mía y nos lamemos como animales felices de reencontrarse. Le pido perdón por ser caprichosa e impulsiva. Le prometo que intentaré aprender rápido y controlarme un poco más cada día. "Necesitabas hablar, ¿verdad?" Le respondo afirmativamente con la cabecita y me acaricia en señal de comprensión. Cuando me pregunta si quiero decir algo más, tan solo le respondo que sí, que lo quiero mucho. Su presencia me apacigua, su guía me hace fuerte y su comprensión me da alas para mejorar. No hay nada mejor para una persona, seas sumisa, novia, esclava o lo que sea, que crean en ti, que confíen en tu capacidad de mejora. Es como un placebo, porque te lo acabas creyendo tu misma, te convences de que puedes sin importar el antes. Y lo que es más importante para mí: tengo a una persona que valorará mi cambio, además de hacerlo por mí misma.
Cada gesto para conmigo me hace suya, pero también me hace fuerte, valiente y decidida. Siempre lo he dicho: estar con Él me hace ser capaz de cosas que veo muy complicadas estando sola, que tardaría en haber logrado. Todo lo que me ha ayudado en la vida me hace cada día más madura. Más cabal. Al haber estado un tanto alejada del mundo he perdido lecciones de vida que se aprenden por contacto y roce con las personas. Pero estoy aprendiendo y creando experiencias propias que me ayuden a asumir mejor las situaciones venideras.
Lo único que me queda por decir es gracias, gracias Amo por estar ahí, por tu paciencia y por tus ganas de aprender también junto a mí.

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