Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

domingo, 30 de abril de 2017

Mis normas

Estoy muy contenta de mis pequeños cambios. Poco a poco voy estabilizando mi parte sumisa con mi vida cotidiana. Me he creado para mí misma una serie de normas o de pasos que me ayudan en situaciones en las que antes le escribiría decenas de mensajes. 
Cuando surge un conflicto en mi interior trato de analizarlo una vez pasado el enfado, dejo que pase ese momento crítico y reflexiono. Lo primero para mí es identificar si es algo que Él puede solucionar y en lo que está involucrado, o si es solo una rabieta mía. Esto es importante porque si se trata de lo primero no lo puedo gestionar yo sola, puesto que al Amo también le afecta por ser mi dueño. Sin embargo, si se trata de celos infundados o de inseguridades mías, debo tratarlo yo sola. Por mucha rabia que me dé o por la razón que crea tener. Esa razón que pienso que tengo es la que me hace hablar con Él de manera exigente y reclamante. 
Os voy a enumerar de manera sencilla mis normas a lo largo del proceso que he explicado, desde que surge un problema hasta que lo soluciono. 

1. Identificar la causa de mi rabia y ser sincera con ello, si no no podré solucionarlo. 

2. Si le incumbe a Él debo explicárselo sin ser exigente, siendo lo más educada posible y sabiendo donde está mi sitio.

3. Aceptar su respuesta, sea la que sea. Esta es una parte que cuesta, pero si aceptas que lo que cuenta es su visión del problema, no te torturas culpándote a ti misma ni dándole vueltas a una situación que está zanjada para el Amo. 

4. Si no le incumbe a Él debo tratarlo yo sola. Escribo, me pongo a trabajar o hago lo que sea para no pensar. Durante unas horas el problema seguirá en mi cabeza, pero sin interferir con el Amo ni con mi vida. Al menos trataré de no exteriorizarlo. 

5. NO escribir en twitter si estoy ofuscada todavía. Puedo hacer una pequeña reflexión, pero no quejarme porque eso es exteriorizarlo aunque no me dirija a nadie en concreto. 

6. Lo que me ocurra con Él nos atañe solo a los dos, no debo involucrar a terceras personas estando triste por una situación particular. 

7. Tratar de no darle importancia, porque si lo hago al final estaré triste de verdad y todo por un drama que he montado yo sola. Y eso es lo que de verdad le molestará al Amo. 

8. Si a pesar de ello me porto mal, insisto, le escribo y hago oídos sordos a sus palabras, tendré que aceptar las consecuencias de mis actos. 

9. Valorar si vale la pena ponerse así por algo que quizá sea mejor hablar en otra ocasión, o estando juntos por ejemplo. 

10. Respetarlo. Si es mi Amo, lo es para todo. Por poner el ejemplo más recurrente, si yo quiero hablar y Él quiere que me calle, pues tendré que hacerlo y esperar a que Él me dé permiso. 

Estas normas me sirven a mí porque están sujetas digamos al carácter de ambos. Pero sí que algunas quizá se puedan generalizar a todo tipo de relaciones. 
Yo no las tengo todas dominadas, pero la rutina y la fuerza de voluntad por querer ser buena es una motivación muy grande. Lo bueno de todo esto es que haya una repercusión, y por suerte el Amo me explica las cosas para no volver a hacer mal y me premia cuando lo merezco. Y lo mejor: me explica como se siente Él. Cuando ves que tus acciones afectan a los demás, os aseguro que pensáis las cosas de otra manera. 
Aceptar tus fallos y desear cambiar es el paso más importante de todos. Por ti lo primero. Y si tienes a una persona al lado que lo valora, como es Él, pues ya es todo perfecto. Gracias Amo por enseñarme despacio. 

lunes, 24 de abril de 2017

Pérdidas

Miro sus ojos. Reflejan tan bien lo que siente por dentro. La mayoría de veces transmiten felicidad, una felicidad que no es fingida. Tiene todo: amor, cariño, una familia que la quiere, una casa... ¿Y por qué a pesar de ello no era feliz? Creo que ha aprendido, creo que nadie te puede enseñar mejor que una misma. Ella solía decírmelo, y tenía mucha razón. ¿Y por qué yo también a veces estoy triste? No tengo tanto como ella, pero en una escala del uno al diez, tengo más de la mitad de cosas que me hacen feliz. Es cierto que me faltan algunas, pero no me gusta que esas carencias se nutran de lo bueno que tengo. 
Por estas fechas, hará un año, que perdí a dos personas importantes. Me acuerdo de ellas muy a menudo. No fue culpa de nadie que se rompiese la relación, pero supongo que yo fui un poco más responsable, aunque ellas siempre me dijeron que no. Ojalá fuera de esas personas pragmáticas que cuando terminan algo son capaces de cerrar el capítulo y no volver a sentir nostalgia. Pero eran importantes para mí y a día de hoy no las olvido. Poco después perdí la relación con otra amiga. Fue una persona importante para mí también. Me vio loca de contenta cuando Él me avisaba para quedar. Me observaba planificar todo con detalle para no olvidarme nada que a Él le pudiera gustar. Me vio esforzarme por cambiar y ser mejor para el Amo. Y me veía con lágrimas en los ojos cuando discutíamos. Sabía lo importante que era para mí todo aquello y el gusto por querer agradarlo.  Por el conocimiento tan grande que tenía de mí quizá esperaba que hubiera actuado de otro modo. Cuando las perdí, yo era plenamente consciente de mis errores y de los suyos. Dos no discuten si uno no quiere, y cuando algo se rompe no es solo una persona la responsable. Me arrepiento de mi actitud y de no haber sabido manejar mejor las situaciones. Al menos ya lo he vivido y sabré cómo enfrentarlo si sucede de nuevo. Las echo de menos, con las dos primeras podía hacer bromas que con nadie más he sido capaz a día de hoy. Solo puedo hablar por mí, pero eran mis amigas y aunque no pueda hablar con ellas, las sigo considerando así. Por eso los golpes duelen más. 
Mucho he cambiado desde entonces. En cuanto a relaciones de amistad aún me queda por madurar, pero respecto al Amo noto muchos avances. Los celos que podía sentir antes, se han ido diluyendo. Y cuando los siento no se los manifiesto para recriminarle nada ni para hacerlo sentir mal. Trato de quitarles importancia. En cuanto a ir detrás de Él y necesitar continuamente de sus atenciones he modificado mi comportamiento y mi manera de expresar las cosas. Cuesta a veces, pero trato no decepcionarlo. Las expectativas es una cuestión a trabajar, pero cada vez voy mejor. En general me siento buena alumna. Creo que estoy demostrando que puedo cambiar y me gustaría recibir ese voto de confianza más directamente por su parte. De sentir que se nota mi esfuerzo. Porque cuando me da su apoyo y cree en mí, me pongo las pilas y me empleo más a fondo. No quiero que se asuste cuando me sincero con Él. Jamás le pediré más de lo que ya tengo, pero confío en Él para que me tienda esa mano cuando lo necesito. Recibir un halago por su parte es estupendo, mejor que un regalo. Sus palabras siempre me han hecho bien, sean para reñirme o para felicitarme. Para mí significan saber en qué mejorar. No busco más que crear bases seguras. Confío en Él y por eso sé que lo que me diga me servirá para aprender. Es así, eso para mí es pertenecer y obedecer las palabras de tu Amo. No solo con acciones si no con la actitud que denota que sus palabras no son aire, que tienen peso para modificar mis actos.
Y perdonad si he insistido, pero cuesta obedecer a una persona y saberte callar cuando te lo imponen, reprimir el orgullo o la soberbia, y agachar la cabeza. Parece sencillo: es tu Amo y debes obedecer. Pero no hemos nacido y sido educados con esa predisposición. Y me parece justo recalcar el trabajo que hace la parte sumisa por agradar, comprender y mejorar para que su Amo esté contento. 
No hay nada más bonito que sentir esa conexión con alguien. Cuidadla bien y recompensadla cuando sea merecida. No quiero perder a nadie más ni verme alejada de las personas a las que quiero. Ellas nunca van a perder ese hueco que tenían en mi corazón. Y a Él lo adoro, no hay día que se me quiten las ganas de decírselo. El Amo ya tiene su hueco dentro de mí. 

domingo, 16 de abril de 2017

Para Él, para nosotros

Un tuit no iba a dejar claro mi mensaje. Iba a quedarse corto para todo lo que siento y quiero escribir, de modo que voy con una entrada. Parecerá reiterativa quizá pero me parece necesario dejarlo claro para Él. 
La última vez que nos vimos yo pensaba un poco en las prácticas sexuales de las demás mujeres. En prácticas vainilla, sobre todo. Va un poco a hilo de la última entrada, pero os pondré un poco en antecedentes. Pensaba en mujeres que no necesitan entregarse, en mujeres orgullosas que no ceden por su hombre. Machista, me diréis. No voy a entrar en esos temas, porque no vienen al caso. Yo considero que si quieres a una persona, seas hombre o mujer, vale la pena "sacrificarte" un poco por él o por ella. Sin embargo es cierto que dentro de las relaciones D/s, y en el mundo que vivimos tan susceptible a la crítica, es muy fácil caer en que te dejas porque eres tonta, porque eres débil o banalidades como esas. Y no. Yo hago lo que hago porque me gusta, porque yo soy así si tengo delante a una persona que creo merecedora de respeto y admiración como es Él. No me puedo entregar así, tan alegremente, a cualquiera. Primero porque necesito sentir esa superioridad que el Amo se ha ganado. Y segundo porque no puedo confiar en cualquiera para hacer ciertas cosas. 
Cuando he compartido esos pensamientos con el Amo, su mente también bulle y piensa si es que tengo dudas o si es que me ha dejado de gustar lo que hago. Y ni lo uno ni lo otro. Él ya lo sabe, por eso a título posterior escribo esto. Algo que me he propuesto es que todo lo que escriba haya pasado antes por una conversación entre ambos. Que ni este blog, ni tuiter, sea un lugar donde descargar nada, tan solo un lugar para terminar de plasmar nuestras ideas. Cuando estoy con Él no hay otro sitio donde desee estar ni otra cosa que desee hacer. Esos pensamientos son solo comparaciones que mi mente hace pero que no condicionan ni alteran mi visión con Él. 
Nunca he dudado de Él. Nunca. Ni por un segundo. En todos estos años juntos, con sus altibajos y sus problemas incluidos, no ha habido un solo día en el que no lo deseara. No ha habido un día en el que no quisiera recorrer la distancia que fuera por unos minutos a su lado. Pienso en Él, en mi Amo, en estar juntos, en que me rompa el culito y me babosee, en sus ojos grande y profundos, en que me folle y me pida besos, en ser suya en todos los aspectos... Y qué queréis que os diga, pues se me hace el coño agua y solo querría que se parasen los relojes para estar en el mismo segundo con Él. Estoy feliz siendo su perrita. Me gusta que me eduque, que me enseñe y que comprenda que me hace muy dichosa servirlo. Y que cuando fallo nunca dejo de desearlo, que tan solo me entristece no haber demostrado estar a la altura. 
Y no sé, me parece que no me dejo nada. Tan solo que estoy deseando verlo, que me rompa el culito. Que me haga suya físicamente, que me sodomice y poder ser de nuevo pequeñita bajo Él. Me gusta ese ambiente que solo el Amo sabe crear: yo bajo su cuerpo, su polla en mi culo y sus brazos rodeandome, como si así siempre estuviera protegida de todo. 
Te adoro Amo. 

miércoles, 5 de abril de 2017

Pensamientos que cruzan tu mente cuando...

Estás ahí tumbada, Él está sobre ti. El culo abierto con su polla dentro. Su cara lo dice todo, no hay placer mayor en ese momento. En tu interior estás serena, llena, tranquila y sin que nada te pueda asustar. Por qué te gustará tanto…
En parte es dolor, es quedarte jodida como mínimo toda la tarde. No tiene ninguna explicación lógica, salvo la que sientes dentro de ti. Tu Yo anterior se zafaría de ese sometimiento, te pondrías altiva y reclamante. Y te preguntas por qué si sentías esa pizca de rabia no actúas con coherencia. Levantas la vista y lo ves. Lo comprendes todo en un segundo. Porque es Él. Porque es tu dueño y porque ese segundo de rabia, de no entender o de como queráis llamarlo, no puede nublar la felicidad que sientes al someterte. Aprietas el culo y te corres y ves su boca sobre la tuya, y lo llamas cabrón y te abrazas a Él sabiendo que no se ha terminado. Eres suya, voluntariamente entregada y feliz.

No sé si muchas de vosotras, quienes vivís una relación D/s o BDSM, habéis experimentado una sensación así. Tan ambivalente y que te sacude tan dentro. He tenido amigas a las que sé que les ocurría algo parecido así que no es algo que me atormente, ni mucho menos. Desde que empecé con el Amo, prácticamente he estado yo sola, no he tenido a casi nadie con quien compararme o con quien intercambiar relatos de mis experiencias. Así que tampoco es que necesite el respaldo de un grupo para aprobar lo que hago. El caso es que cuando ese sentimiento me nace recuerdo la rebeldía con la convivía en mi interior antes. Recuerdo lo exigente que era: ser sumisa de boca pero no de acción. Me siento orgullosa porque cuando ahora me vienen brotes de aquello, sé razonarlos. No me pongo reclamante para que me folle así, me dé un beso de esa manera o me trate de otro modo. Al contrario, he aprendido a aceptar lo que me ofrece y a agradecer cuando me consiente, que no son pocas las veces que ocurre. Pero nada se iguala a la gratitud que siento cuando me sodomiza. Claro que me gusta que me folle el coño, es algo que me vuelve loca y me hace disfrutar infinitmente. Pero el culo es algo muy nuestro, y la manera de hacerlo es lo que define las posiciones de cada uno. Por eso quizá nunca lo he rechazado ni me he rebelado en contra. La pizca de orgullo y rabia que puedes sentir o “yo me quedo jodida y Él no”, desaparece. Desaparece esa parte de ser una princesa a la que tienen que tratar entre algodones. Porque no lo quiero. Porque yo me merezco ser sometida por Él. Y lo digo orgullosa: me lo merezco porque me gusta y porque es mi naturaleza en cuanto al sexo y a mi vida con Él. Y si Él un día deja de dármelo, es de las pocas cosas que quizá podría reclamar desde mi lugar. Es mi derecho como su sumisa. No lo digo de modo imperativo, si no más bien siendo consciente de que lo que puedo exigirle se acoge a una parcela pequeña.
No quiero derechos ni privilegios más que los que Él quiera ofrecerme. Quiero ser suya siempre y olvidar con Él mis caprichos de princesa y mi tono altivo. Algún día podremos hablar como iguales, manteniendo el respeto siempre hacia Él sin que tenga que estar como un sargento para que yo guarde mi sitio. Y sé que ese día llegará porque veo una evolución en mi modo de afrontar las cosas. En mi interior. Y es en parte gracias al Amo y a su manera de explicarme las cosas cuando obro mal.
Adoro tu manera de ser Amo y tu forma de abrirme el culo.