Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

viernes, 26 de mayo de 2017

Risas, chocolate y el azul del cielo.

Hoy toca breve relato de lo que más nos gusta ser...
Me quito la ropa delante de Él porque esta vez lo esperaba vestida, sabiendo que cada vez que estreno algo el Amo debe evaluarlo. Lo ayudo a Él a quitarse los zapatos y los calcetines, y sigo con su pantalón. Olvido decirle que las braguitas que llevo son las que llevaba cuando lo conocí y me folló por primera vez. Me pregunta si llevo braguitas de repuesto. Ante mi afrimación se sonríe, recordándome lo puta que soy. Lógicamente de mi mente desaparecen todos los recuerdos y las palabras. Ya estoy con Él y solo deseo que me dé lo que merezco.
Y esta vez no serán cositas bonitas de primeras... No me dará gusto como últimamente hacía nada más verme. Ya venía advertida, muy consciente de que no soy siempre princesa. Me encanta sentir esas expectativas y esa incertidumbre en mis muslos. Noto como las braguitas se mojan al pensar en Él de esa manera tan animal y lasciva. Cuando por fin lo tengo delante, podría desacerme en su mano al primer contacto. Me pongo en posición: hoy me pide que sea a cuatro patas. Mete su polla por mi pequeño agujerito y mi culo se abre fácil a Él. No lo entendemos. No sabemos cómo es posible que abriéndose tan fácilemente siga estando apretado. Ni tampoco entenemos que lo disfrute sin padecer. No es una entrada preparada de forma natural para recibir polla, y sin embargo en mí sí. Me embiste cuando ya ha entrado del todo, me coge del pelo y lo oigo gemir y regodearse de gusto. Me pide que me acueste del todo sin sacarme la polla del culo. Me gusta esta posición... Notar su peso y su boca en mi cara y cuello. Me hace sentir vulnerable y deseada... Sale de mí y me estiro como un gato al que acaban de despertar. Me arrastra de los tobillos hasta el borde de la cama. Él, en el suelo, comienza a bombear en mi culito. Se agarra de mis hombros para darse impulso y toca la cara como para que me quede quieta. Al salir por segunda vez de mí me relajo pensando en que ya se ha acabado, en que mi parte trasera ha cumplido por ahora. Pero soy tan ilusa... Si lo pienso ahora me mojo al recordar lo listo que es. Me folla el coño estando Él encima de mí, me mira, me escucha gemir, siento su respiración en el hueco de mi hombro. Me pone la mordaza y me dice lo bonita que estoy así. Me la vuelve a quitar para que le diga lo mucho que me gusta que me abra el coñito. Cuando me corro me aferro a su cuerpo como si me fuera a caer si lo suelto. Se separa un poco de mí, me mira con una sonrisa dulce, me besa y yo le doy lametones de cariño y satisfacción. Mi coño palpita y Él lo nota. Se queda quieto mirándome, como esperando a que me relaje. Cuando comienzo a moverme debajo de sus caderas para rozarme se separa más de mí, y sale. Alzo los brazos como una niña que quiere que su papá la coja. Pero no... El Amo me abre las piernas y me la mete por el culo. Estando boca a arriba la noto muy profunda en mi estómago, pero no es eso por lo que me revuelvo rabiosa. Estaba muy a gusto con su polla en mi coño, me daba mucho placer rozarme contra Él, y el golpe con el que entra en mi culo borra todo eso de golpe. Me pone la mordaza y gruño bajito. Sé que le da mucho placer verme así y no poder rechistar por ser Él quien tome las riendas. Y a mí me encanta... Se me olvida la sensación de placer en el coño y otra invade todo mi cuerpo. No hay luchas internas ni conflictos, tan solo el abrazo más intenso de mi esencia. De lo que soy. De lo que me hace vivir esto tan plenamente y sin clichés ni tabúes. 
Estoy muy satisfecha porque me preparé muy bien para ver al Amo, y dio sus frutos. Cuando fuimos a bañarnos juntos me sentía muy bien. Le di masajes pequeñitos por las piernas y en la cabeza. Fue muy gracioso porque me dijo que le apretase más, y yo le respondí que me daba miedo apretar mucho por la cabeza. Me dijo que no me preocupase, que tenía la cabeza muy dura. Yo me sonreí y contuve la risita, aunque el Amo estaba con los ojos cerrados y no podía ver la expresión de pilla en mi cara. Saqué valor y se lo solté: "ya, si no hace falta que me digas que tienes la cabeza dura. La tienes muy muy dura...". Me reí para que entendiera mi pique, y como es muy listo pensó que efectivamente le estaba llamando cabezota. Abrió los ojos a pesar de que yo no cesé en mi masaje y me miró con una de esas expresiones que cortan la risa. Sin embargo por dentro seguía igual de risueña. Me gusta que podamos bromear y reírnos, sabiendo por supuesto que luego mi culito puede permanecer abierto más tiempo de la cuenta... 
Al salir del baño vimos una serie los dos tirados en la cama, le pedí permiso para subir a la cama porque al entrar en la bañera lo olvidé y tuvo que recordármelo. Le llevé gominolas y chocolate para picar. Aunque en mitad de la serie picó de otras cosas también... Está claro que no podemos estar juntos mucho rato sin recurrir al contacto. Me complació dándome por el coño otro ratito, me corrí tan plena que cuando volvió a sodomizarme lo disfruté infinitamente a pesar de lo que llevaba ya mi cuerpo. Se corrió en mi cara y me mandó al baño a que me limpiase. Terminamos de ver la serie entre risas y bromas. Me sentía tan bien al salir a la calle. No sé cómo explicarlo pero era una sensación de paz conmigo misma. No era el latir nervioso de no saber lo que pasaría mañana o el mes que viene. No me sentía princesa en ese momento, tan solo su pequeña putilla. Sonreí contenta y me fijé en lo azulque estaba el cielo.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Dame calor


Estamos acostados en la cama, está inquieto y me atrae hacia Él: "ven, dame calor". Quiere aprovechar mi cuerpo para arroparse, ser yo quien espante sus pensamientos y lo calme. Así tumbados, con sus brazos rodeándome, no me importa nada más en el mundo. Alargo mi brazo hacia atrás y le acaricio la cabeza. Me dice que le gusta, que siga. Me encanta hacer algo de manera espontánea y acertar con lo que necesita en el momento. No hay nada mejor para una persona que adora complacer a otro.
Si me dieran a elegir un regalo que Él pudiera hacerme, elegiría sus palabras. Me ha educado con ellas, me ha enseñado, me han dado alegría, ganas de follar y a veces también llanto. Y las elegiría porque para mí no hay nada más bonito que el sentir. Cuando una persona te resulta indiferente, nada de lo que diga te cala demasiado. En estos momentos, para mí es imposible no pensar en el futuro. No sé lo que va a ocurrir. Ese siempre ha sido un miedo grande para mí, yo que planifico hasta el último detalle para que todo esté a su gusto y no haya imprevistos. Si falla algo que no puedo controlar me pienso responsable. Y no es mi tarea la de culparme más allá de lo que Él pueda regañarme, pero a veces lo hago. Por eso ahora más que nunca pienso en lo que podría haber hecho mejor en el pasado. 
Nunca creí que pasaría, que tendría que llegar el día. Yo quiero vivir acompañada siempre de sus palabras, ofrecerle las mías y estar ahí siempre el uno para el otro en la medida de nuestras posibilidades. Las posibilidades que han sido siempre, jugando a las cartas que la vida nos ha dado. Aceptando las particularidades del otro y no exigiendo nada. Hace mucho tiempo que abandoné ciertos pensamientos. Puede que nunca los tuviera o que siempre se hayan manifestado a modo de fantasía. No quiero recordar las palabras malintencionadas de personas ajenas que fueran el prólogo del presente.
Quiero recordar todo lo bonito que hemos vivido, esperando que algún día pueda recuperar un pedazo pequeño cuando llegue el momento de obedecer y apartarme. Quiero recordar siempre su sonrisa de cabrón cuando me rompe el culo sin avisar. Quiero recordar sus ojos cuando están a menos de un palmo de los míos. Quiero recordar esa otra sonrisa que se le dibuja cuando me ve con la mordaza, esa sonrisa que es la más pura y tierna. Quiero recordar el tacto de sus manos en mi coño, buscando mis ganas y notando esa humedad que siempre va conmigo. Quiero recordar esa otra sonrisa espontánea y sonora que surge al escuchar alguna ocurrencia ridícula mía. Quiero recordar su cuerpo entero al tacto de mis manos, no olvidarme jamás de él. Quiero recordar su olor, por favor que nunca se me olvide eso. Y quiero recordar su polla, porque para mí es tan bonita como cualquier otra parte de su cuerpo. 
Los cambios me asustan, no saber cómo nos veremos el uno al otro después, no saber si Él seguirá deseándome. Así que quiero dejar de pensar. Ser solo su perra y darle calor, aprovechar cada segundo que tenga a su lado. No me preguntéis cómo puedo saberlo, ni me digáis que no puedo estar tan segura, pero lo sé. Sé que siempre estaré ahí para el Amo mientras que Él me busque y lo desee. Solo si Él me aleja dejaré de buscarlo con acciones, dejaré que el tiempo borre la rutina de esperar o las ganas de escribirle. Sin embargo en mi interior seguirá estando Él, el instinto es imposible perderlo. Al final no sé quien ha dado más calor al otro. Mi complemento y mi mitad para muchas cosas. Tantas que se han borrado los límites de nuestro ser.