Libremente soy Tuya

Libremente soy Suya

martes, 8 de agosto de 2017

Libertad para ser Él, nosotros y yo

El otro día estaba viendo el capítulo nuevo de Juego de Tronos, y hubo una escena de Missandei que no creo que se me olvide nunca. Da igual si no seguís la serie, y si la seguís no habrá spoiler, prometido. Missandei decía que había sido liberada, la habían comprado siendo esclava y ahora era libre. Otro de los personajes con los que compartía escena le dijo que su situación actual no era diferente a la de entonces, que ahora servía a la reina igual que antes hizo con su antiguo amo. Y ella le respondió que no, ella había elegido servir a la reina. Partiendo de su libertad, sin ser obligada por figuras externos, había decido servir y eso la hacía dueña de sí misma incluso estando supeditada a una figura superior. El resto de personajes no respondieron, sabían que lo que decía tenía lógica, pero no dejaban de mirarla con extrañeza. 
Sobra explicar por qué me sentí identificada. Sentí cierto alivio al escuchar lo que yo pensaba expuesto de modo tan racional. Y también sentí un poco de pena. Difundimos la libertad individual, el derecho de libre expresión, el poder de decidir sobre nuestra vida y miles de derechos más, pero cuando alguien decide ser diferente libremente, lo juzgamos. Lo queremos rescatar y llevar de nuevo al rebaño. Nos olvidamos de lo que necesita esa persona. Quizá no es solo una decisión de vida, quizá es que es lo que necesita para vivir feliz. Las demás personas no están obligadas a aceptar y seguir su modo de vida, pero tampoco deben juzgarla. 
Yo soy suya y me encantaría compartirlo con algunas personas, pero no me hace falta, no es algo que necesite para sentirme más aceptada. Lo único que necesito y pedí fue que Él me aceptase. El Amo sabe mis defectos y mis debilidades, del mismo modo que sabe lo que necesito. Para mí el sexo es la manera de hacer patente lo que somos. En su ausencia lo soy con una conversación juntos, con una orden o con lo que Él quiera ofrecerme. No sé, quizá soy muy básica para algunos que ven la dominación y la sumisión como una relación más compleja. Pero para mí el sexo fue y sigue siendo muy liberador. Después de los primeros meses juntos, descubrimos las tendencias que teníamos cada uno, y que se complementaban. Decidimos ir un paso más allá y extrapolar nuestras inclinaciones fuera del sexo también: mi manera de dirijirme a Él, comportamientos que mantener aunque el Amo no esté presente, ordenes y tareas que seguir, incluso el modo de vestir. A las personas, quienes no entienden estas relaciones, les podrá parecer una banalidad, sin embargo para nosotros tienen su significado. Igual que Él me ayuda en mi proceso de desarrollo como sumisa, yo le recuerdo que le pertenezco, que estoy con Él porque lo respeto y Él a mí, porque me cuida y sé que no haría nunca nada que me dañase. Ha hecho más que nadie por sacarme de mí misma y abrirme al mundo. Para un amo a veces es complicado mantenerse en su papel también, tienen miedo de ser muy duros, muy exigentes o muy cabrones. Precisamente por esa imagen que se desmarca del resto de relaciones sociales. Lo mismo que nos pasa a la parte sumisa. Y esto es a lo que quería llegar al comenzar a escribir: da igual, da igual que no te entiendan ni sean como tú. Yo no voy a compartir una parte de mí con quien no la vaya a entender. Pero tampoco me voy a avergonzar. Quizá soy cobarde, pero no quiero que nadie opine sobre lo que no está dispuesto a escuchar si quiera. Me basta y me sobra con Él y con las personas más cercanas a mí. 
No quiero que tenga miedo a ser Él mismo conmigo. Porque precisamente lo que me gustó de Él fue esa valentía a desnudar sus pensamientos para mí, a contarme las fantasías que nunca había podido expresar. Yo hice lo mismo con el Amo, y no quiero que se reprima estando conmigo por miedos o juicios ajenos. Porque estando juntos solo somos Él y yo, nadie más tiene que opinar de lo que hacemos si no queremos compartirlo. 

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